La defensa de las libertades desde la política partidaria

Por Pablo Guido. Publicado el 12/12/12 en http://chh.ufm.edu/blogchh/

 Hace ya un año y medio que trabajo junto a un diputado nacional, Julián Obiglio. En la negociación para establecer las condiciones laborales le manifesté a Obiglio cuál era el criterio para asistirlo en los proyectos de ley o propuestas de políticas públicas: no ir en contra de las libertades individuales. Sabiendo que en política uno debe negociar y no seguir una estrategia de “todo o nada”. A veces los cambios marginales hacia el objetivo mayor, que las personas logren la mayor libertad posible, es la única alternativa dado el contexto. Mis consejos y sugerencias a Obiglio siempre fueron alumbrados por las ideas de la libertad, sabiendo que ella es un derecho fundamental por el cual vale la pena pelear.

Hace unos días se debatió en el Congreso el proyecto de ley de regulación del mercado de capitales, mediante el cual el gobierno logró imponer un marco legal que restringe aún más la libertad. Sin embargo, algunos pocos diputados como Obiglio fundamentaron, de manera simple y contundente, su rechazo al proyecto. Dicho rechazo se basó en la pérdida de libertades, en la necesidad que una economía tiene de mantener un sistema de precios, y puso en el debate la necesidad de hablar sin tapujos ni vergüenza del proceso de mercado.

En la situación actual de la Argentina, donde las libertades han sido restringidas ampliamente por el gobierno y por muchos partidos de “oposición”, la existencia de personas que se dedican a la política enarbolando la defensa de las libertades individuales es una ventana de esperanza. Acá, la intervención de Obiglio al momento de rechazar el proyecto de ley mencionado. A medida que pasa el tiempo confirmo que mi decisión de trabajar junto a Obiglio no fue equivocada.

Para terminar unas líneas de Hayek respecto a cuál debería ser el objetivo al que un liberal debería aspirar en el plano de la contienda política: “La tarea de una política de la libertad debe, por tanto, consistir en minimizar la coacción o sus dañosos efectos e incluso eliminarlos completamente, si es posible”. Julián Obiglio hace honor a esta tarea.

Pablo Guido se graduó en la Maestría en Economía y Administración de Empresas en ESEADE. Es Doctor en Economía (Universidad Rey Juan Carlos-Madrid), profesor de Economía Superior (ESEADE) y profesor visitante de la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín (Guatemala). Investigador Fundación Nuevas Generaciones (Argentina). Director académico de la Fundación Progreso y Libertad.

 

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