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¿Pueden los empresarios generar inflación?¿Por qué la inflación es un fenómeno monetario?

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 10/10/12 en http://economiaparatodos.com.ar/ver_nota.php?nota=4008

 Argentina es uno de los países con mayores tasas de inflación, no sólo en Latino América, sino a nivel mundial. Si bien el gobierno se empeña por no usar la palabra inflación y evitar hablar de la pérdida de poder adquisitivo del peso, la magnitud del problema hace que referirse al mismo sea inevitable. Por supuesto, para el gobierno K todos los problemas son ajenos a ellos, en este caso la inflación sería culpa de los empresarios. En este sentido la inflación no es una excepción. En lo que ya es una costumbre, el gobierno intenta alterar las leyes de la economía, lo cual es tan delirante como intentar cambiar la ley de gravedad. Hace pocos días Kicillof se refirió a Estados Unidos, Inglaterra y Europa para sustentar la afirmación que la inflación no es un hecho monetario. Cómo es común en varias expresiones del gobierno, esta es una afirmación falsa construida sobre un grano de verdad. Es cierto, cómo decía Kicillof, que estas economías expandieron su cantidad de dinero en grandes dimensiones y que no sufren de inflación, pero ello no implica que la inflación no sea un fenómeno monetario.

Aquí hay dos cuestiones a tratar. Primero, para el gobierno las causas de la inflación se encuentra en los grandes empresarios. Dado que la inflación no es un fenómeno monetario su origen debe ser otro. De allí la motivación por controlar precios en lugar de enfocarse en la política monetaria. ¿Qué más intuitivo que la inflación sea culpa de quien decide los precios de venta en las góndolas? Lamentablemente en economía lo intuitivo suele ser enemigo de lo correcto. En segundo lugar, si es cierto que la inflación es un fenómeno monetario, ¿por qué Estados Unidos, Inglaterra y Europa, que son los ejemplos ofrecidos por Kicillof, no sufren de altos índices de inflación? Veamos cada uno de estos problemas.

¿Pueden los empresarios generar inflación?

Si, como sugiere el gobierno, un aumento en la cantidad de dinero no genera inflación, entonces debe ser posible construir un ejemplo donde haya inflación sin un aumento en la cantidad de dinero. Supongamos, entonces, que hay tres bienes, X, Y y Z cuyos precios son pX = $10, pY = $15 y pZ = $20. La cantidad de dinero, por su lado, es fija.

Desde el lado del productor, el empresario no puede pedir cualquier precio por sus bienes. A mayor precio, menos ventas. Por lo que el mismo incentivo a obtener ganancias pone un límite al precio que el empresario mismo está interesado en cobrar. A su vez, un mercado que no restringe la competencia lleva a que los productores intente vender los más barato posible, no lo más caro posible. Sólo si los individuos están dispuestos a pagar más por sus bienes puede el empresario aumentar el precio sin perder clientes. Es decir, estrictamente hablando no es el empresario quien determina los precios, sino que son los empresarios y los consumidores en conjunto. Desde el lado del consumidor, supongamos, entonces que el productor X aumenta el precio de $10 a $12 y esto es convalidado por sus clientes. Cada consumidor que compra bienes X gasta $2 extra por unidad, lo cual quiere decir que debe gastar $2 menos en los bienes Y y Z. La menor demanda de Y y Z va a disminuir sus precios, por ejemplo a $14 y $19 para los bienes Y y Z respectivamente. Es decir, lo que hay es un cambio de precios relativos, no un aumento del nivel de precios.

La única manera (en este escenario) de que aumenten los precios de los tres bienes no es aumentando la demanda de un bien (que implica una caída de demanda de otros bienes), sino la demanda de todos los bienes. Si no hay aumento en la cantidad de dinero, esto sólo puede ocurrir con un caída en la demanda de dinero por parte de los individuos. Es decir, las personas en el mercado desean mantener menos dinero líquido en sus billeteras y en sus colchones y por lo tanto aumentan su consumo. Si en lugar de $100 desean mantener $80, entonces pueden gastar $20 extra en todos los bienes y empujar todos los precios a la alza, por ejemplo a pX = $12, pY = $17 y pZ = $22. Pero, incluso si esto ocurre, tampoco es el caso que son los empresarios quienes generan el aumento en el nivel de precios. Los precios son transacciones realizadas entre vendedores y compradores, no el precio deseado por uno u otro, sino el precio efectivamente acordado en la transacción.

Ahora bien, una caída en la demanda de dinero no es otra cosa que el efecto espejo de un aumento en la oferta de dinero por encima de la demanda de dinero. Si la demanda de dinero se mantiene en $100, y el gobierno emite $20 extra, entonces las personas que reciben billetes que no desean mantener en sus billeteras o colchones los gasta en comprar bienes empujando los precios a la alza. Ahora bien, si la demanda de dinero aumenta de $100 a $105 y la oferta de dinero aumenta $20, entonces hay $15 extra que son gastados en la compra de bienes y servicios. Es decir, la inflación no es el resultado de “un aumento en la oferta de dinero”, es el resultado de un “aumento en la oferta de dinero por encima del aumento en la demanda de dinero.” Es justamente este punto, de oferta de dinero versus demanda de dinero, lo que Kicillof se pasó por alto y permite explicar por qué no hay inflación, por ejemplo, en Estados Unidos.

¿Por qué no hay inflación en Estados Unidos?

Es cierto que Estados Unidos incrementó notablemente la oferta de dinero luego de la crisis financiera del 2008. Hay varios motivos por los cuales un aumento en la oferta de dinero puede no traducirse inmediatamente en un aumento en el nivel de precios. Hay dos que son relevantes para el contexto de esta nota. En primer lugar, la expansión monetaria no genera inflación de manera automática e inmediatamente, sino que lleva tiempo. Este lag puede bien ser de un plazo de 18 meses o más. Ver expansión monetaria hoy y falta de inflación hoy no es la manera correcta de ver el problema. Es cierto que del 2008 al 2012 pasaron más de 18 meses, pero no es menos cierto que la política monetaria de la Fed ha estirado estos plazos aumentando la demanda de dinero de los bancos. ¿Cómo funciona esto?

Cuando un banco central emite dinero, el mismo puede tener dos destinos (1) el gobierno [gasto público] y (2) el sistema financiero. Es importante recordar que no es el rol del banco central financiar al gobierno, ese es el rol de la política impositiva que es responsabilidad del Congreso. Es decir, es el pueblo, a través de sus representantes, quienes le indican al ejecutivo cuántos recursos va a recibir y cómo se van a recaudar, no a la inversa. Durante la crisis financiera los bancos americanos recibieron de la Reserva Federal (Fed) fondos en distintas formas de salvataje financiero. Dada la incertidumbre y la precaria situación financiera, los bancos guardaron en reservas los dólares recibidos. Es decir, la Fed emite $20, los bancos reciben $20 y en lugar de prestarlos a empresas y consumidores lo guardan en reservas. Es decir, el aumento en la demanda de dinero por parte de los bancos hizo que el dinero no entrase al mercado, y por lo tanto no se ha dado un aumento en el nivel de precios. Para garantizar que esto no suceda, la Fed comenzó a pagar intereses a los bancos si estos hacían depósitos de dólares en la Fed. Los bancos ahora puede ganar intereses depositando los dólares nuevamente en la Fed en lugar de hacerlos llegar al mercado.

De allí que la oferta de dinero no se haya expandido lo suficiente para generar inflación en Estados Unidos. Dado que los bancos prestan parte de los depósitos que reciben, la cantidad de dinero es mayor a la cantidad de billetes. Cuando el Sr. A deposita $100 en el banco, el banco mantiene, por ejemplo, $10 en reservas y presta $90 al Sr. B. De este modo, A y B pueden gastar $190 en conjunto. Este efecto es el multiplicador monetario. En este caso es 1.90, de modo tal que $100 x 1.90 = $190 (el monto total que pueden gastar A y B). Un aumento de la demanda de dinero (en forma de reservas) por parte de los banco, hace que el multiplicador monetario caiga. Es posible, entonces, que el aumento en la cantidad de dinero producido por el banco central sea compensado por la caída del multiplicador monetario. Esto es, exactamente, lo que ha pasado en Estados Unidos durante los últimos años. El siguiente gráfico muestra la oferta de dinero de la Fed (azul) y la cantidad de dinero en el mercado M1 (cantidad de dinero x multiplicador monetario).

No es casualidad, tampoco, que los síntomas de inflación que Estados Unidos ha empezado a percibir coincidan con aumentos de la línea roja, es decir, la cantidad total de dinero en el mercado.

La alta inflación de Argentina no se debe a otro motivo a un banco central que, faltando a su función, expande la oferta de dinero no para satisfacer la demanda de dinero de la gente, sino para cubrir el déficit fiscal de un gobierno incapaz de controlar el gasto público. En Argentina las leyes económicas no funcionan de manera distinta ni están rotas. Los problemas de la inflación no se solucionan con indicadores dudosos ni con políticas arcaicas como los controles de precios. Si la inflación es un problema monetario, su solución es también un problema monetario que depende, a su vez, de un problema de déficit fiscal.

Nicolás Cachanosky es Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE), y Doctorando en Economía, (Suffolk University). Es profesor universitario.

 

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