Estado y lealtad

Por Carlos Rodríguez Braun: Publicado el 18/6/12 en http://www.larazon.es/noticia/8060-estado-y-lealtad-por-carlos-rodriguez-braun

En Twitter (@rodriguezbraun), un seguidor (@Luismita) me apuntó: si la Sanidad privada desvía enfermos graves a la pública, ¿no es competencia desleal, porque se quita de encima pacientes poco rentables? Mi explicación es que no se puede hablar de competencia (ni, por cierto, tampoco de «colaboración») entre el Estado y el mercado, que son antitéticos, aunque estén entrelazados. ¿Por qué se conduce así la sanidad privada? La respuesta es: porque puede y es legal. Y puede porque existe la pública, porque la pública obliga a todo el mundo a pagar, y se escuda en que también se compromete a curarnos. Quienes hacen negocios en esas condiciones peculiares, y pueden bajar sus costes derivando enfermos, lo harán. Pero la competencia desleal no es la del sector privado, porque éste tiene un competidor que monopoliza la coacción legítima, y puede forzar a la gente a pagar. Ninguna empresa puede hacer eso. Y eso no es competencia muy leal, desde luego. También se habla en ocasiones de la deslealtad de quienes somos liberales pero acudimos al socorro del Estado, y se supone que eso quebranta nuestros principios. Otra vez, ello ignora la existencia misma del Estado, que no es una institución más. Dijo @Luismita: ¿renunciaría usted al Estado si tiene un accidente y viene el Estado a ayudarlo? Si no renuncia, concluyó, es que el sector público es bueno. Le respondí: renuncio, siempre que el Estado renuncie a cobrarme impuestos.

El Dr. Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.

 

 

¿Cuál desigualdad?

Por Alberto Benegas Lynch (h) . Publicado el 21/6/12 en http://www.diariodeamerica.com/front_nota_detalle.php?id_noticia=7331

En nuestro mundo moderno se producen paradojas superlativas respecto al tema de la igualdad o desigualdad. Me referiré a dos igualdades y a dos desigualdades de modo muy esquemático y resumido. Hay una igualdad  a la que se le atribuye gran importancia y a la que los políticos en mayor o menor medida apuntan a lograr, otra igualdad que rechazan, una desigualdad que deploran y una segunda desigualdad que alientan. Sin embargo, la igualdad que aprecian resulta inconveniente y la que repudian es esencial para la vida en sociedad, mientras que la desigualdad que combaten es absolutamente clave para el progreso y la que aplauden presenta un problema de grandes proporciones. En otros términos, todo al revés de lo que indica un juicioso análisis jurídico, económico y social.
 
Vamos por partes pero de entrada digamos que las desigualdades anatómicas, fisiológicas, bioquímicas y, sobre todo, psicológicas no solo constituyen un hecho entre los humanos sino que la sociedad civilizada se desplomaría si a todos nos gustara la misma mujer y si todos tuviéramos las mismas habilidades e inclinaciones. Más aun, esta igualdad convertiría las relaciones interindividuales en un espantoso e intolerable tedio, puesto que la conversación misma se asimilaría a una conversación con el espejo, sin posibilidad de contrastar ideas y, por ende, desperdiciando las posibilidades de saltos cuánticos en el conocimiento (además de lo ya dicho en cuanto a la parálisis en el progreso material puesto que el sostén de incentivos para la división del trabajo de desplomaría).
 
Empecemos por el final. Por la desigualdad que en esta instancia suele alentarse. Charles Murray en su último libro (Coming Apart) apunta a una desigualdad que, a su juicio, está despedazando las entrañas de Estados Unidos (lo cual es aplicable al resto de mundo) y se refiere al abandono de los valores y principios de la sociedad abierta suscripta por los Padres Fundadores y por todos los pensadores del liberalismo clásico del orbe. Esto es una desigualdad moral que constituye la explicación clave para entender la decadencia de nuestro mundo de hoy. Desafortunadamente Murray correlaciona las distintas posiciones fundamentalmente con niveles de ingresos, cosa que a nuestro juicio, esta generalización, nada tiene que ver con el fenómeno descripto. Además, por razones que no se especifican su estudio está centrado en los blancos en Estados Unidos, situación que tampoco nos parece tenga ninguna relación con lo dicho. Es que las generalizaciones de grupos humanos siempre conducen a callejones sin salida que se pretenden sortear con aquello de que “la excepción confirma la regla”. Distinta es la generalización por roles al sostener que quienes ocupan posiciones dirigenciales, para bien o para mal, suelen trasmitir ejemplos. En todo caso, esta desigualdad moral no solo es desestimada por muchos en cuanto al peligro que representa para la supervivencia de la sociedad abierta, sino que es alentada debido a la convicción socialista de sus propulsores.
 
En el mismo orden inverso que hemos planteado, viene luego la más corriente de las posiciones: la repulsa a las desigualdades de ingresos y patrimonios sobre lo que hemos escrito en otras oportunidades pero ahora basta con decir que en libertad las manifestaciones de los consumidores con sus compras y abstenciones de comprar establecen esos deltas y, por ende, las propuestas políticas de nivelación significan contradecir aquellas previas manifestaciones. La asignación de recursos en el mercado libre permite maximizar las tasas de capitalización que son el único factor que permite elevar salarios en ingresos en términos reales. Por supuesto que no nos estamos refiriendo a patrimonios obtenidos fruto del privilegio y la dádiva otorgada  a favor de los amigos del poder, lo cual constituye un latrocinio.
 
A continuación la igualdad que se desconoce a diario y que produce consecuencias malsanas para la cooperación social. Se trata de la igualdad ante la ley que en la práctica es desconocida debido a que se pretende la igualdad mediante la ley al efecto de lograr la redistribución a la que nos referimos en el punto anterior. Igualdad ante la ley se traduce en igualdad de derechos de todos por parte de la justicia que se ilustra con los ojos vendados precisamente para destacar la referida igualdad sin que se espíen las condiciones de cada cual. Esta es la única igualdad en una sociedad libre y que resulta crucial para la convivencia civilizada, para la paz social y el progreso de todos los habitantes de la comunidad. En este contexto la ley es sinónimo de derecho y antónimo a disposiciones legislativas e ingenierías sociales que desconocen los puntos de referencia extramuros de la norma positiva, mojones que son anteriores y superiores a la existencia misma del gobierno.
 
Por último la tan alabada igualdad de oportunidades que es siempre incompatible con la igualdad ante la ley puesto que para otorgar esa mentada igualdad necesariamente deben vulnerarse derechos. En la sociedad abierta de lo que se trata es abrir las posibilidades para que todos cuenten con mayores oportunidades, pero, por las razones apuntadas, no pueden ser iguales sin desmoronar el tejido social que, como decimos, se basa en la igualdad ante la ley.
 
Estos desconceptos son consecuencia necesaria del abandono de principios y valores que constituyen los cimientos de la civilización. Salvo honrosas excepciones, en las facultades de derecho hacen estragos las teorías positivistas. Como hemos apuntado antes, en verdad no egresan abogados (defensores del derecho) sino estudiantes de legislaciones que eventualmente conocen por su número, inciso y párrafo respectivo pero desconocen los basamentos de la norma. En buena parte de las facultades de ciencias económicas, se insiste en la enseñanza de absurdos modelos de “competencia perfecta” que implican la ausencia de competencia y asignaturas que apuntan a la planificación de haciendas ajenas.
 
El debido tratamiento de estos cuatro temas vitales: dos igualdades y dos desigualdades, resulta de gran trascendencia para el mejoramiento de las condiciones de vida de todos, muy especialmente de quienes se encuentran en situaciones de pobreza extrema. La preocupación por la condición del prójimo es en lo que consiste el amor, el resto es puro narcisismo o frivolidad manifiesta. Como nos explica Nathaniel Branden, los sentimientos son expresiones de escalas valorativas decididas en el consciente y archivadas en el subconsciente. “Amar el amor” ha escrito George Steiner refiriéndose a la autobiografía de Paul Feyerabend, lo cual está íntimamente vinculado al intelecto ya que significa alimentar y alimentarse el alma que es lo más preciado que tenemos (no hay amor entre los animales).
 
Pero ya que nos hemos zambullido en el tema del amor debe aclararse que todo se hace por interés personal (en realidad es una perogrullada puesto que toda acción se lleva a cabo porque le interesa al sujeto actuante, ya se trate de un acto sublime o uno ruin). En nuestro caso, quien ama es porque obtiene satisfacción de proceder de ese modo, el que se odia a si mismo es incapaz de amar. La mención del narcisista alude a quien no atina a nada más que mirarse el ombligo. Como queda dicho, la debida comprensión de los temas de las igualdades y desigualdades considerados en estas líneas constituyen aspectos medulares para el progreso moral y material del prójimo y de nosotros mismos. No es posible que se siga con la cantinela de políticas que alegan “amor a los pobres” cuando los arruinan de modo inmisericorde.
 
Concluyo estas líneas con una anécdota que ilustra otra de las desigualdades, tal vez la más sublime: la nobleza. En una oportunidad, el deportista por antonomasia Roberto De Vicenzo, después de un torneo de golf, fue abordado en la playa de estacionamiento por una señora que manifestó que tenía un hijo que se estaba muriendo y necesitaba desesperadamente ayuda monetaria. Después de un breve intercambio, el golfista decidió escribirle y entregarle un cheque por la suma requerida. Inmediatamente después de retirada la solicitante dos de los directivos del club le explicaron a De Vicenzo que se trataba de una embustera que ya había procedido de igual manera con otros incautos y que lo acababan de ver al referido hijo que gozaba de buena salud. El deportista preguntó “¿es cierto que el hijo se encuentra bien de salud?” a lo que los interlocutores reconfirmaron la respuesta con la afirmativa, entonces Roberto De Vicenzo exclamó “¡que suerte!” con lo que se despidió y marchó de las instalaciones.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía, Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas y fue profesor y primer Rector de ESEADE.

 

Perón: “eso es simplemente un robo”

Por Agustín Etchebarne. Publicado el 19/6/12 en http://www.libertadyprogresonline.org/2012/06/19/peron-eso-es-simplemente-un-robo/

“En 1956, el Estado, acuciado quizá por la necesidad, echó mano a los capitales acumulados por las cajas (previsionales). Es decir, se apropió de ello. Para mí, eso es simplemente un robo porque no era plata del Estado esa; era plata de la gente (…) Claro que lo descapitalizaron, he visto un decreto secreto por el cual se sacaron 65.000 millones, para hacer otras cosas que no tenían nada que ver con las jubilaciones y pensiones que nosotros habíamos creado”.

“Es decir, señores, se las asaltó. Fue un asalto!”

Estas palabras las pronunció Juan Domingo Perón, en 1973, después de su vuelta a la Argentina, tras 18 años en Europa. El 30 de noviembre de ese año dictó una conferencia por Cadena Nacional, respecto al Sistema Previsional. De allí surgen los fragmentos citados. Se trata de una disertación que hoy debieran escuchar todos los argentinos, especialmente todos los que están en el gobierno.

En ese discurso, el General se pronunció con pasmosa claridad, aunque sin perder su tono populista grandilocuente.

“Nosotros empezamos a estudiar esos problemas cuando todos nuestros viejos estaban abandonados”, afirmó.

Pero inmediatamente empieza a dar una clase magistral: “No quisimos hacer un sistema previsional estatal, porque yo conocía, y he visto ya en muchas partes, que estos servicios no suelen ser ni eficientes ni seguros; dejando al Estado libre de una obligación que siempre malcumple. Es la experiencia que tengo en todas las partes donde estos sistemas los he conocido”.

En esa misma conferencia, mostró también la consecuencia inevitable, lógica, que sigue a la descapitalización: la inflación y el empobrecimiento de los salarios reflejado en el aumento del dólar:

“Entonces naturalmente que después de ese asalto, los pobres jubilados comenzaron a sufrir las consecuencias de una inflación que no pudo homologar ningún salario, ni ninguna jubilación. Y llegaron a cobrar en relación con el la desvalorización del poder adquisitivo de esa moneda.”

“Cuando nosotros dejamos el gobierno en el 55 el dólar estaba en el mercado libre a $14,50 y ahora estos pobres tenían que cobrar a razón de un dólar de 1400 pesos. Entonces era lógico señores, cualquiera hubiera sido el arreglo que se hiciera esto no tenía arreglo.”

“Lo que pasaba es que habían desfalcado las cajas, las habían asaltado.”

“Y las cajas, como todas las organizaciones económicas y financieras, tienen su límite. El límite está indicado por su capital. Una vez que se le ha quitado el capital es inútil que se pretenda buscarle soluciones de otra manera.”

La confiscación de los capitales acumulados por los futuros jubilados en 2008 “fue simplemente un robo”. Y el uso del dinero de la ANSES desde 2008 también.

El nuevo programa anunciado ayer de utilizar los fondos de la ANSES para otorgar 100.000 créditos subsidiados para construir casas, significa reiterar el desfalco, el robo, el asalto, según las mismas palabras de Perón. Significa descapitalizar la ANSES, y por supuesto, tendrá la consecuencia lógica de aumentar la inflación, desvalorizar el peso, lo que se reflejará en nuevos aumentos en la cotización del dólar y en el empobrecimiento de los asalariados y los jubilados.

Esto, como dijo el viejo general, ocurrirá natural y lógicamente.

Agustín Etchebarne es Lic en Economía (UBA); Máster en Desarrollo Económico (ISVE), posgrado en Comercialización Estratégica de la (UB). Ex profesor de Análisis Económico y Financiero en la Facultad de Derecho de la UBA y profesor de ESEADE.

 

El ejemplo báltico: no hace falta devaluar:

Por: Enrique Blasco Garma: Publicado el 20/6/12 en: http://www.ambito.com/diario/noticia.asp?id=642010

Es cada vez más numerosa la insistencia de los especialistas en la necesidad de devaluar el peso. Sin embargo, ello no es inexorable. Es ilustrativo el ejemplo de los países bálticos. Al inicio de la crisis de 2008/2009, la mayoría de los especialistas recomendaba la devaluación de las monedas bálticas «para restaurar la competitividad y ajustar las cuentas». Entre ellos, expertos de la talla de Paul Krugman y Nouriel Roubini proponían la receta de la Argentina de 2002. A pesar de los estragos de la crisis europea, los tres países bálticos exhiben significativos ajustes externos, fiscales y recuperaciones del PBI. Y no devaluaron, evitando consecuencias inflacionarias y políticas nefastas.

¿Qué hicieron? Teniendo los mayores déficit externos del planeta (como proporción del PBI), contrajeron el gasto interno hasta la capacidad productiva, al tiempo que introdujeron flexibilizaciones y otras medidas para elevar la productividad. Al conseguirlo sin devaluar afirmaron el prestigio de su moneda y sus autoridades. Además, en medio de tremenda crisis y contra los pronósticos de economistas prestigiosos, Estonia entró en el euro en 2011; Letonia y Lituania mantienen la convertibilidad fija con esa moneda y se incorporarían al euro en 2014. Sin alterar su paridad, los tres países volvieron al equilibrio y crecimiento. La receta de devaluar no es inescapable.

Competitividad. Cuando hay déficits externos, los expertos suelen dictaminar falta de competitividad y necesidad de devaluar. Sin embargo, la competitividad global de un país es una relación entre gasto interno y capacidad productiva (otra forma es decir que los costos exceden a los ingresos o el tipo de cambio real está atrasado). El déficit externo siempre conlleva un gasto interno que desborda a la capacidad productiva. La sintonía de las cuentas pasa por adecuar el gasto a la capacidad productiva (que puede incrementarse mejorando la productividad, con inversiones y suprimiendo gastos improductivos). Cuando los gastos se reducen sin devaluar, la inflación no se desmadra y las autoridades nacionales ganan prestigio.

Los cuadros exponen estadísticas de Eurostat evidenciando los cambios.

 
 
 

En 2007, los tres países presentaban déficit externos -cuentas corrientes negativas- entre un 14,4% y un 22,4% del PBI, los mayores del mundo. Con esos guarismos, el FMI y especialistas de la valía de Krugman y Roubini no acercaban mejor alternativa que devaluar. A pesar de ello, esas naciones resolvieron no devaluar. Superaron la emergencia reduciendo sus gastos justo cuando sus ingresos nacionales se derrumbaban. La magnitud del ajuste fue inmensa. Estonia pasó de un déficit externo del 15,9% del PBI a un superávit del 3,2%. Letonia, de un déficit del 22,4% a uno del 1,2%; y Lituania, de un déficit del 14,4% a uno del 1,6%, en cuatro años.

El cuadro No. 2 expone las caídas sin precedentes, en 2009, y las recuperaciones posteriores de los PBI nacionales. En 2012, Estonia tendría un PBI un 2,5% superior al de 2008; Letonia y Lituania todavía están por debajo.

El ejemplo de estas naciones confirma: se puede recuperar el equilibrio externo, en poco tiempo sin devaluar. Los tres países superaron los mayores déficit externos del planeta manteniendo la paridad monetaria fija. En 2012, serán las economías más dinámicas de la UE.

El camino elegido por las tres naciones bálticas evitó que los sistemas financieros, propios y de los otros países de la UE, sufrieran el contagio de una devaluación, con las consiguientes fugas de capitales y quiebre de confianza. Al hacerlo, Estonia ganó su incorporación al euro y las otras dos naciones probablemente ingresen en 2014. Grecia y los demás países en dificultades tienen un ejemplo concreto de ajuste sin devaluación. Los líderes políticos bálticos elevaron su prestigio entre propios e inversores de todo el mundo. Los argentinos podríamos advertir que hay otra opción a la devaluación, que siempre empobrece y deteriora a los gobiernos. La pertenencia a un grupo selecto como el euro genera incentivos que ayudan en ese empeño. La declinación argentina está marcada por devaluaciones exageradas. El peso actual equivaldría a 10.000.000.000.000 de pesos de 1967.

Enrique Blasco Garma es Ph.D (cand) y MA in Economics University of Chicago. Licenciado en Economia, Universidad de Buenos Aires. Es Economista del Centro de Investigaciones Institucionales y de Mercado de Argentina CIIMA/ESEADE. Profesor visitante a cargo del curso Sist. y Org. Financieros Internacionales, en la Maestria de Economia y C. Politicas, ESEADE.

 

Una visita al Chelsea porteño:

Por Delfina Helguera: Publicado el 15/6/12 en: http://www.lanacion.com.ar/1481738-una-visita-al-chelsea-porteno

Las muestras de Rosalba Mirabella, Ramiro Oller, Juan Montes de Oca y Fernanda Cohen coinciden en la calle Humboldt.

En la calle Humboldt, donde Palermo se convierte por un rato en un Chelsea porteño, hubo dos inauguraciones en los últimos días: coincidieron en la misma cuadra, en las galerías Braga Menéndez y Elsi del Río.

El modus operandi de Braga Menéndez es exhibir conjuntamente la obra de tres artistas en distintas salas. A la entrada, la tucumana Rosalba Mirabella (1975) recrea escenas familiares y de pequeños acontecimientos con un registro retro. Con minucia de relojero construye maquetas y muñequitos con masilla epoxi a las que luego fotografía, en un procedimiento en el cual la ficción interviene de manera doble: nada es real y todo se asemeja a lo real. Señoritas vestidas con trajecitos y pelo batido posan junto a monjas en un patio de escuela; una pareja de recién casados con la parentela frente a una mesa con mantel a cuadros; un cumpleaños infantil con globos y guirnaldas y niños desobedientes. Artificios de un álbum familiar probable, imágenes de la memoria colectiva de una generación con reminiscencias a las telenovelas de la década de 1960.

 
Obra sin título de Fernanda Cohen en Elsi del Río. Foto: GENTILEZA ELSI DEL RIO Y BRAGA MENÉNDEZ

En la sala grande, en amplio contraste con la muestra de Mirabella, están los trabajos más recientes de Ramiro Oller (Buenos Aires, 1982), importantes planos y una obra que avanza en el espacio con vidrios recortados. Se perciben varias búsquedas en Oller: la de la geometría obsesiva, la reflexión sobre el espacio expositivo con respecto a la obra, el papel del espectador. Oller construye sus figuras geométricas a través del corte y pegado de vinilos, restos de papel fotográfico, material para polarizar los vidrios. El artista se vale de estos materiales, que reflejan y esconden a la vez, para realizar composiciones más rigurosas en su forma y en una paleta baja acotada a los negros, grises y ocres.

En la pequeña sala de arriba hay un Gabinete de curiosidades , a la manera de los gabinetes del siglo XVII, de Juan Montes de Oca (Buenos Aires, 1967). Lo maravilloso irrumpe en lo cotidiano, hay hombres-pájaro y lugares curiosos, bichos y novias en un conjunto inclasificable, salvo en el mundo de los sueños. Mucho de la tradición surrealista, pintura de caballete y temas tradicionales como el retrato, son abordados con humor e ironía.

A media cuadra de allí, en Elsi del Río, Fernanda Cohen (Buenos Aires, 1980), ilustradora de prestigio y con una trayectoria envidiable, exhibe sus últimos trabajos. Festivos y traviesos, los dibujos representan mujeres, mujeres y mujeres.

A la rigurosidad de la línea contrapone el salpicado que simula ser papel picado y los hilos que conectan a las participantes de esta danza que celebra la vida. Autorreferenciales y catárticos, los dibujos de Cohen se instalan en un lugar más cercano a lo íntimo y a la libertad de expresar los sentimientos a través de la línea.

Ficha. Rosalba Mirabella, Ramiro Oller, Juan Montes de Oca en Braga Menéndez (Humboldt 1574). Fernanda Cohen en Elsi del Río (Humboldt 1510), hasta el 20 de julio.

Delfina Helguera: Es Licenciada en Letras (UBA). Ha sido co-representante de Sotheby’s filial Argentina. Socia fundadora de la Asociación Amigos de Malba. Dirige Lavinia Subastas de Arte. Es profesora de Curaduría I y de Mercado de Arte y es Directora del Departamento de Arte y Diseño en el Instituto Universitario ESEADE. 

 

Baluartes temblorosos:

Por Carlos Rodríguez Braun.Publicado el 10/6/12 en:http://www.libremercado.com/2012-06-10/carlos-rodriguez-braun-baluartes-temblorosos-64756/

 Ahí va don Ulrich desbarrando como desbarra el pensamiento único desde hace décadas, y sostiene que para proteger el capitalismo hay que… socializarlo. Y su receta consiste en (vamos ¿no lo adivina?)… subir los impuestos.

Ulrich Beck, profesor de la Universidad de Munich y de la London School of Economics, y darling del pensamiento único, se puso así de estupendo en El País: “La consecuencia no deseada de la utopía neoliberal es una brasilización de Occidente: la temporalidad y la fragilidad laborales, la discontinuidad y la informalidad están alcanzando a sociedades occidentales hasta ahora baluartes del pleno empleo y el Estado de bienestar”.

Ante todo: ¿qué es eso de la “utopía neoliberal”? ¿Dónde está? Si tiene algún sentido, debe referirse a un mundo donde la coacción política y legislativa ha desaparecido. El profesor Beck no puede no saber que eso no ha sucedido en ninguna parte del planeta.

Es indudable que los trabajadores en muchos países de Occidente sufren privaciones múltiples empezando por el desempleo, pero lo que no puede afirmarse es que ese desempleo deriva de un liberalismo que ni existe ni ha existido. Precisamente como no existe ni ha existido, decir que las sociedades occidentales han sido “baluartes del pleno empleo” es distorsionar la realidad, y en el caso de España es sencillamente delirante. En cuanto al Estado del Bienestar, el profesor Beck no puede no saber que ha entrado en crisis por su propia dinámica de crecimiento insostenible, y no en los últimos tiempos, porque los países nórdicos la afrontaron hace años ya. Ni una palabra dedica, por cierto, a los costes de esa supuesta maravilla solidaria.

Entonces, al tiempo que muchos brasileños prosperan relativamente, don Ulrich se alarma porque hay paro en Occidente, pero no se alarma ante las causas del paro: lo atribuye al liberalismo y se queda tan ancho y tan progre.

Cuando uno cree eso, entonces ya puede creer cualquier cosa. Por ejemplo, el doctor Beck vuelve con la consigna de que el capitalismo sólo sobrevive si el Estado recorta los derechos y libertades de los ciudadanos; expresa así este viejo camelo, común a izquierdas y derechas: “el adversario más poderoso del capitalismo es precisamente un capitalismo que solo busque la rentabilidad”. No hay nada que haya justificado semejante bobada nunca: es un puro invento de los defensores, precisamente, del mayor adversario del capitalismo: la coacción política y legislativa, y el consiguiente quebrantamiento de los derechos individuales, la propiedad privada y los contratos voluntarios.

Pues nada, ahí va don Ulrich desbarrando como desbarra el pensamiento único desde hace décadas, y sostiene que para proteger el capitalismo hay que… socializarlo.

Y entonces, va y suelta una gran propuesta para que todo vaya divinamente. Su receta consiste en (vamos ¿no lo adivina?)… subir los impuestos.

 El Dr. Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.

 

Más que nunca: es la economía, estúpido

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 10/6/12 en http://www.economiaparatodos.com.ar/ver_nota.php?nota=3573

La combinación de recesión con inflación se está haciendo realidad. Por eso, ahora más que nunca se impone la frase de Clinton: es la economía, estúpido.

En mayo, la producción de autos cayó el 24% con relación a mayo del año pasado, en tanto que las exportaciones de automóviles disminuyeron el 45,7%. En los primeros 5 meses del año la producción disminuyó el 20,5% y las exportaciones el 26,5%. La industria automotriz, la nave insignia que venía empujando el aumento de la producción industrial ya no empuja, principalmente porque Brasil viene desacelerando su economía.
La venta de maquinaría agrícola cayó a la mitad en los primeros 5 meses del año. La demanda laboral de abril de este año, en Capital Federal y el Gran Buenos Aires, volvió a caer y está un 2,3% por debajo de abril del 2002, el peor mes del peor momento de la crisis del 2002. Mientras tanto, la construcción se desploma y la actividad inmobiliaria agoniza.
Podría seguir con más datos para mostrar que la economía argentina se está frenando de golpe, pero, para no aburrir al lector dejo el tema aquí y, finalmente, le recuerdo que Renault suspendió 2000 trabajadores por falta de demanda.
La combinación de recesión con inflación se está haciendo realidad, a pesar de las acusaciones de agorero que recibí durante mucho tiempo y la agresión de los ciberk que siempre me decían que pronostico la crisis y nunca llega. Hoy el descontento de la gente se palpa en la calle. Por eso, ahora más que nunca, cae como anillo al dedo aquella frase de Bill Clinton en la campaña electoral de 1992 en EE.UU: es la economía, estúpido.
Si bien el gobierno, siguiendo su estrategia de acomodar el discurso a su conveniencia, pasó a decir que el modelo estaba blindado de la crisis internacional a sostener que el mundo se nos cae encima para no hacerse responsable de los líos que hizo, la realidad es que el problema económico que tenemos por delante es más por torpezas del gobierno que por la crisis internacional.
Sin duda que Brasil impacta en la economía argentina, el problema es que sin el viento de cola que tuvieron durante varios años, las inconsistencias del modelo quedan a la vista. Es más, no solo quedan a la vista, sino que, encima, las medidas adicionales que va tomando el grupo de inexpertos, que cada día ven qué pueden inventar para zafar del lío que hicieron el día anterior, aceleran la desconfianza y profundizan la crisis. Solo en mayo el sistema financiero perdió U$S 1.543 millones de depósitos en dólares, y el dólar marginal se disparó por encima de los $ 6. La desconfianza de la gente en el futuro económico es manifiesta. Cuando un operario ve que cuando en la empresa no reponen al personal que se va, cuando ve que le recortan las horas extras, los turnos, etc., entra en pánico y comienza tener temor a perder su trabajo. ¿Qué hace en ese caso? Restringe el consumo y trata de no usar la tarjeta de crédito para comprar en 12 cuotas el televisor porque no sabe si va a poder pagarlo. Encima ve como el billete de 100 pesos ya es cambio chico, porque sirve para comprar muy pocas cosas.
El gran interrogante es: ¿qué hará el gobierno ante el lío económico que tiene por delante? Hasta ahora, cada vez que tuvo un problema económico, redobló la apuesta, confiscando y regulando más la economía. Y eso lo sigue haciendo. El diputado Depetri estaría por presentar un proyecto de ley para pesificar la economía, que es lo mismo que pretender derogar la ley de gravedad por ley. Lo que quiere hacer el diputado kirchnerista es establecer que si Ud. se tira del piso 11 va a flotar. Claro que no va a ser él que se tire primero para demostrar que su ley funciona, en todo caso tirará a la sociedad desde el piso 11 para ver si la gente flota.
Lo del kirchnerismo es permanente relato inventado y puro golpe de efecto. Cristina Fernández cree que la gente va a vender sus dólares para pasarse a pesos porque ella anuncie por cadena que va a pesificar sus ahorros en dólares y colocarse a tasa de interés. Por cierto, sería bueno que, también por cadena, muestre el papelito en el cual concretó la operación de vender sus 3 millones de dólares al tipo de cambio oficial y colocó los pesos a una tasa de, digamos, el 10% anual. Pero volviendo al anuncio, la gente no va a rifar sus ahorros pasándose a pesos para que la inflación se los devore. Cada medida que toman y cada discurso que dan terminan espantando más a la población.
¿Cambiará CFK de política económica? En general, los gobiernos que aplican políticas económicas populistas no suelen cambiar de política económica, lo máximo que puede llegar a hacer es anunciar algunas medidas de austeridad que no sirven para nada porque no constituye un plan económico consistente de largo plazo. Doy dos ejemplos: cuando en el segundo gobierno de Perón se acabaron las reservas del BCRA, tuvo que recurrir al famoso: de casa al trabajo y del trabajo a casa, para no decir que venía el ajuste. Pero no había nada concreto de fondo en su propuesta y, además no era creíble. Otro caso, el de Alfonsín anunciado que se iba a privatizar todo lo que fuera necesario y a bajar el gasto público. El hombre hizo el anuncio pero luego no llegó a nada.
El caso de Cristina Fernández es más complicado porque ella sabe que, en estos 9 años, ella y su marido construyeron su poder político en base a las políticas económicas populistas. Girar 180 grados implicaría perder el poder disciplinador de la billetera. Aunque, en rigor, ese poder lo va a perder porque el Estado nacional no tiene ni para financiar sus propios agujeros fiscales. Si pierde la billetera, como está ocurriendo, no solo perderá el apoyo de los gobernadores e intendentes, que no recibirán un peso a cambio de subordinarse a sus caprichos, sino que, encima, tampoco podrá frenar el descontento social. Porque, para decirlo directamente, acá el ajuste que se viene es de una dureza inusitada por la magnitud de la distorsión de precios relativos y por el disparatado nivel de gasto público que ya es infinanciable.
Pero hagamos un ejercicio de ciencia ficción y supongamos que CFK decide despedir a Moreno y a la legión de incompetentes que la rodea. ¿Quién estaría dispuesto a asumir el cargo sabiendo que ni bien recupere un poco la economía, la presidente puede volver a las andadas? Sería como buscar a un kamikaze que quisiera asumir el rol de otro Celestino Rodrigo que tuvo que destapar la olla que había dejado hirviendo Gelbard con su inflación cero.
Algunos consideran que esto se resuelve con un mínimo de racionalidad. Por supuesto que un mínimo de racionalidad institucional y económica sería mejor que lo que tenemos, pero lamentablemente ya no alcanza. Es tarde. Ahora solo queda ver cómo evoluciona la crisis económica, si el descontento social tiende a desbordarse y cómo reaccionará el gobierno ante este escenario inédito para ellos que es mandonear sin plata.
Es casi matemático. Mientras hay plata y fiesta de consumo la gente mira para otro lado en los temas institucionales, de corrupción y atropellos a los derechos individuales. Cuando no hay plata, desaparecen los distraídos y todos esos temas ya no se toleran. Bien, ahora no hay plata y la fiesta de consumo se acaba.

Estamos en un avión que entró en emergencia y los pilotos tiraron el manual de procedimientos por la ventanilla, porque creen que con discursos en cadena con buena escenografía van a poder aterrizar sin problemas el avión. Veremos si el discurso desde el atril con buena puesta en escena puede reemplazar a las leyes de la economía.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA)y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

 

Hugo Chávez y Henrique Capriles, frente a frente:

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 13/6/12 en http://www.lanacion.com.ar/1481175-hugo-chavez-y-henrique-capriles-frente-a-frente

El proceso electoral venezolano sigue su curso rumbo al día de la verdad: el próximo 7 de octubre, fecha en la que el pueblo de ese país presumiblemente elegirá a quien será su próximo presidente para el período 2013-2019. Tanto el oficialista Hugo Chávez, como el candidato de la oposición unificada, Henrique Capriles, han presentado ya sus respectivas candidaturas presidenciales acompañados de sus propios partidarios, reunidos en dos concentraciones populares absolutamente multitudinarias.

Previamente Chávez había reaparecido por sorpresa en un Consejo de Ministros que fuera transmitido por cadena nacional. Al presentarse a inscribir su candidatura presidencial lo hizo subido a un camión, en aparente buena forma para sugerir que, pese al duro cáncer que padece y a la lucha empeñada contra el mismo, aún tiene la cuota de salud requerida para pretender ser reelecto y, si logra triunfar, seguir gobernando a su país conduciendo su marcha hacia un socialismo al estilo de Cuba. La batalla del 7 de octubre es, no cabe duda, un auténtico reto existencial para todos los venezolanos por igual. Hay mucho en juego. Nada menos que la posibilidad de vivir en democracia, respetando el estado de derecho y gozando de las libertades personales esenciales de los ciudadanos debidamente garantizadas. Esto supone poder salir del capítulo oscuro en esos mismos temas que hoy ciertamente transita un país en el que se ha deformado la democracia hasta hacerla irreconocible y donde las libertades personales están severamente restringidas.

Chávez está procurando desmentir con hechos e imágenes sus supuestas dificultades para caminar. Fueron las cámaras de la televisión oficial, al enfocarlo casi siempre de la cintura para arriba, las que se ocuparon de mantener vivo el rumor. No obstante, el médico Rafael Marquina, que sigue de cerca la enfermedad del caribeño, asegura que el tumor del presidente es incurable y que su pronóstico sigue siendo reservado.

 Chávez, mientras tanto, sigue practicando su deporte favorito, el de construir teorías conspirativas y acusar constantemente a los Estados Unidos de procurar “desestabilizarlo”. Esto es, de actuar de modo “destituyente”, con un lenguaje que es conocido y suele ser también utilizado por émulos de Chávez en otros rincones de nuestro hemisferio.

El presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, y otros altos funcionarios de la administración de Chávez, como el Ministro de Información, Andrés Izarra y la Fiscal General, Luisa Ortega, se hacen eco permanente de esas versiones, por descabelladas que sean. Para la oposición, con ellas se pretende construir argumentos para una posible postergación del calendario electoral, difiriendo el llamado a las urnas.

 Todo es desmentido por el rector del Consejo Nacional Electoral, Vicente Díaz, a quien muchos consideran el único ostensiblemente independiente de los cinco miembros que integran ese organismo, quien asegura que no habrá aplazamiento alguno del proceso que está en marcha. Por el momento, la fecha del 7 de octubre se mantiene, entonces.

No obstante, hay quienes a cada rato sugieren que las fuerzas armadas, fieles a Chávez, no aceptarán los resultados de la consulta, si ellos resultan adversos a Chávez. Las encuestas, pese a su diversidad, sugieren hoy que cualquiera puede realmente triunfar el 7 de octubre. Chávez, es obvio, cuenta con toda la maquinaria del Estado volcada a su favor. Pero Capriles, un hombre que se define como de centro-izquierda, no se amilana y sigue trabajando incansablemente en procura de poner fin a una era de 13 años de Chávez en el timón de Venezuela.

El debate político electoral se está centrando ahora sobre el tema de la seguridad personal que, durante la gestión de Chávez, se ha deteriorado enormemente. Por ello, Chávez lo ha asumido en plenitud, de manera que no sea una acusación de la oposición sin respuesta alguna. Lo ha hecho anunciando una reforma (por decreto) del Código Procesal Penal de 1998, aún no definida; la municipalización de la justicia penal y la transformación del actual sistema penitenciario, en estado de convulsión casi permanente, colapsado. Mientras tanto, hay crisis sumamente serias en las cárceles del país, particularmente en las de El Rodeo y Tocorón. Curiosamente los principales penalistas venezolanos aseguran no haber sido consultados acerca de la reforma procesal penal que se anuncia.

Lo cierto es que, como asegura Henrique Capriles, las cifras, atroces, denuncian que un venezolano muere inexorablemente cada media hora. Lo que es no sólo inaceptable, sino incómodo para quienes tienen en sus manos el timón del poder. A lo que Capriles agrega que, entre 1998 y el 2011, murieron violentamente -asesinadas- unas 160.000 personas. Esto es diez veces más que los muertos en Irak desde la invasión norteamericana en medio de la guerra sectaria que se desatara como consecuencia de ella. Para peor, en Venezuela el 80% de los delitos violentos que se cometen son con armas de fuego y se estima que hay unos 6 millones de armas de todo tipo en manos de los civiles venezolanos. Las encuestas revelan asimismo que el 90% de los entrevistados asegura haber sido víctima directa de algún intento de asesinato o tener un familiar que lo ha sido.

El debate sobre la seguridad personal está abierto según queda visto, pero no será seguramente el único. Una sociedad dividida y enfrentada como nunca hasta ahora, en la que desde el poder se han sembrado incansablemente resentimientos y odios, y fogoneado las diferencias y alentado las divisiones, sigue -no obstante- su camino en dirección a las urnas, pese a las incógnitas que la salud de Chávez no ha terminado de despejar.

 Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

 

Nueva refutación de Keynes:

Por Carlos Rodríguez Braun. Publicado el 10/6/12 en http://www.expansion.com/2012/06/10/opinion/tribunas/1339362190.html

A mediados de los años ochenta entrevisté a Hayek para Revista de Occidente, y me dijo: “Keynes era un genio, pero no era un buen economista”.

Esto último es lo que demuestra el joven investigador y profesor Juan Ramón Rallo en su libro Los errores de la vieja economía (Unión Editorial), que despliega una sana insolencia gracias a la cual no cree que las cosas sean verdad sólo porque las diga el más célebre de los economistas.

Así como la crisis de 1930 fue señalada por la izquierda como la prueba de que el capitalismo era intrínsecamente inferior al socialismo, la crisis actual también ha reverdecido a los enemigos de la libertad de todos los partidos, que ya no jalean a Marx con el entusiasmo de otrora, pero que están encantados redescubriendo a Keynes. Conviene, por tanto, refutarlo, que es el propósito de este libro.

Lo que escribe Rallo, en línea con Henry Hazlitt, es una “Guía de Keynes” siguiendo la Teoría General, pero no laudatoria, como las clásicas de Alvin Hansen o Raúl Prebisch, sino crítica. Empieza subrayando la equivocación de Keynes en su asalto a la Ley de Say, porque distorsionó al economista francés. A continuación desarrolla las tres variables exógenas que determinan, junto con el nivel de empleo, la demanda efectiva –la propensión a consumir, la eficiencia marginal de capital y los tipos de interés– y prueba sus interrelaciones, en contra de las tesis keynesianas.

Tras las tergiversaciones de Say vienen las definiciones confusas y los errores en el planteamiento de las unidades, en las expectativas y en la categorización del ahorro y la inversión. Los engaños del consumo keynesiano, esa especie de milagro que permite ahorrar sin dejar de consumir, culminan en propuestas disparatadas conforme a las cuales cualquier gasto mayor es bueno. Denuncia Rallo los errores de Keynes sobre el tipo de interés, el ahorro y la inversión; la eficacia marginal del capital no es decreciente a largo plazo ni inestable a corto. Y el problema no radica en la carestía de medios de pago, sino en “la extraordinaria e imprudente elasticidad en su creación y en las consecuencias de su destrucción acelerada”; Keynes no reconoce los problemas del capital “cegado por su obsesión contra el atesoramiento de dinero”. Demoniza erradamente la especulación, como tantos otros, y con sus falacias “consiguió anular el principal mecanismo de ajuste que existe en las economías capitalistas para coordinar de manera consistente los planes de todos los individuos”.

La conclusión del doctor Juan Ramón Rallo es que no es cierto que la salida de la crisis deba pasar por más gasto público y más inflación, medidas que pueden dificultarla. Tampoco cree en la trampa keynesiana, ampliamente compartida a derecha e izquierda, de que la coacción política y legislativa deba aumentar por nuestro bien o para salvar el capitalismo mediante el paradójico expediente de socializarlo.

El Dr. Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.

 

No es seguridad, sino tiranía:

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 12/6/12 en: http://m.eltiempo.com/opinion/columnistas/otroscolumnistas/alejandro-a-tagliavini-columnista-el-tiempo/11936089

Perdido en un desierto de EE. UU., en Bluffdale, estado de Utah, el gobierno construye un Leviathan: el centro de espionaje más grande del planeta. Una descomunal estructura que esconderá la última tecnología destinada a interceptar, descifrar y analizar toda la red de comunicaciones globales. El emprendimiento se mantuvo en secreto hasta que salió a la luz a raíz de una investigación del periodista James Bamford. Es la nueva base de la National Security Agency (NSA), la agencia más poderosa y enigmática de EE. UU., que en recursos hoy supera a la CIA y al FBI, y dispone de la polémica Echelon, una red de espionaje basada en satélites.

Este nuevo búnker de la NSA, que estaría operativo en 2013, costará unos 2.000 millones de dólares. El proyecto se originó en una iniciativa del gobierno de George W. Bush, que se conoció como ‘Stellar Wind’, pero que resultó tan controvertida que el Parlamento terminó anulándola. Pero el de Washington no es el único gobierno -ahora, el de Brasil- que crea un organismo militar; el Centro de Defensa Cibernética acaba de sumarse a la llamada “guerra del ciberespacio”, junto con Rusia, China y Alemania. De hecho, mientras se da una disminución en los gastos militares tradicionales, existe un aumento notable en ‘defensa’ electrónica, que supera los 50.000 millones de dólares en 2011.

En lenguaje militar, el ciberespacio es el “quinto campo de batalla”. Sucede que, con la informática, los ejércitos quedan seriamente complicados (¡y la paz asegurada!) ya que necesitan del secreto para ser eficaces, porque de nada sirve el arma más poderosa contra un mosquito si este puede anticipar sus movimientos y escapar. Así, los países más militarizados (los más autoritarios) son los que mayores restricciones imponen sobre la red: regímenes como Rusia, Vietnam, China, Arabia Saudí, Venezuela y Cuba, mientras que en otros como Corea del Norte prácticamente no existe, y son los que pedirán, en diciembre, ante la asamblea de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, que se realizará en Dubái, que el gobierno de Internet pase de manos privadas a la ONU.

Las excusas son las de siempre, la seguridad nacional, los ataques contra bancos y empresas, la guerra contra el terrorismo, etc. Todas son una gran mentira. Es falso, como el argumento de que, para defender la libertad, a veces hace falta violencia cuando esta es, absolutamente siempre, liberticida. La Segunda Guerra Mundial, por poner un ejemplo de violencia ‘defensiva’, instaló a la dictadura stalinista, la peor de la historia humana. Sin el ataque de los Aliados, probablemente entre el nazismo y la URSS se hubieran destrozado desapareciendo ambos, más tarde o más temprano.

En cuanto a la seguridad bancaria, personalmente fui atacado y mi tarjeta de crédito duplicada, pero, precisamente gracias Internet, inmediatamente advertí la maniobra, llamé al banco, la transacción fue bloqueada y el delincuente rastreado, y todo sin intervención estatal. En cualquier caso, de no advertirse a tiempo, para eso existen las compañías de seguros. En cuanto al terrorismo, recuerdo el relato de Pat Gilmore, expiloto de Delta Airlines, que reconoció meses antes a Mohammad Atta, el líder de los que estrellaron los aviones contra las torres gemelas, pero no pudo denunciarlo porque nadie le tomaría la denuncia dado que Atta cumplía con todos los documentos y requisitos exigidos por las fuerzas de seguridad estatales.

 Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Es Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.