Los dos Néstor:

Por Sergio Sinay: Publicado en: http://www.sergiosinay.com/Reflexion.aspx?id=2510

 

Se anuncia para estos días la presencia de Thomas Piketty en Buenos Aires.  Piketty es el economista de moda, de esos a los que se cita aun sin saber muy bien de qué hablan. Bueno, en su best-seller “El capitalismo en el siglo XXI”, Piketty dice que cuando las ganancias del capital son mayores que el crecimiento de la economía, se amplía la brecha entre los que tienen y los que no tienen. Ese proceso de desigualdad fue constante en los últimos tres siglos pero pegó un salto cuántico desde la década de los 70 del siglo XX en adelante, al punto que hoy el 1% de la población mundial posee el 99% de las riquezas. Desde hace varias generaciones, dice Piketty, los ricos nacen ricos, nunca trabajan, no producen y se dedican a hacer crecer financieramente el capital heredado. Para el resto de la población habrá cada vez menos trabajo y menos riqueza a repartir y esto acabará, según pronostica el economista, en una rebelión democrática o violenta que será el principio del fin del capitalismo.
Mientras se anunciaba el desembarco de Thomas Piketty, en el Chaco (provincia cuya pobreza extrema el actual e incomprensible jefe de gabinete Jorge Capitanich pretende ocultar con su lenguaje cantinflesco) moría Néstor, un chico de 7 años perteneciente a la comunidad Qom. Pesaba 7 kilos y murió de hambre. Mientras Néstor agonizaba, los corruptos en el gobierno, ajenos a todas las tragedias y a las miserias que ellos mismos desatan, seguían engordando, enriqueciéndose y planeando cómo garantizar su propia impunidad una vez que terminen con el saqueo. Que Néstor perteneciera a la comunidad Qom es aleatorio. Néstor era en primer lugar un ser humano y no merecía esa muerte. Lo menos que merecía era una vida. Y Néstor era argentino. Un argentino que compartió su suerte con tantos otros, en Chaco y en todo el país. En su corta vida, Néstor no tomó leche, no tuvo juguetes, existió en la indigencia, sólo sufrió.
Mientras este Néstor moría, se informaba que el gobierno pagó un millón de pesos por la estatua de otro Néstor. Uno que murió hace cuatro años y que pudo, antes de eso, enriquecerse sin tener que explicar cómo, que pudo comprar dos millones de dólares en un día sin rendir cuentas, que dispuso de una provincia como si fuera una herencia y luego hizo lo mismo con un país entero, desentendiéndose de los valores y las instituciones republicanas. Ninguno de estos Néstor conoció al otro. El primer Néstor no pudo desarrollar conciencia como para tener noción del mundo y de los otros. Al segundo Néstor el primero no le importaba, no se enteró de su existencia ni de la de miles como ese chico, estaba dedicado al rendimiento de un capital (el Estado) del que planeaba disponer por mucho tiempo, una eternidad.  Mucho más tiempo, claro está, que la corta vida del Néstor Qom.

Estos dos Néstor argentinos explican de manera brutal y pragmática la teoría de Piketty. Y muestran, de modo que duele e indigna al mismo tiempo, la terrible, injusta e impune realidad que existe incluso debajo de la teoría mejor desarrollada. No estaría de más que Piketty se lleve de aquí el caso de los dos Néstor para explicar en el mundo de qué habla su libro.

 

Sergio Sinay es periodista y escritor, columnista de los diarios La Nación y Perfil. Se ha enfocado en temas relacionados con los vínculos humanos y con la ética y la moral. Entre sus libros se cuentan “La falta de respeto”, “¿Para qué trabajamos?”, “El apagón moral”, “La sociedad de los hijos huérfanos”, “En busca de la libertad” y “La masculinidad tóxica”. Es docente de cursos de extensión en ESEADE. 

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