Marcó del Pont: a favor del Gobierno, en contra de los argentinos

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 20/8/12 en http://www.economiaparatodos.com.ar/ver_nota.php?nota=3834

La presidente del Banco Central defendió, en un discurso, el vaciamiento de la institución cuyo fin es defender el valor de la moneda nacional y mantener la estabilidad de precios.

Realmente delirantes y preocupantes son las afirmaciones que realizó la semana pasada Mercedes Marcó del Pont, titular del Banco Central, al justificar el uso de reservas para pagar deuda. Lo que, puesto en otras palabras, significa hacer una defensa del vaciamiento de la institución que preside.

Veamos algunos párrafos de su discurso en el Congreso Anual de la Asociación de Economía para el Desarrollo de la Argentina (AEDA), en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), para vislumbrar lo que viene.

[ Nota relacionada: Intervención de Ciccone: ¿desde cuándo el peso es moneda? ]

Dijo la presidente del BCRA: “Esta política de usar reservas para pagar deuda no ha afectado el balance del Central”. Evidentemente Marcó del Pont parece no distinguir entre valor contable y valor de mercado. ¿Por qué digo que no distingue entre ambos conceptos? Porque el BCRA entregó reservas al Tesoro para pagar la deuda que éste no podía afrontar con recursos propios. A cambio de las reservas, el Tesoro le entregó al Central letras intransferibles que vencen entre el 2016 y el 2022. ¿Cuánto tiene en el activo de esas letras según el último balance del BCRA al 7 de agosto pasado? $ 147.347 millones, algo así como uno U$S 32.074 millones al tipo de cambio oficial. Es decir, aproximadamente el equivalente al 71% de las reservas que declara.

Ahora bien, al ser letras intransferibles quiere decir que no se pueden vender, por lo tanto su valor de mercado es igual a cero. Por eso decía antes, una cosa es el valor contable, el numerito que ponen en el BCRA en el balance por estos bonos, y otra muy diferente el valor que tienen en el mercado que, por obvias razones, es algún valor cercano a cero. Si el patrimonio neto que declara el Central a esa fecha era de $ 50.380 millones, pero del activo hay que restarle esos bonos que no tienen valor de mercado, el patrimonio neto del BCRA pasa a ser negativo en $ casi $ 97.000 millones. Y peor se pone la cosa si también le restamos del activo los $ 84.530 millones de emisión monetaria para financiar al tesoro que se contabilizan como Adelantos Transitorios, porque no tienen nada de adelantos ni de transitorios ya que el tesoro nunca le devuelve la plata ni está en condiciones de devolverla. Por el contrario cada vez le pide al Central que emita más moneda para cubrir el rojo fiscal. Haciendo bien las cuentas, el patrimonio neto del BCRA llegaba al 7 de agosto a $ 181.530 millones.

De manera que la primera burrada es decir que no se afectó el patrimonio del BCRA, al no distinguir entre valor contable y valor de mercado. Si se hace la distinción, se advierte fácilmente que lo que el Central tiene en el activo es un valor contable, pero con cero valor de mercado.

[ Nota relacionada: La falacia del récord de reservas del Banco Central ]

Segundo delirio económico de Marcó del Pont en su discurso: “Se han pagado 32.000 millones de dólares a organismos y acreedores privados desde mayo del 2003 a la fecha y sin embargo el Banco Central mantuvo la capacidad de maniobra para hacer política monetaria de manera eficiente”. Bueno, emitir al 36% anual no es tener gran capacidad de maniobra para hacer política monetaria de manera eficiente. Más bien es destruir el peso, aunque ya sabemos que ellos niegan que haya inflación.

Pero si tanta maniobra tenía para hacer política monetaria, ¿por qué tuvieron que prohibir la compra de dólares, el giro de utilidades y dividendos, frenar las importaciones, etc.? La respuesta es elemental: la gente huye del peso porque se deprecia, a pesar de que ella diga que hacen una política monetaria eficiente, y compra dólares. Por lo tanto, no hubo tal cosa como una política monetaria eficiente, sino un incentivo a la fuga de capitales.

Además deterioraron de tal manera el tipo de cambio real que impacta en el comercio exterior al punto que las economías regionales están más que complicadas. Para decirlo de otra forma, el Gobierno adoptó una política similar a la de la tablita cambiaria de Martínez de Hoz, es decir, el dólar aumenta menos que la inflación, con lo cual se deteriora el tipo de cambio real y afecta el sector externo al punto que, como decía antes, el dólar de 4,50 es un dólar virtual porque solo puede usarse para ciertos casos de comercio exterior, pero para el común de la gente ese dólar no está disponible. Ergo, los U$S 32.000 millones que se usaron para pagar deuda dejaron tan debilitado al BCRA que como no puede enfrentar una corrida cambiaria recurre al expediente de prohibir que la gente compre dólares para ahorrar, viajar, hacer turismo, pagar utilidades, etc. Hasta se metieron con los pobres jubilados que reciben su pago del exterior porque les liquidan en pesos los euros que le remiten y al tipo de cambio oficial. Es decir, estafan hasta a los pobres jubilados.

[ Nota relacionada: ¿Por qué es importante la Carta Orgánica del Banco Central? ]

En otro párrafo que tiene que ver justamente con esta violación al derecho de la gente de comprar dólares con el fruto de su trabajo, Marcó del Pont sostuvo: “En los últimos nueve años se generó un marco de condiciones que eliminó uno de los problemas históricos y estructurales, las restricciones de la economía externa”. Esta frase, que se asemeja al listado de frases cohete que he tratado en otra oportunidad, tiene un leve problema: las restricciones de la economía externa no se eliminaron, sino que se barrieron debajo de la alfombra prohibiendo la compra de dólares, porque la fuga de 25.000 millones de dólares anuales tumbaba al Banco Central con una facilidad impresionante. La forma en que se “eliminó” la restricción externa que defiende Marcó del Pont es como si hubiese dicho que se solucionó el problema previsional porque el Gobierno decidió matar al 70% de los jubilados para pagar menos jubilaciones. Obvio que violando derechos se “eliminan” problemas, pero también se elimina la libertad.

[ Nota relacionada: Carta orgánica del BCRA para hacer barras de hielo ]

Sobre el endeudamiento del Tesoro con el BCRA dijo: “Eso es cierto. Pero es más saludable que se endeude con el Banco Central que con los mercados”. Por empezar, si Marcó del Pont estudió economía tendría que saber que no son los mercados, es el mercado, en singular, porque el mercado, que no es un lugar físico, es un proceso que conecta a todos los sectores de la economía (financiero, real, etcétera).

Formulada esta primera aclaración correspondiente a Introducción a la Economía, vamos al punto: ¿por qué más saludable endeudarse con el Central que con el mercado? ¿Acaso el Central no piensa cobrarle la deuda al tesoro?

Marcó del Pont no advierte que al debilitar al BCRA en su patrimonio, una corrida cambiaria puede derivar en una corrida financiera, esto es: gente retirando sus depósitos de los bancos. Esa corrida seguramente se traducirá en emisión monetaria para otorgarles redescuentos a las entidades financieras para hacer frente a los pagos en ventanilla, lo que generará más inflación e impulsará la suba del tipo de cambio. Es decir, que el Gobierno se endeude en pesos o en dólares no evita que el ajuste recaiga sobre el sector privado vía caída del salario real por una llamarada inflacionaria y una devaluación.

[ Nota relacionada: A diez años del corralito y sus circunstancias ]

En definitiva, a partir de sus declaraciones queda claro que Marcó del Pont, fiel soldado kirchnerista, parece estar dispuesta a vaciar el BCRA y dejarlo agonizando para sostener al Gobierno en sus aventuras populistas y de poder hegemónico, en lugar de cumplir con su función que consiste en defender el valor de la moneda para que la población viva con el beneficio de no tener inflación.

Como resultado de ese comportamiento lo único que podemos esperar es más inflación con recesión, más pobreza, desocupación e indigencia, porque un país sin moneda es un país que rompió sus vías de comunicación, siendo que la moneda es una suerte de autopista que permite agilizar las transacciones y operar en el largo plazo.

Bien, Marcó del Pont está dinamitando esa autopista que facilita las transacciones en nombre del modelo Nac&Pop.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA)y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

 

Un calendario que puede ser Adulterado

Por Gabriela Pousa. Publicado el 20/8/12 en http://www.economiaparatodos.com.ar/ver_nota.php?nota=3836

Ya es un secreto a voces, por no decir que es un anuncio perfectamente premeditado. La re reelección es algo más que un deseo, es un proyecto. Están elegidos los voceros. Cada uno atiende su juego. Están los que deben impulsar sin recato el tema, y están aquellos que saldrán a menguar las consecuentes polémicas. Lo importante era instalar  la idea.

El primer paso se logró con mayor facilidad de lo pensado. Este fin de semana los principales medios del país corroboraron el dato: la campaña por la permanencia de Cristina se lanzó sin pausa. El ritmo, en definitiva, lo determinará el clima social. A veces, el camino de la paz es un tránsito a lo largo del cementerio.

Los últimos acontecimientos que signaron el escenario político, demostraron que este era el momento, aún cuando un sector importante de la sociedad avale la hipótesis de que tres años, en Argentina, es una eternidad. Ahora cuidado, dormirse en la placidez de un calendario siempre arbitrario puede acarrear costos elevados. No seria la primera vez que el factor sorpresa nos despierta de un cachetazo.

Aunque desagrade reconocerlo, nuevamente, es el gobierno quién dispone el cuándo. Si acaso habrá liderazgos opositores capaces de demarcar el cómo, y establecer los “pero” es lo que habrá que desentrañar de acá en adelante.

La campaña política para instalar la posibilidad – inexistente hasta la fecha-, de ver a la Presidente erigida candidata por vez tercera, comenzó a ejecutarse. A diferencia de tantas ocasiones, en que el kirchnerismo se valió de improvisaciones, esta vez hay plan y alternativas para ir avanzando.

No es difícil prever cuales serán las voces que se alzarán en contra. Para cada una de ellas hay, sin embargo, una respuesta. Desde las carpetas de la SIDE hasta las inspecciones de la AFIP, pasando por el “escrache” a través de la cadena nacional, hay una amplia gama de posibilidades para silenciarlas. El país está en manos de un rasgo esquivo: el patriotismo. O para no ser exagerados, la valentía que impulse la ambición de alguno de los aparentes candidatos.

Hay que evitar, en lo sucesivo, el síndrome del “reutemismo”. Es decir, la presencia del indeciso aspirante al cargo, que termine decepcionando y consecuentemente, liberando la cancha para que el gobierno, con un tiro libre, ejecute el último vestigio de un régimen que se supone democrático. 
 
No es tiempo de susceptibilidades, o se juega en equipo o se pierde antes de que suene el silbato.

Mientras tanto, el oficialismo evaluará los tantos con una campaña estilo “zapping”. No se profundizará ningún tema, se irán salpicando ideas. Mejor dicho, se instalarán los deseos ajenos como propios. No faltarán las encuestas y sondeos -pagados por todos y todas-, que sumen voluntades a la causa. Si los indices del INDEC se adulteraron durante tantos años, ¿por qué no se han de inventar los porcentajes positivos a la imagen de la jefe de Estado?

De acá en adelante, todo puede ser presentado como válido. En definitiva, los kirchneristas salen al mercado, como siempre, disfrazando la fruta con las escamas del pescado. Entre tanto, tienen en sus manos el juicio por espionaje a Mauricio Macri, y el cierre de año con otro capítulo del aguinaldo, en la provincia de Buenos Aires.

El resto se irá estableciendo según se produzcan las novedades. “Juan Manuel De la Sota, por ahora, es un mero as de bastos”, consideran los baluartes del “armado”. Se verá si tienen o no razón, para otra demostración de un federalismo acabado.

La definición se reparte, equitativamente, entre los hinchas y el contrincante. No es un juego para cobardes y, sin embargo, la audacia no parece ser un gesto distintivo de la dirigencia y el pueblo argentino.

Esperar respeto por las reglas del juego es ingenuo. Puede haber planificación, pero no hay novedades en cuanto al método. Lo cierto es que el timbre ha sonado. Lo que no se ha gestionado hasta hoy, seguirá en el mismo plano. No debería haber margen para el asombro que deje a la Argentina sin chance.

Se conocen los artilugios distractivos, Detenerse en alguno de los tantos escándalos que ha habido y habrá, para que la atención no se centre en lo específico, puede inclinar peligrosamente al abismo. Hay que acusar recibo y dejar en claro, desde el vamos, para quién se esta jugando. Por mínimo que sea el margen, si se les da chance, avasallarán sin códigos y sin prejuicios.

Saben donde van. También lo sabemos. Para frenarlos urge que las partes confeccionen un todo en el tablero. Después…, después es tarde. “Un hoy vale por dos mañanas”, decía Benjamín Franklin.

Gabriela Pousa es Licenciada en Comunicación Social y Periodismo por la Universidad del Salvador (Buenos Aires) y Máster en Economía y Ciencias Politicas por ESEADE. Es investigadora asociada a la Fundación Atlas, miembro del Centro Alexis de Tocqueville y del Foro Latinoamericano de Intelectuales.

La Escuela Austriaca y el Public Choice sobre Desarrollo Económico y Pobreza

Por Adrián Ravier. Publicado el 15/8/12 en http://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2012/08/15/leccion-2-la-escuela-austriaca-y-el-public-choice-sobre-desarrollo-economico-y-pobreza/#more-3289

 Hace unos días inicié una serie de comentarios en este blog acerca de mi experiencia en el seminario “Advanced Austrian Economics”, organizado por FEE.

Aquí va la segunda lección: “La ayuda internacional (en todas sus formas) que algunos países periféricos reciben de los países centrales para reducir la pobreza ha fracasado. La Escuela Austriaca y el Public Choice pueden explicar los motivos de este fracaso.”

 El desarrollo económico es uno de los campos que necesitan ser profundizados en los próximos años, y que de hecho recibe la mayor atención de parte de los jóvenes austriacos. En el seminario tanto Chris Coyne como Peter Leeson han trabajado el tema, pero en esta ocasión quisiera concentrarme en las aportaciones de Claudia Williamson, invitada especial al seminario.

En la primera parte de la presentación, la Dra. Williamson recorrió la historia de la ayuda internacional. Habló de Bretton Woods (1944), del Plan Marshall (1950), del intento de algunos países por alcanzar la industrialización a través de mejoras en la infraestructura (1960), de la ayuda otorgada a países pobres para solucionar la pobreza, identificando la teoría del círculo vicioso de la pobreza, y el Big Push Model, como teorías centrales (1970), las reformas institucionales conocidas hoy bajo el nombre del “consenso de Washington” (1990) y el conocido “Fixing Failed States” (MDGs) que combina ayuda internacional con intervención militar para alcanzar la paz, el desarrollo y la democracia (2000).

En la segunda parte, se presentó un video que se puede resumir con el siguiente lema o reclamo: “We can and must do something” [Podemos y debemos hacer algo].El video era excelente, puesto que reunía declaraciones de economistas como Jeffrey Sachs o Amartya Sen justificando desde el punto de vista económico y moral la ayuda internacional, pero además había músicos como Bono o la actrtiz Angelina Jolie, reclamando que el mundo se solidarice con la situación de mucha gente que vive en la más extrema pobreza. Este no es el video, pero puede ayudar a mostrar el punto:

http://www.youtube.com/watch?v=NG5pa4wds1U&feature=player_embedded

Mientras veía el video pensaba, qué insensible sería uno si no reaccionara de pie y con aplausos a semejante discurso.

La Dra. Williamson describió la extrema pobreza que uno puede encontrar en Etiopía, Ghana, Kenya, Malawi, Mali, Nigeria, Rwanda, Senegal, Tanzania y Uganda. Señaló que la ayuda internacional ha provisto de hospitales, medicamentos, agua pura, libros y muchas otras cosas para paliar la pobreza, y sin embargo, la ayuda no está funcionando, es marginal, y no existen estudios que demuestren que toda esta ayuda multi-millonaria está realmente ayudando a los pobres.

Williamson también presentó un informe del  Banco Mundial cuya conclusión era la siguiente:

“Despite the billions of dollars spent on development assistance each year, there is still very little known about the actual impact of projects on the poor.” “[A pesar de los miles de millones de dólares gastados en ayuda al desarrollo cada año, aun sabemos muy poco acerca del impacto real de los proyectos sobre la pobreza]

¿Qué explicación pueden ofrecer los economistas a este conclusión? Esta es la pregunta que la Dra. Williamson respondió en la tercera parte de su exposición. Citó a dos autores centrales en la materia: Peter Bauer [aquí uno de sus artículos, en inglés] y William Easterly [aquí los dos artículos en español que recomiendo a mis alumnos, Hayek versus los expertos en desarrollo y por qué no funciona la ayuda externa]. [En 2007, tanto J. Sachs y W. Easterly fueron entrevistados por el diario El Mundo de España, y mostraron abiertamente sus diferencias sobre el tema del desarrollo]

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=vzy8dafM89E

Los lectores familiarizados con la literatura de la Escuela Austriaca y el Public Choice se imaginarán la respuesta, pero avancemos.

El primer problema con la ayuda internacional es el problema del conocimiento (al que han contribuido tanto Ludwig von Mises como Friedrich Hayek). Hoy la lucha contra la pobreza se identifica como un problema de ingeniería social con una solución técnica. Ej. Falta agua en Uganda o medicamentos en Nigeria, entonces tenemos que tomar esto de algún lugar y llevarlos en forma urgente a dichos lugares.

El segundo problema con la ayuda internacional es de incentivos. La Dra. Williamson, resumió el problema señalando que “el dinero de la ayuda internacional no se gasta sólo.”

Empecemos por este último. La presentación incluyó un cuadro, en dos columnas, que simplificaban los problemas desde el lado de los países que aportan la ayuda internacional, y luego, desde el lado de quienes la reciben. Sintéticamente, quienes aportan el dinero tienen intereses específicos (muchas veces alejados de la opinión pública o de los pobres a quienes se intenta ayudar). Además en medio de esto hay una enorme burocracia que se consume una porción de estos recursos. Por último, es difícil de monitorear el origen y destino de los fondos de ayuda. La conclusión es que en muchos casos, la ayuda no llega al destino esperado.

Pero el argumento central, proviene de los receptores del dinero. En general, quienes reciben la ayuda son los poderes concentrados que existen en cada país, los que justamente evitan el desarrollo de estas economías con enormes regulaciones, subsidios y prohibiciones a la inversión extranjera. De hecho, Williamson mostró que la mitad de la ayuda contra la pobreza la reciben hoy gobiernos autoritarios o dictatoriales (contrarios a la democracia).

Visto de este modo, la ayuda internacional profundiza el problema al ofrecer dinero precisamente a los burócratas que evitan una posible salida de la pobreza.

Williamson explica que la ayuda oculta las malas políticas públicas que se toman, además de crear dependencia y el conocido riesgo moral. Distorsiona la actividad productiva, incentiva los intereses especiales y particulares y cambia las reglas de juego.

Volviendo ahora sobre el primero de los problemas, el del conocimiento, Williamson cita a Easterly con la diferencia entre “Planners versus Searchers“. Lo que necesitan estos países no son soluciones planificadas desde afuera, sino personas que puedan construir y buscar soluciones a sus propios problemas desde dentro del sistema. Estos “buscadores” a través de su creatividad y aprovechando su conocimiento de tiempo y lugar, son los únicos que pueden resolver el problema de la pobreza. La ayuda internacional, de carácter socialista, ha evitado hasta ahora que estas soluciones “microeconómicas” puedan avanzar. En palabras de W. Easterly:

Hayek no escribió mucho acerca de desarrollo, pero su defensa de los mercados y la crítica a la planificación central fueron muy relevantes para estos debates. En un artículo clásico de 1945, Hayek indicó que ningún planificador central desde arriba podía de alguna manera tener suficiente información para asignar los recursos y provocar el funcionamiento de las fábricas. Un sistema descentralizado, con flujo de información de abajo hacia arriba, permitía que cada individuo utilice su conocimiento de cientos de diminutos factores locales y problemas imprevistos de tal forma que haga que su proyecto funcione y que sus acciones sean coordinadas con otros a través de los precios del mercado—que señalan a todos cuáles productos son abundantes y cuáles escasos. […]

El último intento que nosotros los expertos en desarrollo necesitamos para encontrar empleo es que aceptemos que la libertad individual es el mejor sistema, y también decir que se necesitan expertos en desarrollo para diseñar las reglas que permiten la libertad individual. Es cierto que la libertad necesita de las reglas gubernamentales que protejan la propiedad privada, hagan respetar los contratos, prevengan el fraude y el robo, y muchas otras normas de buen comportamiento que hacen posible el trato entre individuos. Pero eso no significa que los expertos necesitan diseñar las reglas gubernamentales desde arriba hacia abajo. El último y posiblemente el más importante descubrimiento de Hayek fue que las reglas gubernamentales en un libre mercado no son diseñadas, evolucionan de abajo hacia arriba. Como lo dijo Hayek: “El valor de la libertad consiste principalmente en la oportunidad para el crecimiento de aquello que no ha sido diseñado, y el funcionamiento beneficioso de una sociedad libre depende en gran parte de la existencia de instituciones creadas libremente”.

Como conclusión, la Dra. Williamson dijo que las ayuda puede ser útil, pero no provocará un milagro. Como ejemplo, señaló que la ayuda puede dar “escuelas”, pero no necesariamente “educación”. La ayuda puede resolver un problema puntual de una parte específica de la sociedad, pero no resolverá el problema del conocimiento que Hayek planteara en 1945 y que constituye el principal problema en cualquier economía.

Lo que Africa y los países más pobres necesitan es liberar sus mercados, reduciendo la burocracia y permitiendo que la inversión extranjera a través de su capital, su tecnología y su know how integre a estas comunidades en la sociedad global.

Para cerrar, y dado que puedo haber distorsionado la presentación en mi resumen, dejo un artículo de Claudia Williamson sobre este importantísimo tema.

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

Mismo objetivo, diferentes medios

Por Pablo Guido. Publicado el 16/8/12 en http://chh.ufm.edu/blogchh/

 En la última década las reservas de gas de la Argentina disminuyeron a la mitad. Las de petróleo un 12%. ¿Qué pasó? Las empresas explotadoras de los recursos hidrocarburíferos extraen petróleo y gas pero a la vez invierten en exploración para mantener o incrementar los niveles de reservas y así poder asegurar el negocio futuro. Lo que pasó en la Argentina fue que debido a los controles de precios que impuso en el sector hidrocarbúrifero el negocio pasó a ser menos rentable que antes. Por lo tanto, se siguió extrayendo gas y petróleo pero sin las inversiones necesarias para mantener siquiera los mismos niveles de reservas que antes.

Por otro lado, en Brasil, la presidenta se decidió a incrementar la participación del sector privado en la economía, con un plan de inversiones privadas en nuevas rutas y vías férreas. La inversión privada proyectada es de 65 mil millones de dólares.

Dos países latinoamericanos cuyos gobernantes, me imagino, quieren incrementar los niveles de bienestar de la población. La diferencia son los medios con los cuales quieren llegar a dicho objetivo. El siguiente párrafo de Mises (Liberalismo, 1927) ilustra esto que escribo:

“Los actuales contrastes políticos no dependen de opuestas visiones generales del mundo; se refieren a la vía y a los medios para alcanzar con la máxima rapidez y el mínimo sacrificio una meta que todos reconocen justa. Esta meta, este fin al que todos tienden, es la máxima satisfacción de las necesidades humanas, el bienestar, la riqueza”.

Pablo Guido se graduó en la Maestría en Economía y Administración de Empresas en ESEADE. Es Doctor en Economía (Universidad Rey Juan Carlos-Madrid), profesor de Economía Superior (ESEADE) y profesor visitante de la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín (Guatemala). Investigador Fundación Nuevas Generaciones (Argentina). Director académico de la Fundación Progreso y Libertad.

 

Los chilenos y el presidente Sebastián Piñera

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 14/8/12 en http://www.eldiarioexterior.com/los-chilenos-y-el-presidente-41207.htm

  En una oportuna nota reciente, Andrés Oppenheimer destaca que el modelo chileno -mantenido en el tiempo con total coherencia, pese al cambio del signo político de los gobiernos que se sucedieron desde el regreso a la democracia- ha servido para disminuir significativamente la pobreza en la sociedad chilena. Porque su economía crece sana, al 6% anual, con una inflación anual del 3% y con exportaciones que están en alza.

 La gestión del presidente Piñera volvió a disminuir la pobreza, tendencia que se había estancado en la administración de la Concertación. Del 15,1% en el 2009, al 14% ahora. Lo mismo ha ocurrido con la pobreza extrema (yo la llamaría simplemente: miseria, destacando así que esto debiera ser insoportable para cualquier sociedad) que cayó del 3,7% en el 2009, al 2,8% ahora.
 
En 1990, la pobreza chilena alcanzaba nada menos que al 40% de su sociedad, hoy en cambio sólo al 14,4%, lo que sintetiza -como muy pocos índices- el éxito, absolutamente fenomenal, del “modelo chileno”, que la izquierda regional se niega a reconocer, mirando generalmente para otro lado. Lo opuesto es lo sucedido con el modelo colectivista cubano, que ha sumido a su pueblo en el atraso relativo. Tan es así, que tan sólo los haitianos están peor que los cubanos.
 
Esto supone para Chile haber podido alcanzar uno de los objetivos centrales en cualquier estrategia de desarrollo. No obstante ese éxito, lo cierto es que no hay un gran reconocimiento a esta circunstancia en la región, más allá de Chile. Salvo el caso del Perú que ha seguido sus huellas con excelentes resultados, pocos piensan en abrazar un modelo exitoso, pero poco atractivo para practicar el populismo y aferrarse al poder. En cambio, sueñan despiertos con una Cuba paradisíaca que simplemente no existe. De no creer, pero es así. Una región con una clara tendencia a la fantasía no logra poder escapar de este fenómeno.
 
¿Ante esto, que piensan hoy los chilenos? Mi respuesta es que saben que las ha ido bien y que, si quieren mantener las cosas en el terreno de los éxitos, es indispensable mantener, en sustancia, el modelo abrazado. Y que, además, advierten perfectamente que están dejando rápidamente atrás a la vecina Argentina, que hasta ahora contenía a la sociedad con mejor nivel de vida de toda la región, pero que con sus permanentes vaivenes -y con una clase política absolutamente de horror- está en un andarivel de decadencia que luce bien difícil de revertir, al menos en el corto plazo.
 
No obstante, los chilenos son críticos y severos, al tiempo de calificar la gestión de sus administradores. Como debe ser. Después de todo, aunque los gobernantes suelan olvidarlo, ellos son simplemente mandatarios de los ciudadanos.
 
Una encuesta reciente de “Adimark” comprueba esa severidad de juicio. Pese a que ella muestra la valoración de Piñera -poco simpático, pero siempre efectivo- más favorable desde mayo de 2011. Con una aprobación del 36%. Y un rechazo del 56%. Lo que supone un importante cambio de tendencia, desde que en mayo pasado esas cifras eran del 26% de aprobación y del 67% de rechazo. Diez puntos para arriba, en la aprobación y once para abajo, en la desaprobación, no son pequeña cosa. En rigor, a Piñera se lo considera mejor que a su gobierno en conjunto, que obtiene una aprobación del 35% y un rechazo del 59%. Cabe agregar que idéntica severidad de juicio se exterioriza cuando de juzgar a la oposición se trata. Porque la aprobación que la izquierda recibe es de apenas un 19% y la desaprobación es grande: del 69%.
 
De cara a las elecciones presidenciales, en el gabinete de Piñera -con nivel de excelencia en muchas posiciones- hay hombres que siguen siendo sumamente populares. Este es el caso de Laurence Golborne, el titular de Obras Públicas, de inolvidable gestión en el rescate de los mineros que estaban atrapados en el vientre de la árida tierra del norte chileno, que tiene un 75% de aprobación de gestión. También el del activo ministro de Defensa, Andrés Allamand, que tiene una aprobación del 74%. Y el del ministro de Economía, Pablo Longueira, que cuya aprobación está en descenso, pero que con un 47% es extremadamente alta para cualquier titular de una cartera donde, obviamente, no es nada fácil ser popular. También aparecen con altos porcentajes de evaluación favorable los titulares de las carteras de Cultura y Bienes Nacionales, Luciano Cruz-Coke y Catalina Parot, a quienes, sin embargo, no les da tanto el perfil para ser candidatos a la primera magistratura de su país, como a los tres antes nombrados, a quienes, me parece, hay que seguir muy de cerca.
 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

 

División del trabajo y sustitución de importaciones

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 14/8/12 en http://economiaparatodos.com.ar/ver_nota.php?nota=3820

 Es un tema recurrente en Argentina el argumento que sostiene la necesidad de políticas de sustitución de importaciones. Es decir, producir domésticamente aquellos bienes que son importados para así favorecer un saldo “positivo” de comercio internacional. La política de sustitución de importaciones, sin embargo, hace la vista gorda a varios problemas económicos.

Hay un número de cuestiones a considerar frente a estas políticas: (1) el saldo comercial positivo, (2) la llamada “ley de ventajas relativas,” (3) el valor agregado de la producción y (4) la defensa de puestos de trabajo.

Veamos, brevemente, cada una de ellas.

(1) Siguiendo las viejas nociones mercantilistas, al sustituir importaciones se busca incrementar el saldo comercial. Es decir, al producir localmente se contribuye a un saldo comercial positivo, de modo tal que se “vende” más de lo que se “compra.” Hay dos problemas con este planteo. En primer lugar la terminología de saldo comercial “positivo” o “negativo.” Estas palabras conllevan claras connotaciones positivas y negativas que pueden inconscientemente viciar el análisis. En segundo lugar, los países no son empresas que deben vender más de lo que compran para tener ganancias. No es Argentina quien vende y compra al resto del mundo, sino que son empresas y personas Argentinas que comercian con otras personas y empresas de otros países.

En una economía sana, el saldo comercial está en equilibrio. Algunos años será positiva, otos negativa, pero en promedio ambos saldos se compensan. Si, en cambio, hay una acumulación de saldos positivos o negativos, bien se puede deber a desequilibrios que se están gestando en la economía (recordar, por ejemplo, los saldos negativos durante los 90, cuando se importaba más que lo que se exportaba).

Otra manera de ver esto es cambiando el punto de vista. ¿El gobernador de la Provincia de Buenos Aires, por ejemplo, se preocupa por el saldo comercial con las otras provincias de Argentina? La respuesta es no, y el motivo central es que las provincias, a diferencia de los países, no poseen bancos centrales. El banco central que necesita de dólares sí se preocupa por el saldo comercial. El BCRA, por ejemplo, recibe los dólares de las exportaciones y entrega los pesos correspondientes a los exportadores. En la medida que las exportaciones sean superiores a las importaciones posee un excedente de dólares que se guardan como “reservas.” Estas reservas, luego, pueden ser canjeadas por Letras del Tesoro (intransferibles!) para que el gobierno pueda pagar sus deudas en dólares y/o importar energía de otros países. Esta es la lógica detrás del cierre a las importaciones y las restricciones a la compra e dólares, no un mal llamado a la soberanía nacional del Peso Argentino.

(2) La políticas de sustitución de importaciones y trabas al comercio internacional también tienen que explicar cómo es que superan a la división internacional del trabajo. Si Argentina es más eficiente produciendo el bien X, y Brasil el bien Y, entonces ambos países pueden mejorar su situación si se dividen la producción y luego comercian entre ellos. Pero los beneficios de la división del trabajo van aún más allá. Estos beneficios existen también en casos donde uno de los países es menos eficiente en la producción de todos los bienes que el resto de los países. Es decir, si un país es menos eficiente en la producción de X y de Y que otro país, aun es posible obtener ventajas con la división del trabajo. Este resultado, claramente contraintuitivo, puede ilustrarse con el siguiente ejemplo.

Supongamos que un cantante de ópera puede ganar 1 millón de USD por concierto. Este cantante de ópera vive en una casa con un gran jardín que requiere de varias horas de cuidado, por lo que el cantante de ópera no puede dar un concierto y cuidar de su jardín al mismo tiempo. Su vecino también disfruta de cantar, pero no ha sido dotado con una voz como la de su vecino y no puede cobrar nada por sus servicios musicales. Este vecino también posee un jardín por lo que sabe como cuidar del mismo. El cantante de ópera, sin embargo, es mejor jardinero que su vecino. Si el cantante de ópera sigue una política de “vivir con lo nuestro” debería cantar y cuidar su jardín. Si, en cambio, se abre al comercio internacional con su vecino, puede contratar al mismo para que le cuida su jardín mientras él ofrece un concierto extra. El costo de oportunidad de cuidar el jardín es muy alto para el cantante de ópera. Su situación mejora ofreciendo un concierto extra por más que deba pagar algunas horas extra de jardinería a su vecino que no es tan buen jardinero como él. El jardinero, a su vez, consigue un buen cliente dispuesto a pagar por sus servicios. Los beneficios económicos de las políticas de sustitución de importaciones descansan más en espejismos que en resultados reales. En economía importa tanto los efectos que no se ven como los que sí se ven.

(3) ¿Pero acaso no hay que producir bienes con valor agregado para que el país pueda crecer y desarrollarse? ¿No puede ser, entonces, necesaria una política de sustitución de importaciones para evitar la “explotación externa” y producir bienes de alto valor agregado? El problema no radica en el valor agregado en sí, sino de dónde proviene el mismo. El valor agregado depende de la eficiencia en el proceso productivo. Es decir, cuántos menos recursos  (menos costoso para ser más precisos) sean necesarios por unidad de producción mayor es el valor agregado. Ninguna actividad económica o industria es por sí misma generadora de más o menos valor agregado. No es la máquina visible y tangible lo que genera valor agregado, sino la eficiencia en la producción. Si las actividades más eficientes son las que generan mayor valor agregado, es el mercado mismo el que lleva a que sean estas actividades las que sobrevivan a la competencia. Bien puede ser que para Argentina sea más barato adquirir autos de alta gama vendiendo trigo, soja y carne que intentar sustituir la importaciones de bienes de alta gama con una industria local incapaz de producir el mismo auto a costos razonables y renunciar a lo que sería el concierto extra del cantante de ópera.

Regulaciones excesivas en el mercado, alta carga impositiva, arbitrariedad en las reglas de juego, justicia lenta y de dudosa imparcialidad, son sólo algunas de las políticas que llevan a un incremento generalizado de los costos en la economía y a una subsecuente disminución del valor agregado. Los países no crecen ni se desarrollan sustituyendo importaciones, crecen y se desarrollan cuando se deja que sean los sectores más eficientes lo que empujan la economía.

(4) Dados los 3 puntos anteriores, debería ser claro que sustituir importaciones e imponer trabas al comercio internacional no ayudan a la generación de trabajo doméstico. Nuevamente, un ejemplo numérico puede ayudar a simplificar el problema. Supongamos que el cantante de ópera cambia su auto todos los años cuyo precio es de $50.000. Dadas las políticas de sustitución de importaciones y trabas al comercio, si desea adquirir un auto similar importado debe pagar unos $60.000. En cambio, de haber libre comercio podría importar un auto similar a un precio de $40.000, en lugar de comprar el doméstico a $50.000. Es posible que sea tapa de diarios el cierre del productor local de autos. Lo que dificilmente sea tapa de diarios es el destino de los $10.000 que se ahorra el cantnate de ópera y todos aquellos que compraban sus autos a esta empresa. Hay dos alternativas, (1) o estos $10.000 que ahora se encuentran disponible se destinan al consumo de otros bienes y servicios o (2) se invierten en el mercado a través de ahorro en el sistema financiero. En ambos casos, un aumento en consumo, o un aumento en inversiones, resultan en un aumento en la demanda de trabajo y factores productivos. El resultado no es mayor desempleo, sino un cambio en la composición del empleo del trabajo y factores productivos.

Entonces. ¿dónde se encuentra el problema? Una economía que insiste en mantenerse cerrada por un largo período del tiempo ha impedido que los ajustes que requiere el mercado se hagan paso a paso. Una economía que se ha mantenido cerrada durante largos períodos de tiempo debe hacer todos los ajustes de golpe el día que decide incorporarse al mundo globalizado. Es un error, sin embargo, ver el problema en la apertura comercial en sí y no en las distorsiones acumuladas por una economía que insiste en sustituir importaciones eficientes por producción doméstica ineficiente.

Ninguno de estos puntos quiere decir que toda sustitución de importaciones sea problemática, pero sí lo es cuando la misma es una política de estado y no cuando es el resultado propio del mercado.

Nicolás Cachanosky es Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE), y Doctorando en Economía, (Suffolk University). Es profesor universitario.

 

Cinco principios que demuelen el derecho

Por Alberto Benegas Lynch. Publicado el 16/8/12 en http://www.diariodeamerica.com/front_nota_detalle.php?id_noticia=7432

Hay distintos canales para producir grietas sumamente peligrosas en el edificio jurídico, pero hay cinco que son las más frecuentes. Telegráficamente consideradas, se trata de las teorías del “abuso del derecho”,  “la lesión”, “la imprevisión”, “el enriquecimiento sin causa” y “la penetración” sobre las que han advertido todos los grandes tratados de derecho civil y estaban proscriptas en las normas escritas y no escritas de toda sociedad abierta en la que naturalmente se respeta el haz de contratos diarios e inseparables de la propiedad que se suscriben de facto o de jure en casi todas las acciones del hombre (de compra-venta, de enseñanza, de locación, de transporte, de mutuo, de mandato, de gestión de negocios, de fianza, de donación, societarios, aleatorios, de adhesión y así sucesivamente).
 
La llamada “teoría del abuso del derecho” ha sido catalogada por autores como Planiol y Ripert como una logomaquía puesto que un mismo acto no puede ser simultáneamente conforme y contrario al derecho. Por medio de esta figura se concede al gobernante la facultad de sacrificar la voluntad, la libertad y la autonomía de una o de ambas partes en pos de la arbitrariedad judicial. Se suelen citar ejemplos en los que se estima una de las partes se ve obligada a cumplir con lo estipulado a pesar de su precaria situación, lo cual no permite ver que son muchas las personas (comenzando por nuestros ancestros de las cavernas) que atraviesan dificultades varias pero si se autoriza a quebrar los contratos las dificultades se extienden en grado sumo tal como ocurre en los países en los que no se respetan las relaciones contractuales.
 
Por su parte, al introducirse el principio de la “lesión”, también se otorga al juez la facultad de declarar nulo un contrato aun actuando dentro de la esfera del derecho. Si se estimara que una norma no protege adecuadamente las autonomías individuales y, por ende, no hace justicia, debe ser modificada o abrogada. La confiscación del poder judicial de las facultades del legislativo constituye un abuso de poder que vulnera la división de poderes. Por ejemplo, una nota del codificador argentino al Código Civil de 1869 apunta la irrevocabilidad del contrato al sostener que “dejaríamos de ser responsables de nuestras acciones si la ley os permitiera enmendar todos nuestros errores y todas nuestras imprudencias”.
 
La teoría “de la imprevisión” solo se diferencia de la de la lesión en cuanto a la temporalidad, es decir, que mientras esta se juzga al momento de celebrarse el contrato, aquella es juzgada en el futuro y de ocurrir circunstancias previstas solo por una de las partes o no previstas e imprevisibles, lo cual convierte a la obligación en más onerosa. En este contexto ha escrito Bibiloni que “No hay sociedad posible si por circunstancia de que alguien obtenga provecho de una relación legítima con otro, está obligado al resarcimiento. El que vende o compra o arrienda o ejerce, en fin, la más natural acción, puede obtener lucro de la otra parte, sin que de ahí se deduzca nada porque para eso son los contratos”. El respeto a la palabra empeñada constituye el eje central de una sociedad abierta, lo cual implica el asumir todas las consecuencias de lo pactado.
 
En cuarto lugar, la teoría del enriquecimiento ilícito tiene dos significados bien diferentes: por un lado el incremento patrimonial debido a causas contrarias al derecho, es decir, debidas a acciones ilícitas y la segunda interpretación, la que en verdad da lugar a esta teoría es el incremento patrimonial como consecuencia de operar conforme a derecho pero declarado nulo por el poder judicial, con lo que, nuevamente, nos encontramos frente a la arbitrariedad y al atropello del Leviatán con las consecuencias devastadoras que significa la suspensión del derecho a manos de la discrecionalidad y la imprevisibilidad, todo lo contrario de lo que requiere la seguridad jurídica.
 
Por último, la novel “teoría de la penetración” permite que los accionistas de una sociedad anónima sean responsables solidaria e ilimitadamente con sus bienes, respondiendo por los actos de la empresa de la cual son copropietarios, con lo que se extingue la figura de la personería jurídica confundiéndola con las personas de existencia física y demuele la noción misma del carecer societario para entregarla a las resoluciones circunstanciales de gobiernos que abrogan de facto las mismas normas en cuyo contexto se desenvuelven.
 
Por supuesto que estas cinco afrentas al derecho (en el caso argentino incorporadas al Código Civil por el gobierno de facto del general Onganía) no son las únicas por la que los marcos institucionales están en jaque, también se hace de modo flagrante al desconocer los principios de la garantía de la cosa juzgada, la irretroactividad y al incorporar los llamados “derechos sociales” que significan pseudoderechos ya que, al concederlos, necesariamente dañan los derechos de terceros al no tener en cuenta que a todo derecho corresponde una obligación y si estas resultan contrarias al derecho de otros inexorablemente se perjudica seriamente el andamiaje jurídico con lo que, además, se afecta a quienes se pretende mejorar en su condición.
 
Hoy en día hay lugares en los que los comisarios del momento ni siquiera alegan las teorías anteriormente mencionadas sino que proceden al atropello a los derechos de las personas sin dar explicación alguna como no sea escudado en “la soberanía” de los aparatos estatales sin percatarse de que la soberanía reside en los gobernados que contratan a gobiernos para que los protejan y no para que los ataquen, actuando no como mandantes sino como mandatarios sin límite alguno en sus atribuciones.
 
Desafortunadamente en la mayor parte de las facultades de derecho el positivismo jurídico ha hecho estragos y se ha perdido la noción de mojones o puntos de referencia de justicia extramuros de la legislación positiva, situación que conduce indefectiblemente al ensanchamiento de un Leviatán completamente desbocado, en desmedro de los derechos de las personas y con lo que cualquier Hitler que asume el poder con suficiente apoyo electoral convierte su legislación pervertida en “normas de justicia”.
 
Ya se ha señalado y repetido con razón que las declinaciones de los diversos países no se deben a factores exógenos sino internos, comenzando por lo que ocurre en la cabezas de la gente. Michail Rostovtzeff explicó detalladamente en su célebre y voluminosa historia el deterioro en los marcos institucionales y en la economía debido al estatismo que irrumpió en la Roma imperial y Taichi Sakaiya resume el tema en su Historia del futuro. La sociedad del conocimiento: “La causa del desmoronamiento y la extinción del mundo antiguo no fue la obtusa ignorancia y el salvajismo de los bárbaros del norte, sino el cambio ético y estético que estaba en marcha mucho antes […] fueron abandonados desde dentro”.
 
Hay que estar atento y tener en cuenta lo escrito por Macedonio Fernández en el sentido de que “no todo es vigilia la de los ojos abiertos”, observación muy atinada y oportuna a pesar del solipsismo que patrocinaba este autor. Una corriente ésta que proviene de George Berkeley que paradójicamente conduce a la anulación de la justicia, puesto que si solo lo percibido por la mente es lo que existe no habría puntos de referencia fuera de lo subjetivo. Pues bien, esto no solo está conectado con la demolición del derecho sino que en esta línea argumental un espejismo sería válido, también lo que percibimos puede no existir como una estrella ya muerta y que nos engaña la luz que aun navega en el espacio, y si solo existe lo percibido el que percibe debe serlo por otro y así sucesivamente en regresión ad infinitum con lo que, entonces, nada existiría.

 Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía, Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas y fue profesor y primer Rector de ESEADE.

 

SOBRE LA VUELTA A LOS 70, OTRA VEZ

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 16/8/12 en http://gzanotti.blogspot.com.ar/2012/08/sobre-la-vuelta-los-70-otra-vez.html

Ayer colgué en mi muro de facebook una carta que mi padre dirigió a la entonces directora de la carrera de Ccias de la Educación de la UBA, en 1973, cuando los alumnos le hicieron un simulacro de juicio y lo echaron de la cátedra. Hubo expresiones de preocupación sobre si algo así no está pasando de vuelta. Claro que sí, en diversos niveles y en diversos ámbitos. ¿Cuál es el asombro? La Argentina no ha salido, en su mentalidad general, del peronismo montonero de los 70. Lo dije en Septiembre de 2003. Vale la pena decirlo de vuelta.

 
El artículo fue publicado en http://www.atlas.org.ar y se llamaba “Sobre la vuelta los 70”.
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Se habla mucho hoy en Argentina de “una vuelta a los 70”, y en cierto modo es positivo que algunos tomen al apelativo “marxismo” como una descalificación de la cual hay que defenderse. Pero el marxismo no es algo que se pueda usar como un descalificativo, ni tampoco como una forma de pensamiento concientemente asumida de modo muy complicado. El marxismo, en muchas latitudes, es, en un sentido ortegiano, una “creencia” cultural, en la cual se “habita” con toda naturalidad. Y Argentina no sólo no es una excepción sino uno de los mejores ejemplos.
 
¿Pero por qué una ideología puede ser tan potente como para transformarse casi en un suelo cultural?
 
Yo creo que detrás de todo esto se esconde el poder, el asombroso poder, de algo muy humano: el pensamiento, el gran ordenador de lo más inexpugnable que tenemos en nuestras manos. Filosofías, paradigmas, ciencias, ideologías: todas ellas tienen una fuerza y una capacidad de supervivencia que van más allá de lo que podemos predecir en un momento presente.
 
El ser humano no se maneja con supuestos hechos donde el ser humano no aparezca. No hay teorías versus hechos, no hay Quijotes versus Sanchos. Hay teorías y teorías: mejores, peores, verdaderas, falsas, confusas, nobles, no tan nobles, o inmorales y violentas. Pero todos somos quijotes que avanzamos contra nuestros molinos de viento. Sancho no era un hecho sin teoría, la advertencia del noble escudero no fue el hecho de que no fueran gigantes, sino la humana advertencia de otra teoría, a saber, que eran molinos, que no fue refutada ni siquiera por la feroz voltereta de Don Quijote, que re-interpreta el “hecho” diciendo que Frestón lo ha engañado…….
 
Ello no es malo. Al contrario, es muy bueno, cuando, retrospectivamente, la teoría se ha acercado a la verdad, y el loco de entonces quedó como el héroe.
Fue muy bueno cuando Galileo defendió sus molinos de viento, cuando Moisés guiaba a su pueblo a la tierra prometida, cuando Adams, Madison y Jay vislumbraron la más importante de las repúblicas.
 
El marxismo es –y no nos queremos convencer de ello- una teoría poderosa. No fue refutada en absoluto porque en las naciones capitalistas –según nuestros propios presupuestos- el nivel de vida haya aumentado, o porque no se haya producido en ellas la revolución. Una teoría es poderosa cuando, desde su núcleo, explica aquello que aparentemente la refuta. Y las explicaciones del marxismo no se hicieron esperar. En esos años 70, en esos años 70 tan comentados últimamente, la teoría de la dependencia y del deterioro de los términos de intercambio explicó perfectamente la supuesta refutación. Las naciones capitalistas tienen más riqueza porque, en estrictos términos marxistas, han explotado a las naciones periféricas. La plus-valía del capitalista contra el obrero, se expandió entonces a naciones contra naciones, al norte contra el sur. La estructura dialéctica-conflictual del marxismo logró una vez más interpretar al mundo. Desde esa perspectiva se explica la visión de aquellos que en esos años, en nuestro país, tomaron el camino de la violencia, que para ellos era simplemente un derecho a la resistencia a la opresión capitalista, cuyo poder político –el estado como dominio de la clase dominante: Marx 101- estaba representado por las clases oligárquicas unidas al poder económico y militar. Tómese la teoría de la resistencia a la opresión, la teoría de la guerra justa, la teoría de la plus-valía, la dependencia y la explotación capitalista y el resultado no era sino obvio, un resultado que pasó de la explotación a la explosión, la explosión de la violencia vista e interpretada coherentemente como una justa guerra revolucionaria. Por eso muchos de ellos, presentes hoy en el actual gobierno, no han cambiado de ningún modo su modo de pensar. Siguen pensando que en su momento lo que hicieron estaba bien; ahora, simplemente, las circunstancias han cambiado y la estrategia de “lucha” pasa a ser MERCOSUR contra el NAFTA (excepto los chilenos que, pobrecitos, han metido su cabeza en las fauces del monstruo capitalista). No se puede negar que deponer las armas siempre es positivo. Esperemos simplemente que las circunstancias no cambien de vuelta.
 
Frente a todo ello, no nos asombremos más por el apoyo, por ejemplo, a Fidel Castro,  obvio líder y héroe de la lucha de América Latina contra la explotación capitalista. No nos asombremos de que, desde esa perspectiva, todo se le justifique y se le disculpe.  Hagamos otra cosa: profundicemos el estudio de la teoría alternativa. Si queremos recurrir a supuestos hechos, datos, cifras y demás juguetes como estrategia dialéctica, ok, pero el tiempo intelectual que perdemos en ello no se recupera. Lo que debemos hacer es hacer lo que siempre hemos hecho, y se verá por qué estamos utilizando el plural retórico. Profundicemos, estudiemos y expliquemos una de las teorías alternativas que más le puede hacer frente al marxismo, una teoría tan poderosa y explicativa como Marx. Y eso se llama, sencillamente, Escuela Austríaca de Economía. La teoría de la explotación marxista fue refutada estrictamente, en tres volúmenes, por E. Von Bohn Bawerk en su tratado Capital e Interés, cuya primera edición fue de 1884. La teoría de la dependencia se refuta ipso facto cuando se ve que la teoría del capital de la escuela austríaca es, al mismo tiempo, una teoría del desarrollo, desarrollo que, contrariamente a lo que Marx sostiene, implica un aumento progresivo del salario real, merced al aumento de la productividad marginal del trabajo, noción que él jamás pudo entender. En cuyo caso, además, la mono-exportación de productos agrícolas y la importación de productos manufacturados es un efecto, y no la causa, del subdesarrollo y la pobreza, causados estos, a su vez, por el intervencionismo y la socialización de los medios de producción. Socialismo que, como opción económico-teorètica fue refutada por Mises en su libro El Socialismo, del 1922.
 
Todo ello sistematizado de vuelta por Mises en su tratado de economía, la Acción Humana, en 1949. Pero, como ya dije otra vez, los primeros en desconocer y-o desmerecer estos autores no son los castros y sus imitadores y admiradores, sino los técnicos y asesores de los supuestamente pro-capitalistas FMI y Bancos Centrales, organismos cuya incompatibilidad con el mercado libre fue claramente expuesta por Mises en sus libros Liberalismo, de 1927, y el ya nombrado La
Acción Humana de 1949.
 
Solamente esta literatura puede proteger a una mente idealista de la tentación de violencia, no porque se pase al cinismo ni a una supuesta madurez sin corazón, sino porque se pasa a otro tipo de idealismo, que al autor de estas líneas practica desde los 13 años: la convicción profunda de que la economía de mercado elimina la pobreza, la miseria, la desnutrición, el analfabetismo, y es condición necesaria, aunque no sea suficiente, de la paz, la estabilidad institucional y un mundo donde la vida personal no dependa de caprichos y locuras de dictadores, demagogos, partidos, partiduchos y dictadorzuelos.
 
No nos asombremos más por la “vuelta” a los 70. De los 70, sencillamente, no hemos salido. En los 70, sencillamente, estamos. Sólo otro mundo teorético es capaz de ver al capitalismo como la alternativa frente a un niño revolviendo la basura.

Gabriel J. Zanotti es Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA).  Es profesor full time de la Universidad Austral y en ESEADE es Es Profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE.

 

Inflación: pan para hoy, hambre para mañana

Por Enrique Edmundo Aguilar. Publicado el 8/8/12 en http://www.elimparcial.es/america/inflacion-pan-para-hoy-hambre-para-manana-109399.html

 En su último editorial, la revista Criterio, de Buenos Aires, se refirió largamente al proceso inflacionario que sufre la Argentina que ha llevado al gobierno a cometer el imperdonable error de “falsear las estadísticas respectivas durante ya cinco años”. Se señala ahí que en nuestro país el aumento anual de los precios al consumidor “es el quinto más alto entre 187 países, de los que sólo seis tienen más de 20%; veinte, entre 10 y 20%; y 161, menos de 10%”. ¿Quiénes nos acompañan en ese que podríamos llamar selecto “grupo de los seis”? Bielorrusia, Etiopía, Venezuela, Uganda, Sudán (antes de su partición) e Irán. Finalmente, el editorial se detiene en el análisis de algunas posibles soluciones a este problema que es primariamente político y que, por lo mismo, no podrá remediarse en tanto perdure “el enconado ensimismamiento del Gobierno”.

Mientras avanzaba mi lectura, tenía a mano un ejemplar del libro de James Buchanan y Richard Wagner Democracy in Deficit. The Political Legacy of Lord Keynes (1977), en uno de cuyos capítulos los autores discuten con aquellos economistas de filiación keynesiana que sostienen que la inflación puede ser un pequeño y necesario precio a pagar como paliativo al desempleo. Entre otras cosas, explican además cómo la inflación, al destruir las expectativas mayoritarias, provoca reacciones cortoplacistas que son al cabo la respuesta racional a un escenario donde el mañana se revela incierto y las previsiones se malogran.

Se diría que en la Argentina nos hemos acostumbrado a la inflación y a la consiguiente depreciación de nuestra moneda. No es la primera vez que nos pasa y sabemos de sobra cómo termina esta historia asociada al control de cambios y otros arranques de intervencionismo estatal. Pero evidentemente nos falla la memoria. Mientras tanto, el gobierno parece decirnos: “¡Consuman, consuman! ¡El ahorro y la inversión son cosas de antaño!”

 Enrique Edmundo Aguilar es Doctor en Ciencias Políticas. Decano de la Facultad de Ciencias Sociales, Políticas y de la Comunicación de la UCA y Director, en esta misma casa de estudios, del Doctorado en Ciencias Políticas. Profesor titular de teoría política en UCA, UCEMA, Universidad Austral y FLACSO,  es profesor de ESEADE y miembro del consejo editorial y de referato de su revista RIIM.

 

La locura en el poder

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 12/8/12

En estos días estaba releyendo un interesante libro de Vivian Green: La Locura en el Poder: de Calígula a los tiranos del siglo XX, en el cual analiza la vida de algunos tiranos del pasado que han sido tildados de locos, la naturaleza de su locura y las consecuencias de sus trastornos para la historia de sus respectivos países.

[ Nota relacionada: En algún momento, hasta la locura choca contra la realidad ]

En el capítulo 3, Grenn habla de la locura de cuatro monarcas ingleses: Juan Sin Tierra, Eduardo II, Ricardo II y Enrique VI. Los tres últimos fueron destituidos y asesinados.

Juan Sin Tierra aplicó impuestos abusivos que generaron la sublevación de los nobles y obligaron al rey a firmar la famosa Carta Magna en 1215 por la cual se establecieron una serie de garantías y libertades.

Analizando el caso de Juan, Green se pregunta: ¿qué elementos concretos existen para proponer que era un desequilibrado mental? Y responde que Petit-Dutaillis propone que Juan padecía de un trastorno bipolar de la personalidad, porque su vida fluctuaba entre períodos de gran energía y otros de letargo.

Más adelante Green afirma: “Es probable que la falta de cordura del rey se revele con más nitidez en su inseguridad, que lo llevó a ser cruel y vengativo con sus rivales y a sospechar de todos, amigos y enemigos por igual. No dudaba en descartar a quienes le eran leales…Su círculo de consejeros era cada vez más estrecho y el soberano se apoyó en mercenarios extranjeros como Gerard d’Athis. A pesar de que era capaz y autoritario, finalmente Juan se vio envuelto en una situación que no pudo controlar. El déficit del Tesoro lo llevó a exigir altos impuestos a la nobleza, de modo que creció el descontento entre sus miembros”.

Green concluye de la siguiente manera: “Ahora bien, si no estaba loco, ¿puede asegurarse que era completamente normal? ¿Los rasgos de su personalidad, algunos heredados de sus ancestros, pueden haberlo llevado al borde de la locura? No sin reparos, le daremos el beneficio de la duda, si bien los ocasionales momentos de letargo, la ira y la crueldad, y la obsesiva desconfianza permiten sugerir que Juan fue víctima de un desorden agudo de la personalidad”.

[ Nota relacionada: Argentina: ¡Locura! ]

Sobre Eduardo II Green analiza su relación con los hombres, pero al referirse a su reinado comenta: “El rey intentó hacerse de un grupo de súbditos leales, pero, a pesar de contar con el dinero para comprar cualquier apoyo, no tuvo éxito. Entonces decidió consolidar su poder mediante la acumulación de riquezas en las arcas reales por medio de la aplicación de impuestos abusivos y la confiscación de propiedades pertenecientes a los nobles de dudosa lealtad, lo cual limitaría el control que la nobleza ejercía sobre el monarca”. Y agrega más adelante: “Hacia 1323, el descontento alcanzaba a todos los niveles de la sociedad. Algunos habitantes de Coventry, irritados por la conducta del prior local…contrataron a un mago, John de Nottingham, para que asesinara al rey…Si bien el plan fracasó, demuestra el estado de desesperación del pueblo”.

El final de Eduardo II fue trágico. La reina Isabel, enfrentada con su esposo, consiguió el apoyo de un grupo de nobles que Eduardo había mandado al exilio en Francia y Eduardo tuvo que huir del trono pero finalmente fue capturado y asesinado.

Green considera que Eduardo ansiaba ser amado, pero era incapaz de dar y recibir afecto y que cuando estaba bajo presión tendía a perder los estribos, entre otras causas por ser una persona insegura.

Sobre Ricardo II la autora comenta que su biógrafo Anthony Bedford Steel cree que Ricardo era esquizofrénico, lo que explica las inauditas decisiones que tomaba y la desastrosa política que aplicó, decisiones que lo llevaron a un desgraciado final.

Dice Green: “Llegó a ser tan egocéntrico que estuvo al borde del narcisismo. Se vestía con ropas magníficas, se preocupaba por su aspecto y dedicaba mucho tiempo a su peinado”. La obsesión de Ricardo II, bisnieto de Juan Sin Tierra, era fortalecer su poder. Agrega: “Al igual que su bisabuelo, Ricardo pensaba que para ser un rey poderoso había que acumular una gran fortuna, para lo cual recurrió a métodos ilegítimos”.

Steel, su biógrafo, afirma que cuando enviudó: “su neurosis se agravó rápidamente y para él, el mundo exterior era un mero reflejo de lo que se había transformado en una idea fija: el sagrado misterio y la naturaleza ilimitada del poder real”.

Finalmente Ricardo tuvo que abdicar y lo dejaron morir por inanición confinado en el castillo de Pontefrac.

Vivian Green concluye que ninguno de estos tres monarcas estaban locos en un sentido estricto y considera que no fueron psicóticos sin neuróticos.

Saltando siglos y llegando al XX, en el capítulo 16 Green analiza los grandes dictadores del siglo pasado. La autora afirma que “un dictador es un político cuya mente, enferma de poder, va por un solo carril, y cuyo deseo consiste en imponer su voluntad y sus valores a todos los ciudadanos y eliminar a quienes no los aceptan. La búsqueda y la conservación del poder se convierten en el único objetivo de su existencia”.

Luego agrega: “Para reforzar su imagen, los dictadores necesitaban hacerla aparecer más imponente de lo que era, entonces buscaban la adulación pública, organizaban ceremonias grandilocuentes y fomentaban de magníficos monumentos. Además, necesitaban acabar con la oposición, fuera esta real o imaginaria. Pero en medio de todas las cortes de sicofantes y la adulación ilimitada, los dictadores estuvieron siempre aislados de la realidad y conservaron su personalidad trastornada, de modo que dentro del autoengaño en que vivían tomaron decisiones que quizás, en última instancia, bien pueden haber sido suicidas o autodestructivas”.

Por supuesto que el libro de Vivian Green es mucho más rico de los párrafos que extraje del mismo. Quedan muchos otros personajes de la historia para analizar. Lo cierto es que cuando leí este libor un par de años atrás, llegué a la conclusión que cuando se analiza la política y la economía de un país, no es un dato menor el estado mental de sus gobernantes o, como reza el título del libro, como influye en los países La locura en el poder porque muchas veces las decisiones de los tiranos no responden a un lógica determinada, sino a las arbitrariedades que sus caprichos los llevan a adoptar.

Obviamente que los economistas no podemos evaluar el comportamiento psiquiátrico de los gobernantes, solo preguntarnos por qué adoptan ciertas medidas. Y si no encontramos una respuesta lógica a esa medida, solo podemos decir las consecuencias de las mismas.

En síntesis, el libro, además de ser muy interesante desde el punto de vista histórico, me hizo pensar que la locura en el poder es una variable más a considerar cuando se formulan posibles evoluciones de la economía.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA)y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.