Ortega y Gasset y la decadencia de Argentina

Por Enrique Edmundo Aguilar. Publicado el 26/6/13 en http://www.elimparcial.es/america/ortega-y-gasset-y-la-decadencia-de-argentina-124961.html

 Escribo estas líneas durante mi regreso de la bella ciudad de Paraná, capital de la provincia de Entre Ríos. El paisaje inconmensurable que aparta mi atención de la lectura del periódico me recordó el ensayo de José Ortega y Gasset titulado Intimidades (en sus dos partes: “La Pampa… promesas” y “El hombre a la defensiva”), escrito a la vuelta de su segundo viaje (1928) a estas costas.

Ortega se hacía cargo ahí de que no podía saldar la deuda que confesaba tener con nuestro país mediante una crítica benevolente sino exhortando a los argentinos a modificar y aun prestigiar su moral colectiva. Inspirándose en el promisorio paisaje de La Pampa y sus “inagotables ademanes de abundancia y concesión”, se preguntaba si acaso lo esencial de la vida argentina no era ser precisamente eso, es decir, promesa. “… Todo vive aquí de lejanías —y desde lejanías (afirmaba). Casi nadie está donde está, sino por delante de sí mismo, muy adelante en el horizonte de sí mismo y desde allí gobierna y ejecuta su vida de aquí, la real, presente y efectiva.”

Sin embargo, agregaba Ortega, el hombre medio argentino no era capaz de recorrer la distancia que separaba su situación real de ese futuro soberbio que se había imaginado, razón por la cual, al llegar a la vejez, terminaba dejando a sus espaldas “la huella dolorida y romántica de una existencia que no fue”. Su actitud defensiva y paralizante, para peor, ponía al descubierto a una persona convencional, desprovista de autenticidad y poco cordial en el trato. Inmoderado apetito de fortuna, narcisismo y, en medio de ello, un género de patriotismo que difícilmente comprendieran los europeos: el de quien profesa “una fe ciega en el destino glorioso de su pueblo, da por cumplidas ya todas las grandezas de su futuro, y sintiéndose miembro de él, apunta a su persona privada la gloria de ese porvenir colectivo como un presente”. He ahí, en extremada síntesis, la peculiar psicología del argentino que Ortega describía con la mejor de las intenciones y el solo afán de despertar dormidas potencialidades.

Vale la pena releer estas páginas que, mal que nos pese, conservan toda su vigencia. Las recordé, como decía al comienzo, camino a Buenos Aires mientras me empapaba de la información política del día. No parece casual. A decir verdad, si un ámbito de la vida argentina resulta revelador, más que cualquier otro, de esa caracterización que hiciera Ortega de nuestro país y del tipo humano predominante, es justamente la política donde inverosimilitud, narcisismo, apetitito fortuna y manifiesta falta de autenticidad parecen concurrir fatalmente.

Enrique Edmundo Aguilar es Doctor en Ciencias Políticas. Decano de la Facultad de Ciencias Sociales, Políticas y de la Comunicación de la UCA y Director, en esta misma casa de estudios, del Doctorado en Ciencias Políticas. Profesor titular de teoría política en UCA, UCEMA, Universidad Austral y FLACSO,  es profesor de ESEADE y miembro del consejo editorial y de referato de su revista RIIM.

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