Pensiones: dinero por nada:

Desde El Salvador Por Alejandro Alle. Publicado el 2/4/2012 en http://www.elsalvador.com/mwedh/nota/nota_opinion.asp?idCat=50839&idArt=6782606

La espera terminó. Era cuestión de tiempo. Y ahora ya es ley: el Estado podrá obligar a las AFP a invertir el 50% de los US$ 6,200 millones que administran, en títulos que rinden apenas el 1.50% de interés anual.

En efecto, ese es el bajísimo retorno que pagan los Certificados de Inversión Previsional (CIP). En dichos certificados, cabe destacar, los trabajadores ya tienen invertidos el 30% de sus ahorros previsionales. Por la fuerza.

En el futuro será peor: el 50%. Para curarlos de una golpiza les recetaron un palo en la cabeza.

Obligados en muchos casos a pagar tasas altas cuando se endeudan por no tener suficientes garantías, el Estado los “compensa” obligándolos a ahorrar a tasas negativas. Porque ni siquiera cubren la inflación. El Leviatán exige dinero por nada. O por menos que nada.

Cabe recordar, porque se olvida…, que los trabajadores son los legítimos dueños de ese dinero, que les fue descontado de sus remuneraciones.

Es lamentable que quienes dicen ser de izquierda aprueben una legislación que obliga a los asalariados, en su mayoría débiles económicamente, a contribuir de manera desproporcionadamente alta con la deuda previsional. Y después hablan de justicia social.

La deuda previsional la contrajo Estado con los actuales pensionados. En consecuencia, su carga debería ser distribuida proporcionalmente, en términos tributarios, en toda la sociedad. Y no exigiéndole a los trabajadores que la paguen ellos, a costa de sus futuras pensiones. Como un impuesto específico al trabajo. Y después hablan de socialismo.

Cuando las autoridades respondieron al cuestionamiento de la ANEP, indicando “No tomaremos ese dinero para despilfarrarlo, sino para pagar pensiones”, seguramente estaban diciendo la verdad.

El problema es que ANEP ingenuamente mezcló las discusiones: la calidad del gasto (despilfarro vs. austeridad) siempre será un tema fundamental, pero no era el punto de esta cuestión. Lo era la fuente de los ingresos que pagarán la obligación previsional: la Asamblea decidió que será con préstamos subsidiados por los trabajadores. Injusticia social.

El costo de la obligación previsional que el Estado tiene con los actuales pensionados fue de US$ 405.7 millones en 2011. Cifra importante para las finanzas de El Salvador, pues representa casi un 10% de los gastos corrientes.

Sin embargo, es sustancialmente menor que los US$ 674.9 millones desembolsados en 2011 en transferencias corrientes (subsidios, mayormente desenfocados). Sobra grasa en dicho rubro, que en 2011 aumentó US$ 149.5 millones con respecto al año anterior.

Los que dicen ser de derecha tampoco son inocentes en este problema: los CIP se aprobaron bajo su mandato, y la referencia entonces adoptada (Libor más un premio muy bajo) fue arbitraria, teniendo en cuenta que el deudor sería el Estado. Que hoy no puede tomar deuda en el mercado pagando menos del 8%.

En verdad, la referencia no sólo fue arbitraria, sino también equivocada: prueba de ello es el actual desfase de 6.50% entre lo que el Estado le paga a los trabajadores y lo que le paga a otros inversionistas. Dicha coacción del Estado no es culpa del mercado, ni del capitalismo. Es culpa del intervencionismo estatal.

Lejos de corregir el problema…, que ya obligaba a los trabajadores a subsidiar US$ 120.9 millones anuales (US$ 6,200 millones x 30% x 6.50%), la “solución” fue obligarlos a que lo subsidien en US$ 201.5 millones anuales (US$ 6,200 millones x 50% x 6.50%).

El filósofo inglés Thomas Hobbes justificó en su obra “Leviatán” (1651) que para evitar que “el hombre fuese lobo del hombre” debía regir el autoritarismo, donde “no es la verdad sino la autoridad lo que hace la ley”.

Los políticos criollos de nuestros barrios probablemente nada sepan de Hobbes. Aunque lo siguen al pie de la letra. Son autoritarios prácticos. De machete en mano. Sean de izquierda o de derecha.

Es un clásico latinoamericano, donde “el Estado es el lobo del hombre”. Por eso somos subdesarrollados. Y por eso la gente es pobre.

Hasta la próxima.

Alejandro Alle es Ingeniero. Máster en Economía (ESEADE, Buenos Aires). Columnista de El Diario de Hoy.

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