VENEZUELA Y EL LÍMITE DE NUESTROS ESQUEMAS CONCEPTUALES

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 17/2/14 en: http://gzanotti.blogspot.com.ar/2014/02/venezuela-y-el-limite-de-nuestros.html

 

En medio de la tragedia de los venezolanos (y esto incluye a los chavistas) ponerse a hacer reflexiones in abstracto parecerá antipático pero sin embargo es necesario para tratar de entender qué está sucediendo.

La república constitucional norteamericana fue originada en horizontes lejanos. Horizontes donde se suponía que los derechos individuales eran el valor supremo de la ética política, donde las diversas “administraciones” no deberían tocarlos en absoluto y si ello ocurría, para eso estaba el control constitucional. Y, muy importante, todos coincidían en ese sistema, y ninguna persona, partido o lo que fuere se atribuía la propiedad de “la Nación”, la patria, la revolución o la historia.
América Latina nunca fue terreno cultural fértil para trasladar esas ideas. Hubo intentos, sí, siempre un mix no del todo coherente entre la influencia anglosajona y la influencia francesa; siempre un general ilustrado y un grupo de liberales constructivistas laicistas enfrentados con las tradiciones religiosas y españolas anteriores. De ese mix, siempre en tensión, nunca resuelto, algo salió. Muchas naciones latinoamericanas trataron de implantar la división de poderes, el control de constitucionalidad, un derecho penal liberal, algo de libre comercio, “pero”…. Dentro de la inestabilidad intrínseca de un marco cultural que se resistía, como un suelo rocoso resistente a instituciones que requerían un humus diferente. Lationoamérica nunca pudo plasmar instituciones liberales firmes. Su génesis es revolucionaria al estilo francés, y ese horizonte revolucionario la marcó, parece, para siempre.
Durante mucho tiempo eran guerras civiles intestinas, facciones diferentes que se disputaban un poder al que siempre se accedía con la lógica de la revolución: los buenos, los malos, los traidores, los cobardes. Palabras como democracia, república, límites, derechos de las minorías, etc., se escribían pero no se comprendían.
Pero con el advenimiento del marxismo como horizonte cultural, y con la revolución cubana como ejemplo, el asunto fue peor. Los Castro tuvieron al menos la coherencia de los violentos: por la violencia subieron y por la violencia están. Pero en otros lares, se introdujo el sutil engaño del acceso nazi al poder: la vía democrática en sentido lato. Mucho más inteligente y perverso. El Chile de Allende, la Argentina de Perón (1945, 1951, 1973, 2003), y, obviamente, la Venezuela de Chávez, son ejemplos perfectos. La dialéctica revolucionaria, junto con la marxista, encontraron en esas vías democráticas la forma casi perfecta de perversión conceptual. Los términos revolucionarios eran los mismos (leal, traidor, amigo, enemigo). Pero mientras que los constitucionalistas de los EEUU jamás imaginaron que toda esa dialéctica fuera compatible con los métodos electorales, ahora, en cambio, sí. El partido revolucionario, el que va a luchar contra el capitalismo opresor, sube al poder con la mayoría de los votos, o con los votos inventados o con los votos que fueren, pero asumen el criterio de legitimidad de origen de los sistemas democráticos. El enemigo sigue siendo el traidor, el vendepatria, el cipayo vendido al imperialismo, pero ahora es legítimo aniquilarlo –de golpe o de a poco- “democráticamente” y denunciar a todo el mundo “la violación de la democracia” de cualquier intento de resistencia.
Todo esto tomó a los no marxistas totalmente desprevenidos, conceptual y terminológicamente. Al principio, gentes desesperadas apoyaron las contra-revoluciones militares, pero la bestialidad e ignorancia de estos últimos no hizo más que acrecentar el problema. Ahora no hay salida posible. Ahora, los marxistas, los verdaderos golpistas, a quienes los derechos humanos les importan absolutamente nada, allí están, como cuasi estadistas republicanos. Los Correa y los Kirchner son ejemplos perfectos; Chávez, en cambio, era más sincero, y el delirante de su sucesor ha convertido a Venezuela no en una broma woodyallinezca, sino en una verdadera tragedia donde Calígula ha resucitado y el caballo tiene el apoyo del ejército, del ejército cubano y el silencio cómplice y cobarde de casi todos los gobernantes del mundo.

 

No hay mucha salida. Que Dios se apiade de los venezolanos y de todos nosotros, porque la Venezuela actual es el futuro de todos, excepto que intervengan las aleatoriedades de la historia, imprevisibles, inconmensurables, sólo accesibles a las denuncias de los profetas, ya muertos, sin embargo, en el silencio del desierto.

 

Gabriel J. Zanotti es Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA).  Es profesor full time de la Universidad Austral y en ESEADE es Es Profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE.

Las armas usuales contra la vida y la libertad

 Por Alejandra Salinas:

 

Para Abel fue una piedra; a Sócrates le tocó beber cicuta; Luther King recibió un impacto de bala. Los tres son íconos históricos sacrificados en su lucha por la justicia, la verdad, la igualdad y la libertad, junto a millones de otras personas más anónimas pero no por eso menos importantes. La historia mundial está plagada de la violencia proveniente de grupos intolerantes, fanáticos, ruines o ladrones (la lista de sus atributos es larga), empuñando sus armas usuales contra personas inocentes y contra quienes se animaron a protestar y actuar públicamente en defensa del respeto incondicional de la vida, libertad y dignidad humana. Primeros entre los grupos responsables por esos crímenes han figurado siempre los gobiernos, operando mediante guerras, persecuciones y asesinatos, cuando no mediante planes quinquenales y reclutamientos forzosos que también terminaban en hambrunas y muertes masivas. En efecto, la muerte a manos de un gobierno ha sido la primera causa de muerte a nivel mundial: antes del siglo XX murieron ca. 133 millones de personas debido al exterminio gubernamental, y entre 1900 y 1999 éste se cobró 262 millones de muertos, según los cálculos del profesor R.J. Rummel en su libro Death by Government (New Brunswick, N.J.: Transaction Publishers, 1994, actualizados on line en: http://www.hawaii.edu/powerkills/NOTE1.HTM). Rummel llama “democidio” a la muerte de personas individuales o grupos por el gobierno, incluyendo genocidios, politicidios y matanzas masivas.

Los hallazgos empíricos del prof. Rummel sólo confirman lo que ha constituido el axioma central del liberalismo clásico acerca de los graves riesgos que conlleva la función de gobernar para la vida, la propiedad y la libertad individual, riesgos que se multiplican y agudizan cuando un régimen de gobierno se torna ilimitado e intolerante. Desde la conclusión de Algernon Sidney que de nada vale derrocar a un tirano si no se termina con la tiranía, pasando por la premisa de Acton acerca de que el poder absoluto implica corrupción absoluta, y la invitación de Jefferson a una vigilancia ciudadana eterna, el pensamiento político liberal se ha ocupado incansablemente de revisitar y refrescar estas advertencias. En una variante más contemporánea de análisis político, la filósofa J. Shklar advierte que el miedo a la crueldad gubernamental ha inspirado “el liberalismo del miedo”, dirigido a luchar contra la maldad y la crueldad políticas corporizadas en regímenes opresivos y horrorosos. Nadie puede ignorar ni dejar de denunciar lo que sucede en esos regímenes, afirma Shklar.

Lo que nos trae al análisis del caso de Venezuela. En estos días el mundo es testigo del accionar cruel y violento del gobierno de ese país, que ha perseguido y reprimido a manifestantes que marchaban ejerciendo su derecho a la protesta y de petición para exigir la urgente reforma hacia una política democrática y liberal. La violación del derecho a la protesta y de los otros derechos individuales en Venezuela -así como en Cuba y otros lugares-  debe ser criticada y condenada con urgencia en todo el mundo, y en particular en nuestra región: así nos lo reclama el compromiso moral y cívico con los muertos, heridos y presos, triste pero previsible resultado de la represión oficial de la protesta. En este sentido es de lamentar profundamente que no haya más voces latinoamericanas condenando los sucesos y promoviendo medidas de apoyo a los sufridos pueblos mantenidos en la sujeción al régimen y en el abandono. En particular, es muy preocupante que gobiernos como el argentino sigan defendiendo al régimen dictatorial de Maduro.

¿Qué hacer? Se vislumbran tiempos de agitación, desvelo y crisis en pos de un Estado venezolano más libre y justo. Lo mismo sucede en otros países sujetos también al flagelo de dictaduras, populismos, y a la irresponsabilidad y corrupción política endémica. Desde lo académico, ahora más que nunca cabe redoblar nuestro esfuerzo para seguir enseñando y difundiendo los principios de la libertad y dignidad individual, convocando a la Universidad y a la comunidad toda a ser partícipes de esta tarea.

Concluyo esta reflexión con una cita del ya citado profesor americano que registró las cifras mundiales de democidio:

“Después de ocho años leyendo y grabando a diario sobre decenas de millones de hombres, mujeres y niños torturados o golpeados hasta la muerte, colgados, heridos y enterrados vivos, quemados o muertos de hambre, apuñalados o cortados en pedazos, y asesinados en todas las otras formas creativas e imaginativas que los seres humanos puedan idear, nunca he sido tan feliz de concluir un proyecto. No he encontrado fácil leer una y otra vez sobre los horrores que personas inocentes han sido forzados a sufrir. Lo que me ha mantenido en esto fue la creencia -tal como la investigación preliminar parece indicar-, de que había una solución positiva a toda esta matanza y un curso de acción política claro para ponerle fin. Y los resultados verifican esto. El problema es el Poder. La solución es la democracia. El curso de acción es fomentar la libertad”.

 

Alejandra M. Salinas es Licenciada en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales y Doctora en Sociología. Fue Directora del Departamento de Economía y Ciencias Sociales de ESEADE y de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas. Es Secretaria de Investigación y Profesora de las Asignaturas: Teoría Social, Sociología I y Taller de Tesis de ESEADE.

LIBERALES (o como fuere… :-) ): NO PRESENTEN CANDIDATO A PRESIDENTE, PLEASE

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 17/2/14 en: http://gzanotti.blogspot.com.ar/2014/02/liberales-o-como-fuere-no-presenten.html

 

Se acercan las importantes elecciones presidenciales del 2015 y los liberales (o conservadores o lo que fueren…..) están pensando ya en un candidato presidencial. Como si tuvieran alguna chance de ganar. No tienen sencillamente ninguna. Lo importante es que el kirchnerismo “duro”, pro-chavista, pro-cubano, salga del poder. Esa es la prioridad política, ese es el “mal menor” que siempre les cuesta ver. Por supuesto que sería muy bueno que Hayek fuera presidente, pero la Argentina no es eso. Si quieren acercarse a una Argentina donde ciertas transformaciones tengan alguna chance, hay que elegir primero el mal menor. Maritain, filósofo, la tenía clara: si los aliados ganan la guerra, decía, Europa tiene alguna salida, y miren que sabía de quiénes estaba hablando. Lo mismo aquí: la opción es algún peronista no kirchnerista o algún peronista supuestamente kirchnerista que le ha ganado a Claudio el inmortal puesto histórico de hacerse el tonto. Con eso, la Argentina volverá a ser la Argentina de siempre, en la que al menos no tenemos que andar pensando si el ejército cubano no ha sustituido al argentino supuestamente existente. Presentar un candidato que le quite votos a esa alternativa es pensar que estamos en la supuesta isla de liberalandia en la que están soñando muchos (que me parece un proyecto más coherente). Como dije una vez: si vas por la calle, y se presentan dos ladrones que antes de robarte (sin que te quede opción) te presentan sus propuestas de robo; uno te va a asesinar a fuego lento y luego mandará tu cadáver a Cuba para que Raúl Castro lo escupa, y el otro te pide una “comisión” para dejarte seguir, ¿a qué ladrón votas? Hasta Rothbard tendría clara la respuesta. Mientras tanto, hay que llenar el Congreso, si, de diputados y senadores liberales. Eso es más viable. Para que instalen temas, claro, para que se opongan a todo, para cambiar desde allí el eje del debate. Si esos diputados entran por el Pro, Lilita, el radicalismo, el PLL, no tiene importancia, el asunto es que entren.

Si no, Ezeiza es aún una salida, no pierdan tiempo……

Gabriel J. Zanotti es Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA).  Es profesor full time de la Universidad Austral y en ESEADE es Es Profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE.

No bajan la inflación, la mandan a un solo precio: la tasa de interés.

Por José Benegas. Pubicado el 17/2/14 en: http://josebenegas.com/2014/02/17/no-bajan-la-inflacion-la-mandan-a-un-solo-precio-la-tasa-de-interes/

La inflación no terminó, ni se apagó, ni se controló, ni se bajó. Tampoco el dólar se ha calmado por un rato porque la moneda trucha argentina se haya estabilizado. El gobierno de la señora Kirchner y sus brujos ensayan un nuevo truco que consiste en concentrar todas las exteriorizaciones del problema en un solo precio, que de cualquier manera afecta a toda la economía: la tasa de interés. Ortodoxia menguelista de la más pura cepa. Le llamo menguelismo al uso de instrumentos para obtener resultados usando a las personas como animales de laboratorio.

Mientras el elenco artístico kirchnerista despliega su comedia llamada “precios cuidados”, la política anti precios en las góndolas se maneja en el Banco Central, haciendo pases mágicos para que las tasas de interés sean lo suficientemente altas para que una buena cantidad de pesos emitidos para pagar las cuentas del estado (que no paran de emitirse), se atesoren como préstamos al propio gobierno. Éste a su vez no llevará a cabo ningún negocio que justifique pagar esas tasas, todo se traduce en un nuevo quebranto que alimenta el mismo círculo vicioso. Una enorme zanahoria como para que solo suba la zanahoria y todas esas asociaciones de consumidores creadas por el kirchnerismo festejen la inutilidad de su existencia.

Es fácil de notar que en la lista de “precios cuidados”, el precio tal vez más importante de todos que es la tasa de interés, no figura.

Lo que obtiene el gobierno es calmar las góndolas y dejar que algunos pobrecitos de la Cámpora crean que han conseguido algo con la vigilancia. Ya produjo destrucción al alterar los precios relativos con la emisión y el lanzamiento al mercado de pesos sin contrapartida, ahora realiza otra alteración en sentido contrario con la tasa de interés. Todo a lo Menguele.

Ahora bien, si alguien piensa que esta es una inflación que la gente no sufrirá, se equivoca. Hay tanto ni-ni (que ni piensa ni le importa) desprevenido, que mejor aclararlo. La tasa de interés determina qué negocio es rentable y qué negocio no lo es. Si poner un quiosco genera un retorno del 10% y prestarle al gobierno un 11% sin correr ningún riesgo, entonces se sacrifica producción por financiamiento a la vagancia. Las tasas que hoy pagan los bancos como consecuencia de esta política iniciada a principios de febrero, alcanzan al 25% ¿Qué otro quiosco además del Frente para la Victoria genera beneficios a guarismos tales que justifique pagar esas tasas más el spread bancario?

Lo que hace el oficialismo mientras le miente a la gente con la ayuda de casi toda la prensa, cómplice o boba, es lo que dijeron que no iban a hacer: enfriar la economía. O más bien congelarla, para que los balances no se vean feos a ver si algún organismo internacional menguelista consuetudinario como el FMI le presta contra semejante dibujo.

El problema siempre es que el que está siendo financiado no tiene como ganar, como producir, como para pagar sus deudas y justificar la tasa que paga. Entonces tenemos enfriamiento del mercado y a la vez el iceberg otra vez creciendo y creciendo. Los que están en la tasa hoy saben que el iceberg existe, van a elegir cuándo saltar a los botes.

Hay un alternativa por supuesto al enfriamiento de la economía, que es el enfriamiento de la vagancia, del sector improductivo. Esto es el “estado para todos” o estado para bobos, más precisamente. Pero eso no lo van a hacer ¿Para qué les sirven las soluciones que los sacrifiquen a ellos mismos? Nunca Menguele experimentó sobre si mismo ni sobre su familia.

Esto termina como ya lo sabemos. Lo contó Roberto Cachanosky hace unas semanas en La Nación. Estamos en otro Plan Primavera, una lavadita de cara, con ácido sulfúrico. No hace falta que les diga que después de aquella primavera no vino ningún verano.

José Benegas es abogado, periodista, consultor político, obtuvo el segundo premio del Concurso Caminos de la Libertad de TV Azteca México y diversas menciones honoríficas. Autor de Seamos Libres, apuntes para volver a vivir en Libertad (Unión Editorial 2013). Conduce Esta Lengua es Mía por FM Identidad, es columnista de Infobae.com. Es graduado del programa Master en economía y ciencias políticas de ESEADE.

LA RESPUESTA (AGAIN) A QUIENES NOS ACUSAN DE “NEGAR LOS HECHOS”.

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 16/2/14 en: http://gzanotti.blogspot.com.ar/2014/02/la-respuesta-again-quienes-nos-acusan.html

 

¿Cuántas veces nos han preguntado “y el mercado libre dónde se aplica”, con la afirmación implícita de que estamos hablando de castillos en el aire?
La contestación a esa pregunta implica meditar un poco de epistemología de la economía. Israel Kirzner, en su curso de economía de 1994, en NYU, dijo: tracen una línea imaginaria. En un extremo coloquen la absoluta descentralización de decisiones, y en el otro coloquen la absoluta centralización. Obviamente en el mundo real no encuentran ninguno de los dos extremos, pero si tiene clara la teoría del proceso de mercado, sabrán dónde ubicar, siempre de modo gradual, las diversas situaciones del mundo real.
 
La respuesta tiene mucha riqueza epistemológica. Por un lado, nos muestra que las proposiciones de teoría económica que explican al mercado libre no dependen de casos singulares. Son proposiciones del tipo (x) (Px ent Fx), o sea, para todo x, si x es P, entonces x es F. Por ejemplo: si aumenta la oferta monetaria (en términos austríacos), entonces el poder adquisitivo de la moneda (PPM) desciende. La proposición afirma una relación causal universal que como tal es verdadera, independientemente de que exista un caso concreto de aumento de oferta monetaria: por algo es una proposición condicional que expresa esa causalidad que se da “siempre”, y por ende “siempre que” en el mundo real haya un aumento de oferta monetaria. O sea, en lógica de clases la clase “oferta monetaria” es una clase vacía, esto es, no afirma la existencia de un individuo de esa clase. Esa afirmación sería del tipo (Ex) (Px), esto es, existe al menos un x tal que x es P, o sea, hay una caso de aumento de oferta monetaria. En cuyo caso se deduce, si la relación causal universal es verdadera, que su consecuencia será un caso singular de descenso del PPM.
Esta forma lógica puede resumir el eje central de la teoría del proceso de mercado: si hay un mercado libre, entonces la dispersión del conocimiento entre oferentes y demandantes tenderá a ser menor. Esa consecuencia es verdadera independientemente de que haya o no un caso de mercado libre, que en el mundo real siempre será mezclado con diversas dosis de intervencionismo. Por algo la proposición dice “si hay….”, y no “hay”, o sea, “existe al menos un x tal que x es….”.
Pero este detalle lógico nos lleva al tema ontológico. La relación causal universal es verdadera porque es el resultado de una reducción eidética, esto es, un poner entre paréntesis a la existencia concreta y concentrarse en las relaciones inter-esenciales que Husserl llamaba el contenido objetivo del concepto. Esas “esencias” de las cosas en la fenomenología del mundo social (Husserl-Schutz) son las esencias de las relaciones inter-subjetivas consideradas en sí mismas (por ejemplo, cuando Mises define la esencia del cambio indirecto). ¿Pero qué es, a su vez, ese “en sí mismas”? Si fundamentamos la fenomenología de Husserl en Brentano y en Santo Tomás de Aquino, la esencia de una relación inter-subjetiva está totalmente en cada caso singular, pero la inteligencia humana capta esa esencia “en sí”. Que esa esencia sea “en sí” no depende de la inteligencia humana sino de que esa esencia existe realmente en cada caso singular pero no se reduce a cada caso singular. Por ejemplo, si seguimos a Santo Tomás en De ente et essentia, cada ser humano es totalmente ser humano, por eso podemos decir que Adrián Ravier es totalmente ser humano (bueno, depende del día J ), pero la humanidad como tal no se reduce a Adrián Ravier, de lo contrario sólo Adrián sería humano y no podríamos predicar “humano” de otros seres humanos. De igual modo, la esencia de cada relación intersubjetiva está totalmente en cada inter-acción pero no se reduce a ella. Por ejemplo, en cada intercambio monetario, la esencia “cambio indirecto” se da totalmente, pero el cambio indirecto no es sólo este o aquel caso de cambio indirecto, sino que existe realmente en todos los intercambios indirectos.
Se puede comprender entonces que todas las definiciones y relaciones causales analizados por Mises, por ejemplo, en su construcción imaginaria de la economía pura de mercado, tienen el status ontológico de ser esencias “en sí” que tienen su fundamento real en la esencia que se da totalmente en cada caso singular. La inteligencia humana capta esa esencia, por la reducción eidética más la capacidad de abstracción intelectual (Husserl + Santo Tomás) y entonces tiene la capacidad de “predicarla de varios”. Quiere esto decir que la universidad de las esencias tiene su fundamento próximo en la inteligencia que predica de varios, pero su fundamento último en la realidad misma que tiene esencias que no se reducen a los casos singulares.
No sé si esto servirá para contestar “dónde está el mercado” en un programa de televisión, pero….:-)  En ese caso yo recomendaría decir “el mercado está realmente cada vez que usted compra o vende algo porque se le canta”. No sé si Aristóteles, Santo Tomás, Brentano y Husserl aceptarían esa versión “folk” de su filosofía pero al menos, académicamente, hemos tratado de resumir su pensamiento.

 

Gabriel J. Zanotti es Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA).  Es profesor full time de la Universidad Austral y en ESEADE es Es Profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE.

 

 

No hay nada humano fuera de la especulación

Por Alberto Benegas Lynch (h). Publicado el 1072/14 en: http://independent.typepad.com/elindependent/2014/02/no-hay-nada-humano-fuera-de-la-especulaci%C3%B3n.html

Entiendo que la gran mayoría de los que atacan la especulación están imbuidos de la mejor de las intenciones, pero desafortunadamente en estos casos la intención resulta del todo irrelevante.

Atacar la especulación es exactamente lo mismo que emprenderla contra el ser humano. No hay acción sin especulación puesto que aquella significa que el sujeto actuante conjetura con que pasará a una situación más satisfactoria que en la que se encuentra. Yo estoy ahora especulando que esta nota resulte clara, el que estudia especula con obtener el título, la madre que cuida al hijo especula con que se encuentre bien, el comerciante especula con obtener beneficios, el gobernante especula con que sus políticas sean aceptadas y exitosas y así sucesivamente.

Como queda dicho, no hay acción humana sin especulación. En el mercado, gracias a los especuladores, se proveen alimentos, vestimenta, medicina, vivienda y todo lo demás que se requiere, siempre y cuando los aparatos estatales no se inmiscuyan en los procesos abiertos y competitivos puesto que, en ese caso, comenzarán los faltantes y se deteriorarán las correspondientes calidades.

El monopolio de la fuerza que denominamos gobierno, teóricamente se establece al efecto de proteger los derechos de los gobernados. Cuando, en su lugar, los conculca, se convierte en el enemigo de la gente. Se convierte en mandante en lugar de mandatario.

Nada peor que la soberbia de burócratas que pretenden manejar coactivamente vidas y haciendas ajenas  puesto que los desbarajustes son siempre superlativos. No sabemos que haremos cada uno de nosotros la semana que viene porque las circunstancias mutan y, sin embargo, hay funcionarios que se arrogan la facultad de imponer conductas a millones de personas.

Sin duda que también especula el asaltante a un banco: apunta a lograr el objetivo sin que lo aprehendan por su delito pero -y esto resulta especialmente importante- la detención del criminal no se debe en absoluto a su condición de especulador (de lo contrario habría que detener a todos los seres humanos) sino por haber lesionado derechos de terceros.

Quienes embisten a los comerciantes por sus especulaciones carecen del conocimiento más elemental de economía y repiten los estruendosos y reiterados fracasos de los países colectivistas y socializantes que empobrecen a todos.

A esta altura del siglo veintiuno, es llamativo que se insista en la magia primitiva y rudimentaria en cuanto a la pretensión de resolver problemas de asignación de los siempre escasos factores productivos por medio del alarido, el gesto prepotente, la amenaza y el decreto.

Por supuesto que los empresarios aliados al poder y receptores de mercados cautivos y otros privilegios son también especuladores pero se asimilan al asaltante de bancos puesto que sus patrimonios no los obtienen en procesos abiertos y, por ende, son explotadores de la gente ya que sin la prebenda la situación sería radicalmente distinta.

En resumen, como ha explicado el premio Nobel en Economía James M. Buchanan, “no hay nada humano que esté fuera del ámbito de la especulación y mi esfuerzo académico, en gran medida, se ha concentrado en que eso es del todo aplicable a los políticos”.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. En Administración. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas y fue profesor y primer Rector de ESEADE

Tres décadas de democracia: Argentina y el mundo

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 10/2/14 en: http://economiaparatodos.net/tres-decadas-de-democracia-argentina-y-el-mundo/

 

Los problemas económicos son inocultables. Sólo un kirchnerista empedernido puede insistir en ignorar lo evidente

Mientras el mejor gobierno de los últimos 200 años está ocupado decidiendo quién debe ser el locutor de Fútbol Para Todos y cuál debe ser el logo televisivo, el país incrementa sus inocultables signos de serios problemas económicos y sociales. Mucho se ha hablado en los últimos tiempos de los 30 años de democracia Argentina. No viene mal refrescar la importancia que en el largo plazo tienen las instituciones. ¿Qué pasó en Argentina y el mundo en estos 30 años en términos de bienestar económico? ¿Cómo le ha ido a la Argentina respecto a otros países? Debe ser claro que “democracia” no es sinónimo de libertad, ni de república, ni de buena gestión económica.

La década del ochenta terminó con una seria hiperinflación y un gobierno que entregó el poder antes de tiempo dada la inestabilidad de sus propias políticas. Un desbordado gasto público financiado con emisión monetaria y planes económicos inconsistentes (ej. Plan Primavera) dieron lugar a una década del 90 dónde la adicción política (esta vez del peronismo) al gasto público obligó a reformas llevadas a cabo por necesidad más que por convicción. La destrucción de la moneda llevó al gobierno a adoptar una Caja de Conversión heterodoxa manifestado en la Ley de Convertibilidad. Ante la imposibilidad de usar el BCRA a discreción, el gobierno se volcó a la venta de activos (privatizaciones) y créditos externos para financiar el gasto público. Al momento de tener que elegir entre un default histórico, devaluación fuera de escala y confiscación de los dólares en los bancos o una reducción racional del gasto la dirigencia política de turno eligió lo primero. No se puede decir que no se hayan inspirado en sus antecesores históricos; la devaluación es más una patología que una excepción en la historia Argentina. Luego de efímeros presidentes tras la caída de De La Rúa, el Kirchnerismo se encontró con el acceso a créditos externos cerrados, una importante capacidad ociosa y una opinión pública no muy favorable hacia instituciones internacionales y el mal llamado “neoliberalismo de los 90.” El Kirchnerismo pudo hacer uso de este contexto para financiar una nueva fiesta de consumo cuyos costos quedaron escondidos tras la utilización de la capacidad ociosa y el consumo del capital invertido en infraestructura durante la década gobernada por el “innombrable.” El aumento del gasto público, sin embargo, no fue revisado y esta vez se recurrió a la expropiación de activos y flujos (ej. AFJP, retenciones, etc.) y a la emisión monetaria cuando estos recursos comenzaron a escasear. Bien podría decirse que en estas tres décadas el radicalismo de Alfonsín y el peronismo de Menem y los Kirchner difieren en los modos de financiar el gasto público, pero no en los vicios políticos de fondo.

Estas tres décadas también vinieron acompañadas de una crónica devaluación institucional que ha llegado a los límites que actualmente el Kirchnerismo impone, donde se ha llegado al absurdo institucional de programas como “cuidar los precios” y “apagones de consumo” acompañado de afiches por agrupaciones afines al Kirchnerismo. Por más abstracto que parezca hablar de instituciones como “confianza, derechos de propiedad e igualdad ante la ley”, lo cierto es que es el marco institucional el que define el crecimiento y desarrollo a largo plazo de un país. La gestión puede ser mejor o peor, y el país puede andar marginalmente mejor o peor, pero no es puramente buena gestión lo que puede transformar a Corea del Norte en Corea del Sur, son las instituciones. Aquellos partidos políticos que confunden gestión con instituciones erran sensiblemente al diagnóstico.

El siguiente gráfico muestran al evolución desde 1980 hasta la fecha del PBI real per cápita (PPP) [ajustado por “costo de vida”] para (1) Argentina [azul], (2) el mundo [negro], (3) Chile [violeta], (4) Canadá [rojo], y (5) Australia [verde]. Salvo el errático comportamiento de Argentina, todas las series muestran una relativa estable tendencia creciente. Gracias a la intervención del Indec, la serie de Argentina no tiene datos más allá del 2006. No obstante se pueden tomar algunas lecciones importantes.

Si bien este gráfico admite muchas lecturas interesantes, quiero enfocarme en algunas conclusiones que considero importantes.

1-. Se puede apreciar una tendencia decreciente para la década del ochenta que se revierte rápidamente a partir de 1991. Es patente la importancia de tener un sistema monetario que inspire confianza. Si bien no existe tal cosa como el sistema monetario perfecto, la Ley de Convertibilidad fue un shock institucional con efectos positivos al lado de la hiperinflación del gobierno de Alfonsín. Sin embargo, un sistema monetario como el de la convertibilidad no es compatible un crónico déficit fiscal. Es un error de diagnóstico responsabilizar a la convertibilidad de la crisis del 2001, más allá de otros problemas que el diseño pueda tener.

2-. Recién en el año 1996 se alcanzan los niveles de PBI per cápita del año 1980. El desmanejo económico costó 16 años que no se puede recuperar para volver simplemente al mismo punto de partida.

3-. La crisis del 2002 retrocedió la serie a los niveles de 1991 (he hizo caer a Argentina casi a los niveles del mundo.) Es decir, en término de PBI per cápita, el gasto público del peronismo llevó a esta serie a su punto de partida.

4-. Lo que se aprecia luego de la crisis del 2001 es un recupero de la economía con algo de crecimiento genuino (especialmente el sector agrícola.) Es tan errado ver en los años post-2001 puro crecimiento económico como ver únicamente recupero sin nada de crecimiento en ciertos sectores productivos. Lo que sí es un error es el vicio Kirchnerista de continuamente compararse con el 2001-2003 y capitalizar el rebote de una fuerte crisis como propio. La Argentina post-2001 no se recuperó gracias al Kirchnerimo, lo hizo a pesar del Kirchnerismo.

5-. Durante el período 1980-2007 Argentina incrementó su PBI per cápita (PPP) en un 116%, Australia lo hizo en un 167%, Canadá un 155%, Chile un importante 234% y el mundo un 156%. Argentina no sólo creció a un ritmo menor al de Chile, que varios sectores Argentinos tanto gustan de criticar, sino que gracias a las crisis auto-provocadas Argentina creció a un velocidad menor a la del resto el mundo. En términos relativos, esto quiere decir empobrecimiento. Mientras, países como Australia y Canadá que tanta critica han sufrido por parte del gobierno poseen un PBI per cápita (PPP) de alrededor de tres veces el Argentino para el año 2006.

Los problemas económicos son inocultables. Sólo un kirchnerista empedernido puede insistir en ignorar lo evidente. Pero los problemas ecónoicos no son de origen puramente económico, son de origen institucional. Con instituciones ineficientes la pregunta no es sí va a haber o no problemas, sino cómo se van a manifestar. Por último, el nivel de desazón que sufre la sociedad Argentina al transitar un nuevo período de serias complicaciones económicas muestran que el largo plazo, eventualmente, se hace presente. Mientras Argentina siga eligiendo populismo de corto plazo, el mundo seguirá mostrando líneas ascendentes mientras que Argentina seguirá mostrando oscilaciones con una tendencia estable en lugar de creciente.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE) y Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.

La parábola de Argentina y la racionalidad de los politicos

Por Martín Krause. Publicado el 14/2/14 en: http://bazar.ufm.edu

La revista The Economist vuelve a presentar, en su tapa esta vez, un análisis serio y contundente de la “paradoja” argentina. Una respuesta a esa pregunta que tanto locales como extranjeros se hacen: ¿cómo puede ser que un país con recursos, naturales y humanos, de alta calidad, se suma en un constante intento de arruinar sus posibilidades?

Messi - The Economist

El análisis del artículo es correcto, y coincide en gran medida con el que propongo en el Cap. 5 del libro. El problema es institucional y, antes de eso, de valores y cultura, de haber adoptado con fervor el dogma populista que desprecia el valor de las instituciones y resalta la figura del líder, que reduce la importancia de la productividad y la competencia enfatizando la redistribución, la protección y el privilegio.

Con particular referencia al caso de las políticas agrícolas que castigan la eficiente producción local, la pregunta que se busca contestar es: ¿porqué politicos que quieren aumentar su poder y ser reelectos aplican políticas que están destinadas al fracaso y a frustrar finalmente sus propios objetivos? ¿No es que racionalmente buscan alcanzar sus propios fines?

La respuesta es que el caso no niega su racionalidad, sino que el análisis de la realidad está mediado por un velo, por una “vision del mundo”, que los lleva a creer que esas políticas en definitiva le permitirán alcanzar sus objetivos. Y esta visión, en el caso de las políticas agrícolas (retenciones a las exportaciones, etc.) se basa en una teoría económica (la enfermedad holandesa), en una vision de la función del estado (cuya función principal es redistribuir) y en un conveniente cálculo politico (es redituable imponer impuestos en un grupo altamente productivo, pero minoritario, para redistriuir a una mayoría).

Martín Krause es Dr. en Administración, fue Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

La farsa del techo a la deuda pública

Por Martín Krause. Publicado el 15/2/14 en: http://bazar.ufm.edu/la-farsa-del-techo-a-la-deuda-publica/

Estados Unidos tiene una alta calidad institucional, no es el primero, pero sí está entre los diez o quince primeros en ese aspecto. Sin embargo, esto no quiere decir que estén cerca de la perfección o el óptimo.

Una prueba de esto es el nuevo debate sobre el techo de la deuda pública. En el capítulo sobre “límites al oportunismo politico” del libro, presento esta idea como una medida, entre otras, para limitar el poder y la discrecionalidad de los gobiernos.

Pero está claro que lo que está sucediendo allí es una farsa, ya que si cada vez que se llega al límite, se lo amplía, entonces efectivamente no hay ningún límite. Como los politicos son racionales y conocen bien cómo intentar manipular a la opinion pública, cuyo apoyo necesitan, amenzan con el cierre del gobierno, presentan escenarios dramáticos, cierran los servicios más visibles para los votantes, hasta que generan un ambiente de opinion pública que ejerce una irresistible presión para terminar con ese cierre y subir el techo.

En esta circunstancia, los líderes del Partido Republicano tiran la toalla y aprueban el aumento sin discutir. Una muestra de que la norma institucional no está cumpliendo su finalidad, la única utilidad que tiene es que saca el tema a la luz de tanto en tanto y llama la atención acerca del despilfarro publico.

Tal vez por esta misma experiencia es que James Buchanan proponía que este tipo de normas tuvieran rango constitucional. Supuestamente sería más difícil si cada vez que se elevara el techo fuera necesaria una enmienda. Aunque no se debe desestimar la creatividad de los politicos para eludir este límite.

¿Significa esto que no hay límite posible? En verdad hay dos tipos de límites: interno y externo. El que vimos aquí sería “interno”, y también podríamos considerar la necesidad de un plebiscito para aumentar el techo, o un simple repudio generalizado a esa conducta.

El límite externo ha sido experimentado por otros paises: es el que impone el Mercado cuando los ahorristas e inversores no están dispuestos a prestar más.

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

Mejor vivir en Ámsterdam que en Michoacán

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 16/2/14 en: http://www.eluniversal.com/opinion/140216/mejor-vivir-en-amsterdam-que-en-michoacan

Si tuviera que definir de modo ontológico qué es la guerra diría que es un exceso de Estado. Los gobiernos empiezan por crear fuertes tensiones al imponer contra natura coactivamente “leyes” y “regulaciones”, luego reprimen como Maduro las protestas en Venezuela y, finalmente, cuando las tensiones son los suficientemente grandes, terminan armando guerras.

Entre 1920 y 1933, al puritanismo americano –e intereses creados- decidieron prohibir una droga altamente dañina, el alcohol. En su soberbia, “los buenos” creyeron que debían forzar el bien y vino la “ley seca”. No cayó el consumo y sí aumentó la violencia al punto que apareció un modus delictivo hasta entonces desconocido: la mafia. Luego Nixon se inventó “la Guerra contra las drogas”, liderada por EEUU para acabar con la producción, comercio y consumo de ciertas sustancias psicoactivas, no medicinales.

Al igual que en el caso de la “ley seca”, la represión violenta de la actividad relacionada con estas drogas altamente dañinas, ha provocado un aumento descomunal en la violencia creando un nuevo tipo de delito feroz: el narco. En rigor, la “prohibición” funciona como un monopolio altamente rentable para quienes sobornan adecuadamente a los funcionarios, de modo que más bien debería de llamarse la “Guerra por el control de las Drogas”. Así se criminaliza al consumidor y al narco se le dan altas ganancias para incentivar su ferocidad y búsqueda de clientes.

Como que la violencia jamás construye nada, la guerra contra las drogas es un rotundo fracaso –salvo al asesinar y conseguir más drogadictos- y un malgasto de una cantidad astronómica de recursos en un mundo con mucha pobreza. Según la ONU, la producción total de cocaína en la región andina es mayor que en 1990. Un caso patético es el de Michoacán, en México, donde nadie confía en nadie, y donde todos se acusan de todo. Además de los narcos y la policía, ahora están las “autodefensas”, paramilitares que usan armas cuya posesión ya constituye un delito grave. A pesar de ello se sientan en la misma mesa con policías, militares y fiscales.

El Gobierno tiene un discurso altamente incoherente empezando por avalar la idea de que las “autodefensas” existen ante la “falta de Estado” que garantice la seguridad. Por el contrario, es el exceso de Estado el que ha creado esta guerra con los narcos y algunos civiles han decidido que la mejor “defensa” era armarse. Además, dice que ahora convertirá en eficientes los programas oficiales que reconoce que han funcionado mal durante años y cuyos fondos han beneficiado a criminales y funcionarios corruptos. En el colmo de la incoherencia, un alto funcionario aseguró que “no puedes solucionar un problema a través de la violencia”. Me pregunto y las fuerzas oficiales ¿con qué reprimen a los narcos, con flores?

Además, los terroristas de las FARC colombianas probablemente no existirían ya de no ser por la financiación que reciben del tráfico ilegal. Pasados más de 50 años de la guerra contra las drogas, el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, se preguntaba “¿vamos a seguir otros 50 años? ¿O hay alternativas?”. El famoso Red-Light District, donde hay varios coffee shops legales que venden marihuana y prostitución, es un barrio desaconsejable de la muy bonita Ámsterdam. Sin embargo, es más seguro y pacífico que muchas ciudades estadounidenses y europeas.

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Es Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.