Euro. Prevalecerá sobre Escépticos.

Por Enrique Blasco Garma. Publicado el 15/12/11 en http://ambito.com/diario/noticia.asp?id=615824

Los números fiscales de los países de la eurozona son mejores que los de EE.UU. y de Japón. No obstante, están castigados con tasas de interés más elevadas y amenazas de retiro de inversores. Los bancos europeos cargan activos que se deprecian y pasivos que se encarecen, diluyendo sus patrimonios y capacidad de crédito.

Los euroescépticos no advierten el enorme capital político invertido en la construcción de la Unión Europea y del euro, durante más de 60 años. La idea nació con la Segunda Guerra Mundial, un largo proceso que comenzó a formalizarse con la Comunidad del Carbón y del Acero, materiales esenciales para el armamento y la guerra, en 1950. El propósito constitutivo de la Unión Europea es acabar con las guerras a través del comercio e intercambios libres. Eliminando obstáculos a las decisiones privadas, liberando los movimientos de bienes, activos y personas, se lograría una escala de mercado superior al que tendría la suma de las economías nacionales europeas separadas.

Excepción

Los escépticos no reconocen la trascendencia de los acuerdos celebrados el viernes pasado. Veinte y seis de las 27 naciones de la UE sancionaron el Pacto Fiscal para ordenar sus finanzas públicas. El Reino Unido fue la única excepción, condicionado por la división política del partido conservador en el gobierno.

Los escépticos sostienen que el Banco Central Europeo debe obligarse a comprar las deudas soberanas que no tengan interesados. Ello sería la debacle, pues convertiría al BCE en un ente cautivo de la política. Los bancos centrales gozan de prestigio en tanto sean independientes. En pocas palabras, que su política monetaria no esté al servicio de financiar al déficit fiscal y las deudas soberanas. Las monedas valen en tanto los bancos centrales sean independientes y consistentes en el tiempo.

En la emergencia, que es muy compleja por las apuestas adversas de grandes operadores y confusión sobre las fortalezas de la eurozona, el BCE ha venido adquiriendo bonos para sostener el patrimonio de los bancos, la estabilidad del euro y del proceso de transmisión monetaria son sus objetivos. Por eso no dejará caer a ningún banco y concedió créditos ilimitados a todo el sistema financiero.

El Pacto Fiscal acordado el viernes terminará de anudarse a fines de marzo de 2012, antes de los vencimientos de las deudas soberanas. En tanto, cuando los inversores descubran que la cotización de los bonos no desciende más, que tocó piso, se sentirán atraídos por los rendimientos, tanto mayores que los de EE.UU.

La ilusión de que la Fed intervendría para sostener la deuda del Tesoro es sólo eso, una ilusión sin fundamento. La base monetaria, neta de las reservas excedentes de los bancos comerciales, la que está en el mercado, es 15 veces menor que la deuda del Tesoro. Claramente, no tiene posibilidades de cargarse con esa deuda sin armar un desbarajuste.

Poder de fuego

En cambio, la deuda soberana de las naciones del euro es menos de 9 veces la base monetaria neta. Tampoco podría hacerse cargo, pero tiene mayor poder de fuego relativo. Y los números fiscales de EE.UU. son peores, con un 100% de relación deuda/PBI y el 8,5% de déficit. En la eurozona, los números son mejores (deuda/pbi, el 89%; déficit, el 4,1%).

No obstante, los prejuicios contra el área monetaria común juegan en contra, encareciendo los costos y exigiendo ajustes. Mientras muchos apuestan a cuántos países abandonarán la eurozona, sin decir cómo sobrevivirían aislados, no mencionan la incorporación de Croacia, en 2013, al euro y la UE ni de otros países que también se incorporarán. Tampoco reconocen que, de los 10 países de la UE que no están en el euro, la mitad tiene su moneda pegada l éste, en una cotización invariable y fija. Y que el resto de los flotadores irá convergiendo y se unirá en algún futuro cercano. En ese sentido, es sintomático el discurso ante el parlamento alemán del ministro de relaciones exteriores de Polonia, señalando que su país depende de la suerte del euro.

Enrique Blasco Garma es Ph.D (cand) y MA in Economics University of Chicago. Licenciado en Economia, Universidad de Buenos Aires. Es Economista del Centro de Investigaciones Institucionales y de Mercado de Argentina CIIMA/ESEADE. Profesor visitante a cargo del curso Sist. y Org. Financieros Internacionales, en la Maestria de Economia y C. Politicas, ESEADE.

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