Revés judicial para el kirchnerismo

Por Enrique Edmundo Aguilar. Publicado el 19/6/13 en http://www.elimparcial.es/america/reves-judicial-para-el-kirchnerismo-124637.html

En un fallo verdaderamente histórico, la Corte Suprema de Justicia invalidó este martes, con la sola disidencia de uno de sus siete miembros, la ley de reforma del Consejo de la Magistratura impulsada por el oficialismo como pieza clave del proyecto de “democratización” de la justicia anunciado este año por la presidenta en el inicio de sesiones ordinarias del congreso.

Entre otras cosas, la Corte determinó que algunos de los artículos medulares de la citada ley eran inconstitucionales dejando sin efecto el decreto mediante el cual se convocaba a elección popular y partidaria de los representantes de jueces, abogados, académicos y científicos que suponía desde luego el desconocimiento del principio mismo de representación de estos estamentos técnicos previsto en la constitución. En este sentido, la Corte estuvo a la altura de las circunstancias al defender uno de los pilares del sistema democrático republicano como es la independencia del Poder Judicial, poder del Estado que “tiene la legitimidad democrática que le da la Constitución Nacional, que no se deriva de la elección directa”. Asimismo, la Corte dejó sin efecto las modificaciones introducidas por la ley con respecto al quórum del Consejo, que hubieran permitido a una mayoría simple de sus miembros seleccionar a los jueces y eventualmente removerlos en caso de no alineamiento con la política oficial.

¿Hacía falta semejante desgaste institucional? ¿Nadie previno a la presidenta que no saldría airosa de una jugada que incluso terminó uniendo a la oposición con el objetivo de preservar la Constitución? ¿Tampoco se le advirtió que su proyecto había de movilizar también a amplios sectores de la población que, sin distinción de partidos, y aun emancipados de sus propios representantes en quienes no se ven representados, saldrían en defensa de ese orden constitucional que el oficialismo se ha empeñado en transgredir?

Existen muchos aspectos del funcionamiento de la Justicia argentina que merecen y deben ser corregidos y mejorados. Sin embargo, no se trataba de echar abajo el árbol para alcanzar esos frutos.

Enrique Edmundo Aguilar es Doctor en Ciencias Políticas. Decano de la Facultad de Ciencias Sociales, Políticas y de la Comunicación de la UCA y Director, en esta misma casa de estudios, del Doctorado en Ciencias Políticas. Profesor titular de teoría política en UCA, UCEMA, Universidad Austral y FLACSO,  es profesor de ESEADE y miembro del consejo editorial y de referato de su revista RIIM.

 

Paz, felicidad y riqueza

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 23/6/13 en http://www.eluniversal.com/opinion/130623/paz-felicidad-y-riqueza#.UcajhqBASCc.facebook

                           Aunque muchas veces se nos nuble el entendimiento, debería parecernos lógico que la paz traiga felicidad y, juntas, riqueza al menos -o “al más”- riqueza espiritual. Es que la coacción, la falta de paz, ya lo decía Aristóteles, lo que logra es evitar el desarrollo intrínseco (equilibrado, espontáneo) de la naturaleza desde que es efectuada por una fuerza extrínseca (extraña) al orden natural y, por tanto, lo perturba. Así, sin olvidar que el ser humano no es “matematizable” y por tanto estos indicadores no son ni precisos y ni científicos, no sorprende que los ranking de países ricos coincidan a grandes rasgos con los felices y los libres, los menos coaccionados por sus gobiernos con “leyes y regulaciones”.

                             La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en un estudio reciente, comparó la situación en 34 países y concluyó que por su calidad de vida la decimosegunda economía del mundo y tercera en el índice de Libertad Económica –elaborado por la Heritage Foundation que encabeza Hong Kong–, Australia, se ha coronado por tercer año consecutivo como “la nación más feliz del mundo”, seguida por Suecia (18 en el ranking de Libertad), Canadá (6), Noruega (31), Suiza (5), EEUU (10), Dinamarca (9), Países Bajos (17), Islandia (23) y Reino Unido (14). Muy atrás, en todos estos índices está, por caso, Venezuela agobiada por la pobreza, inseguridad y violencia.

                              “En general, los australianos están más satisfechos con sus vidas que la media de los países de la OCDE”, según el estudio sobre el estado de bienestar que resalta que, un 84% de la población australiana, dice que a diario tiene mayor número de experiencias positivas (sensación de descanso, cumplidos, placer, entre otros elementos) que negativas (preocupaciones, tristeza, aburrimiento). Se valoraron factores como el de la renta per cápita, empleo, vivienda, seguridad, educación, medioambiente, salud, comunidad, equilibrio entre el trabajo y la vida familiar, etc.

                                  Un australiano gana al año un promedio de US$ 43.908, una cantidad que se sitúa por encima de la de US$ 34.466 de los países industrializados y, además, los ciudadanos de esta nación oceánica tienen mayores probabilidades de encontrar un empleo que sea de su agrado. Con una tasa de desempleo de 5,5%, los hogares australianos tienen en promedio una renta disponible –lo que queda para ahorro o consumo– neta anual de US$ 28.884. En comparación, en Chile (7 en el ranking de Libertad Económica) la renta disponible es de US$ 11.039, en México (50) de US$ 12.732 y en España (46) de US$ 22.847, según la OCDE.

                                   El 73% de la población australiana de entre 15 y 64 años tiene trabajo remunerado, mientras que en España el 58%, en México y Chile el 60% y en Brasil (100) el 68%, según el informe. Y además, dada la eficiencia y productividad que supone el no violentar al orden natural (la falta de “regulaciones” coactivas), los australianos trabajan menos, un promedio de 1.693 horas anuales frente a las 1.702 de los canadienses y 1.787 de los estadounidenses. Los australianos tienen una expectativa de vida al nacer de 82 años, como en España, y un 85% dice tener “buena salud” aunque la tasa de obesidad es muy alta en Australia, el 24,6% de los 23 millones de habitantes es obesa, porcentaje superior al de la mayoría de países de la OCDE y que es del 17,8%.

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Es Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

 

LA HERMENÉUTICA COMO UNA NUEVA ETAPA EN LA HISTORIA DE LA FILOSOFÍA

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 23/6/13 en

 Es mi intención presentar la siguiente tesis: la hermenéutica, desde cierto punto de vista, no sólo no es un paradigma agotado, sino que puede llegar a ser una nueva etapa en la historia de la filosofía.Para ello nos limitaremos sólo a presentar los lineamientos generales de un programa de investigación propio, al modo intentio lectoris, sobre la base de ciertos aportes de Husserl y Gadamer, sin intentar confundir nuestro propio programa con dichos autores. Es nuestra intención mostrar, también, que los aportes que estamos tomando de tan grandes pensadores no constituyen una decodificación aberrante de su pensamiento.

 1.Husserl y su noción de mundo de la vida. No nos introduciremos en el debate histórico sobre si la noción de mundo en Husserl es un aspecto esencial de su pensamiento, tan importante como sus aportes de Investigaciones Lógicas [1] o Ideas [2], o si es un tema adicional y-o tardío que sobresale sobre todo en La Crisis de las Ciencias Europeas [3]. Sólo nos limitaremos de decir que su noción de mundo de la vida [4] tiene que ver sobre todo con su noción de inter-subjetividad. No es el momento tampoco para ver si la intersubjetividad juega en Husserl el papel que Dios jugaba en Descartes para “recuperar” al mundo externo [5], pero sí diremos que, precisamente, la intersubjetividad permite superar la dualidad sujeto-objeto que se produce precisamente desde el paradigma cartesiano. La intersubjetividad no es un sujeto solipsista ni el objeto independiente del sujeto, sino la relación sujeto-sujeto “en” la cual ambos “están en” y “viven”. La relación intersubjetiva no es un objeto al cual el sujeto tiene que de algún modo llegar, sino la realidad que los dos sujetos han constituído con su relación y en la cual “ya” están. En ese sentido, creo que la noción de mundo de Husserl cambia la perspectiva tradicional del problema gnoseológico desde Descartes en adelante, donde está por un lado el sujeto y por el otro un “objeto” que se identifica con las cosas físicas, donde “mundo” se identifica con “mundo externo” como sinónimo de “mundo físico”. Por el contrario, ahora se trata de un mundo esencialmente humano. Ese mundo humano, en tanto intersubjetivo, es aquello que constituye la primaria cotidianeidad de la vida humana (su encuadre cultural) y por eso el término “vida” tampoco es aquí la vida biológica. Tampoco este mundo humano en cuanto intersubjetivo se contrapone con las cosas no humanas, sino que éstas, tanto los artefactos como las naturales, no fruto de la acción humana, son conocidas, y tienen un sentido, desde las relaciones intersubjetivas [6]

2.Gadamer y la historicidad de los horizontes.La temporalidad y la historicidad no eran ajenas al mundo intersubjetivo [7], pero hay que reconocer que a Husserl no le es fácil conciliar esa historicidad con el “sentido” de sus primeras obras, colocado como “objetivo”. En Gadamer, en cambio, la historicidad constituye uno de los aspectos más destacados de sus horizontes[8], y él mismo reconoce la influencia de Husserl en la noción de “mundo [9]. Cabe reconocer una tensión entre el “sentido” del primer Husserl con el dinamismo e historicidad de los horizontes en Gadamer. En nuestro programa de investigación, una fenomenología del mundo de la vida implicaría ir, actitud teorética mediante, al sentido más profundo de cada relación intersubjetiva en cuestión. Ello es compatible no sólo con una analogía del sentido, donde éste se va dando como en “capas” (lo cual es en principio compatible con Ideas I) [10] sino sobre todo con lo que podría ser llamado intersección de horizontes de precomprensión, donde los horizontes se encuentran precisamente en lo más profundo de “lo humano”. El “sentido” de cada realidad intersbjetiva es así análogo: no se reduce a tal o cual situación histórica sino que “está en” todas y cada una de las plurales formas históricas donde ese sentido se puede desplegar. De ese modo la historicidad de la comprensión no abandona la actitud teorética que capta el sentido, que tanto había sido enfatizada por el primer Husserl.

 3. Interpretación como estar en el mundo, mundo como horizonte.En ese sentido, la interpretación ya no es algo sobreañadido a algo que “no” esté interpretado, sea un texto, una situación histórica, una norma jurídica, una obra de arte, la conducta de una persona, etc. O sea, no hay “hechos” como igual a “objetivo”, e “interpretación” como igual a subjetivo. Toda realidad humana es intersubjetiva y en ese sentido ni subjetiva (sin objeto) ni objetiva (sin sujeto). Y por ello todo ser humano, al “estar en” un mundo, ya interpreta su mundo por “vivir en”. Comprender, como comprender horizontes que son precisamente los mundos de la vida, es ya interpretar. La interpretación es el acto primario y radical de conocimiento, dado por un modo específicamente humano de ser, que es ser en el mundo. En ese sentido se impone un cambio de lenguaje, y no sólo filosófico, sino en nuestra cotidianeidad. No hay hechos, ni objetos, hay mundo. No hay información, hay conocimiento, y conocimiento es igual a “vivir en”, “comprender”, “interpretar”. Ya no hay sujeto, hay persona. Ya no hay “objetivo”, sino real. En última instancia, ya no hay sujeto y objeto, sino persona y mundo. Y la interpretación es el acto radical de comprensión que hace la persona al estar en el mundo.La compatibilidad de lo anterior con elementos básicos del pensamiento de Santo Tomás de Aquino, tales como la persona, la analogía en el conocimiento y la analogía del ente, la corporeidad del conocimiento humano y otro temas similares, la hemos tratado extensamente en otra oportunidad [11]. A ella remitimos. 

4.La hermenéutica como la base de los otros “giros” del s. XX.El “giro hermenéutico” [12], por lo tanto, así analizado, puede ser visto como la base de otros dos importantes giros del s. XX, independientemente de la intentio auctoris de sus autores. En primer lugar, el giro lingüístico, donde, como ya sabemos, el lenguaje deja de ser especular para pasar a ser juegos de lenguaje [13], es un resultado del contexto pragmático del lenguaje como eje central del sentido, y ese contexto, a su vez, es un obvio resultado del lenguaje como concomitante a un horizonte de precomprensión. En segundo lugar, el giro epistemológico también puede ser visto desde esa perspectiva. A. Koyré sostuvo que un cambio de concepción del mundo de tipo filosófico es necesariamente previo a un cambio en la concepción del mundo físico. Aunque desde otras fuentes, Popper continuó esa perspectiva introduciendo la fundamental tesis anti-inductivista de que la conjetura es previa a la observación, y que la base empírica está interpretada necesariamente desde una carga de teoría. Kuhn recogió sobre todo las enseñanzas de Koyré con sus famosos paradigmas, e insistió en el carácter esencialmente subjetivo de toda elección de teoría. En Lakatos la teoría previa es el núcleo central de todo programa de investigación, y Feyerabend escandaliza a los físicos al hablar del proceder contra-inductivo y el ppio. de proliferación de teorías [14]. No en vano al debate que va de Kuhn a Feyerabend se lo llama el “historical turn [15]. Lo que queremos decir es que el abandono del paradigma sujeto-objeto por el de persona-mundo (ser en el mundo), el abandono del paradigma de la “información” por el de conocimiento como igual a interpretación, es un paradigma integrador de la filosofía del lenguaje y de la filosofía de las ciencias.

 5.La hermenéutica como “el tema de nuestro tiempo”.Pero entonces, la hermenéutica queda, basada en la intersubjetividad, como el mejor fundamento de la “vida” de la cual habla Ortega [16], que se ve también en los últimos capítulos del famoso libro de lecciones de filosofía de García Morente [17]. Ortega intenta superar la dialéctica sujeto-objeto por el “yo y las cosas”, pero en realidad la “circunstancia” de la que hablaba es el mundo de la vida husserliano y los horizontes gadamerianos. O sea que la cuestión no era “el yo y las cosas” sino “el yo y los otros yo”, y de allí a las “cosas no sujetos”. Y si “el tema de nuestro tiempo” es la re-unión entre filosofía y vida, ello se logra precisamente con la actitud teorética sobre el mundo de la vida como fenomenología de mundo de la vida. Y por ello, la hermenéutica, así vista, con base fenomenológica, no sólo no es un paradigma superado, sino que es como esa tercera etapa de la filosofía que preludia Ortega [18]. Si hubo un tiempo donde la filosofía estuvo del lado del objeto, y otro tiempo donde se puso del lado del sujeto, ahora, dice el gran autor español, ha llegado un momento donde la filosofía ha re-descubierto algo que no es objeto ni sujeto, que es la “vida”, también como “tema de nuestro tiempo”: pues bien, ese es el mundo de la vida, que deriva en hermenéutica. Hermenéutica fenomenológica, porque no abandona la actitud teorética sobre la actitud natural, re-uniendo así razón y vida, y hermenéutica integradora de varias piezas de la filosofía del s. XX, como hemos visto con la filosofía del lenguaje y la filosofía de las ciencias naturales, descontando que ello incluye también a la filosofía de las ciencias sociales. La hermenéutica, por lo tanto, así vista, no ha agotado su camino. Apenas si lo ha comenzado.

Ponencia presentada en  las  I Jornadas Internacionales de Hermenéutica, en Buenos Aires, Mayo de 2009, auspiciado por la UBA/Conicet.

 [1] Investigaciones lógicas [1900]; Alianza, Madrid, 1982, tomos I y II

 [2] Ideas relativas a una fenomenología pura y una filosofía fenomenológica [1913];        Fondo de Cultura, México, 1986

 [3] The Crisis of European Sciences [1934-1937 aprox.]; Northwestern University Press, 1970

 [4] Sobre la noción del mundo de la vida en Husserl, una interpretación importante la tenemos en las obras de Leocata, F.: “Idealismo y personalismo en Husserl”, Sapientia, (2000) Vol LV, fasc. 207; “El hombre en Husserl”, Sapientia (1987), y Persona, Lenguaje, Realidad, Educa, Buenos Aires, 2003.

 [5]  Ver Leocata, “El hombre en Husserl”, op.cit., p. 359.

[6]  Ver Husserl, E.: Ideas… Second book [1928 aprox.], Kluwer Academic Publishers, 1989, sup. V.

 [7] Ver Experiencia y juicio [1919-20 aprox.]; Universidad Nacional Autónoma de     México, 1980, p. 48.

 [8] Ver sus clásicos Verdad y método, I, y II [1960/1986]; Sígueme, Salamanca, 1991/1992.

 [9]  Op. cit., p. 311.

 [10]  Op.cit., p. 217.

 [11]  En nuestro libro Hacia una hermenéutica realista, Universidad Austral, Buenos Aires, 2005.

[12] Véase Gadamer, H.G.: El giro hermenéutico, Cátedra, Madrid, 1998.

[13]  Wittgenstein, L.:Investigaciones filosóficas, Crítica, Barcelona, 1988

 [14] De Koyré, Popper, Kuhn, Lakatos y Feyerabend, ver: Koyré, A.: Estudios de historia del pensamiento científico; Siglo XXI Editores, 1988,  Pensar la ciencia; Piados, 1994,    Del mundo cerrado al universo infinito; Siglo XXI, 1979, Estudios galileanos; Siglo XXI, 1980; Popper, K.: Conjeturas y refutaciones; Paidós, Barcelona, 1983, Conocimiento objetivo; Tecnos,Madrid, 1988,  La lógica de la investigación cientifica,Tecnos, Madrid, 1985, Sociedad abierta; universo abierto; Tecnos, Madrid, 1984, Replies To My Critics; in The Philosophy of Karl Popper, Part II; Edited by P. Arthur Schilpp Lasalle; Illinois, 1974, The Myth of the Framework; Routledge, Londond and New York, 1994; Lakatos, I.: La metodología de los programas de investigación científica; Alianza Ed., Madrid, 1989,  Matemáticas, ciencia y epistemología; Alianza Ed., Madrid, 1987; Kuhn, T.: La estructura de las revoluciones científicas; FCE, 1971, La tensión esencial; FCE, 1996, The Road Since Structure; University of Chicado Press, 2000;  Feyerabend, P.: Tratado contra el método; Tecnos, Madrid, 1981; Adiós a la razón; [versión inglesa]; Tecnos, Madrid, 1992; y Philposophical Papers, vol 1 y 2; Cambridge University Press, 1981.

 [15] Ver Bird, A.: “The Historical Turn in the Philosophy of Science”, en The Routhledge Companion to Philosophy of Science, Routledge, 2008.

[16]  Ver Ortega y Gasset, J.: ¿Qué es filosofía?, Espasa-Calpe, Madrid, 1973; El tema de nuestro tiempo, Austral, Buenos Aires, 1947; En torno a Galileo, Rev. De Occidente, Madrid, 1976.

[17] Nos referimos a Lecciones preliminares de filosofía, Losada, Buenos Aires, 1943.

[18] En ¿Qué es filosofía?, op.cit., lecciones VIII, IX, X y XI.

Gabriel J. Zanotti es Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA).  Es profesor full time de la Universidad Austral y en ESEADE es Es Profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE.

 

 

Un nuevo escenario en Irán

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 17/6/13 en http://www.lanacion.com.ar/1592759-un-nuevo-escenario-en-iran

En la inusual teocracia iraní, las elecciones presidenciales son ciertamente absolutamente distintas de las de las democracias. Por lo general, todo lo que ocurre en torno a ellas está siempre cuidadosamente planeado y hasta coreografiado. Aunque, no por ello, como veremos, necesariamente exento de sorpresas.

En primer lugar, los candidatos sólo pueden competir si ellos son, previamente, autorizados a hacerlo por el Consejo de los Guardianes, un organismo cercano al líder supremo de Irán, el Ayatollah Ali Khameni, compuesto por doce teólogos y juristas, que tiene por misión la de vetar a todos quienes el organismo suponga carecen de la conducta y de la ortodoxia de principios que se requieren para que ningún candidato pueda resultar una amenaza de cambio sustantivo, ni represente peligro serio alguno para el futuro de la teocracia.

 El triunfador, Hassan Rohani, tiene 64 años. Es clérigo. Pertenece a los más altos estamentos de la teocracia. Es, además, el preferido de la juventud, de las mujeres y de la clase media urbana, grupos todos con una notoria sed de cambio

Por ello en la reciente elección presidencial iraní tan sólo ocho de los varios centenares de candidatos que en su momento se presentaron fueron aprobados.

Entre los descalificados estuvieron nada menos que el propio candidato o delfín del presidente saliente Mahmoud Ahmadinejad y el ex presidente Akbar Hashemi Rafsanjani , de 78 años, uno de los políticos más poderosos de Irán, que además tiene una fortuna personal realmente incalculable.

En segundo lugar, porque las campañas electorales iraníes son inusualmente cortas. De apenas dos semanas, en rigor. Lo que hace que las diferencias en los discursos con frecuencia se diluyan.

Y, finalmente, porque desde 2009 -cuando se declarara fraudulentamente reelecto al presidente Ahmadinejad- en momentos en los que sus rivales, los reformistas (también llamados los “verdes”) habían ganado las elecciones, lo cierto es que nadie está demasiado seguro de que el veredicto de las urnas será finalmente respetado por el poder religioso.

 En la represión de 2009, recordemos, hubo cien muertos y, desde entonces, el candidato presidencial de los reformistas, Mir-Hossein Moussavi, ha estado detenido, con arresto domiciliario. Aislado totalmente, como castigo a su infructuoso desafío.

Esta vez, pese a que se esperaba que buena parte de los 50 millones de iraníes autorizados a votar no lo hicieran, lo cierto es que la concurrencia de electores fue muy alta. Del orden del 80%. Como si, a último momento y pese a todo, muchos hubieran decidido ejercer sus derechos políticos. A la manera de ratificación de su individualidad. Y de defensa del margen de libertad que aún poseen, lo que, en sí mismo, parece haber conferido alguna legitimidad a la amañada consulta electoral.

Lo sucedido es consecuencia de algo inesperado que ocurrió apenas tres días antes de los comicios. En lo que fuera un excelente movimiento táctico que aparentemente descolocó a los candidatos fundamentalistas, los moderados y reformistas decidieran unificarse y volcar todo su apoyo al único religioso entre todos los candidatos. A Hassan Rohani. Para ello, hasta el otro candidato de perfil también moderado, Mohammad-Reza Aref, renunció repentinamente a su candidatura, dando un paso al costado y permitiendo la unificación de los votos opositores, que resultó clave para el triunfo de Rohani.

Apenas eso sucediera, dos influyentes ex presidentes de Irán, Mohammad Khatami y Akbar Hashemi Rafsanjani, endosaron -abierta y públicamente- a Rohani, ungiéndolo así, claramente, en la única opción de la oposición moderada.

Cabe señalar que, en cambio, los candidatos fundamentalistas, divididos y enfrentados por sus ambiciones, no pudieron unificar a su grupo. Por esto, los tres principales candidatos conservadores compitieron unos contra otros, dividiendo a los votantes que prefieren esa visión dura, inflexible.

El ahora declarado triunfador, Hassan Rohani, tiene 64 años. Es, como hemos dicho, clérigo. Pertenece a los más altos estamentos de la teocracia. Es, además, el preferido de la juventud, de las mujeres y de la clase media urbana, grupos todos con una notoria sed de cambio.

Pragmático, Rohani ha prometido preparar y hacer sancionar una “Carta de Derechos Civiles”, particularmente en defensa de los derechos de las mujeres, así como mejorar la relación del país de los persas con el resto del mundo.

En política exterior promete flexibilidad y pragmatismo. Rohani es una suerte de experimentada paloma que ha demostrado ser capaz de volar y sobrevivir en un mar de halcones. Se lo considera un dirigente contemporizador, por oposición a un polarizador.

Por esto, no es imposible que procure que Irán pueda, paso a paso, salir de su actual actitud de aislamiento e intransigencia en el escenario internacional y consensuar soluciones para las cuestiones abiertas con la comunidad internacional.

Su elección, sin embargo, implica -al menos por el momento- la defunción del cuestionado acuerdo alcanzado por nuestras autoridades con Irán respecto del caso del atentado perpetrado contra la AMIA en el que se sospecha hubo participación tanto de Hezbollah, como de Irán. Pero, ausente en más Ahmadinejad, no se pueden descartar nuevas perspectivas respecto de nuestra región toda. Aunque lo cierto es la cercanía política del ex presidente Rafsanjani, uno de los imputados por el fiscal Alberto Nisman en la causa de la AMIA, con Rohani.

Por lo demás, la influencia política del duro y provocador presidente saliente, Mahmoud Ahmadinejad, va camino a diluirse. Quizás, rápidamente.

Además, Rohani procurará previsiblemente salir lo más pronto posible de la grave crisis económica que aflige al pueblo iraní, abiertamente descontento con tener que convivir con una inflación del 32,2% anual, con una tasa de desocupación de casi el 12% y un nivel de pobreza que hoy incluye al 40% de la población iraní. Lo que es consecuencia de la incapacidad de la gestión de Ahmadinejad y de las fuertes sanciones económicas dispuestas por los Estados Unidos y la Unión Europea que han generado que un país que hace unos pocos años exportaba unos 2 millones de barriles de crudo por día, hoy apenas exporte unos 900.000 barriles diarios; menos de la mitad, entonces. Con todas sus consecuencias.

Habrá que esperar a que el triunfo de Rohani en las urnas se consolide. Y a que se conozca la composición final del gabinete.

Pero, mucho cuidado, la teocracia iraní no necesariamente peligra. Ni está frente a reformas inminentes. Rohani es, claramente, un hombre de su riñón, que, no obstante, deberá adaptar de alguna manera no sólo su prédica, sino también su estilo y andar, a las exigencias de la mayoría de la gente, que ha insistido en exteriorizar su disconformidad.

Para la paz del mundo, incluyendo Medio Oriente, en principio, el triunfo de Rohani parece una buena noticia. Sin que nada, absolutamente nada, esté asegurado.

Pero del discurso agresivo, cabe presumir, Irán podría pasar a uno más componedor, cortés y hasta más razonable. Uno que quizás permita encontrar algunas soluciones para los delicados problemas -y muy serias preocupaciones- que tiene que ver con Irán y la paz y seguridad del mundo y que se han arrastrado por años, para preocupación de muchos.

Me refiero particularmente a aquellas que tienen que ver con el peligroso programa nuclear iraní, que debe tenerse como una gravísima y directa amenaza a la referida paz y seguridad internacionales. Y a la incansable exportación del odio y la violencia que lamentablemente ha caracterizado a los años de gestión de un Ahmadinejad que muy pronto dejará de estar en el escenario grande del mundo.

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

 

Impuestos, acumulación y pérdidas

Por Carlos Rodríguez Braun. Publicado el 16/6/13 en en http://www.libremercado.com/2013-06-16/carlos-rodriguez-braun-impuestos-acumulacion-y-perdidas-68725/

Titulares de un artículo de Xavier Vidal-Folch en El País: “La diminuta Jersey acumula 140.000 millones de euros”. “La UE y el G-20 se comprometen a combatir los paraísos fiscales“. “Los Veintisiete pierden un billón de euros al año por la evasión fiscal“.

Jersey no “acumula” mucho dinero, porque realmente no es suyo; los que acumulan allí son unos afortunados que han podido evitar pagar los enormes impuestos que los Estados obligan a sus súbditos a pagar fuera de allí. Este hecho obvio es sistemáticamente eludido por la corrección política, que se apresura a lamentar lo que “pierden” los Estados cuando no pueden pillar a algunas personas, y jamás lamenta lo que pierden los demás ciudadanos, es decir, la gran mayoría que no puede evitar que el poder político incursione contra su propiedad.

La evasión fiscal es un delito, pero no es como el asesinato o la violación, porque es un delito derivado de la acción del propio Estado, que después se presenta como el héroe que va a combatir el mal que él mismo ha generado. Por supuesto, el argumento de que si se acabara con el fraude fiscal entonces bajarían los impuestos que pagamos los desgraciados que no podemos evitarlo es un insulto a la inteligencia, que no tiene base alguna, ni teórica ni empírica.

Incluso una persona tan entregada al pensamiento único como Xavier Vidal-Folch no puede evitar reconocer la evidencia. Empieza solemne y colectivista: “El mundo aprieta contra los paraísos fiscales y el dinero sucio”. Pero después de rasgarse las vestiduras ante “un flujo monstruoso”, subraya que esos fondos “provienen en un tercio del narcotráfico y otros crímenes, que contaminan cuanto tocan”. O sea, que dos terceras partes no tienen nada que ver con el crimen…

En lugar de explorar ese dato tan interesante, que refuta el diagnóstico según el cual sólo la perversión explica que los Estados no recauden todo lo que desean, don Xavier se pierde en los cálidos senderos de la corrección política, y desvaría sugiriendo que los paraísos fiscales contribuyeron “enormemente al agravamiento de la crisis financiera”, que la competencia fiscal es dañina y que el Estado es igual que la comunidad, lo que es, nótese, la síntesis del totalitarismo: “Bruselas calcula que ese agujero negro fiscal cuesta al año un billón de euros a los europeos”. O sea, que los impuestos que sí pagan los europeos no les cuestan. O sea, que la culpa de los impuestos no es de quienes los recaudan sino de los que aún pueden escaparse de su (o)presión fiscal.

El Dr. Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.

 

GUANTÁNAMO

Por Alberto Benegas Lynch (h).

Finalmente John McCain, el destacado miembro del Comité de las Fuerzas Armadas en el Senado estadounidense, opina que hay que cerrar la prisión clandestina Guantánamo radicada en Cuba donde está instalada la base naval de los Estados Unidos (Camp Delta). Antes lo había dicho Obama sin que hiciera nada concreto hasta el presente.

 En esa prisión concebida fuera del territorio norteamericano para que no se vea alcanzada por la legislación de ese país que no toleraría la reclusión de personas sin condenas ni siquiera con cargos en su contra, lo cual es una monstruosidad jurídica.

 Entre muchos otros, el Juez Andrew Napolitano considera a Guantánamo como un bochorno y subraya que los prisioneros allí detenidos no se los autoriza a contactar ningún abogado ni aparecer en ninguna Corte de Justicia. Escribe en Consitutional Chaos que “En Camp Delta los detenidos están en pequeñas jaulas de alambre con pisos de concreto. Esas celdas están abiertas a elementos como ratas, víboras y escorpiones que andan por la base” y denuncia torturas de diverso calibre.

 Es que el gobierno estadounidense bajo George W. Bush inventó la inauditas figuras del “enemigo combatiente” y del “testigo material” al efecto de sortear las disposiciones de la Convención de Ginebra que se aplica tanto a prisioneros de guerra como a combatientes que no pertenecen a una nación y así desconocer los derechos de las personas.

 El terrorismo es probablemente la vía más cobarde y repugnante de todas las posibles acciones criminales, pero para enfrentarlo no puede recurrirse a los mismos procedimientos de esos delincuentes monstruosos. El camino del derecho es indispensable si se quieren preservar los valores elementales de la civilización, de lo contrario se podrá ganar una guerra en el terreno militar pero se perderá en el terreno moral. En el extremo se podrán implementar juicios sumarios en tribunales militares pero no se puede tirar por la borda los pasos elementales del debido proceso cuando se pretende inculpar a una persona arrestada. Sin duda que en medio de una balacera no hay posibilidad de labrar actas ni seguir procesos, nos referimos a líneas argumentales aplicadas a detenidos.

 Estados Unidos -el otrora baluarte del mundo libre- ha sucumbido a la tentación de apartarse de las conductas decentes para internarse en legislaciones aberrantes como la denominada “Patriot Act” que autoriza a los aparatos estatales y paraestatales a lesionar derechos de los ciudadanos, todo a contramano de los sabios y extraordinarios consejos y valores de los Padres Fundadores de lo que fue la tierra de la libertad y el respeto recíproco por antonomasia.

 James Bovard en Terrorism and Tyranny. Trampling Freedom, Justice and Peace to rid the World of Evil apunta que la referida Patriot Act “trata a todo ciudadano como sospechoso de actos terroristas y todo agente federal como si fuera un ángel indiscutido. La administración Bush encaró la más grande demolición de la Constitución de la historia de Estados Unidos”. Ya Benjamin Franklin en 1759 puso de manifiesto su célebre sentencia al consignar que “Aquellos que renuncian a libertades esenciales para obtener seguridad temporaria, no merecen la libertad ni la seguridad”, evidentemente la intromisión del Gran Hermano elimina la seguridad junto con la libertad (tal como una vez más se pone de manifiesto a través de las espeluznantes declaraciones de Edward Snowden respecto al programa PRISMA que permite interferencias de correos electrónicos y conversaciones telefónicas sin orden de juez competente).

 Lo de Guantánamo es un caso grotesco y a todas luces inaceptable pero en otro plano y tras este debate hay un aspecto de mayor calado cual es el tema de la suspensión de los derechos individuales en situaciones de enorme peligro generalizado y persistente.

 Se trata de la controvertida idea de suspender el derecho frente a graves conmociones interiores o ataques exteriores con el propósito de restablecerlo después del estado de excepción. Es tal vez paradójico pero hay aquí una semejanza con las dictaduras: en un caso la eliminación es transitoria y en la otra permanente, pero en el momento de la suspensión hay una semejanza.

 Resulta curioso que se pretendan suspender los derechos individuales para defender los derechos individuales. En realidad parece contradictorio otorgar visos de juricidad a lo que por su naturaleza es extrajurídico y tiene en común los procedimientos a que recurren los criminales que se quieren combatir puesto que se procede extramuros del derecho. Esta modalidad no es novedosa puesto que se la utilizó en Roma bajo el nombre de institium lo cual naturalmente no cambia la argumentación.

 También se han asimilado los estados de excepción al derecho de resistencia contra la autoridad opresiva, lo cual no corresponde puesto que en este caso se apunta a restituir los derechos individuales mientras que en la aludida suspensión el objetivo es dejar sin efecto esos derechos.

 Dante Alighieri en Monarquía escribió que “todo el que pretende el fin del derecho, procede conforme a derecho […], es imposible buscar el fin del derecho sin el derecho […], aparece evidentísima la afirmación de que quien procura el fin del derecho debe procurarlo con el derecho […] Formalmente lo verdadero nunca sigue a lo falso”.

 Para ejemplificar, Ira Glasser muestra en su colaboración para una obra titulada It´s a Free Country. Personal Freedom in America After September 11 que en Estados Unidos, el país que ha sido el más respetuoso de los derechos individuales, cada vez que se suspendieron las garantías para las personas alegando situaciones graves los gobiernos produjeron desmanes mayúsculos. Tales han sido los casos cuando se promulgó la legislación sobre sedición y extranjeros en 1789, de espionaje en 1917, nuevamente de sedición en 1918 y la orden ejecutiva de F. D. Roosvelt en 1942 (en este último caso se condenó a 112 mil personas de descendencia japonesa a campos de concentración en Estados Unidos y concluye Glasser que “ni uno de los 112 mil fue imputado de un crimen, ni imputado de espionaje o sabotaje. Ninguna evidencia fue jamás alegada y no hubo audiencias”, lo mismo ocurrió en los otros casos mencionados).  Si esto ocurrió en Estados Unidos, imaginemos los sucesos en otros lares.

El ganador del Premio Amnesty International Stephen Grey, en su libro The Gost Plane. The True Story of the CIA Torture Program detalla las actividades inauditas de la agencia de inteligencia estadounidense, especialmente sus contratos, entre otros casos, para que sospechosos sean torturados en países como el Egipto de Mubarak.

Debido a las denuncias de tortura en Guantánamo, es pertinente reiterar lo que ya he escrito antes sobre la materia. César Beccaría, el precursor del derecho penal, escribe en De los delitos y de las penas que “Un hombre no puede ser llamado reo antes de la sentencia del juez […] ¿Qué derecho sino el de la fuerza será el que da potestad al juez para imponer pena a un ciudadano mientras se duda si es o no inocente? No es nuevo este dilema: o el delito es cierto o incierto; si es cierto, no le conviene otra pena que la establecida por las leyes y son inútiles los tormentos porque es inútil la confesión del reo; si es incierto, no se debe atormentar a un inocente, porque tal es, según las leyes, un hombre cuyos delitos no están probados […] Este es el medio seguro de absolver al los robustos malvados y condenar a los flacos inocentes”.

Concluye Beccaría con una crítica enfática a quienes señalan las contradicciones en que incurren los torturados como prueba de culpabilidad, como si “las contradicciones comunes en los hombres cuando están tranquilos no deban multiplicarse en la turbación de ánimo todo embebido con el pensamiento de salvarse del inminente peligro […], es superfluo duplicar la luz de esta verdad citando los innumerables ejemplos de inocentes que se confesaron reos por los dolores de la tortura; no hay nación, no hay edad que no presente los suyos […] No vale la confesión dictada durante la tortura”.

 No se justifica la tortura en ninguna circunstancia, incluso en el caso que se conjeture que determinada persona tiene la información de quien es el que hará detonar una bomba y aunque se sospeche que aquél es cómplice del hecho. Las razones que se acaban de apuntar convalidan el aserto. No resulta aceptable esquivar aquellas argumentaciones esgrimiendo la posibilidad de que el hacer sufrir a una persona queda mas que compensado con las muchas vidas que se salvarían.

 Cada persona tiene valor en si misma, la vida de una persona no se debe a otros. No cabe la pretensión de hacer balances como si se tratara de carne sopesada en balanzas de carnicería. El fin es inescindible de los medios. Los pasos en dirección a la meta impregnan ese objetivo. La conducta civilizada no autoriza  a abusar de una persona, independientemente de lo que ocurra con otras (llevados al extremo, estos “balances sociales” eventualmente conducirían a justificar dislates como el sacrificio de jubilados para que generaciones jóvenes puedan vivir mejor). La legitimación del abuso pone en riesgo la supervivencia de la sociedad abierta, puesto que ésta descansa en pilares éticos.

 Además, el ejemplo de la bomba supone más de lo que es posible suponer. Parte de la base que el torturado posee en verdad la información, que la bomba existe y que funciona, que puede remediarse la situación, que el sospechoso trasmitirá la información correcta, que la tortura se limitará a ese hecho etc.

 A veces se formulan interrogantes del tipo de ¿usted no autorizaría la tortura de un sospechoso si eso pudiera salvar la vida de su hijo secuestrado?. En realidad son preguntas tramposas de la misma naturaleza que las que aparecen en life boat situations en sentido literal, por ejemplo ¿en caso de encontrarse en un naufragio, usted acataría la decisión del dueño del bote disponible o forzaría el abordaje de toda su familia en lugar de permitir el embarque de otras personas que prefiere el titular?. No es posible el establecimiento de normas de conducta civilizada extrapolando situaciones de conmoción excepcional y ofuscamiento que en ciertas circunstancias abren compuertas a procedimientos reñidos con la moral, puesto que eso significaría el naufragio de la sociedad civilizada.

En el caso del debate sobre la tortura (y en infinidad de otros casos) es útil colocarse en la posición de la minoría. Si detienen injustamente a un hijo y lo torturan, no hay forma de probar la inocencia si no se admite el debido proceso. Antiguamente tribus como la de  los godos, vándalos, hunos y germanos (cimbros y teutones) condujeron las “invasiones bárbaras” sobre el Imperio Romano, en la que se establecía todo tipo de suplicios y finalmente se degollaba a los adultos vencidos, se sacrificaba niños a sus dioses, se construían cercos con los huesos de las víctimas y las mujeres profetizaban con las entrañas de los derrotados. En un proceso evolutivo, los conquistadores luego tomaban a los conquistados como esclavos (“herramientas parlantes” según la horripilante denominación de entonces) y, en la guerra moderna, se establecieron normas para el trato de los ejércitos vencidos. Pero, en lugar de profundizar la senda civilizada y responsabilizar penalmente a quienes producen lo que livianamente se ha dado en llamar “daños colaterales” con vidas de civiles inocentes y eliminar la bajeza de la embrutecedora y castrante “obediencia debida”, resulta que nos retrotraemos a la barbarie de la tortura.

 Michael Ignatieff en “Evil Under Interrogation: Is Torture Ever Permissible?” escribe que “La democracia liberal se opone a la tortura porque se opone a cualquier uso ilimitado de la autoridad pública contra seres humanos y la tortura es la mas ilimitada, la forma mas desenfrenada de poder que una persona puede ejercer contra otra”. Sugiere este autor que, para evitar discusiones sobre que es tortura y que son interrogatorios coercitivos, deben filmarse estos procedimientos y archivarse en los departamentos de auditoría gubernamental que correspondan.

 En todo caso, en esta nota periodística señalamos que las controversiales figuras referidas de la ley marcial, estado de sitio, toque de queda y similares constituyen un debate aparte, pero el caso de Guantánamo es una vergüenza para cualquier nación que respete elementales normas civilizadas, no solo por las torturas que menciona el Juez Napolitano sino debido a la concepción misma de esa canallesca prisión. La defensa contra el horror terrorista debe encararse con firmeza en varios frentes, pero lo que no es admisible es recurrir a los mismos procedimientos instaurados por la barbarie.

 Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. En Administración. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas y fue profesor y primer Rector de ESEADE.

 

La vision de Acemoglu sobre las causas del exito y fracaso de los paises

Por Pablo Guido. Publicado el 18/6/13 en http://chh.ufm.edu/blogchh/

 Desde que Adam Smith escribió La riqueza de las naciones hasta un par de décadas entrado el siglo XX la preocupación por las causas del progreso económico inundaba a los escritos de los académicos. Luego fue menguando en importancia hasta hacer una reaparición en las últimas décadas del siglo XX. Múltiples teorías respecto a las causas de la riqueza: el clima, los recursos naturales, el origen de la colonización, etc. Pero cada vez son mas los economistas y estudiosos de las ciencias sociales que coinciden en que son las reglas de juego, las instituciones, las que definen el “partido”. Acá, una entrevista a uno de los estudiosos del tema de la actualidad, Daron Acemoglu. Aquellas instituciones necesarias, según Acemoglu, para el éxito de los países son las garantías a la propiedad privada y la distribución del poder político de la manera más extensa posible que garantice la ley y el orden. Es decir, no solo que se respete el derecho de propiedad sino que el Estado no esté concentrado en una o pocas manos. En lo que respecta a las reformas necesarias para implementar dichas instituciones Acemoglu afirma que estos cambios deben estar legitimados o aceptados por una parte importante de la población. Otro punto interesante es cuando se refiere a la importancia en estos procesos de cambio de los movimientos no partidistas, que pueden terminar influyendo sobre los partidos políticos. También como tema de discusión es la posición de Acemoglu respecto al caso chino, donde menciona que no están dadas las condiciones institucionales para un desarrollo de largo plazo. En fin, algunas respuestas que brinda este investigador de las causas del crecimiento económico y que pueden servir de “disparadores” de otras preguntas que yo me sigo haciendo: si las instituciones formales son muchas veces la implementación a través de las leyes de los usos y costumbres (la cultura) de una sociedad, ¿Cómo se hace para revertir una cultura orientada al estatismo, al proteccionismo, a las prebendas políticas, etc.? ¿son los ciudadanos quienes deben cambiar y así “transferirles” estos valores a los políticos que son elegidos por aquellos? ¿o las elites políticas también juegan un rol de “generador” de cambios en los valores de la ciudadanía?

Pablo Guido se graduó en la Maestría en Economía y Administración de Empresas en ESEADE. Es Doctor en Economía (Universidad Rey Juan Carlos-Madrid), profesor de Economía Superior (ESEADE) y profesor visitante de la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín (Guatemala). Investigador Fundación Nuevas Generaciones (Argentina). Director académico de la Fundación Progreso y Libertad.

 

China apunta a crecer con la iniciativa privada

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 13/6/13 en http://www.cronista.com/contenidos/2013/06/13/noticia_0041.html

 Las cosas cambian. Con frecuencia. También en la milagrosa China, ya la segunda economía del mundo. Esto es evidente si advertimos que el nuevo gobierno chino acaba de anunciar que, de ahora en más, procurará seguir creciendo fuertemente, pero con una mayor participación del capital privado y mediante una ampliación de los sectores en los que florecerá la creatividad propia de la economía de mercado.
Esto supone competir abiertamente con todos en el mundo globalizado. Todo un cambio radical de orientación. Así lo ha confirmado expresamente, Li Keqiang, el nuevo primer ministro, parte del liderazgo que desde marzo pasado empuña el timón de China.
En sus propias palabras: “El mercado es el creador de la riqueza social y el trampolín del crecimiento auto-sostenido”. Por ello mencionó la necesidad de des-regular la gigantesca economía y disminuir el rol y la presencia directa del Estado en el ámbito del quehacer económico.
En momentos en que la economía del gigante asiático se ha desacelerado por la caída de las exportaciones al Viejo Mundo y a los Estados Unidos, sumada al evidente aumento de los costos laborales, a la disminución de la fuerza laboral que es consecuencia del envejecimiento general de la población, y a la apreciación de la moneda local.
Para ello ya se han dictado una serie de parámetros generales de política económica, con los que se delegará en el mercado y en la competencia muchas decisiones en materia de prioridad de inversiones y formación de los precios.
Para un país acostumbrado al dirigismo, esto es toda una sorpresa y ciertamente un desafiante cambio de dirección que, no obstante, previsiblemente encontrará las resistencias clásicas derivadas de los intereses creados y de los titulares de privilegios, así como de quienes operan en un ambiente de alta corrupción.
Las propuestas recientemente anunciadas incluyen aumentar los impuestos a los recursos naturales; avanzar gradualmente hacia la determinación de las tasas de interés a través del mercado; y permitir el ingreso paulatino del capital privado, nacional y extranjero, a algunos sectores importantes de la economía, tales como: el financiero, el energético, el ferroviario, el de las comunicaciones y eventualmente otros como la logística y los servicios en el área de la salud.
No se conoce aún cuales serán el camino crítico y los tiempos que se anticipan para poder alcanzar estos objetivos en particular.
Además, las directivas anticipan que habrán de relajarse, paso a paso, los controles de cambios y que será finalmente el propio mercado el que defina cual habrá de ser el valor real del ‘renminbi’, lo que, por lo demás, ya ha encontrado eco en algunos anuncios genéricos en la misma dirección que han sido formulados por el Banco de China.
Lo mismo que los ríos, los caminos de las naciones son, al propio tiempo, el resultado de los cambios que se van produciendo, sumado a la permanencia de algunas de las instituciones centrales de cada
sociedad.

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

 

Opinión: El gobierno, la pobreza y la riqueza

Por Gabriel J. Boragina. Publicado el 16/6/13 en http://www.hacer.org/latam/?p=28314

Es muy frecuente que mucha gente piense que un “buen” gobierno es aquel que “mejora” la situación patrimonial de todo el mundo que vive bajo su égida o -al menos- de la mayoría de la población. Esta popular corriente de pensamiento es, precisamente, la que sirve de sustento a creaciones político-económicas como las llamadas “estado de bienestar” o “estado benefactor”, cuya esencia radica en no otra cosa que en lo que Ludwig von Mises -y otros autores de la Escuela Austriaca de Economía- han denominado intervencionismo, una de cuyas características principales es necesariamente la redistribución de ingresos, particularidad y doctrina fundamental de aquellas “escuelas” del “bienestar”.

Sin embargo, y justamente por la popularidad de estos sistemas tan erróneos, es dificultoso que mucha gente entienda que los gobiernos no pueden hacer eso. Un gobierno absolutamente neutral en materia económica, es decir, no intervencionista, no mejorará ni empeorará las particulares economías de sus gobernados, dejando enteramente en manos de estos los destinos del manejo y administración de sus patrimonios. Si, en cambio, ese gobierno decidiera intervenir para redistribuir ingresos, indefectiblemente las consecuencias serán diferentes, a saber: en el mejor de los casos, lo que unos ganen pasará a manos de otros que no hayan ganado lo mismo; en el peor de los casos, los que antes ganaban mas, luego ganarán menos, y en el mediano o largo plazo todos pasarán a ganar menos que en situaciones previas al acto intervencionista.

Esto sucede por muchas razones, siendo una de las más importantes como las políticas redistributivas invierten la dirección en la que actúan los incentivos y desincentivos. Si “A” obtiene ganancias a través de su trabajo honesto, este último operará como incentivo para “A” y como desincentivo para el ocio. Si “B” recibe como “ganancia” lo que “A” produce, esto incentiva a “B” al ocio. Si en una segunda situación, “B” vuelve a recibir lo que es de “A” como en la anterior oportunidad, esto incentivará al ocio de ambos (A y B) y desincentivará la inclinación a trabajar también en los dos. Este efecto típico de toda política redistributiva o de “bienestar” se traduce en un malestar real y efectivo para todos, incluyendo a los que se pretenderían “beneficiar” en el “estado benefactor”.

Los mal llamados “estados benefactores” sólo pueden existir porque antes que ellos no existían tales “estados benefactores”, lo que es otra manera de decir que, sólo puede repartirse “generosamente” lo que hoy (o antes) alguien produjo a través de su trabajo. La producción y apropiación del fruto de su trabajo por parte de los individuos es rasgo típico de las sociedades capitalistas, y no de los estados “benefactores”, ni de las izquierdas, ni de los progresismos y menos aun de los populismos, todos los cuales estos últimos, lo único que terminan redistribuyendo es miseria. Estos colectivismos, levantan como “bandera” la “lucha contra el lucro”. Pero, como dijimos en otra parte:

“El sentido común le dirá al lector que todo el mundo actúa movido por el lucro (en su verdadero significado que dejamos aquí consignado); pero posiblemente se le escape al lector que un colectivista jamás se guía por el sentido común, sino por sus abstrusas teorías; “teorías” que en rigor, no tienen nada de tales, ya que como hemos tenido oportunidad de examinar, no se tratan más que un compendio de manejos emocionales, de fuerte carga negativa, orientados con alguna “habilidad” hacia un fin establecido, que en pocas palabras, podría sintetizarse como el robo legal. El robo legal vendría a ser algo así como aquella historia de Robin Hood, un bandido legendario que merodeaba los bosques de Sherwood, pero que poseía la particularidad de que el botín de sus atracos no tenía como destinatarios, ni al propio Robin ni a ninguno de los miembros de su banda. La leyenda de Robin Hood y el personaje, en sí mismo, pasó a la historia como el paladín del bandido “héroe” que “robaba a los ricos para darle a los pobres”. Su leyenda, antes y después de que se conociera, era curiosamente, el sistema económico que imperaba en la mayoría de los países del mundo; sistema en el que los gobiernos hacían –y aun hacen- las veces de Robin Hood según sus discursos, proclamas y hasta plataformas partidarias; pero que en los hechos, no se ajustan al texto estricto de la leyenda, ya que en la práctica, roban a todo el mundo para darse el botín a sí mismos y, además, generan confusión, porque siguen llamando a este accionar “justicia social”.”[1]

“En primer lugar, es falso que la pobreza tenga que ver con la riqueza: los pobres no son pobres porque los ricos sean ricos. Un rico no es necesariamente un ladrón. Sólo si hay apropiación forzada la riqueza equivale a la pobreza. Por cierto, eso sucede en un caso importante que no es analizado por el progresismo: cuando el Estado nos quita el dinero, ahí sí que se enriquece él a expensas de sus súbditos. En condiciones de libertad el rico no empobrece a los demás ni es éticamente reprochable, al revés de lo que asegura Oxfam.

En segundo lugar, la pobreza no se supera mediante transferencias de recursos existentes, sino mediante creaciones de riqueza a cargo de los propios pobres, que jamás son considerados como protagonistas por el discurso hegemónico, que los ve como petrificados explotados, incapaces de salir adelante si no viene un poderoso a redistribuir a la fuerza la propiedad ajena.

Y en tercer lugar, el camelo de Oxfam transmite la sensación de que la política es buena si “lucha contra la desigualdad” hostigando exclusivamente a los millonarios. Pero la política no hace eso nunca, sino que se dedica a arrebatar los bienes a las grandes mayorías, a las que cobra impuestos y ahoga con toda suerte de controles, regulaciones, prohibiciones y multas; grandes mayorías, por cierto, que no reciben la atención de Oxfam ni de ninguna voz del buenísimo predominante”.[2]

Notas:

[1] Nuestro libro, La credulidad, Ediciones Libertad, pág. 59.

[2] Carlos Rodríguez Braun .OXFAM EUREKA. Fuente: Centro Diego de Covarrubias

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE.  Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. 

 

 

 

¿Qué cosa es la seguridad de los Estados Unidos?

Por José Benegas. Publicado el 13/6/13 en http://josebenegas.com/

 “Aquellos que pueden dejar la libertad esencial por obtener un poco de seguridad temporal, no merecen, ni libertad, ni seguridad.”

                                                                                                              Benjamín Franklin

 En la saga de La Guerra de las Galaxias se entiende mejor el conflicto entre libertad y seguridad que en el debate público actual a partir de la revelación de la vigilancia del gobierno sobre las actividades de la población en Internet. Y no me refiero al programa de defensa estratégica del ex presidente Reagan, sino a la película de George Lucas.

Bien a tono con la frase de Benjamín Franklin, Lucas muestra cómo el guardián esgrime el temor al enemigo como medio para fortalecerse y llega a convertirse en el verdadero peligro. Para que ese proceso ocurra siempre debe forzarse la situación de elegir entre el abismo y el quebrantamiento de los derechos individuales.

El principal peligro del terrorismo es precisamente ese y no las explosiones. Los atentados no están destinados contra las víctimas directas sino contra los sobrevivientes. A ellos se los quiere poner ante la única situación en la cual estarían dispuestos a abandonar sus principios y el ideal de libertad bajo el derecho, que es el principal obstáculo con el que se encuentran los que utilizan el terror como método de imponerse.

No es que el dilema no exista y si hablamos de ficciones basta ver el modo en que el cine de Hollywood y las series actuales tratan el problema en la actualidad con cierta comprensión hacia un poder establecido que se salta sus propias reglas y a la vez una cuota importante de desconfianza hacia los organismos públicos en los que antes sólo había héroes.

El problema de los Estados Unidos con el terrorismo no es nuevo. En América Latina el terrorismo ya produjo su daño treinta años atrás. En cierto punto el Departamento de Estado entendió que ninguna situación por amenazante que fuera podía justificar quebrantar los derechos fundamentales de las personas. En tiempo de James Carter esa política fue central en la relación con América Latina.

Ahora nos encontramos con denunciantes como el señor Edward Snowden, tratados como “enemigos públicos” por develar que la población se encuentra bajo vigilancia en sus comunicaciones en función de la seguridad nacional y en el marco de la Patriotic Act. El señor Putin cuyo respeto a la libertad individual deja mucho que desear, se da el lujo de burlarse de los Estados Unidos ofreciéndole asilo a Snowden, del mismo modo en que Estados Unidos asilaba a los disidentes soviéticos en el pasado.

Habría que pensar en que consiste velar por la seguridad de Estados Unidos. ¿Es Estados Unidos otra cosa que su Constitución, su sistema de vida, los valores defendidos por los padres fundadores? No se debe confundir eso con el estado norteamericano, ni con la mera preservación de la integridad física de la población. Aquí reside el verdadero dilema.

¿Nos meteríamos en una celda para quedar a salvo de los asaltantes de la calle? La decisión que hay que tomar y por la que debería girar el debate es si la libertad vale o no más que la vida. Eso parece indicar casi toda la historia de los Estados Unidos. Basta recorrer la ciudad de Washington DC para verse abrumado por la conmemoración a millones de muertos que ha dado este país en función de una idea tan poderosa y simple como la libertad individual.

Por eso es dramático que el señor Snowden tenga que decir que nunca más se sentirá seguro por haber abierto la boca para preservar los derechos de todos los que se encuentran bajo vigilancia. Entonces lo menos que podemos decir es que no está tan claro quién defiende la seguridad de los Estados Unidos y quién la amenaza.

Ayer aclaraba este ex empleado de la CIA que en el futuro el “Estado vigilante” superará la capacidad del pueblo norteamericano de controlarlo “y no habrá nada que la gente pueda hacer llegado ese punto para oponerse a él. Y habrá una tiranía llave en mano”.

Otros están pensando en como limitar la capacidad de la prensa de difundir secretos catalogados como “de estado”, pero no solo los periodistas no son agentes públicos y los secretos han dejado de ser tales desde el momento en que les llega la información, sino que este tipo de medidas son por completo contraproducentes. Si algo se filtró de la oficina pública encargada de resguardar cualquier información, lo peor que podría ocurrirle al gobierno es no enterarse, sobre todo si no se entera por las restricciones que le impuso a quienes deberían informarlo. Si hay una falla de seguridad, esta en realidad queda revelada y expuesta gracias a la prensa y lo mejor que puede pasarle a un gobierno es que sus periodistas cuenten cosas al público, en lugar de que se las enteren en silencio sus enemigos ¿Qué cosa no puede lograr un espía que si pueda lograr un medio de prensa?

Lo más importante es estar muy atentos a los principios y valores en juego, para que el terrorismo no logre su principal objetivo que es que nos parezcamos a ellos. Porque si todo es igual el único orden subsistente es la ley del más fuerte, que es el terreno en el que se sienten más cómodos.

José Benegas es abogado, periodista, consultor político, obtuvo el segundo premio del Concurso Caminos de la Libertad de TV Azteca México y diversas menciones honoríficas. Autor de Seamos Libres, apuntes para volver a vivir en Libertad (Unión Editorial 2013). Conduce Esta Lengua es Mía por FM Identidad, es columnista de Infobae.com. Es graduado del programa Master en economía y ciencias políticas de ESEADE.