BANALIDAD DEL MAL Y CRUELDAD (Sobre la terrorista ley del gobierno de considerar terroristas a quienes no piensen como el gobierno).

Por Gabriel J. Zanotti:  Publicado el 18/12/11 en: http://www.gzanotti.blogspot.com/

Podríamos elaborar mucho sobre la gravedad institucional de las nuevas disposiciones kirchneristas sobre el terrorismo. Podríamos explicar una vez más la importancia de la libertad de expresión; podríamos decir de vuelta que muchos liberales clásicos previmos esta situación “de terror” desde el 2003; podríamos preguntarnos qué autoridad moral tienen los actuales gobernantes para “legislar contra acciones terroristas”; podríamos reírnos de quienes el día después de las elecciones se reían de Elisa Carrió por su “resistencia al régimen”; podríamos elaborar una vez más sobre el origen esencialmente marxista-leninista, totalitario, antidemocrático y violento de quienes actualmente nos gobiernan y asombrarnos incluso de que no estemos peor.

Pero todo eso ya lo hemos dicho una y otra vez. Lo que ahora querríamos profundizar es la banalidad del mal del apoyo de la opinión pública. Dudo de que mucha gente de bien que ha votado a Cristina esté en la banalidad del mal, pero conjeturo que la mayoría de la población argentina, una vez más, se desinteresa totalmente de la suerte del perseguido, y en ello hay cierta crueldad. Si, la ley será aprobada totalmente y en principio todo parecerá seguir igual. Muchos seguirán con su vida cotidiana, algunos con su asaditos el Domingo, con su fútbol; otros con sus “dale bol….”, cotidiano, con Tinelli, Maradona y otras espantosas idolatrías y alienaciones habituales, con un marcado desinterés por la cosa pública (hasta que de repente todo explote, claro). De vez en cuando alguien será puesto preso por “terrorista”, pero, ¿qué importa? La vida seguirá igual. Ya pasó que “él” dijo que fulano debía ir preso y un mes después, oh casualidad, fue preso incluso con cosa juzgada. Pero, ¿a quién le importa?

Llamo a la buena voluntad y la honradez de todos, los que la votaron y los que no, a preguntarse sobre la frivolidad, indiferencia y en última instancia crueldad que hay en esta desidia. Por favor, no miremos al costado porque el otro tiene un pensamiento diferente al nuestro. Porque, finalmente, ese mirar al costado es el peor pensamiento, es precisamente la actitud que alimenta al más terrible de los males, como siempre sucedió. Los argentinos tenemos una política cruel. Por favor nadie diga que en otros lugares es peor porque estamos hablando de los trapitos sucios de la propia casa, que no se limpian porque la casa ajena sea más sucia. Los argentinos han demostrado crueldad. Desde las masacres mutuas entre unitarios y federales y diversas guerras civiles, desde la guerra contra el Paraguay, desde al enemigo ni justicia de Perón, los fusilamientos de Junio del 55, la barbarie de la noche de los bastones largos, los asesinatos y la crueldad de los montoneros y el ERP, la mafia de la triple A, la represión ilegal y bestial de los militares, la reverenda estupidez de Malvinas y cientos de episodios más: toda una historia de crueldad pero, como dije, de banalidad, de indiferencia, de la cuasi-complicidad de “mientras a mí no me toque”, o “no es tan grave”, o “qué le vas a hacer”; “estos b….se lo merecen”, “algo habrá hecho” y cuantas expresiones rodean nuestra banal, vana y alienada vida, ahora alentada con el vino para todos que no es precisamente igual a las Bodas de Caná.

Asistimos ahora a un episodio más. Y los kircheristas estarán mucho tiempo en el poder, se han enquistado en él porque son como la guardia pretoriana que el pueblo romano apoyaba. Pero, tal vez, alguna día lejano caigan, tal vez sólo por su propia ineficiencia (no tienen la perversa inteligencia del partido comunista chino -pero se le acercan-). Pero cuando caigan, ¿qué? ¿Los nuevos en el poder saldrán a perseguir a todos los kirchneristas? ¿Se regodearán con la venganza y así, in eternum?

La Argentina, creo, va a desaparecer como proyecto de país, sumido en el caos económico e institucional pero, sobre todo, sumido en la chatura moral del odio más vano y banal.

Gabriel J. Zanotti es Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA).  Es profesor full time de la Universidad Austral y en ESEADE es Es Profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE.

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