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Irak: una invasión vertiginosa

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 2/7/14 en: http://www.lanacion.com.ar/1706228-irak-una-invasion-vertiginosa

 

La vertiginosa invasión de Irak por parte de los milicianos fundamentalistas sunni provenientes de Siria que responden al “Califato Islámico de Irak y al-Sham” -aliados ahora con algunos grupos tribales iraquíes sunni, que en su momento fueron leales a Saddam Hussein- está conmoviendo a Medio Oriente y generando tensiones de magnitud.

Ocurre que las fronteras caprichosamente diseñadas en 1916 por los franceses y los británicos (Sykes-Picot) que no respetaron las realidades étnicas ni las diferencias religiosas están resquebrajadas. Siria e Irak, está claro, son sólo nombres y no naciones. Por esto la fragilidad que hoy los afecta. A punto tal, que parece difícil que Siria e Irak sean capaces de mantener incólumes sus respectivas integridades territoriales.

Por razones de espacio es imposible referirse a todos los cambios geopolíticos derivados de esa invasión que han comenzado a ser evidentes. Nos limitaremos a analizar brevemente dos de ellos. Los que tienen que ver con los kurdos y los que afectan a Irán. Ambos, de innegable trascendencia.

Comencemos con lo que se refiere a los kurdos. En el norte de Irak (así como en las regiones aledañas emplazadas dentro de Turquía e Irán) se concentra lo sustancial de la población que conforma la nación kurda. Alguna vez, en 1920, se le prometió independencia. No obstante, nunca la obtuvieron. Pero siempre alimentaron esperanzas separatistas. En todos los países de Medio Oriente en los que existe una presencia kurda importante, esto ha sido así.

En Irak, los kurdos aprovecharon el caos generalizado y desintegrador en el que el país se sumergió desde 2011 para ganar una cuota, cada vez más importante, de autonomía. Erbil, la capital de la montañosa región kurda, a diferencia de Bagdad, está sustancialmente en orden. Lejos de la violencia. Creciendo, además.

Ahora con el apoyo abierto de Ankara, que hasta ha abierto allí un consulado, en lo que es un cambio radical en la relación de Turquía con los kurdos, hasta no hace mucho antagónica. En rigor, los kurdos son los que hoy aportan la única cuota de estabilidad y seguridad que existe en Irak.

Tienen una identidad distinta. Su propia cultura. Su idioma distintivo. Y, ciertamente, también su historia. Casi sin corrupción, han atraído últimamente a la inversión extranjera. Particularmente a la turca en su importante sector de los hidrocarburos. Su ejército (llamado Peshmerga) es respetado. Y disciplinado y eficiente. A punto tal que, ante el avance de los milicianos sunni, ha tomado fácilmente el control de la ciudad de Kirkuk, que es -para los kurdos- una suerte de Jerusalem.

Los kurdos están exportando cada vez más -vía Turquía- hidrocarburos. Lo hacen sin el consentimiento de Bagdad. Así, hoy le venden crudo hasta a Israel. Lo hacen a pesar del malestar que esto ha provocado en el gobierno shiita de Irak. Por ello, en la actualidad los kurdos son económicamente independientes.

Por lo antedicho, ante la nueva realidad, los kurdos de Irak advierten que tienen una oportunidad clara para la secesión. Esto es para empujar fuerte hacia la independencia. Pese a que los Estados Unidos los consideran, con absoluta razón, el grupo más confiable en sus esfuerzos tardíos por tratar de conformar un gobierno inclusivo y pluralista en Irak, capaz de serenar los ánimos de todos.

Irán, por su parte, está tratando activamente de sostener al tambaleante gobierno shiita de Bagdad. Como lo sigue haciendo también con el gobierno sirio de los Assad. En Irak se trata de sostener al asediado primer ministro shiita Nouri al-Maliki.

Sus aviones de reconocimiento no tripulados (los Ababil) están volando constantemente sobre Irak. Así como los cazas y helicópteros sirios impulsados por Irán. A ello hay que agregar los importantes envíos de armamentos y municiones, en vuelos diarios de aviones de transporte iraní, que aterrizan regularmente en Bagdad. Y la presencia, por ahora discreta, de algunos escuadrones de disciplinados y experimentados paramilitares iraníes: los denominados Quds.

El propio General Qassim Suleimani, el jefe de los Quds, está a cargo de la planificación militar en Irak. Lo que incluye contribuir al diseño de una estrategia militar coherente y, en lo inmediato, reconformar apresuradamente los batallones shiitas provenientes del sur de Irak. Aquellos que en su momento lucharan contra la presencia norteamericana en ese país.

Hay, además, un centro de inteligencia comunicaciones y control de la situación militar operado por los iraníes desde la base aérea de “Rashedd”, que alguna vez fuera utilizada por los militares norteamericanos.

A todo ello hay que sumar que -a la manera de Rusia en Ucrania- Irán ha estacionado ya diez divisiones militares y de fuerzas Quds, así como dos docenas de aviones militares, en su frontera con Irak. Ellos seguramente se moverán si Bagdad -o los lugares sagrados de los shiitas (como Karbala, donde está enterrado el Imán Hussein o Najaf)- de pronto están en peligro inminente.

Curiosamente, los militares iraníes conviven ahora en Irak con los 300 “asesores” militares norteamericanos que han sido enviados por Barack Obama, a pedido de las autoridades iraquíes. Los Estados Unidos e Irán están, por ahora al menos, del mismo lado del conflicto. Por esto, a la vigilancia aérea iraní del espacio iraquí, hay que sumar la de los Estados Unidos, con aviones F-18 y P-3 de observación, así como con sus propios aviones sin piloto. Que se suma a la llegada de cazas comprados con urgencia a Rusia.

Pero no hay que pensar que la acción “conjunta” de los iraníes y los norteamericanos en Irak contra los jihadistas sunni, que son una amenaza común, será fácil. Porque el propio líder espiritual iraní, el Ayatollah Ali Khamenei (quizás hablando para su propia tribuna), luego de instar a sus fieles a tomar las armas en defensa de Irak, acaba de decir: “Nos oponemos, enérgicamente, a la intervención de los Estados Unidos y de otros en los asuntos internos de Irak”. Lo que presumiblemente no impide que existan mecanismos discretos de comunicación.

Ese derecho está reservado, aparentemente, tan sólo para él. Como creía, hasta no hace mucho, Hugo Chávez respecto de Venezuela y nuestra región.

Lo que sucede en Irak posee una mezcla de fragilidad y dinamismo. Su final es, por ahora, imposible de predecir. Al impacto sobre los kurdos y los iraníes al que nos hemos referido, hay que agregar ciertamente los demás cambios que, en la propia región, afectan a Arabia Saudita y a los países del Golfo, a Jordania, a Siria, a Turquía y a la propia Israel. Un verdadero rompecabezas -de gran dimensión- se ha abierto de pronto. Con piezas que seguramente costará mucho ubicar en su lugar definitivo..

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Irán, el más activo proliferador en Medio Oriente

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 4/2/13 en http://www.lanacion.com.ar/1551518-iran-el-mas-activo-proliferador-en-medio-oriente

Irán no sólo tiene las conocidas ambiciones de poder transformarse en una potencia militar nuclear, sino que -a través de su “Guardia Revolucionaria Islámica”- está activamente armando a distintos movimientos terroristas que operan en Medio Oriente.

En los últimos meses,entonces, no sólo ha negociado y suscripto el controvertido acuerdo con Argentina sobre el caso de la AMIA, sino que se ha transformado en el más importante proliferador-de toda suerte de armamentos- en esa frágil región del mundo.

Así lo acaba de confirmar el propio Secretario de Defensa de los Estados Unidos, el demócrata León Panetta, en una de sus recientes declaraciones a los medios de su país, cuando se apresta a dejar su cargo.

Irán está ahora exportando -irresponsablemente- los llamados “manpads”, o sea misiles que pueden ser disparados por una persona desde su hombro para derribar con ellos a cualquier tipo de aviones o helicópteros, incluyendo a los comerciales, esto es a los de pasajeros. Peligrosísimos, por cierto, especialmente si caen en manos de fanáticos.

El 23 de enero pasado, Yemen, con asistencia norteamericana, logró interceptar un cargamento de esos dantescos misiles que estaba siendo transportado por un buque de cargaque navegaba en aguas de ese país. Presumiblemente,en ese caso, las armas estaban destinadas al grupo yemení denominado “Houti”, de corte separatista, que opera en el norte de ese país y que ya ha mantenido duros enfrentamientos armados, tanto con las fuerzas del gobierno de su país, en San’a, como contra las bien equipadas fuerzas armadas de la vecina Arabia Saudita.

Incidente al que cabe agregar el reciente episodio protagonizado por la aviación israelí, que destruyó una columna de camiones que circulaba en pleno territorio sirio, que aparentemente transportaba un moderno sistema iraní de defensa anti-áerea(con misiles de fabricación rusa, los SA-17) que se estaba transfiriendo a Haezbollah, para ser instalado por esta organización financiada y sostenida por Irán en el sur del Líbano.

Siria negó que ese bombardeo hubiera existido y se limitó a denunciar el ataque por parte de aviones israelíes de una instalación “de investigación” instalada -sostuvo- en las afueras de Damasco, en Jamraya, que dio por destruida.

Ambas cosas habrían, aparentemente, existido. A lo que se suma la intensa vigilancia que impone la posibilidad de que todo o parte del armamento biológico y químico sirio pueda de pronto caer en manos de la milicia shiita de Hezbollah.

Recordemos que Israel y Siria están técnicamente en guerra, aunque hayan mantenido un casi constante cese del fuego a lo largo de los últimos años. Los milicianos de la Guardia Revolucionaria iraní están luchando en el interior de Siria, defendiendo al ahora tambaleante régimen alawita de los Assad..

Este ataque se suma, ciertamente, al realizado en 2007, también en territorio sirio, contra lo que se cree eran las instalaciones del programa nuclear sirio y al más reciente raid aéreo contra una fábrica militar sudanesa, emplazada cerca de Khartoum, que producía armas destinadas a los milicianos de Hamás.

Para combatir el terrorismo y la proliferación de armas peligrosas originadas en la implosión libia o las suministradas por Irán,destinadas todas a armar a los diferentes movimientos terroristasque operan en el norte de África, los Estados Unidos acaban de anunciar que establecerán una base de aviones no tripulados (drones) en Niger. Desde allí utilizarán esos aparatos para vigilar constantemente las actividades y desplazamientos de los aliados de Al Qaeda en la región, particularmente ahora que acaban de ser desalojados por las fuerzas armadas de Francia del norte de Mali, habiéndose refugiado (una vez más) en la zona -montañosa e inaccesible- que separa a Mali de Argelia, territorio que los milicianos jihadistasconocen como las palmas de sus manos.

Detrás de todo esto aparece, cada vez con mayor frecuencia,la sombra peligrosa de las organizaciones paramilitares de la teocracia fanática iraní, obviamente preocupada por las consecuencias de perder, de pronto, el control de la Siria conducida por el clan que lidera Bashar al-Assad, eventualidad que cada vez parece estar más cerca de transformarse en una realidad,lo que naturalmente golpearía estratégicamente a Irán.

Mientras tanto Irán-el país que sigue siendo el mayor exportador de terrorismo del mundo- ha asumido,además,la referida intensa actividad proliferadora que, por su intensidad creciente, preocupa, y mucho, a la comunidad internacional.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

 

Irán, en una guerra distinta

Por Emilio Cárdenas . Publicado el 26/10/12 en http://www.lanacion.com.ar/m2/1520176-iran-en-una-guerra-distinta

En su carrera por enriquecer uranio a niveles capaces de producir armas nucleares, Irán sigue arremetiendo contra todo. A cualquier costo. Porque su economía está seriamente deteriorada y su signo monetario sometido a un proceso de evaporación que es consecuencia de una inflación desenfrenada.

Salvo sorpresas, sus reservas en moneda extranjera podrían agotarse en julio de 2014. No obstante, para gastar buena parte de los 53.000 millones de dólares que generan sus exportaciones de hidrocarburos no hay otra prioridad mayor que la asignada al controvertido programa nuclear. Ocurre que para la teocracia shiita, la gente simplemente no cuenta y sus urgencias entonces deberán esperar. También allí un perverso “cepo cambiario” obra de ineficaz cerrojo impuesto a todos, menos al Estado y a sus funcionarios o ambiciones.

En ese escenario, en las últimas semanas, Irán ha sido protagonista de dos batallas cibernéticas, muy distintas.

Una es la que tiene que ver con la decisión de los proveedores satelitales europeos de dejar de transmitir los programas de las 19 estaciones de radio y televisión estatales iraníes que operaban por esa vía en sus emisiones a Europa y a Medio Oriente.

Proveedores satelitales europeos de dejar de transmitir los programas de las 19 estaciones de radio y televisión estatales iraníes que operaban por esa vía en sus emisiones a Europa y a Medio Oriente

Hablamos de la empresa francesa Eutelsat y de la británica Arquiva que, de pronto, debieron ajustar sus conductas al nuevo paquete de sanciones de la Unión Europea y sacar del aire al Estado iraní silenciando así a su infatigable maquinaria propagandística. Con esta medida, sin precedentes respecto de ningún Estado, las autoridades iraníes perdieron una audiencia diaria del orden de los 200 millones de familias. No es poco.

Irán no respeta en su seno ni el pluralismo ideológico, ni religioso o político, ni la libertad de expresión e información por lo que bloquea sistemáticamente las emisiones de la Voz de América y de la BBC, a las que hipócritamente califica de “emisoras de la oposición”, y encarcela sin miramientos a los disidentes. Insólitamente, acusó a la Unión Europea de “cercenar la libertad de expresión e información del pueblo iraní”. Una demostración de cinismo estremecedora, ciertamente de no creer.

Ante lo sucedido, no es imposible que las emisoras estatales (públicas, según algunos) iraníes se vuelquen ahora a trabajar desde Internet. Como en su momento lo hicieran algunas de las emisoras venezolanas independientes que habían sido previamente silenciadas por capricho de Hugo Chávez, que tampoco respeta la libertad de expresión, en rigor, ninguna libertad como surge de su reciente abandono del Pacto de San José de Costa Rica, que no ha merecido -pese a su gravedad- condena regional alguna. Apenas algún comentario -bastante menor- en sede de la ahora recelada OEA.

La segunda batalla que libra Irán es de signo diferente. Sus consecuencias se producen en el extranjero. Se trata de un demoledor ataque concertado aparentemente por “hackers” iraníes, que desde una organización denominada Qassam Cyber Fighters, tiene por blanco los sistemas electrónicos de entidades extranjeras. Entre ellas, los de dos bancos estadounidenses, cuyos sistemas electrónicos son blanco de toda suerte de interrupciones y manipulaciones por parte de los “hackers” iraníes.

Los referidos ataques cibernéticos iraníes fueron anunciados abiertamente, con alguna anticipación, y han podido ser sostenidos eficazmente por espacio de cinco semanas, pese a las medidas electrónicas defensivas dispuestas por las entidades objeto de los mismos.

El Pentágono norteamericano, cabe recordar, dedica anualmente unos tres mil millones de dólares a las tareas de anticipación y defensa de este tipo de aventuras contemporáneas.

A ello se suman los ataques de idéntica naturaleza lanzados contra la empresa más valiosa del mundo: “Saudi Aramco”, la empresa petrolera estatal de Arabia Saudita, país que es el principal enemigo regional de Irán. Sus sistemas electrónicos fueron también saboteados y paralizados -a mediados de agosto pasado- por los “hackers” iraníes. Las tres cuartas partes de la información que contenían resultó borrada y reemplazada por una imagen de la bandera norteamericana, en llamas. A ello se agrega un posterior ataque, de similares características, perpetrado contra “RasGas”, una gigantesca empresa de Qatar, que comercializa gas natural.

Ha aparecido una nueva y peligrosa forma de enfrentamientos y agresiones entre las naciones, que ha comenzado a ser usada también por los iraníes. Va mucho más allá de lo que hasta ahora denominábamos espionaje y es capaz de producir -a la distancia- daños de gran magnitud. Pertenece al capítulo de lo que se denomina la “ciber-guerra”. Irán, queda visto, ha comenzado a incursionar en él.

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

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