El occidente desarrollado: ¿Sigue en la Matrix?

Por Pablo Guido. Publicado el 16/11/11 en: http://chh.ufm.edu/blogchh/

Según estadísticas oficiales los países de la zona del euro y de los miembros de la Unión Europea crecieron, en promedio, un 0,2% en el tercer trimestre de este año respecto al segundo trimestre. Nada. Crecer a esa tasa significa que en 12 meses el PIB aumentaría un 0,82%. Para tener perspectiva qué significa esa escuálida tasa de crecimiento anual: el PIB se duplicaría en un lapso de 85 años. Lo peor de todo este asunto es la evolución de la tasa de crecimiento trimestral de Europa, comparada con el mismo trimestre del año pasado: crecía a un ritmo del 2,4% en el primer trimestre de 2011, para caer al 1,7% en el segundo y 1,4% en el tercero. Es decir, no sólo los 27 países de la UE crecen casi nada, sino que cada vez crecen menos. Obviamente que no podemos hacer una “película” con las imágenes de los últimos 3 trimestres, pero es una señal de las enormes dificultades que las economías europeas están teniendo. No fueron suficientes las toneladas de dinero emitidas por los bancos centrales para salir de la crisis, no fueron suficientes los incrementos de los gastos públicos para generar una mayor “demanda agregada”. Tampoco sirvió a reducir la tasa de desempleo que hoy, en aquellos 27 países de la UE, se ubica en casi 10% de la población económicamente activa. Exactamente igual que hace un año. Dentro del grupo de los más jóvenes (menores a 25 años) el desempleo supera el 20% en el promedio de los 27 países, con casos extremos como el español donde prácticamente uno de cada dos jóvenes no encuentra empleo.

 

¿Cómo sigue la película? Por ahora lo que vemos son renuncias de algunos primeros ministros (como en Grecia o Italia) que son reemplazados por “tecnócratas” economistas; anuncios de ajustes en el gasto público en muchos países, a veces ejecutados y otras no; y una porción de la población (por ahora los más jóvenes) que con el nombre de “indignados” comienza a observar que “algo no funciona”, que la promesa de vivir en el paraíso Estadobienestarista europeo se resquebraja, que obtener un empleo formal es casi similar a ganarse la lotería y que el “dorado” sueño de retirarse en edad más o menos temprana (los griegos por ahora se retiran a los 52 años) con una paga mensual aproximada a su salario es casi una fantasía. Recuerdo la escena de la película Matrix donde Morfeo (el capitán de la tripulación de la nave Nabucodonosor) le ofrece a Neo (el actor principal, el héroe) tomarse una pastilla para comenzar a ver el mundo real. ¿Será que, lentamente, los europeos en general que hoy apoyan el sistema socialista que tienen comienzan a tomarse la píldora que los despierte de la fantasía en la cual vivieron durante ya más de 5 décadas? Una fantasía conseguida mediante un enorme aumento de la carga tributaria y de endeudamiento público. Y también, condimentada por emisión monetaria.

Pablo Guido se graduó en la Maestría en Economía y Administración de Empresas en ESEADE. Es Doctor en Economía (Universidad Rey Juan Carlos-Madrid), profesor de Economía Superior (ESEADE) y profesor visitante de la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín (Guatemala). Investigador Fundación Nuevas Generaciones (Argentina).

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