Israel: temprano quiebre de la coalición de unidad nacional

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 25/7/12 en http://www.lanacion.com.ar/1492983-israel-temprano-quiebre-de-la-coalicion-de-unidad-nacional

La amplia coalición de gobiernoencabezada por el primer ministro Benjamín Netanyahu, que incluía en su seno al partido Kadima, de centro, se acaba de romper. Ya es historia, entonces. El gobierno de unidad nacional duró poco. Apenas unas diez semanas.

Insatisfecho con el pobre resultado de las conversaciones vinculadas con el servicio militar -o público- que deberían cumplir los ciudadanos de los grupos ultraortodoxos, Kadima decidió abandonar el gobierno. Así lo ratificaron 25 de los 28 legisladores pertenecientes a ese partido. La disolución previa del grupo de trabajo especial que se ocupaba del tema -con participación multipartidaria- de alguna manera preanunció lo sucedido. Lo que no priva a Benjamín Netanyahu de contar con una sólida mayoría parlamentaria, salvo que, de pronto, el éxodo incluya a algún otro partido.

No obstante, Netanyahu no contará con la “supermayoría” de 94 parlamentarios sobre los 120 miembros de la legislatura, con la que contaba. La ruptura obliga a Netanyahu a pensar en convocar a elecciones, que para muchos tendrán lugar a comienzos del año próximo, para las que Netanyahu aparece como el gran favorito. Como consecuencia de lo sucedido, la influencia política de los partidos de la derecha religiosa presumiblemente volverá a ser fuerte.

Cuando la guerra civil siria parece haber acorralado al régimen de los Assad, aunque con un final aún incierto, y cuando la cuestión iraní está muy lejos de haberse resuelto, el debilitamiento del gobierno israelí no es lo ideal. Pero así son las cosas.

 La razón de la separación, explicada por el propio líder de Kadima, Shaul Mofaz, tuvo ciertamente que ver con la imposibilidad de alcanzar acuerdos satisfactorios sobre la delicada cuestión del servicio militar de los ultraortodoxos israelíes, que para Mofaz tiene que ver con el principio de igualdad. Acuerdo político que luce urgente, atento a que la Suprema Corte de Israel declaró inconstitucionales las excepciones que actualmente favorecen a los ultraortodoxos o haredim, que expiran el 1° de agosto.

El 17% de los ultraortodoxos hoy presta servicios en las fuerzas armadas israelíes o trabaja en servicios al público. Unos 60.000 estudiantes de ese mismo grupo estaban exentos por la norma recientemente declarada inconstitucional por la Suprema Corte, lo que es mucho más que las 400 excepciones fueran originalmente concedidas para contribuir al futuro de los estudios sobre la Torah.

Kadima pretendía lograr cambios rápidos. Netanyahu es, en cambio, partidario del gradualismo en este tema tan particular. Por ello la coalición no logró un consenso sobre esta cuestión. Una oportunidad realmente histórica para definir un tema no resuelto desde hace 64 años parece haber sido desaprovechada.

Kadima propuso que el 80% de los ciudadanos ultraortodoxos prestara su servicio militar en el plazo de los próximos cuatro años. Para Netanyahu eso era demasiado precipitado. Este desacuerdo terminó provocando la ruptura de la coalición.

Otra cuestión parece también haber irritado a la dirigencia de Kadima: la propuesta del partido de Abigdor Lieberman (Israel Beiteinu) de que los árabes que son ciudadanos de Israel, presten -ellos también- más servicios comunitarios.

Para el debilitado Kadima -un partido que nació en 2005, despegado del riñón del Likud de Netanyahu- la incertidumbre acerca de su propio futuro ha vuelto a flotar. Esta será en el corto plazo, seguramente, su preocupación central.

No es imposible que Ehud Olmert -que acaba de haber sido absuelto de los cargos de corrupción formulados en su contra- vuelva a tener un rol protagónico en ese partido. Para Tzipi Livni, por su parte, quizá aparezca una nueva oportunidad para retornar al centro del escenario partidario, del que había sido desplazada por Mofaz. No obstante, hay quienes creen que, si los líderes de Kadima no conducen bien esta transición, el partido puede hasta enfrentar una implosión o, al menos, una etapa de fuerte desgaste o, quizás, desintegración.

Para Netanyahu, al menos por el momento, no aparecen amenazas serias respecto de sus ambiciones de continuar como primer ministro. Sigue siendo no sólo la figura central del espectro político israelí, sino la más popular de todas. Mientras la incertidumbre continúe flotando en las fronteras de Israel, esto difícilmente se alterará.

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

 

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