Economistas cascaciruelas:

Por Carlos Rodríguez Braun. Publicado el 16/9/12 en http://www.expansion.com/2012/09/16/opinion/tribunas/1347826508.html

Los economistas han pasado a tener un papel más importante que hace un siglo en las vidas y haciendas de los ciudadanos, con lo cual sus afanes no sólo pueden ser inútiles, sino también dañinos.

En un animado diálogo del capítulo 11 de La Regenta se lee:

–La Economía política me autoriza para cobrar el anticipo, el riesgo y, cuando hay caso, la prima del seguro.

–Del seguro se va usted, señor economista cascaciruelas…

–Yo contribuyo a la circulación de la riqueza…

–Como una esponja a la circulación del agua…

Cascaciruelas significa “persona inútil y despreciable”. También existe la expresión “hacer lo que Cascaciruelas”, a saber: “Afanarse mucho por nada, o sin resultado equivalente al trabajo”. Con los años y las crisis, muchos coincidirán con Clarín, no sólo en el primer sentido; está claro que entre los economistas hay inútiles y despreciables, pasmosos arrogantes que miran a los demás por encima del hombro y creen que como son doctores y catedráticos tiene derecho a injuriar. Pero hay algo más: los economistas han pasado a tener un papel más importante que hace un siglo en las vidas y haciendas de los ciudadanos, con lo cual sus afanes no sólo pueden ser inútiles, sino también dañinos.

Leopoldo Alas se burlaba con fundamento: era catedrático de Economía Política, y sus ideas reformistas han sido analizadas por Alfonso Sánchez Hormigo y Manuel Santos Redondo (véase el volumen coordinado por Luis Perdices de Blas y el propio Santos Redondo, Economía y literatura, Ecobook, 2006).

Los economistas, identificados con el materialismo egoísta, reciben lo suyo, también los liberales. Sobre el Magistral se lee en el capítulo 12: “Si en los asuntos dogmáticos buscaba el auxilio de la sana razón, en los temas de moral iba siempre a parar a la utilidad. La salvación era un negocio, el gran negocio de la vida. Parecía un Bastiat del púlpito. ‘El interés y la caridad son una misma cosa. Ser bueno es entenderla’. Los muchos indianos que oían al Magistral sonreían de placer ante aquellas fórmulas de la salvación.”

Está clara la relación entre desamortización y el liberalismo que creyó que se puede edificar una sociedad libre violando la propiedad. En el capítulo 20 se habla de los “despojos impíos de los liberalotes”, y de que “los maliciosos atribuían su exaltado liberalismo y su descreimiento y desprecio del culto y del clero a la procedencia de sus tierras”.

Hay referencias a economistas célebres, como en este diálogo del capítulo 6:

–Yo también creo en la Economía política.

–Yo no creo, pero respeto mucho la memoria de Flórez Estrada, a quien he conocido.

Tengo una frase favorita, que podrían considerar los socialistas cascaciruelas de todos los partidos, que olvidan que el Buen Samaritano fue generoso con su propiedad y no con el Tesoro Público. Corresponde al capítulo 18, y la pronuncia también don Fermín de Pas: “Cristo ha dicho: reparte tus bienes y sígueme, pero no ha dicho: reparte los bienes de los demás…”.

 El Dr. Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.

 

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