Tensiones del sector petrolero

Por Carlos Alberto Salguero. Publicado el 12/9/15 en: http://www.rionegro.com.ar/diario/tensiones-del-sector-petrolero-7924746-9539-nota.aspx

 

Los precios globales del petróleo han caído más de la mitad desde octubre del año pasado. En particular, el descenso sostenido que se observa desde fines de junio tocó fondo durante las primeras operaciones del 23 de agosto. El precio del crudo WTI (West Texas Intermediate) cayó un 5,7% y alcanzó un nuevo mínimo poscrisis financiera subprime de tan solo 38,13 dólares. Luego, el barril de petróleo comenzó a ajustar al alza, aunque sujeto a un comportamiento sumamente versátil. La cotización al momento de escribir este artículo rondaba los 46,05 dólares por unidad.

Cuando el precio de largo plazo de un activo no concuerda con el precio spot o de contado, se perciben nuevas oportunidades de arbitraje para los inversionistas. En ese contexto, Warren Buffett, director de Berkshire Hathaway, acumuló recientemente 58 millones de acciones de la refinería de petróleo Phillips 66, de Houston, valoradas en alrededor de 4.500 millones de dólares. De este modo, la jugada de Buffet, en opinión de Cliff Gallant (director de Nomura, un banco de inversión global de Asia con origen en Japón), explica que Berkshire ha hecho un movimiento claro de confianza hacia la industria del petróleo. Según las previsiones de uno de los inversores más importantes del mundo, a largo plazo la demanda de petróleo volverá a crecer.

Con precios deprimidos, el sufrimiento de los petroleros parece ser el único lugar en Estados Unidos, donde hay nostalgia por los más oscuros días de la crisis financiera. Pues, la última gran crisis fue también el comienzo de la mayor bonanza petrolera en la historia de Estados Unidos.

La producción del país del Norte, que disminuyó constantemente desde de 1986 hasta caer por debajo de los cuatro millones de barriles/día en septiembre del 2008, se recuperó y alcanzó los 9,5 millones de barriles que se producen en la actualidad. El recorte de producción de la OPEP hacia el año de la crisis inmobiliaria –a un promedio de 28,5 millones de barriles diarios– puso un piso a los precios y a partir de entonces estados como Dakota del Norte, Texas y Oklahoma –el corazón de la revolución petrolera de Estados Unidos– disfrutaron de las tasas de desempleo más bajas del país.

El crudo cayó a 32 dólares el barril en diciembre del 2008, pero no se quedó allí por mucho tiempo. Los datos del sector mostraron un comportamiento cíclico en forma de V y en mayo del año siguiente el barril comenzó a comercializarse de nuevo por encima de los 65 dólares. En la actualidad no son pocos los analistas que, animados por una recomposición similar a la de los episodios descritos, dan por hecho un repunte de precios durante el 2015.

Este año, sin embargo, miles de trabajadores petroleros norteamericanos han sido despedidos a pesar de que la producción ha alcanzado máximos históricos. La OPEP, por su parte, bombea 32,3 millones de barriles al día para defender su cuota de mercado y dejar a sus competidores de Estados Unidos, de mayor costo, con graves problemas de solvencia. Este es el caso, por ejemplo, de York Oil & Gas, de Houston, que –según se informó en el programa de noticias Market Makers de Bloomberg– necesita retornar al rango de los 90 dólares para equilibrar sus finanzas, un precio muy lejano al que hoy se comercializa el crudo.

Los últimos seis años significaron un marcado aumento en la práctica de la fractura hidráulica o fracking en Estados Unidos, una forma nueva e innovadora de extraer hidrocarburos de formaciones rocosas bajo tierra. La tentación de afirmar que el desarrollo de la fractura hidráulica, así como los puestos de trabajo que ha creado, es una prueba más del mercado libre de trabajo parece contrastar con el comportamiento del sector y burbuja del petróleo, que no se habría materializado sin la intervención de la Reserva Federal y sus tipos de interés artificialmente bajos, instituidos desde la crisis financiera subprime. De hecho, un gran porcentaje de la creación de empleo poscrisis ha estado vinculado con la industria del fracking.

La exploración y extracción de petróleo a través de la fractura hidráulica es una actividad altamente intensiva en capital. Si se tiene en cuenta que la vida útil de un pozo de petróleo típico es de sólo dos años, su mantenimiento resulta sumamente costoso. Es decir, si no fuera por la política de tasa de interés cero (ZIRP) y las rondas de flexibilización cuantitativa (QE) de la Reserva Federal, varias empresas advenedizas no estarían en condiciones de permanecer operativas. La sobreproducción no fue inducida por los fundamentos del mercado, una demanda que guía y absorbe el incremento de la oferta, sino por señales falsas destinadas a contrastar proyectos de inversión frente a tasas de retorno artificialmente deprimidas.

Los empresarios, confiados de ver la energía como un sector indispensable, comenzaron a dirigir sus recursos allí y no advirtieron razones para creer que los precios del petróleo podrían colapsar. Ahora, empresarios y expertos tratan de descubrir cuál es el precio de equilibrio del petróleo, porque a medida que ese tipo de cambio cae también lo hace la garantía que basa grandes sumas de deuda bancaria, puesto que, como se sabe, al tratarse de un mercado de deuda con calificaciones crediticias muy bajas se ofrecen tasas de interés más elevadas que el estándar de grado de inversión, con el fin de compensar el mayor riesgo de impago.

Finalmente, si se tiene en cuenta la estrategia provisional de la Reserva Federal de elevar la tasa de interés de referencia, junto con la contracción de la demanda de petróleo conforme la reducción de las expectativas de crecimiento global, un aumento repentino de los costos de endeudamiento para las empresas podría ensombrecer en grande el panorama. En un mundo económicamente integrado es peligroso desestimar las consecuencias globales de la política monetaria. Y, una vez que sean sincerados los tipos de interés de equilibrio y el sector petrolero ajuste en términos marginales, los partidarios de una moneda sólida estarán en peligro de ser culpados por las consecuencias de otro error de juicio Fed.

 

Carlos Alberto Salguero es Doctor en Economía y Máster en Economía y Administración de Empresas (ESEADE), Lic. en Economía (UCALP), Profesor Titular e Investigador en la Universidad Católica de La Plata y egresado de la Escuela Naval Militar.

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