Competencia imperfecta y antitrust

Por Martín Krause. Publicado el 27/2/14 en: http://bazar.ufm.edu

Como siempre, los Policy Analysis del Cato Institute son muy interesantes. Quiero comentar en esta oportunidad el siguiente:

William F. Shughart II & Diana W. Thomas, “Antritust Enforcement in the Obama Administration’s First Term: A Regulatory Approach”. Policy Analysis Nr. 739: http://www.cato.org/publications/policy-analysis/antitrust-enforcement-obama-administrations-first-term-regulatory

Hace una revision de los cambios de política antitrust en la administración Obama en relación a las aplicadas (o acusado de no aplicar), por la administración Bush previa.

En relación a los procesos de fusión y adquisición de empresas, la autoridad de supervisión puede considerar que la compra de una empresa por otra reducirá la competencia y, tradicionalmente, implementa alguna de estas políticas: demanda deshacer una fusión una vez realizada; prohíbe una fusión antes de que ocurra; permite que las partes negocien un acuerdo entre sí que concluya con la venta de algunos activos de la nueva empresa hacia terceros, y si la autoridad aprueba este acuerdo la fusión puede avanzar.

Los problemas de la segunda alternativa son evidentes, suele llamarse a esto el problema de “desmezclar” los huevos una vez que se han batido las claras y las yemas. Dar marcha atrás es muy complicado, o imposible. Por eso, los gobiernos han preferido bloquear una fusión, para lo cual se demanda que por sobre cierto monto toda fusión requiere de aprobación previa. Pero si esto evita el problema antes planteado genera otros, ya que incentiva a futuros competidores y otros actores involucrados a plantear objeciones, oponerse, a realizar lobby para frenar la fusión. También desatará resistencias de políticos locales donde haya posibilidades de cierre de alguna fábrica o instalación, reduciéndose empleos, o recaudación fiscal.

De todas formas, estas decisiones que bloquean o deshacen una fusión suelen denominarse “estructurales”, ya que tienen como objetivo modificar o impedir una modificación en la estructura del mercado. Sin embargo, se estaría avanzando ahora hacia políticas que van más allá, regulando también conductas futuras, a las que se llama “conductistas”. Aquí la autoridad, tanto sea una agencia o un juez, como parte de aprobar un acuerdo de fusión impone ciertas conductas, tales como que la unidad de negocios A no acceda a la información que tiene la unidad de negocios B, ambas ahora de la misma empresa.  A diferencia de la política anterior, ésta genera ahora un proceso continuo de supervisión: antes simplemente se prohibía una fusión o se ordenaba dar marcha atrás, pero luego no había ya supervisión; ahora esto demanda una estructura de control permanente, y multiplica también los problemas y las posibilidades de búsqueda de rentas.

Los autores concluyen que este cambio de política ha convertido a funcionarios judiciales en reguladores y no tienen ni capacidad ni estructura para ello.

Interesante. Está claro que la política antitrust como tal es una intervención innecesaria en los mercados. Esto ha sido ampliamente desarrollado ya por muchos autores. Este trabajo no cuestiona esa política en su conjunto porque se dedica a analizar este cambio coyuntural, pero de todas formas muestra un avance hacia una peor calidad institucional en el area.

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

La estatolatría argentina

Por Adrián Ravier. Publicado el 28/2/14 en: http://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2014/02/28/la-estatolatria-argentina/

 

“La estatolatría es la mayor enfermedad social de nuestro tiempo”. Este lema representa una de las lecciones que aprendí del Dr. Jesús Huerta de Soto, uno de mis profesores en el Doctorado en Economía de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Se trata de una creencia, o un fenómeno sociológico y cultural, en el que cada individuo se considera incapaz de valerse por sí mismo, y delega en el Dios Estado la solución a todos sus problemas.

En el siglo XX el Estado ha reemplazado el rol que siglos pasados jugaba la Iglesia. La gente ya no pide a Dios por trabajo, alimento, ropa, un techo o salud, sino que redirige sus peticiones al gobierno de turno. El Dios Estado se supone presente para asistir a los necesitados. Se cree en las buenas intenciones de nuestros gobernantes, y también en su omnisciencia. Se supone que el Estado detecta a tiempo cada problema y luego actúa en consecuencia.

En países presidencialistas, y en especial en etapas de auge, el presidente de turno se convierte en ídolo. Sólo cuando aparecen las fases de crisis y depresión, es cuando el ídolo cae, y se lo reemplaza por su sucesor, intentando que ahora sí, la asistencia sea la esperada.

La inmadurez de las masas es una consecuencia obvia, y ante ello, los problemas se multiplican. Hombres y mujeres abandonan su creatividad natural, y en lugar de “emprender”, esperan pasivos por una solución externa que nunca llega.

Esa pasividad es también fomentada por los propios gobiernos, por esos ídolos de turno, que saben que sólo mediante la “infantilización” de las masas pueden mantenerse en el poder y multiplicarlo. Los gobiernos han logrado distraer la atención acerca de las verdaderas causas de nuestros problemas. Se culpa al capitalismo, al ánimo de lucro, al mercado, a los empresarios, a la propiedad privada, por los problemas que el mismo Dios Estado causa, incluyendo la división de los pueblos y el conflicto permanente.

Los intelectuales, sean estos filósofos, sociólogos, economistas, juristas o historiadores, han fracasado en comprender la naturaleza de este problema. Abunda bibliografía que sólo ve la superficie de los problemas, pero muy poca atiende a lo esencial.

Aun la iglesia, o en los últimos meses el Papa Francisco, fracasan en comprender que la pérdida de fe en Dios, se ha canalizado al Dios Estado. El Dios Estado promete ofrecer en la tierra, los recursos que Dios sólo ofrecerá en la vida eterna.

En la Argentina la “estatolatría” se profundiza. Y si este es el caso, el problema no es Alfonsín, ni Menem o los Kirchner. Hay miles de Néstor o Cristina dispuestos a jugar el rol de líderes en el país. Si deseamos revertir el proceso, necesitamos un cambio cultural. Sugiero que recuperemos la fe en nosotros mismos, en nuestra creatividad empresarial, y confiemos menos en la “omnisciencia” y las “buenas intenciones” de nuestros gobernantes.

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

Pobreza y la Escuela Austriaca

Por Martín Krause. Publicado el 2/3/14 en: http://bazar.ufm.edu

 

Me pregunta Fernando Escobar desde España: “cómo abordaban el tema de pobreza los pensadores de la escuela austriaca o que teorías manejaban respecto a este tema”.

En verdad, ninguno de esos grandes autores (Menger, Bohm-Bawerk, Mises, Hayek) escribió un libro específico sobre el tema, aunque lo tratan en sus obras principales (La Acción Humana de Mises o Los Fundamentos de la Libertad de Hayek), porque analizan las condiciones para aliviar o reducir la pobreza. Asumen, que ésta es la condición natural del ser humano, una condición en la que vivió la mayor parte de su existencia, y que es necesario, por lo tanto, estudiar cómo fue que algunos lo han podido superar.

Esta misma visión es la que plantea Henry Hazlitt, y este autor, si bien no fuera ni economista, ni austriaco pues fue un periodista y analista literario en los Estados Unidos, que escribiera para The Wall Street Journal, The New York Times y Newsweek, comparte los principios y el análisis de esta escuela y lo refleja en un libro llamado: “The Conquest of Poverty”, que recomiendo leer y está en pdf de acceso gratuito aquí: http://mises.org/books/conquest.pdf

Hazlitt, recorre la historia de la humanidad y señala que la casi totalidad de la población fue pobre siempre. Sin embargo, hace unos 250 años algo sucedió. Esto se refleja en el gráfico de abajo. Allí aparecen estimaciones de Brad deLong desde el año -10.000 y de Angus Maddison desde el año 0. La forma de la curva debería resolver todo tipo de dudas: es incredible lo logrado en 250 años de capitalismo y revolución industrial:

250 años

Nada ha hecho más para sacar a cientos de miles de la pobreza que el crecimiento económico durante todos estos años. No solamente el ingreso per cápita ha pasado de unos 150 dólares anuales a más de 6.000, sino que la cantidad de gente en el planeta en ese periodo ha pasado de unos 750 millones a 6.000 millones actualmente. Es decir que la riqueza total creada (que es multiplicar ingreso per cápita por el total de personas) es increíble.

Claro, algunos sostendrán que se ha creado mucha riqueza pero que está mal distribuida. Al respecto, y para no alargar esto mucho, invito al que le interese a ver este video de una conferencia sobre el tema que dictara en la Universidad Francisco Marroquín: http://www.youtube.com/watch?v=HMd2rS-KWOA

Dice Hazlitt:

“La pobreza individual o familiar resulta de que quien debe llevar el pan a la mesa no puede de hecho de hacerlo; cuando el no puede producir o simplemente no produce suficiente para sustentar a su familia o incluso al el mismo. Siempre habrán algunos seres humanos quienes temporal o permanentemente carecerán de las habilidades de proveerse incluso de su propio sustento. Tal es la condición de los niños pequeños, de muchos de nosotros cuando enfermamos, y de la mayoría de nosotros en la vejez avanzada. Y tal es la condición permanente de algunos que han sido golpeados por el infortunio –los ciegos, los lisiados, los retrasados mentales. Donde existen tantas causas no puede haber una cura que las abarque a todas.”

“Cuando la mayoría de las familias no puede producir su propio sustento – cuando la sociedad como un todo no logra abastecerse de su propio sustento- ningún “sistema de alivio adecuado” es incluso temporalmente posible. Por ende la “sociedad” no puede resolver su problema de pobreza hasta que la mayoría de las familias haya resuelto (y en realidad un tanto más que tan solo resuelto) el problema de su propia pobreza.”

“Todo esto es meramente mostrar de otra forma la Paradoja de la Ayuda referida en el capítulo 18: Cuanto más rica la comunidad, menor es la necesidad de ayuda, pero mayor es la ayuda que esta puede proveer; cuanto más pobre la comunidad, mayor es la necesidad de ayuda, pero menor es su capacidad para proveerla. Esto es solamente otra manera de señalar que la ayuda, o la redistribución de ingresos, voluntaria o coercitiva, nunca es la verdadera solución a la pobreza, es, en el mejor de los casos, un alivio provisorio que puede enmascarar la enfermedad y mitigar el dolor, pero que no constituye una cura.”

“Más aun, las ayudas gubernamentales tienden a prolongar e intensificar la propia enfermedad que planean curar. Tales ayudas tienden constantemente a salirse de control. Incluso si se mantienen dentro de límites razonables tienden a reducir los incentivos para trabajar y ahorrar en ambos, aquellos que las reciben y aquellos que son forzados a pagarlas. Se puede decir de hecho, que prácticamente toda medida que el gobierno realiza con el ostensible objetivo de “ayudar a los pobres” tienen el efecto en el largo plazo de hacer todo lo contrario. Los economistas han sido una y otra vez forzados a señalar que casi todos los remedios populares para la pobreza solamente agravan el problema.”

En la conferencia antes citada menciono que redistribuir ingresos reduce el crecimiento económico (y el efecto de la curva que se muestra arriba) y tampoco genera un acto moralmente justificable ya que se trata de ayudar a alguien con el dinero de otros, no el propio. La “Paradoja de la Ayuda” que menciona Hazlitt muestra la salida que ofrece el capitalismo: por un lado permite que la gente produzca, prospere y salga de la pobreza, y, además, genera riqueza que luego éstos pueden ofrecer para ayudar a sus congeneres que necesitan.

Más producción, más riqueza y más ayuda voluntaria es muy diferente de redistribución por el estado, menos riqueza, clientelismo y politización.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

¿Esclavos de Maduro?

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 2/3/14 en: http://eng.elheraldo.hn/Secciones-Principales/Opinion/Columnas/Esclavos-de-Maduro

Según el “presidente” de Venezuela, la democracia está “saliendo fortalecida” del intento de “golpe de Estado suave”. Para la propaganda chavista, el llamado “golpe blando” es una estrategia de “acción no violenta” ideada por el estadounidense Gene Sharp, quién habría asegurado que “en los Gobiernos, si el sujeto no obedece, los líderes no tienen poder… (así se los derroca) sin tener que recurrir a las armas convencionales”.

A ver, no creo que nadie quiera derrocar a nadie, pero por supuesto que cada persona tiene el derecho a no obedecer y esto sí que significa que el gobierno pierde autoridad, o ¿acaso son esclavos y tienen que acatar invariablemente lo que el gobierno decida?

Inmoral es, por definición, lo que va en contra de las leyes de la naturaleza, que son las que desarrollan la vida. Así, es inmoral la violencia por cuanto precisamente, dice la filosofía aristotélico tomista, es lo que desvía el curso natural de los acontecimientos. Ahora, “ilegal” sería el incumplir las leyes forzadas por los gobiernos. Pero, ¿quién determina qué es “legal”? Un “gobierno” supuestamente elegido “democráticamente” dentro de “un sistema constitucional”.

Pero, si una persona –considerando que toda violencia es perjudicial- no quiere cumplir esas “leyes”, le replicarán que lo forzarán según manda la “Constitución”. Y si argumenta que no adhiere a esa “carta magna” le dirán que está obligado a hacerlo en función de una verdadera fábula: un supuesto “pacto preexistente”, según el cual los “padres de la patria” habrían comprometido a todos los futuros nacidos, en ese territorio, al acatamiento de semejante Constitución que otorga, de hecho, al Estado el monopolio de la violencia de modo que pueda ejercer esta “supuesta autoridad”.

Para empezar, no es verdad que la autoridad deba ser coactiva para ser tal. Por tanto, una sociedad bien ordenada puede existir perfectamente sin ella. Y aunque no fuera así, esta fábula es altamente inmoral por cuanto ningún antepasado puede comprometer a sus herederos de esta manera. Y, por cierto, las sociedades pueden vivir -y mucho mejor- sin semejante engaño. Entonces si uno argumenta que nació en determinado territorio, pero no acepta semejante pacto, sencillamente no lo escucharán y le impondrán ese monopolio de la violencia, dicho crudamente, es un esclavo de las oligarquías reinantes.

Luego sucede algo natural, este monopolio impone leyes coactivas creando tensiones que pueden llegar a conflictos sociales de todo tipo. Son estas tensiones lo que ha producido el natural hartazgo entre los venezolanos que han reaccionado pacíficamente. Dice el periodista uruguayo Víctor Hugo Morales, radicado en Argentina, que Venezuela “es el país más democrático de América Latina… la democracia (sirve para) elegir nuestra forma de gobierno… Venezuela eligió su gobierno, esperen su turno”, aconsejó a la oposición venezolana.
O sea, que si esta oligarquía gana unas elecciones, según esta tesis, tiene derecho a imponer violentamente (utilizando su monopolio) lo que le venga en gana. Tiene derecho a ser inmoral con tal de que sea “democrático”. Para que no quede duda, el gobernador militar arengó: “Unidades de Batalla Hugo Chávez, a prepararse para el contraataque fulminante”, mientras que el presidente de la Federación Unitaria de Trabajadores del Petróleo aseguró que “esta es… una guerra permanente… (y) nosotros somos mayoría”.

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Es Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

DOS ACLARACIONES SOBRE LA REFORMA EDUCATIVA

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 2/3/14 en http://gzanotti.blogspot.com.ar/2014/03/dos-aclaraciones-sobre-la-reforma.html

 

Que el modelo tradicional de escuela está agotado; que es necesario recurrir a nuevas tecnologías, y que para todo ello hay que volver a una auténtica libertad de enseñanza, son ideas nada nuevas –mi padre se mató por todo ello desde la década del 60, citando a autores anteriores- aunque casi imposibles de implementar, y por ello aparecen cada tanto como la gran novedad.
En la circunstancia actual, que internet sea parte de esas nuevas tecnologías es parte del formato actual de la propuesta de siempre, y por ello se presentan las aulas virtuales, las clases por youtube y etc, como la gran panacea que reemplazará a la agotada escuela. Y, en cierto modo, ya lo están haciendo, de una manera más informal que formal.
Pero cuidado: se tiende a exagerar, en todo esto, el “nuevo” papel del docente, cuya “novedad” sería prácticamente su desaparición. Por supuesto que desaparecerá –ya desapareció prácticamente- el rol “tradicional” del docente, pero las nuevas tecnologías no eliminarán de ningún modo el papel dialógico y orientador del docente, precisamente como una guía, un acompañamiento, en todo aquello que el educando vaya viendo en internet.
Porque al ser humano, la tec no lo guía. Lo que lo guía es otro ser humano con el cual establecer una auténtica relación de diálogo, de análisis crítico, sobre el material visto en internet. Ello no es infalible, claro, pero puede acelerar notablemente procesos de aprendizaje que de otro modo se volverían más largos y sujetos a errores y malentendidos que se podrían haber evitado con consejo dialógico. Cuidado, entonces, con que internet se difunda aún más la pésima idea de que el conocimiento es igual a información, porque entonces toda la revolución educativa está perdida. Si criticábamos la educación tradicional positivista porque el alumno se convierte en una máquina de recibir pasivamente y luego repetir, hay que tener cuidado de que las nuevas generaciones no endiosen la computadora como el nuevo maestro infalible al cual hay que escuchar pasivamente y cuyos contenidos hay que repetir sin ningún proceso de reflexión.
Otro segundo peligro es el olvido del contacto personal con el docente. Claro que el alumno ya no recibirá de un supuesto docente lo mismo que está en un texto o video que pueda ver por internet, pero ello no implica que el docente no estará presente; no sólo por lo que decíamos recién, sino porque la mirada del yo al tú, la presencia real interpersonal, jamás puede ser reemplazada, excepto que creamos ahora que el alumno es el nuevo bebé que sin contacto humano muere por marasmo de manera cruel. Hay que mirar a los ojos, cara a cara. El alumno percibe si el docente lo es, esto es, si se entrega en cuerpo y alma al alumno, si le ofrece su mirada, su contención, su escucha, y recién allí puede surgir alguna curiosidad por un tema embebido en la pasión de quien cree en lo que dice. El alumno necesita indispensablemente afecto y contención, y estamos hablando de todos los niveles de aprendizaje. Si alguien cree que una máquina puede reemplazar eso, caerá en un error peor al que quería solucionar.
Por último, no necesariamente toda clase debe ser dialogar en torno a un texto ya leído: toda clase debe ser diálogo, sí, pero el diálogo puede incluir una primera parte donde un docente, abierto a la crítica, exponga un tema y luego sí se someta al diálogo. El tiempo de la exposición del tema debe ser sólo el suficiente para estimular el debate, y que en ese momento el docente esté hablando y los alumnos escuchando atentamente, con distancia crítica, no quiere decir que no haya diálogo, al contrario, es la primera parte del diálogo.

 

Cuidado, por ende, con todo esto. La revolución educativa no consiste en crear nuevos autistas, sino en abandonar el paradigma de la repetición pasiva para entrar en la creatividad, el pensamiento crítico y la libertad que permite hacer propio lo que era ajeno. Y dentro de un contexto de afecto donde hay que poner el cuerpo, el corazón y la mirada humana irremplazable.

 

Gabriel J. Zanotti es Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA).  Es profesor full time de la Universidad Austral y en ESEADE es Es Profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE.

DEBATE SOBRE ECOLOGÍA

Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

Otras veces he escrito sobre este delicado e importante tema, en esta ocasión repito lo dicho puesto que ha vuelto a surgir el asunto con renovada fuerza. Nada es perfecto al alcance de los mortales, de lo que se trata es de minimizar problemas y facilitar la vida de la gente en todo lo que resulte posible.

La vertiente más popular que pretende encarar los problemas del medio ambiente aparece también como la forma mas contundente de estrangular las bases de la sociedad abierta. Paradójicamente, en este caso, para preservar la propiedad del planeta se destruye la propiedad a través de las figuras de la “subjetividad plural” y los “derechos difusos” que permiten demandar frente a cualquier uso considerado indebido de lo que pertenece a otro, alegando la defensa de “la humanidad”. Garret Hardin acuñó la expresión “ la tragedia de los comunes” para ilustrar el despilfarro y el uso desaprensivo de lo que es de todos que, en la práctica, no es de nadie, en contraste con los incentivos de cuidar y mantener lo que es propio cuando se asignan derechos de propiedad.

 

Con razón se considera el agua indispensable para la vida del ser humano. Somos agua en un setenta por ciento y el planeta está compuesto en sus dos terceras partes por agua aunque la mayor proporción sea salada y en otra se encuentre atrapada por los hielos. F. Segerfeld nos informa que la precipitación anual sobre tierra firme es de 133.500 kilómetros cúbicos, de la que se evaporan 72.000, lo cual deja un neto de 41.500 que significa nada menos que 19.000 litros por día por persona en el planeta. A pesar de esto, se mueren literalmente millones de personas por año debido a la falta de agua o por agua contaminada.

El autor explica que esto se debe a la politización de ese bien tan preciado, situación que no ocurre cuando la recolección, purificación y distribución se encuentra en manos privadas, que si quieren prosperar deben atender los requerimientos del público sin favores ni componendas con el poder gubernamental del momento. Ejemplifica con los casos de Ruanda, Haití y Camboya donde las precipitaciones son varias veces mayores que en Australia, pero en los primeros casos hay crisis de agua mientras que esto no ocurre en el segundo por las razones apuntadas. Por esto es que el premio Nobel en economía Vernon L. Smith escribe que “El agua se ha convertido en un bien cuya cantidad y calidad es demasiado importante como para dejarla en manos de las autoridades políticas” y, en el mismo sentido, Martin Wolf, editor asociado del Financial Times, apunta que “el agua es demasiado importante para que no esté sujeta al mercado”.

 

La conservación de especies animales es un caso paradigmático. Las ballenas se extinguen, lo cual no sucede con las vacas. Esto último no siempre fue así. En la época de la colonia se aniquilaban las vacas simplemente para usar un trozo de cuero o para comer algo de carne, situación que hizo que muchos mostraran su preocupación por la posible extinción de esos animales, hasta que apareció la revolución tecnológica del momento: primero la marca y luego el alambrado que permitieron asignar derechos de propiedad y así conservar y reproducir el ganado vacuno.

 

En África, se asignaron derechos de propiedad sobre la manada de elefantes en Zimbabwe, mientras que en Kenya es de propiedad común. En este último caso en solo once años la población de elefantes se redujo de 167.000 a 16.000, mientras que en el mismo período se elevó de 40 a 50.000 en Zimbabwe a pesar de contar con un territorio mucho más desventajoso que el de Kenya. En este caso se incentiva a que se ametrallen elefantes en busca de marfil ya que nadie está interesado en conservar y multiplicar la manada como sucede en el primer lugar.

 

Claro que la institución de la propiedad privada no significa que se conservarán todas las especies animales, por ejemplo, es poco probable que el hombre deje de consumir antibióticos para conservar bacterias ya que esto pondría en riesgo la supervivencia de la especie humana. Tampoco es probable que se deseen conservar las cucarachas. En la misma línea argumental, si bien es cierto que las emanaciones de monóxido de carbono deben ser castigadas puesto que significan la lesión de derechos de terceros, la polución cero es imposible puesto que requeriría que nos abstengamos de respirar ya que al exhalar estamos contaminando.

 

En estos momentos se debate acerca del “efecto invernadero” o calentamiento global debido al debilitamiento o perforación de la capa de ozono que envuelve al globo en la estratófera. Sin embargo, hay científicos como D.L. Hartmann y D. Doeling que sostienen en un trabajo publicado en el Journal of Geophisical Research que en muchas extensiones ha habido un engrosamiento de la capa de ozono y allí donde se ha perforado hace que al penetrar los rayos ultravioletas y tocar la superficie marina se genere mayor evaporación y, consecuentemente, nubes de altura, lo cual, a su vez, dificulta la entrada de rayos solares y esto provoca un enfriamiento del planeta.

 

Por su parte, R.C. Balling señala que “La atmósfera de la Tierra se ha enfriado en 0.13 grados centígrados desde 1979 según las mediciones satelitales […] A pesar de que modelos computarizados del efecto invernadero predicen que el calentamiento mayor ocurrirá en la región ártica del hemisferio norte, los registros de temperatura indican que el ártico se ha enfriado en 0.88 grados centígrados durante los últimos cincuenta años”. El mismo autor enfatiza que, debido a su efecto de enfriamiento, el dióxido de sulfuro provocado por aerosoles mas que compensa la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera.

 

En este último sentido y debido a las alarmas del tipo de las expuestas recientemente en nuestro país por Al Gore, es de interés citar una declaración del Excecutive Committee of the World Metereological Organization en Ginebra, que mantiene que “el estado presente del conocimiento no permite ninguna predicción confiable respecto del futuro de la concentración de dióxido de carbono o su impacto sobre el clima”. También es importante subrayar que el fitoplancton consume dióxido de carbono en una proporción mayor que todo lo liberado por los combustibles fósiles y que los desajustes cíclicos en la capa de ozono se deben en buena medida a fenómenos metereológicos como las erupciones volcánicas.

 

Por otro lado, en estas situaciones siempre hay trade-offs que hay que tener en cuenta. Por ejemplo, se afirma que los clorolfuorcarbonos son responsables de la destrucción de las moléculas de la capa de ozono debido a las emisiones que provocan los refrigeradores, equipos de aire acondicionado, combustibles de automotores y ciertos solventes para limpiar circuitos de computadoras. El trade-off aparece cuando se documentan las intoxicaciones que se producen debido a la deficiente refrigeración y acondicionamiento de la alimentación y cuando se exhiben estadísticas de los aumentos de accidentes viales debido a la fabricación de automotores mas livianos.

 

En cualquier caso, donde se detecta una lesión al derecho debe procederse a la rectificación pero para cuidar los recursos naturales debe despolitizarse el proceso y abstenerse de la actitud arrogante de pretender la manipulación del ecosistema por parte de la burocracia estatal y permitir que la compleja información dispersa pueda ponerse de relieve a través de los precios. Cuando se conjetura que cierto recurso será mas escaso o se atribuye mayor valor para usos alternativos, los precios se elevan lo cual fuerza a reducir el consumo, al tiempo que se incentiva la investigación y desarrollo de variantes sustitutivas y, en su caso, el reciclaje.

 

La sociedad abierta permite establecer los ritmos de crecimiento óptimos y asignar los recursos de la manera mas adecuada a las necesidades presentes y futuras. La intromisión del aparato estatal en la producción a través de ideas como la del llamado “desarrollo sustentable”, no hacen más que distorsionar el uso y la asignación de recursos. Por ejemplo, la “tragedia de los comunes” irrumpe cuando se mantienen campos de forestación en manos fiscales que incentiva la tala irracional, en cuyo caso nadie se ocupa de forestar para que otros saquen partida. Si se estima que un recurso como la arboleda resulta esencial, el incentivo para la plantación de las especies requeridas operará en paralelo a las valorizaciones correspondientes a través de los precios del caso.

 

La presunción de conocimiento ha hecho que ya en el época de la Revolución Industrial se sugiriera el establecimiento político de cuotas para el carbón al efecto de “aprovechar ese recurso no renovable” que, a poco andar, fue reemplazado por le petróleo. Hoy es frecuente que se señale que existen determinadas reservas para tal cantidad de años sin percibir que no es posible extrapolar precios a situaciones distintas puesto que, precisamente, el movimiento de precios modifica la duración de las reservas.

 

Esta línea argumental se aplica también a los transgénicos que permiten notables aumentos en la productividad, plantas resistentes a plagas y  pestes que, por ende, no requieren el uso de plaguicidas y pesticidas químicos, la posibilidad de incrementar el valor nutriente, la capacidad de incorporar ingredientes que fortalezcan la salud (incluyendo la disminución de alergias) y mejoren el medio ambiente y el enriquecimiento de los suelos. De todos modos, si la preferencia fuera por productos orgánicos es la gente la que debiera decidir en mercados abiertos en el contexto de auditorias privadas en competencia que asumen las responsabilidades (y sus respectivas reputaciones y consiguientes supervivencias) a través de sus dictámenes sobre calidad, pero nunca politizar temas de esta naturaleza.

 

T.L. Anderson y D.R. Leal en su obra Free Market Enviromentalism escriben que “El tratamiento del medio ambiente a través del mercado libre enfatiza que el crecimiento económico y la calidad del medio ambiente no resultan incompatibles. De hecho, los ingresos altos permiten afrontar una mayor calidad del medio ambiente, además de los bienes materiales. No es ningún accidente que los países menos progresistas tienen mas polución y mas riesgos ambientales”.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. En Administración. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas y fue profesor y primer Rector de ESEADE.

Ucrania busca renacer

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 26/2/14 en: http://www.lanacion.com.ar/1667230-ucrania-busca-renacer

 

Las urnas nunca aseguran que quienes resultan electos gobiernen luego respetando las instituciones y los valores esenciales de la democracia. Incluyendo el respeto de los derechos humanos y las libertades civiles y políticas de los ciudadanos, que a todos corresponden por igual. Tanto a quienes concuerdan con la visión del circunstancial oficialismo, como a quienes difieren con ella, incluyendo a quienes están ubicados en sus antípodas.

El conmovedor caso de Ucrania así lo demuestra. El ahora ex presidente Víctor Yanukovich fue en su momento electo en comicios casi normales, para transformarse paulatinamente en un líder totalitario. Yanukovich fue -paso a paso- dejando de lado todo compromiso con la democracia, reemplazándolo por una deriva autoritaria que ciertamente se aceleró en los últimos tiempos, empujada por las nostálgicas ambiciones de grandeza -y las maniobras geopolíticas consiguientes- del presidente ruso, Vladimir Putin.

Como consecuencia, en los últimos tres meses se generó una vertiginosa espiral de protestas callejeras a las que Yanukovich enfrentó (como es habitual en los regímenes marxistas) con dura violencia represiva. Todo tuvo su epicentro en la simbólica plaza Maiden de la ciudad de Kiev, la capital del país, que se transformó en un incandescente corazón rebelde tan pronto como Yanukovich decidió desatar -con sus fuerzas de seguridad y matones a sueldo- la violencia para acallar las protestas. La furia popular se extendió al resto del país, incluyendo -en los últimos días- al este del mismo, donde la influencia rusa es significativa. Este último episodio, propio de la Guerra Fría, terminó entonces por contagiar a toda Ucrania.

Las muertes que siguieron a la lamentable decisión de Yanukovich, encendieron definitivamente el ánimo de los corajudos manifestantes y alimentaron una decisión apasionada de no cejar en sus esfuerzos. Cualesquiera fueran los riesgos a enfrentar. Hasta la posibilidad real de morir en la empresa.

Lo cierto es que el sostenido desafío popular culminó en la destitución de Yanukovich por el Parlamento (Rada) ucraniano, donde hasta los legisladores oficialistas (como también lo hicieran las fuerzas armadas del país) le dieron la espalda, dejándolo absolutamente solo. Más aún, obligándolo a escapar de Kiev, quedando la ciudad en manos de grupos heterogéneos de civiles que, con cascos deportivos y armados apenas con palos, comenzaron a “custodiarla”.

Ya en Kharkiv -ciudad del noreste del país, en la que la influencia rusa es enorme- el presidente depuesto intentó, sin éxito, escapar a Rusia y al tiempo de escribir estas líneas está escondido en algún lugar de Ucrania, con paradero desconocido, aunque con orden de captura por su responsabilidad en delitos de lesa humanidad.

El parlamento ucraniano -ante la repentina deserción de un Yanukovich que al intuir un posible final “a la Ceausescu” decidió correr- lo destituyó “por abandono de sus funciones constitucionales”. Y convocó a elecciones presidenciales para el 25 de mayo próximo. Además, regresó a la Constitución del 2004, reduciendo de ese modo el enorme poder concentrado en el Ejecutivo y, como también era de esperar, dictó una amplia amnistía para aquellos que estaban detenidos como consecuencia de las protestas. Asimismo, ordenó liberar a la líder opositora Julia Timoshenko, quien desde hacía dos años y medio estaba presa por haber -presuntamente- abusado de su poder cuando ejerciera la presidencia del país, con relación a la compra de gas natural a Rusia.

Con su salud seriamente comprometida, utilizando una silla de ruedas y visiblemente deteriorada por su encarcelamiento (que sugestivamente ocurriera también en la ciudad de Kharkiv) la legendaria Julia Timoshenko, luego de liberada, celebró -en Kiev- el triunfo de las protestas, agradeció -emocionada- a su pueblo y adelantó simultáneamente su candidatura presidencial.

En el conflicto ucraniano, la Unión Europea -con la participación fundamental de Polonia, Alemania y Francia- alentó a quienes ansiosamente procuraban su apoyo para no quedar sumergidos en el totalitarismo. Rusia, en cambio, endosó abiertamente a Yanokovich. Y hasta se negó a suscribir los acuerdos interinos en cuya negociación había previamente participado.

Las protestas, cabe recordar, comenzaron cuando, tres meses atrás, Yanikovich imprevistamente cerró la puerta al acercamiento de Ucrania a la Unión Europea. Ocurre que -cuando se cumplen 25 años desde la caída del Muro de Berlín, comienzo de la implosión de la Unión Soviética- está claro que para los ucranianos la pertenencia a Europa significa una garantía -no menor- de protección de sus libertades individuales y de sus derechos humanos. Así como la defensa de las instituciones democráticas.

Por ello, las emociones se encendieron instantáneamente luego de ese episodio, en lo que rápidamente se transformó en una lucha por no regresar a las utopías, preservar la libertad y mantener a Ucrania entre los países democráticos. Lo que supone rechazar la uniformidad colectivista y abrazar la pluralidad democrática así como combatir la generalizada cleptocracia, fenómeno cada vez más evidente en los gobiernos autoritarios, que ha sido constante en Ucrania, desde la independencia, en 1991. Como lo certifica concretamente el extravagante palacio que Yanukovich se construyera en la localidad de Mezhigorie, en las afueras de Kiev.

La memoria alimentó entonces la lucha desigual del pueblo ucraniano. Lo que quizás no debiera sorprender demasiado porque una democracia sin memoria es vulnerable, no sólo moral sino políticamente. Y encendió vivamente el nacionalismo, con todo lo que esto significa. Bien o mal.

Pese al derrocamiento de la dictadura, no serán nada sencillas en el camino que Ucrania tiene por delante. El país y su economía son campos minados. De aquellos que obligan a caminar mirando sólo a los propios pies, postergando el futuro y concentrando fuertemente la atención en el presente. Lo que está lejos de ser ideal.

En lo inmediato, Ucrania debería conformar un gobierno de transición, idealmente con la participación de tecnócratas reconocidos. Y evitar caer en las cacofonías. Por el momento, el parlamento ucraniano ha designado a dos políticos cercanos a Timoshenko en cargos absolutamente claves. A Arsán Avákov, como presidente del parlamento, y a Olexandr Turchinov, como nuevo presidente interino. A su vez, el nuevo ministro de defensa es el ex Jefe del Estado Mayor del Ejército ucraniano, el general Vladimir Zamana, quien -pese a las presiones rusas y de Yanukovich- se negara a reprimir a su pueblo.

Muchos ex altos funcionarios de la hoy administración desplazada de Yanukovich han escapado a Rusia. Como el ex primer ministro, Mykola Azarov. Esta es una señal inequívoca de que saben que han perdido la esperanza respecto de poder cabalgar los cambios que están sucediendo en Ucrania

Si se decidiera mantener el calendario que apunta a tener elecciones presidenciales el próximo 25 de mayo, hay por lo menos cuatro candidatos en la “grilla de largada”. Arseniy Yatsenyuk, del Movimiento de la Tierra de Nuestros Padres; Vitali Klitschko, un ex campeón mundial de boxeo, ahora líder de la Alianza Democrática para la Reforma de Ucrania; Oleg Tyagnibok, del nacionalista partido Svoboda y Julia Timoshenko, según ella misma acaba de anunciar. Esto parecería un exceso de diversidad ante un momento plagado de dificultades -incluyendo la virtual quiebra de la economía- en el que se requiere paso firme e identidad sustancial de visiones para poder alejarse de la crisis. Por esa razón, sería positivo que se pudieran conformar coaliciones o alianzas capaces de proyectar estabilidad, al menos de corto plazo.

A lo que cabe agregar la necesidad de contar con apoyo externo. Incluyendo el de Rusia, que ya lo comprometiera (aunque interesadamente) en tiempos de Yanukovich. Este país tiene sus ojos puestos en Crimea, donde (en la ciudad de Sebastopol) está emplazada la base de su importante Flota del Mar Negro, con la que Rusia proyecta su potencia militar a Siria y al Mediterráneo. Y acaricia sueños geopolíticos, ahora frustrados. También debería contarse con los Estados Unidos, que hasta el momento han asumido una actitud de relativo poco compromiso con la situación de Ucrania. Y con la Unión Europea que, en cambio, ha contrabalanceado -aunque discretamente- el abierto endoso ruso a las ambiciones de Yanukovich.

Lo sucedido en Kiev impactará en el mundo, más allá de las fronteras de Ucrania. Porque, por ejemplo, podría fortalecer la decisión de quienes -en Caracas y otras ciudades venezolanas- han tomado la decisión de protestar pacíficamente contra el autoritarismo marxista que los asfixia y posterga. Saliendo del hartazgo que genera una larga década de insultos, demonizaciones, maltrato y hasta explotación. En defensa de las libertades que les han sido cercenadas. Y aspirando a regresar a una democracia que, en Venezuela, ha sido desarticulada, hasta hacerla irreconocible. Conscientes de que si el futuro que les espera es el de Cuba, vivirán condenados a la miseria a la que conducen una ideología y un modelo perimidos que, sin embargo, tienen todavía alguna vigencia en rincones de América latina. Precisamente en aquellos en los que los derechos humanos y las libertades esenciales de los ciudadanos son ignorados o conculcados.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.