Echen a sus asesores.

Por José Benegas. Pubicado el 23/10/14 en: http://josebenegas.com/2014/10/23/echen-a-sus-asesores/

 

Hay un mercado de los políticos de la última era, posterior a la crisis del 2001, que se acostumbraron a estar ausentes de todos los problemas. La política quedó reducida para ellos a “lindas propuestas” y el “no te metás” que tanto batía Neustadt se hizo ética, algo ya del último escalón de nuestra involución.

Argentina no es una isla como Cuba, pero está en el fin del mundo. El aislamiento del país tiene su explicación geográfica y además la supervivencia del estatismo parasitario requiere cierta cuota de ensimismamiento. Por eso la conversación política es tan irracional, tan llena de slogans y demagogia impune. Hay pocas referencias y eso facilita la vida de los mediocres.

Nuestros políticos acostumbrados a mirar desde afuera (o desde adentro de su oficina pública, mate en mano) creen que no tienen que cambiar, porque nadie cambia y quién se pelea mucho (en su vocabulario, el que se pelea un poco) con el gobierno, es mal visto por el aparato de control moral de los estúpidos que con gran eficacia ha formado el oficialismo bajo el formato de opinión publicada “moderada” y “seria”.

Es así que el kirchnerismo ha tiranizado un jardín de infantes y ese mercado de políticos está abastecido por una serie de “asesores” que incluso siendo importados se dedican a recaudar en pala mientras le dicen a estas luminarias que parecen vendedores de pasta de dientes lo que quieren oír: no hagas nada, no te metas en nada, decí cosas lindas, ponete una orquesta para tocar en la cubierta del Titanic, porque eso es lo que “la gente” quiere ¿Cuál es el problema del país según esta gente? Pues que los K son muy irritantes y “la gente” pide paz, amor, globos.

Les encanta oír eso porque ellos mismos quieren paz, amor y globos en vez de kirchnerismo, lo cual hace muy feliz al kirchnerismo, pero eso es algo que sin mediar aquella decadencia un político no aceptaría jamás.

Los otros días Lanata llamó “bosta” a la oposición, asombrado por su nula actividad mientras un gobierno al borde del abismo sigue produciendo daño en proporciones mayores incluso de lo que lo hacía cuando estaba en su apogeo. Las reformas a los códigos hecha por unos tramposos, es una herida muy grande a la convivencia futura y a la economía.

Carrió ayer a la mañana quiso discutírselo, sintiéndose con justo derecho porque es la que más ha peleado, pero creo que el periodista aclaró bien su punto. Hay una no actividad política, solo queja frente al gobierno. Queja en el mejor de los casos, casi siempre se hacen los distraídos teniendo el peor el oficialismo que un opositor pueda imaginar para criticar; uno que no ha dejado desastre por hacer y que nunca en ningún momento se interesó por solucionar ningún problema, sino nada más por favorecerse. Todo lo que le pasara a la población, en la medida en que era informado, se interpretaba como una conspiración, pero de arreglarlo no se interesaron ni en la sombra. Ese gobierno que ante una oposición tan estúpida, está pidiéndoles que expliquen lo que van a hacer si llegan a gobernar ni amaga con explicar algo de su incendio neroniano. Los contrincantes en cambio rinden cuentas de sus acciones futuras y del gobierno que los corre todavía no saben ni a quiénes les expropiaron Ciccone. Sin embargo sus asesores los congratulan porque sus sonrisas son cada vez más cercanas a sus orejas.

Esa es la oposición que no sale a la calle sino tímidamente siguiendo a la gente harta que se manifiesta sola. Que no hace declaraciones ni repudios y jamás le contesta una sola de sus ridiculeces a la señora a cargo y se entretiene demonizando a sus lacayos. Ha sido un complemento perfecto de este sistema. Tanto que uno podría sospechar que sus “brillantes asesores políticos” los desactivaron por encargo oficial.

Se pasaron un par de años llorando por Moreno. Se fue Moreno y todo está peor, porque el problema nunca fue el mono sino el dueño del circo. Ahora se concentran en la corrupción de Boudou, un cadete. O de Lázaro Baez, un chofer.

A Carrió hay que reconocerle que en su soledad y a pesar de que a veces cae en esto de dejar a salvo a la señora (que es el único poder político oficial, por lo tanto el único objetivo para una oposición), no ha tenido la misma actitud de animadores de fiestas de sus colegas, exponiendo lo que los demás callaron. Imposible que tenga éxito, porque esa política del régimen kirchnerista de apaciguamiento, necesariamente la hace ver fuera de lugar en la medida en que sus colegas la compran.

Lo mismo ocurre en el ambiente periodístico, tan corrupto como la política, en el que una serie de señores siempre están recordando al rebaño que ser “antiK” no es de buen periodista o inclusive se lo dicen a un ciudadano indefenso irritado por la opresión y el mal trato. Enseñan buenos modales en un chiquero. Entonces ante la explosión de información sobre el dinero de la familia imperial su versión de buen periodismo es no nombrar el tema y dejar que lo mencionen los “desaforados”.

Un buen periodista para estos “correctos”, verdadera retaguardia del relato, es el que pregunta en un campo de concentración si aumentó la ración de pan, para ver si puede reconocerle algo a los carceleros y demostrar con eso su “espíritu científico”. Los políticos “opositores” “asesorados” se llevan mejor con estos voceros del sometimiento que con cualquiera que les pregunte por su indolencia. De alguna manera se sienten legitimados por ellos, lo que no saben es que los legitiman como ovejas.

También ayer Lanata habló con Sergio Massa. Le mencionó palabras de la señora que padece el país en la presidencia según quién el que dijera que en el próximo gobierno se solucionaría la inseguridad mentía. ¿Qué responde el gran candidato del temible peronismo ex – kirchnerista? Pues que “están” (en plural, no vayan a pensar que hablaba de ella) tratando de meter miedo. Los “asesores políticos” les pasan sus grandes facturas pero parece que no pueden preparar al candidato para ponerse en posición de competidor ante una rival tan fácil, tan vencida, con tantos costados flojos y ridículos, con absolutamente todos los aspectos de su gobierno haciendo agua. Ni se le ocurre responder algo tan sencillo como que fue la señora la que no lo resolvió porque nunca le importó o que de lo que puede estar segura la población es de que él no tendría criminales propios en una agrupación oficialista, ni nombraría a los jueces y fiscales que canalizan su propia violencia de marxismo de Billiken en la delincuencia, tildándose a si mismos de “garantistas”. Podría haber dicho que todo eso se acabaría, que era el grueso del problema, no las camaritas en la vía pública sino la falta de voluntad, el oportunismo y la simpatía oficial hacia el delito.

Lo nombro a Massa como representativo de la actitud “opositora” de las últimas semanas de dar explicaciones al gobierno, en lugar de exigírselas. A lo que deben temer los argentinos es a que este gobierno no va a solucionar ni se va a ocupar de la seguridad en todo un año que les queda.

Pero entiendo igual que un asesor así sería echado por los políticos de esta generación en Argentina. En el mundo, ese lugar ignorado que queda al norte de Formosa, al este de Buenos Aires y al oeste de Mendoza, a eso se dedican los asesores y también los políticos. Y si los asesores le dijeran a los candidatos que se conviertan en el abuelito de Heidi frente al lobo feroz, serían inmediatamente despedidos.

Ahí tengo que coincidir con el apelativo de Lanata. Tienen el arco libre, el arquero preso por chorro, condiciones meteorológicas inmejorables, están a dos metros del arco y desinflan la pelota por miedo al gol. Dan lástima.

No tienen tampoco costo social por este comportamiento. Una sociedad muy degradada está chupándoles las medias porque tal vez eso sirva para conseguir algún cargo o subsidio en el futuro. Hoy la “élite” argentina es una runfla formada por una patética farándula envejecida y prostituida que hace fiestas con políticos. Un “jet-set” del infra subdesarrollo, también fomentado este fenómeno circense por la despolitización de los medios masivos ideada desde el vamos por el señor Kirchner. Toda cosa de valor está vedada en el ámbito público. Porque si hay cosas de valor, la agachada se nota mucho más. Es como una conspiración imaginada por Ayn Rand de todo lo peor de una sociedad para ahogar todo mérito.

Va de onda, dono los millones que me corresponden por lo que les voy a sugerir a los investigadores que usa el grupo de Paul Singer para descubrir los manejos del dinero sucio oficial para que continúen trabajando después de que este gobierno salde la deuda para no ser delatado.

Este es mi asesoramiento: Es ella. La señora Kirchner es el único kirchnerismo que existe, es el rival, es a quién hay que vencer, es a quién hay que pasarle la factura por el daño hecho al país en lo político, económico, institucional, internacional y moral. El resto serían todos mozos de bar si este matrimonio no los hubiera puesto a hacer sus barbaridades.

Segundo. El momento de doblegarla es ahora. Es por su inactividad política que esta señora cercada conserva una mayoría en el Congreso que maneja como si fueran colimbas. A ustedes no solo debería preocuparles cómo maneja al país, sino incluso cómo sigue manejando al oficialismo, eso es un fracaso de ustedes que están entretenidos dando explicaciones a un descerebrado que los provoca.

Dejen de mirarse al ombligo, de cepillar el traje con el que piensan asumir. Es enorme el daño que están haciendo mientras preparan la campaña electoral, este gobierno debe ser detenido porque quienes pagarán las consecuencias son ustedes. Además el país, pero ni se los digo porque no veo que eso les caliente la sangre. Si llegaran a revivir por culpa de su inactividad ustedes serán el hazmereír de la historia. Este no es el momento para que descansen y piensen en su marketing porque se está diciendo qué va a pasar con ustedes después de la ceremonia de juramento, si es que les interesa algo más que verse bien el discurso inaugural.

Tercero, tal vez me contesten lo bien que les ha ido hasta acá. Bien, de eso no los voy a poder convencer tan fácil porque la mediocridad es tan calentita que sería como despertarlos de una siesta. Vean la tiranización del país, no cómo les va en las encuestas. Esa es la medida de su fracaso, que 11 años de destrucción y sigan gritándoles y el indicio de cuánto deberían darle las encuestas si la población se sintiera protegida por ustedes. Las encuestas no miden cuánto deberían tener, sino cuan resignada está la población a elegir entre los chicos malos y unos tibios que en tiempos normales no despertarían ninguna expectativa. Quiero decir, sus votos no son suyos, también son de los K. Son votos que los K les regalan de gente que no fue comprada ni sometida psicológicamente y ha sufrido el castigo que ustedes evadieron.

Este año que queda es para su eventual futuro gobierno más importante que el período de cuatro años que les toque, si lo cumplen. Ahora es su pelea, lo que los condiciona a futuro. Repito, hay un solo objetivo político que se llama Cristina Fernández de Kirhner y si no pueden enfrentarla no son dignos competidores. Los que teman que los apaciguadores del relato los cuestionen como “destituyentes” ni entienden la Constitución, ni la democracia, ni el juego que les están haciendo desde el primer día para convertirlos en eso que Lanata calificó por mi.

 

José Benegas es abogado, periodista, consultor político, obtuvo el segundo premio del Concurso Caminos de la Libertad de TV Azteca México y diversas menciones honoríficas. Autor de Seamos Libres, apuntes para volver a vivir en Libertad (Unión Editorial 2013). Conduce Esta Lengua es Mía por FM Identidad, es columnista de Infobae.com. Es graduado del programa Master en economía y ciencias políticas de ESEADE.

Enron y el mercado.

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 22/10/14 en: http://www.carlosrodriguezbraun.com/articulos/la-razon/enron-y-el-mercado/

Suele hablarse de Enron como de un ejemplo de economía de mercado. Robert Bradley, que trabajó en la compañía, asegura que la verdad es justo la contraria (“Political Enron: its Behavior and Spirit”, Library of Economics and Liberty, 2014, http://goo.gl/nYa6tn). No fue la desregulación lo que animó a Enron, sino al revés. Todo el planteamiento de la empresa giraba en torno al poder: “El enfoque de Enron era político: lanzar un gran programa, montar una ceremonia cortando lazos y todo, y después a recoger los beneficios (votos para los políticos o bonus para los ejecutivos de Enron)”.

Dejando aparte que la intervención en los mercados era una clave del negocio, cosa que inevitablemente sucede en muchas empresas, dado el enorme intervencionismo prevaleciente en todos los países, un aspecto importante de Enron es el espíritu de los altos directivos de la empresa, que no pasaba por respetar la ley sino más bien por lo contrario: se animaban entre sí y animaban a la gente a quebrantar las normas. Así, la podríamos comparar con El lobo de Wall Street, otra historia también asimilada al mercado y al capitalismo, cuando en realidad se basaba en la estafa y el engaño sistemático a los clientes.

Dice Robert Bradley, con razón, que eso no es la “destrucción creativa” de Schumpeter, es decir, el proceso de competencia en el mercado, que premia al eficiente y castiga al ineficiente. Más bien podríamos denominarlo un juego de suma negativa, o “destrucción destructiva”, valga la redundancia.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.

 

La ley, los dólares y el asalto estatal.

Por José Benegas. Pubicado el 30/9/14 en: http://josebenegas.com/2014/09/30/la-ley-los-dolares-y-el-asalto-estatal/

 

En un estado de derecho lo “legal” no es el capricho que decide el Congreso, porque éste está subordinado al orden jurídico más general que es la Constitución. La Constitución escrita por si misma tampoco es en sí el marco jurídico general que es aquello que puede considerarse jurídico sin ser estrictamente político, es decir las reglas de justicia basadas en la propiedad y la libertad individual.
¿Cómo? ¿No hay justicia socialista? Por supuesto que no, el socialismo ni se plantea el problema de la justicia, sino que persigue una injusticia que dé un resultado igualitario. No se preocupa por el modo en que se obtuvieron los bienes, supone que si hay intercambios libres los que tienen menos han sido despojados por los que tienen más. Por lo tanto utilizan el término injusto como sinónimo de “desigual” y en definitiva la palabra justicia en su vocabulario no tiene significado propio.
¿Quieren hacer una justicia socialista? Mejor que traten de hacer volar a una vaca, ni pierdo el tiempo en semejante delirio aunque sea tan extendido que para la mayor parte de las personas lo que estoy escribiendo sea el delirio.
La Constitución habla de un mecanismo de creación legislativa. Eso no quiere decir que lo que saque el Congreso por ese mecanismo sea una ley, aunque formalmente se la llame así. Para mayor resguardo la misma Constitución establece derechos como libertades y aclara que ellas no pueden ser alteradas por las leyes que reglamenten su ejercicio. Es decir, estas leyes así sancionadas están para facilitar el ejercicio de los derechos.
Esa es la doctrina liberal de la Constitución y la única clase de juridicidad que no es mera amenaza política, que tiene valor por si misma para todos, con independencia de sus creencias o valores.
Es decir que cuando la Constitución señala cuáles son los mecanismos para crear una ley, no está diciendo que por ese procedimiento se puedan canalizar órdenes políticas no justas, es decir no protectoras de las libertades individuales y de la propiedad. Una norma que dice que se debe aportar dinero para la propaganda del gobierno, no es una ley, es un asalto redactado con palabrerío de abogado. Pero lo que es más importante, si fuera una ley, hay que violar la ley ¿Dije violar la ley? Si, dije violarla y recontra violarla y entenderse enemigo de sus creadores.
Hecha esa aclaración, el gobierno sostiene que comprar dólares es como comprar cocaína. Ambas prohibiciones son ilegales en el sentido que expuse antes, el estado no tiene autoridad para determinar qué cosa es justa. Los jueces hacen eso como una misión específica, pero ellos están subordinados a la justicia. Deben descubrir qué cosa es justa, no inventar la justicia en reemplazo de los legisladores.
Pero, acá viene la aclaración que quería hacer antes de irme por las ramas, la cocaína está prohibida por orden abusiva del estado, ese tipo de amenaza “legalizada” por los órganos estatales sublevados contra el estado de derecho y el principio de igualdad ante la ley (valor opuesto al paternalismo).
Los dólares, en cambio, no están prohibidos. Es más, hay algo que la casta estatal llama “mercado oficial”, mal podría sostenerse que esa mercancía está prohibida si se comercializa “oficialmente”.
Lo que ocurre es que el gobierno veda de hecho el acceso a esa mercancía, es decir sin apoyatura jurídica ni siquiera simulada bajo al forma de una orden del Congreso. Lo que hace es mostrar una voluntad no formal pero si explícita, de que la población no pueda escapar de la emisión monetaria. Todo de facto.
En tanto el país no es un ejército, hacemos muy bien en pasarnos por las partes aquellas los deseos del gobierno. Es una buena actitud, casi la única que nos queda del pasado de dignidad.
Ahora bien, los cómicos del gobierno invocan la ley penal cambiaria, cuya sanción merecería enjuiciar a quienes la apoyaron por el artículo 29 de la Constitución. Todo esto puede parecer exagerado porque se ha concedido tanto y por tantos años que nos hemos acostumbrado a que lo normal es la tolerancia a lo intolerable. Antes propuse ser ilegales, ahora propongo ser anormales. Es la única salvación.
Pero resulta que la ley penal cambiara habla de cómo se deben comprar dólares, no de que no se pueden comprar dólares. En la medida en que el gobierno restringe de facto ese mercado, la situación de hecho en la que el tipo penal funcionaría no existe, no es parte de la realidad. No hay un mercado de instituciones regulares que vendan los dólares que protegen a la población contra la violación del derecho de propiedad y el saqueo del impuesto inflacionario, que tampoco pasa por el Congreso. No se puede violar la obligación de comprar dólares en una casa de cambio oficial, si la compra de dólares en una casa de cambio oficial ha sido impedida de facto por la misma autoridad que dice qué cosa es una casa de cambio oficial. Y si fuera prohibida la compra de dólares en si con una “ley”, entonces el tipo penal que veda comprar dólares fuera de las casas de cambio, estaría siendo derogado formalmente por una norma que la contradice, al decir que no se pueden comprar dólares en las casas de cambio. En nuestra situación “jurídica” actual, comprar dólares está permitido explícitamente, al prohibirse hacerlo fuera de las casas de cambio. Y como las casas de cambio están en los hechos inoperantes para el comprador, pues tampoco hay forma de aplicarle a alguien la ley penal tributaria por comprar en una cueva o a un arbolito.
No hay que ser muy “garantista” para darse cuenta que si una “ley” dice que a Mar del Plata sólo se puede ir por la ruta 2 y el estado dinamita la ruta 2, la prohibición de ir por otro camino desaparece y en términos de derecho penal no hay manera alguna que ningún juez con dos dedos de frente interprete que tal acción pueda ser penalizada (si, ya se que soy un iluso).
Ahora el gobierno planifica modificar la ley penal tributaria, seguramente dirá que el que compra dólares marcha preso. Por eso hice la aclaración del principio, será completamente ilegal hacerlo y habrá que encontrar, en nombre del derecho, todas las formas de evitar que esta arbitrariedad se consume. Mientras tanto, toda la actividad del estado persiguiendo la compra informal de dólares, carece por completo de respaldo leguleyo, por no usar mal la palabra legal otra vez.
(Ante cualquier duda consulte a su experto en obedecer, llamado incorrectamente abogado)

 

José Benegas es abogado, periodista, consultor político, obtuvo el segundo premio del Concurso Caminos de la Libertad de TV Azteca México y diversas menciones honoríficas. Autor de Seamos Libres, apuntes para volver a vivir en Libertad (Unión Editorial 2013). Conduce Esta Lengua es Mía por FM Identidad, es columnista de Infobae.com. Es graduado del programa Master en economía y ciencias políticas de ESEADE.

DIÁLOGO DE SORDOS:

Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

Se ha establecido una telegráfica pero muy jugosa conversación entre un economista (E) y un jurista (J) “modernos” que intentan poner algo de luz en el camino para la concreción de políticas a los efectos de aplicarlas a los sufridos pueblos de la acuciante realidad del momento. Sin embargo, a pesar de que el diálogo que sigue puesto en su versión más cruda es cada vez más frecuente (aunque habitualmente con un léxico que disimula en algo el fondo del asunto), las recomendaciones que surgen del intercambio que a continuación se expone, insiste en recetas y consideraciones absolutamente contrarias al bienestar general. De más está decir que lo que sigue no cubre ni remotamente todo el territorio de las iniciativas “modernas”. Son apenas una muestra.

 

E: Sugiero que al efecto de este diálogo dejemos de lado por completo toda expresión técnica para que tenga la mayor difusión posible. Mi primer punto es que la compleja actualidad inexorablemente requiere la eliminación de cuajo del espíritu egoísta de los agentes económicos que solo se interesan en su bienestar personal sin importarles la situación de los necesitados. En este sentido, propongo la completa sustitución de la idea de comercio privado por la administración desinteresada de los gobiernos.

 

J: Me parece institucionalmente sensato y muy claro lo que dice, pero es de interés agregar que la tradicional división de poderes como si se tratara de una competencia en el contexto de una independencia suicida debe verse, en cambio, como un equipo que, en forma conjunta, se dedique a suplir los intereses mezquinos y contradictorios del liberalismo, de este modo desaparecerá la nefasta especulación y se estimulará la solidaridad entre las personas.

 

E: Naturalmente, la economía y las instituciones deben operar en tándem para que no quede vestigio del interés privado siempre disociado de la comunidad. En esta dirección y para lograr tan noble propósito debe sustituirse todo el cuadro de precios establecidos en base a la anarquía del mercado por indicadores fieles que obedezcan a las necesidades reales y no a fuerzas hegemónicas desarticuladas.

 

J: Interesante y valiosa propuesta pero no puede llevarse a cabo sin una aceptación por parte de los medios de comunicación, puesto que con una prensa basada en el negocio la dirección del tratamiento de las noticias irá a contracorriente de lo genuinamente popular. En este sentido,  comparto las políticas que han clausurado medios orales y escritos que no son afines a lo que le hace bien a la gente.

 

E: No solo eso, sino que las empresas estatales se apartan por completo de las fuerzas irracionales y ciegas del mercado para abocarse a lo que es prioritario según planificadores debidamente entrenados. Más aun, la publicidad debe reemplazarse por consejos de las distintas ramas gubernamentales para que puedan abastecer necesidades reales y no las impuestas por la publicidad.

 

J: También en línea con la sana institucionalidad y para hacer de apoyo logístico a lo que usted recomienda respecto a planificadores capacitados, las cátedras de leyes deberían unificarse en una universidad estatal, de lo contrario los reiterados debates y opiniones dispares conducen a la dispersión de esfuerzos y desperdicio de recursos.

 

E: Así es, idéntico proceso debería aplicarse a las cátedras de economía para reducir costos de transacción y para no caer en los problemas que usted destaca. La educación es un bien público que nunca debió cederse a los particulares ya que con ello se cae en el escepticismo, se entroniza al rey dinero y el descrédito de los programas de gobierno.

 

J: Retomo mi elaboración sobre el daño de la división de poderes y propongo que el Legislativo se convierta en el Comité del Partido con lo que también se evitará la competencia malsana entre legisladores para trabajar al unísono en pos del bienestar general sin palos en la rueda y así facilitar el diseño adecuado de las normas.

 

E: Sin duda que todo el esquema en el que estamos pensando debe tener muy presente la redistribución de ingresos, no en base a criterios individualistas sino fundamentados en la justicia social. Un canal muy productivo para tal fin consiste en la utilización de las valiosas herramientas fiscales progresivas para mantener en brete a los acaparadores y abrir cauce a la eficiente asignación de los recursos disponibles al tiempo que se fortalece el igualitarismo que es el basamento de la armonía comunitaria y de los estímulos más potentes para trabajar, todo lo cual solo puede llevarse a cabo recurriendo al instrumental y la visión de largo plazo macroeconómicas que proporcionan las políticas solventes de Estado.

 

J: En esta misma línea argumental, debe modificarse de raíz la noción liberal del derecho y reemplazarla por el derecho colectivista al efecto de dar cabida a los más necesitados hoy explotados por el capitalismo salvaje. Es indispensable ampliar derechos a los de la vivienda digna pero no meramente para pernoctar sino con los adecuados espacios con dormitorios amplios y bien iluminados y refrigerados, la  alimentación nutrida con los suficientes hidratos de carbono, vitaminas y minerales presentados en forma de platos con cierta sofisticación en concordancia con la mejor gastronomía del momento, la recreación y el deporte en grandes estadios con todas las instalaciones más modernas, salarios al nivel de los mejores del mundo con jornadas cortas y gratificantes a lo que debe agregarse bonus trimestrales sustanciosos, música funcional de alta calidad, refrescos disponibles y así sucesivamente.

 

E: No debe permitirse el contagio de otros países que adoptan políticas de especulación y negadoras de la dignidad del ser humano, por ende, el comercio exterior debe operar solamente para ingresar lo indispensable y establecer tipos de cambio favorables para exportar productos hechos en el país como manifestación de orgullo nacional.

 

J: En  este contexto, la propiedad con función eminentemente social debe establecerse en lugar de la irracional propiedad privada que ha servido para explotar a los más necesitados bajo el  paraguas devastador de la competencia que hunde a las sociedades en la desesperación y el abandono con lo que cunde la iniquidad institucionalizada.

 

E: Afortunadamente hay en la actualidad una cantidad notable de tesis doctorales, papers y presentaciones en congresos que concuerdan con nuestros puntos de vista pero desarrollados extensamente y en un lenguaje profesional y no meramente coloquial como hemos hecho en esta tan fructífera conversación.

 

J: Como usted abrió este diálogo lo cierro enfatizando la inmensa alegría del pueblo que tendrá lugar el día en que se apliquen rigurosamente y en su plenitud las políticas aquí apenas esbozadas a vuelapluma. En esta situación debe abandonarse la trampa liberal de los derechos individuales que solo sirven para que inescrupulosos arrebaten tajadas suculentas y, en su lugar, entronizar los derechos colectivos y la sujetividad plural.

 

Nota: este diálogo no es entre sordos porque los interlocutores no se escuchen, sino porque nos da la impresión que no prestan la más mínima atención al estudio de nexos causales y sobreimprimen fantasías que desembocan en curiosas y contradictorias conclusiones y porque las presentan como si fueran originales. De todos modos, agradecemos que en esta oportunidad no se hayan insertado integrales y derivadas ni se hayan utilizado términos considerados “técnicos” porque en los discursos no es infrecuente que aparezcan expresiones como las archiconocidas “programación funcional sistemática”, “estrategia operacional integrada”, “proyección logística paralela” y equivalentes que impresionan vivamente al lego y dan aliento a los planificadores de vidas y haciendas ajenas.

 

Para meditar con algún detenimiento, termino con una sesuda reflexión dirigida a aquellos que limitan la idea de la democracia a los números. Reflexión de Niall Ferguson en Civilizations. The West and the Rest: “Algunas personas comenten el error de llamar esa idea ´democracia´ e imaginan que cualquier país puede adoptarla simplemente convocando a elecciones. En realidad, la democracia obedece a un  edificio que tuvo su piedra fundamental en el Estado de Derecho, para ser preciso, en la santidad de las libertades individuales y en la garantía de los derechos de propiedad privada asegurada por gobiernos representativos y constitucionales”.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. En Administración. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas y fue profesor y primer rector de ESEADE.

El intervencionismo económico genera empresarios amigos del poder, no de los consumidores.

Por Martín Krause. Publicado el 21/10/14 en: http://bazar.ufm.edu/el-intervencionismo-economico-genera-empresarios-amigos-del-poder-no-de-los-consumidores/

Mises escribe (“The Myth of the Failure of Capitalism”):

“Antes que existiera la economía política, se creía que cualquiera que tuviera poder y la determinación de usarlo podía hacer lo que quisiera. Pero aun si el poder de quienes sustentaban autoridad era considerado ilimitado y omnipotente, los sacerdotes advertirían a los gobernantes que debían moderarse en el uso de su poder para la salvación de sus almas.

Esta visión fue destruida con la fundación de la sociología y el trabajo de una gran número de intelectuales, entre los cuales los nombres de David Hume y Adam Smith brillan en forma destacada. Se descubrió que el poder social es algo moral e intelectual, no algo material o ‘real’ en el sentido vulgar del término, como antes se pensaba. Y se comprendió que existe una unidad inevitable en los fenómenos del mercado que ni siquiera el poder puede destruir. Se descubrió que en la arena social hay algo funcionando que incluso los que detentan el poder no pueden torcer y que, al buscar sus objetivos, se deben ajustar a ello no muy diferente de como se someten a las leyes de la naturaleza. En toda la historia del pensamiento humano y las ciencias, nunca hubo un descubrimiento mayor.”

“Comenzando con el reconocimiento de las leyes del mercado, la economía política demuestra los efectos cuando el poder político y la fuerza intervienen en el funcionamiento del mercado. Una intervención aislada no puede alcanzar los fines para los que fue aplicada por las autoridades y lleva a consecuencias que son indeseables aun desde la perspectiva de quienes detentan el poder. Así, aún desde la perspectiva del intervencionista, los efectos son inútiles y dañinos.”

“El argumento utilizado para hacer responsable al capitalismo de por lo menos alguna de estas cosas se basa en la idea de que los emprendedores y capitalistas ya no son liberales sino que se han vuelto intervencionistas y estatistas. Esto es cierto, pero las conclusiones son erróneas. Esas conclusiones se basan en una visión marxista insostenible de que los emprendedores y capitalistas protegieron sus especiales intereses de clase a través del liberalismo durante el auge del capitalismo, pero ahora, en el período de su declive, protegen sus intereses a través del intervencionismo. Así, supuestamente se muestra que la ‘economía regulada’ bajo el sistema intervencionista es un sistema económico históricamente necesario para esa fase del capitalismo en la cual nos encontramos ahora. Pero la idea que la Economía Clásica y el Liberalismo eran la ideología (en el sentido marxista del término) de la burguesía es una de las tantas doctrinas marxistas absurdas. Si los emprendedores y capitalistas pensaron como liberales en Inglaterra en 1800 y piensan como intervencionistas, estatistas y socialistas en la Alemania de 1930, la razón de esto es que incluso los emprendedores y capitalistas están en manos de las ideas predominantes del momento. Los emprendedores tienen intereses especiales que podrían haber sido protegidos por el intervencionismo y dañados por el liberalismo en 1800 no menos que en 1930.”

“Ahora, a los grandes emprendedores se los llama ‘líderes económicos’. La sociedad capitalista no conoce de ‘líderes económicos’. La diferencia característica entre una economía socialista y una capitalista se basa precisamente en el hecho de que los emprendedores y los dueños de los medios de producción no siguen otro liderazgo que no sea el del mercado. La costumbre de llamar a los directores de grandes empresas como líderes económicos significa que esas posiciones generalmente se consiguen no a través del éxito económico sino de otros medios.”

“En el estado interventor ya no es de crucial importancia para el éxito de una empresa que el negocio se maneje de una forma que satisfaga la demanda de los consumidores de la mejor y menos costosa forma. Es mucho más importante que uno tenga “buenas relaciones” con las autoridades políticas que la intervención actúe en beneficio y no en perjuicio de la empresa. Un poco más de protección arancelaria para los productos que la empresa fabrica y un poco menos para los insumos que utiliza puede ser mucho más beneficios que una mayor eficiencia manejando el negocio. No importa cuán bien se maneje una empresa, fracasará si no sabe proteger sus intereses en el diseño de aranceles y en la relación con las autoridades. Tener “contactos” se vuelve más importante que producir bien y barato.”

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

 

Nostalgia de París.

Por Mario Vargas Llosa. Publicado el 17/10/12 en: http://elpais.com/elpais/2014/10/17/opinion/1413536088_550122.html

 

Cada vez que vengo a París siento una curiosa sensación, hecha de reminiscencias y nostalgia. Los recuerdos, que fluyen como una torrentera, van sustituyendo continuamente la ciudad real y actual por la que fue y solo existe ya en mi memoria, como mi juventud. He vivido en muchos lugares y con ningún otro me ocurre nada parecido. Tal vez porque con ninguna ciudad soñé tanto de niño, atizado por las lecturas de Julio Verne, de Alejandro Dumas y de Victor Hugo, y a ninguna otra quise tanto llegar y echar allí raíces, convencido como estaba, de adolescente, que solo viviendo en París llegaría a ser algún día un escritor.

Era una gran ingenuidad, por supuesto, y sin embargo, de algún modo, resultó cierto. En una buhardilla del Wetter Hotel, en el Barrio Latino, terminé mi primera novela y en los casi siete años que viví en París publiqué mis primeros tres libros y empecé a sentirme y funcionar en la vida ni más ni menos que como un escribidor. En el París de fines de los cincuenta y comienzos de los sesenta vivían todavía Sartre, Mauriac, Malraux, Camus, y un día descubrí a André Breton, de saco y corbata, comprando pescado en el mercadito de la rue de Buci. Una tarde, en la Biblioteca Nacional de entonces, junto a la Bolsa, tuve de vecina a una Simone de Beauvoir que no apartaba un instante la vista de la montaña de libros en la que estaba medio enterrada. Eran los años del teatro del absurdo, de Beckett, Ionesco y Adamov, y a éste y sus ojos enloquecidos se lo veía todas las tardes escribiendo furiosamente en la terraza del Mabillon.

La ducha en el hotel costaba 100 francos de entonces —uno de ahora—, exactamente lo mismo que un almuerzo en el restaurante universitario y que una entrada a la Comédie-Française en las matinés de los jueves, dedicadas a los escolares. Los debates y mesas redondas de la Mutualité eran gratis y yo no me perdía ninguno. Allí vi una noche la más inteligente, elegante y hechicera confrontación política que he presenciado en mi vida, entre el primer ministro de De Gaulle, Michel Debré, y el líder de la oposición, Pierre Mendès-France. Me parecía imposible que quienes se movían con esa desenvoltura en el mundo de las ideas y de la cultura fueran solo políticos. Ahora las películas de la Nouvelle Vague no parecen tan importantes, pero en esos años teníamos la idea de que François Truffaut, Jean-Luc Godard, Alain Resnais y Louis Malle y su órgano teórico, Cahiers du Cinéma, estaban revolucionando el séptimo arte.

Pero, tal vez, si tengo que elegir el más vivo y fulgurante de mis recuerdos de esos años, sería el de los de los discursos de André Malraux. Siempre he creído que fue un grandísimo escritor y que La condición humana es una de las obras maestras del siglo veinte (el menosprecio literario de que ha sido víctima se debe exclusivamente a los prejuicios de una izquierda sectaria que nunca le perdonó su gaullismo). Era también un orador fuera de serie, capaz de inventar un país fabuloso en pocas frases, como lo vi hacer respondiendo, en una ceremonia callejera, al Presidente Prado, del Perú, en visita oficial a Francia: habló de un “país donde las princesas incas morían en las nieves de los Andes con sus papagayos bajo el brazo”. Nunca olvidaré la noche en que, en un Barrio Latino a oscuras, iluminado solo por las antorchas de los sobrevivientes de los campos nazis de exterminio, evocó al mítico Jean Moulin, cuyas cenizas se depositaban en el Panthéon. Entre los propios periodistas que me rodeaban había algunos que no podían contener las lágrimas. O su homenaje a Le Corbusier, con motivo de su fallecimiento, en el patio del Louvre, enumerando sus obras principales, de la India a Brasil, como si fueran un poema. Y el discurso con el que abrió la campaña electoral, luego de la renuncia de De Gaulle a la presidencia, con esa frase profética: “Qué extraña época, dirán de la nuestra, los historiadores del futuro, en que la derecha no era la derecha, la izquierda no era la izquierda, y el centro no estaba en el medio”.

En aquel París, un joven letraherido insolvente podía vivir con muy poco dinero, y disfrutar de una solidaridad amistosa y hospitalaria de la gente nativa, algo inconcebible en la Europa crispada, desconfiada y xenófoba de nuestros días. Había una picaresca de la supervivencia que, con la ayuda de la Unión Nacional de Estudiantes de Francia, permitía a millares de jóvenes extranjeros comer por lo menos una vez al día y dormir bajo techo, recogiendo periódicos, descargando costales de verduras en Les Halles, cuidando inválidos, lavando y leyendo a ciegos o —los trabajitos mejor pagados— haciendo de extra en las películas que se rodaban en los estudios de Gennevilliers. En uno de los momentos más difíciles de mi primera época en París yo tuve la suerte de que el locutor que narraba en español Les Actualités Françaises perdiera la voz y me tocara reemplazarlo.

París fue siempre una ciudad de librerías y, aunque las estadísticas digan lo contrario y aseguren que se cierran a la misma velocidad que se cierran los viejos bistrots, la verdad es que sigue siéndolo, por lo menos por los alrededores de la Place Saint Sulpice y el Luxemburgo, el barrio donde vivo y donde ayer, en un paseo de menos de una hora, conté, entre nuevas y viejas, más de una veintena. Claro que ninguna de ellas tiene, para mí, el atractivo sentimental de La Joie de Lire, de François Maspero, de la rue Saint Severin, donde, el mismo día que llegué a París, en el verano del año 58, compré el ejemplar de Madame Bovary que cambiaría mi vida. Esa librería, situada en el corazón del Barrio Latino, era la mejor provista de novedades culturales y políticas, la más actual y también la más militante en cuestiones revolucionarias y tercermundistas, razón por la cual los fascistas de la OAS le pusieron una bomba. Todavía recuerdo aquella vez, años más tarde de los que estoy evocando, en que llegué a París, corrí a la La Joie de Lire y descubrí que la había reemplazado una agencia de viajes. Probablemente fue allí cuando sentí por primera vez que el esplendoroso tiempo de mi juventud había comenzado a desaparecer. La muerte de esta maravillosa librería fue, me dicen, obra de los robos. Maspero había hecho saber que no denunciaría a los ladrones a la policía, a ver si con este argumento moral aquellos disminuían. Parece que más bien se multiplicaron, hasta quebrarla. Indicio claro de que París empezaba a modernizarse.

Algo no ha cambiado, sin embargo; sigue allí, intacta, idéntica a mis recuerdos de hace cincuenta y tantos años: Notre Dame. Yo vivía en París cuando, luego de tempestuosas discusiones, la idea de Malraux, ministro de Cultura, de “limpiar” los viejos monumentos prevaleció. Liberada de la mugre con que los siglos la habían ido recubriendo, apareció entonces, radiante, perfecta, milagrosa, eterna y nuevecita, con sus mil y una maravillas, refulgiendo en el sol, misteriosa entre la niebla, profunda en las noches, fresca y como recién bañada en las aguas del Sena en los amaneceres. Desde que era joven me hacía bien ir a dar un paseo alrededor de Notre Dame cuando tenía un amago de desmoralización, una parálisis en el trabajo, necesidad de una inyección de entusiasmo. Nunca me falló y la receta me sigue funcionando todavía. Contemplar Notre Dame, por dentro y por afuera, por delante, por detrás o por los costados, sigue siendo una experiencia exaltante, que me disipa los malos humores y me devuelve el amor a las gentes y a los libros, las ganas de ponerme a trabajar, y me recuerda que, pese a todo, París es todavía París.

 

Mario Vargas Llosa es Premio Nobel de Literatura y Doctor Honoris Causa de ESEADE.

Dientes y gatos.

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 19/10/14 en: http://www.carlosrodriguezbraun.com/articulos/la-razon/dientes-y-gatos/

El análisis de los mercados no es sencillo, y en la actualidad se va aproximando a una profesión de alto riesgo. En efecto, un día se derrumban las bolsas y los analistas hacemos acopio de explicaciones: frenazo al crecimiento europeo, ausencia de reformas, un PER elevado, deflación, resistencia numantina de Merkel, populismo rampante al borde de alcanzar el Gobierno (de momento, sólo) en Grecia, paro, ébola, geopolítica, y lo que usted quiera. Al día siguiente, con todas esas deficiencias y circunstancias alarmantes intactas, las bolsas suben. Entonces hablamos de “rebote”, como si los mercados fueran pelotas cuyo movimiento fuera físico, visible y, sobre todo, previsible.

Rizando el rizo, podemos utilizar la descriptiva metáfora del “rebote del gato muerto”, es decir, una reacción de los mercados que parece una recuperación sólida cuando en realidad es pura apariencia, del mismo modo que un gato muerto lanzado desde cierta altura puede rebotar y dar la equivocada impresión de que está vivo. Lógicamente, si la recuperación se consolida, nos apresuraremos a subrayar que las noticias sobre la muerte del gato eran exageradas.

Ignoramos el futuro, claro, pero podemos sospechar que el panorama que nos rodea justifica que los mercados enseñen los dientes, en un doble sentido. Primero, en el de resistencia o amenaza. La combinación de políticas monetarias expansivas, mayor deuda pública y mayores impuestos, más la ausencia de reformas liberalizadoras, ha dificultado y prolongado el proceso de reasignación de los recursos tras la crisis, indispensable para que la economía vuelva a crecer. En ausencia de un crecimiento vigoroso, las mismas autoridades que lo han impedido se presentan ahora como las que lo van lograr mediante un mayor gasto público.

Parece razonable que ante este horizonte algunos inversores desconfíen de la vida del gato. Efectivamente, esa combinación no hace sino consolidar el sistema intervencionista que caracteriza a Europa y obstaculiza su crecimiento. En ninguna parte baja apreciablemente el gasto público, con lo cual la deuda explota, aumentando aún más la inquietud.

Pero también podría suceder lo contrario: como el ajuste del sector privado ha concluido, las autoridades, porque hay elecciones y la gente está harta y puede privarlas de sus poltronas, deciden hacer menos daño, no suben tanto el gasto y bajan los impuestos. La economía vuelve a crecer.

¿Qué pasará? Nadie lo sabe, y la incertidumbre es lo que explica la otra acepción de enseñar los dientes, referida a los dientes de sierra.

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.

Empleo y salario mínimo.

Por Gabriel Boragina. Publicado el 18/10/14 en: http://www.accionhumana.com/2014/10/empleo-y-salario-minimo.html

 

Reiteradamente hemos expuesto que las populares leyes de “salario mínimo” generan desempleo, manifestándonos abiertamente partidarios de la más absoluta e irrestricta libertad contractual en materia laboral, tesis esta que continuamos manteniendo en la actualidad. Seguidamente, vamos a analizar algunas “objeciones” que se han intentado (vanamente a nuestro juicio) oponer a esta proposición.

Se ha dicho que tal esquema “sería ideal en una sociedad de pleno empleo, en la que el trabajador pueda cambiar de trabajo a voluntad, sin temor a quedar desempleado”.

Lo anterior es exacto. A eso me refiero. A una sociedad de pleno empleo, es decir, a una sociedad capitalista. Efectivamente, a este tipo de sociedad apunto. Hoy por hoy, NO EXISTE tal tipo de sociedad. Es la meta a lograr, el fin deseable. Es más, la libertad de contratación laboral, bajo el régimen salarial que sea libremente acordado entre empleadores y empleados, es consustancial y exclusivo de tal tipo de sociedad capitalista, y no con nuestras actuales sociedades estatistas y dirigistas.

Se dice que “en una sociedad en la que existe desempleo y subempleo, el trabajo es un bien escaso”.

Esta última manifestación es una confesión implícita de la más absoluta ignorancia económica. Habida cuenta que, en cualquier tipo de sociedad, sea en las actuales dirigistas, estatistas, sea en la capitalista por la cual abogamos, el trabajo SIEMPRE es un bien escaso, en cualquier clase de sociedad, capitalista (o no, como las nuestras). Esto es así porque, el trabajo es un recurso, y las necesidades humanas son ilimitadas, lo que implica que, las necesidades superarán siempre la cantidad de recursos disponibles. Ergo, el más escaso de dichos recursos es el trabajo, como tal escasea en sociedades intervencionistas como en sus antagónicas, las sociedades capitalistas.

Se objeta también que, como consecuencia de dicha escasez el trabajo “se encuentra sujeto a los vaivenes de la oferta y la demanda”.

Pero, todo recurso, y no solamente el trabajo se encuentra sujeto a dichos vaivenes. No obstante, aquí hay que hacer una importante distinción. Una cosa es referirse a la “oferta y la demanda” y otra muy diferente es hacerlo respecto de “la ley de la oferta y la demanda”. El postulado básico de esta ley, es que, al precio de mercado oferta y demanda siempre se igualan, lo que es lo mismo a decir que, a ese precio (el de mercado, recordemos) el mercado “se limpia”. Esto solamente sucede en los mercados libres, o de economía capitalista. No sucede en ningún otro mercado no capitalista.

Ergo, en una sociedad en la que existe desempleo y subempleo NO rige esta ley de la oferta y la demanda. Esta ley SÓLO rige en las sociedades CAPITALISTAS. En nuestras sociedades, la ley de la oferta y demanda es REEMPLAZADA por las regulaciones del “estado”. He precisamente aquí el problema y el nudo de la cuestión. Es porque NO rige la ley de oferta y demanda que hay desempleo y subempleo.

Esto sucede porque el salario mínimo tiene los efectos de cualquier precio mínimo, a saber: se expande la oferta y se contrae la demanda, lo que implica que aparecerá un sobrante artificial que, en materia laboral, se llamamano de obra desocupada, paro o desempleo, directamente.

Se dice que: “Si muchos desempleados buscan trabajar, el empresario podrá optar por ofrecerles trabajo por un sueldo bajo”.

En la sociedad INTERVENCIONISTA como la nuestra, claro. Es así. Precisamente porque NO rige la ley de la oferta y la demanda. En una sociedad CAPITALISTA sería lo contrario: pleno empleo y salarios altos, por efecto de la ley de la oferta y la demanda, que no rige en nuestras sociedades ANTICAPITALISTAS.

Las leyes de salario mínimo acotan la competencia entre los potenciales empleadores al extremo de que cuanto más alto sea el salario mínimo menor va a ser el número de posibles empleadores que salgan a competir por mano de obra desocupada o subocupada. En el esquema vigente, oferta y demanda están fuertemente distorsionadas, al punto que sobra gente buscando empleo y se reduce la cantidad de empleo ofrecido, fruto de la dislocación que las leyes de salario mínimo provocan en el mercado de trabajo. Se perjudican empleados y empleadores, pero los primeros en una medida muchísimo mayor que los segundos.

Se dice: “Siempre habrá algún desesperado que “agarre viaje”.

Pero esto es lo que sucede actualmente en nuestra sociedad ANTICAPITALISTA. No ocurriría en una sociedad capitalista. No podría ocurrir, por lo dicho “ut supra”. La manera de evitar “desesperados” que acepten trabajos mal remunerados es abriendo la competencia laboral, permitiendo que los empleadores compitan entre sí por mano de obra. Sólo en ausencia de competencia los compradores de trabajo (llamados “empleadores”) pueden bajar salarios, porque la misma ley laboral los pone en situación monopolística.

Se indica que: “El salario mínimo evita que se produzcan estos abusos”.

Esto es completamente falso por todo lo que venimos exponiendo, y por muchísimas razones más. En el actual sistema económico intervencionista, es falso que todos los salarios actuales sean “altos”. Es inexistente que todos los actuales empleados vivan “dignamente”. Los salarios de ciertas regiones geográficas -o del interior- son paupérrimos. O sin ir tan lejos, así son los salarios en los conurbanos de las grandes capitales del mundo. E incluso, en muchos lugares de las grandes capitales lo son. En nuestro mundo actual, vanamente orgulloso de sus prolíficas legislaciones laborales, hay gente que gana muy poco, y apenas llega a fin de mes. En realidad, ninguno de los ardientes defensores del salario mínimo viviría ni se podría mantener a sí mismo con un salario mínimo. En nuestra sociedad ANTICAPITALISTA de hoy, los abusos ABUNDAN, y cada vez son más. El salario mínimo JAMÁS evitó esos abusos. Al contrario, los profundiza. Esto es praxis, no teorías abstractas.

La quizás más graciosa de todas las “objeciones” recibidas es esta: “Mas allá de que se trata de una película, la situación descripta en “Viñas de ira” de John Ford, en la que se ofrecen sueldos miserables por trabajos de recolección, fue y sigue siendo real.”

Aunque pudiera perfectamente ponerse en duda, nosotros no negamos que esta película narre una situación “real”. Pero aun suponiendo que fuera “real”, lo que en realidad esta describiendo esa película es nuestra actual sociedad anticapitalista, y no una sociedad capitalista de libre mercado laboral.

El problema reside en que, quienes hacen el tipo de “objeciones” analizadas, no tienen ni la más remota idea en qué tipo de sociedad están viviendo, o mejor dicho, confunden nuestras actuales sociedades dirigistas, intervencionistas, estatistas y socialdemócratas, con una sociedad “capitalista”. El capitalismo no está -desde las primeras décadas del siglo pasado- vigente en plenitud en ninguna parte del mundo. Pese a todo, sigue siendo modaatacar al capitalismo de “males” que el estatismo vigente provoca y seguirá ocasionando, en tanto la gente porfíe en confundir este intervencionismo con un inexistente “capitalismo”.

 

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE.  Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero.

Leonard Paul Liggio (1933-2014): El Gran Maestro de la Libertad.

Por Alejandro A. Chafuén. Publicado el 18/10/14 en: http://esblog.panampost.com/alejandro-chafuen/2014/10/18/leonard-paul-liggio-1933-2014-el-gran-maestro-de-la-libertad/

 

La sociedad libre perdió a un gran campeón el martes 14 de octubre del 2014, al fallecer Leonard Paul Liggio.+

Conocí a Leonard Paul Liggio por primera vez en 1980, con ocasión de la reunión de la Sociedad Mont Pelerin (MPS) realizada en la sede del Instituto Hoover, en California. Estaba parado hacia el extremo izquierdo de un auditorio repleto, junto a Murray Rothbard, otro gigante intelectual, de físico más pequeño, pero similar a él en su pasión por comprender y promover la libertad.+

En ese entonces Liggio era presidente del Instituto para los Estudios Humanos (IHS). Cuando falleció, Liggio era vicepresidente del Atlas Network. Atlas compartió oficinas con IHS por algunos años luego de que ambas entidades se mudaron al norte de Virginia, en la vecindad de la Universidad de George Mason. John Blundell (1952-2014), quien sucedió a Liggio como presidente de IHS y quien también fue presidente de Atlas Network (1988-1991), tuvo una relación muy especial con él.+

Desde que llegué con Atlas a Virginia, trabajé diariamente con Leonard en diferentes proyectos. Con sus conocimientos históricos profundos y enciclopédicos, complementó e iluminó nuestra labor en la creación y promoción de tanques de pensamiento de políticas públicas. Su comprensión de la evolución de las instituciones legales me ayudó a mí y a muchos otros a poner en perspectiva histórica los argumentos económicos y de políticas públicas que elaboramos.+

En 1990, Manuel Ayau (1925-2010), el fundador y rector emérito de la Universidad Francisco Marroquín en Guatemala, nos pidió a Leonard y a mí que lo ayudáramos a construir el programa de la reunión regional de la MPS. Aunque el tema siempre genera graves desacuerdos entre liberales clásicos, organizamos un panel sobre la religión y la libertad.+

Invitamos al sacerdote Robert Sirico para que diera una conferencia. Joe Keckeissen también estuvo en ese panel y como comentaristas tuvimos a Armando de la Torre y al Jesuita recientemente fallecido Enrique Menéndez Ureña. La reunión redundó en varias conversaciones entre nosotros y eventualmente derivó en el establecimiento del Instituto Acton para el Estudio de la Religión y la Libertad. Los fundadores, Sirico y Kris Mauren, nos pidieron a Liggio y a mí que fuéramos fiduciarios fundadores.+

Nuestro siguiente esfuerzo en equipo fue en 1993, con Tony Sullivan, quien en esos días trabajaba con la Fundación Earhart. Desarrollamos un programa para promover las ideas del liberalismo clásico dentro del mundo musulmán. Aconsejamos y apoyamos al Instituto Minaret para la Libertad, el cual se fundó más tarde ese año.+

Luego de una reestructuración del IHS. en 1988, Atlas tuvo la oportunidad de incorporar a su equipo a Liggio. El IHS se enfoca en académicos, mientras que Atlas se centra en tanques de pensamiento, pero estos últimos necesitan de las contribuciones y la guía académica de figuras como Leonard. Asimismo, con su talento y generosidad, Liggio benefició a toda una nueva cosecha de empresarios intelectuales trabajando en universidades, ayudando a multiplicar su impacto.+

Tras percibir el realce en nuestro capital académico, la Fundación John Templeton le pidió a Atlas que administrara el Templeton Freedom Project, el cual buscaba difundir los principios de la sociedad libre en las universidades de Estados Unidos y del mundo. Esas inversiones siguen rindiendo frutos.+

Se requeriría un ensayo académico muy extenso para describir las afiliaciones de Liggio y resaltar su relevancia. Tanques de pensamiento y sociedades académicas en Austria, Italia, Liechtenstein, Francia, Portugal, Turquía y el Reino Unido se sirvieron de sus consejos y conocimientos.+

Tuvo una carrera estelar en Estados Unidos. Fungió como presidente, no sólo de I.H.S., sino también de la MPS y de la Sociedad de Filadelfia, y fue vicepresidente del Instituto Cato y de Atlas Network, así como fiduciario del Instituto para la Empresa Competitiva. Además, Leonard y yo nos involucramos en las primeras discusiones de un tanque de pensamiento conservador y cristiano en la Universidad de Grove City: El Centro para la Visión y los Valores.

Siendo miembro de la junta directiva de Liberty Fund, ayudó a esa entidad a invertir sabiamente alrededor del mundo, aportando su conocimiento sobre el escenario académico internacional y conectando a los mejores académicos promotores de la libertad.Leonard ganó varios premios y reconocimientos incluyendo un doctorado de la Universidad Francisco Marroquín y el Premio Adam Smith del 2007, otorgado por la Asociación para la Empresa y la Educación Privadas (APEE).+

Numerosas publicaciones académicas se nutrieron con sus consejos editoriales. Cientos, quizás miles, de jóvenes académicos aprovecharon sus discernimientos y sus generosas cartas de recomendación. Auxilió a muchos en la elaboración de sus libros. Quizás sea debido a dicha generosidad que nunca completó un libro propio, pero redactó docenas de escritos y dictó conferencias brillantes y profundas que iluminarán a futuras generaciones.+

Liggio fue mucho más que un hombre de ideas, también fue un hombre del espíritu. Cuando veía a un amigo o un colega padeciendo algún dolor en su alma, compartía con él, con respeto, amor y sobre todo, comprensión, el tesoro que había encontrado en la fe católica. Él siempre recordaba a los líderes de los tanques de pensamiento que evitaran programar eventos en las fechas coincidentes con las fiestas de otras creencias religiosas.+

Leonard Liggio fue un académico, un empresario intelectual, y un ser humano generoso que nos dio un ejemplo de cómo hemos de dedicar nuestras vidas a la promoción de una sociedad libre.

Alejandro A. Chafuén es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Fue profesor de ESEADE.

Hume y Mises sobre la “no-neutralidad” del dinero, los precios relativos y el patrón-oro.

Por Martín Krause. Publicado el 17/10/14 en: http://bazar.ufm.edu/hume-y-mises-sobre-la-no-neutralidad-del-dinero-los-precios-relativos-y-el-patron-oro/

 

Hume y Mises sobre un tema central para entender los efectos de las políticas monetarias y de la inflación. Me refiero a la “no-neutralidad” del dinero. Esto es, la emisión monetaria por sobre la demanda de dinero genera un aumento generalizado de los precios que llamamos inflación, pero lo cierto es que no todos los precios suben al mismo tiempo. Esto dicen al respecto los autores mencionados:

David Hume en “Of Money” (1752):

Hume

“Para considerar, entonces, este fenómeno, debemos considerar que aunque el alto precio de los bienes es una consecuencia necesaria del incremento del oro y la plata, no resulta en forma inmediata de este incremento: se requiere cierto tiempo antes que ese dinero circule por todo el reino, y haga sentir su efecto en todo el pueblo. AL principio no se siente ninguna alteración, los precios suben gradualmente, primero en un bien, luego en otro, hasta que todos alcanzan una justa proporción con la nueva cantidad de dinero en el reino. En mi opinión, es solo en este intervalo o situación intermedia, que el aumento de la cantidad de oro y plata es favorable a la industria. Cuando una cantidad de dinero es importada en una nación, no se distribuye entre muchas manos pero es confinada a los cofres de pocas personas, quienes en forma inmediata buscan usarlas en su beneficio.”

Ludwig von Mises en “The Gold Standard and its Opponents”(1931):

“Si todos los otros precious permancen más o menos estables mientras el precio de un bien, digamos el carbón, sube, esto significa una ventaja para los dueños de las minas de carbón. ¿Pero qué sucede si ese aumento es resultado de un aumento de la cantidad de dinero que eleva todos los precios? Si como consecuencia de esta inflación todos los precios subieran al mismo tiempo y todos los precios de todos los bienes y servicios se incrementaran proporcionalmente, no producirían ningún otro reajuste social –excepto por las desventajas para los acreedores y las ventajas para los deudores. Pero, sin embargo, como la teoría económica ha probado en forma irrefutable, los aumentos de precios no ocurren todos al mismo tiempo en la economía, ni suben en la misma proporción, definitivamente causan diversos efectos sociales. Los sectores que llevan al mercado bienes y servicios cuyos precios crecen al inicio del proceso ganan con los cambios en el poder adquisitivo del dinero. Por un cierto período, ellos venden a un precio mayor, y pueden comprar bienes y servicios para su propio uso a precios más bajos que se corresponden más con el poder adquisitivo del dinero antes de la inflación. Si la inflación es frenada, entonces los salarios y los precios de distintos bienes se emparejan en cierta medida. Pero las ganancias obtenidas y las pérdidas sufridas en el curso del proceso inflacionario nunca se recuperan.”

Y, para terminar, un comentario de Mises sobre el patrón-oro:

“El valor del dinero no es ‘estable’, por supuesto, bajo el patrón-oro. Pero, ‘valor estable’ es, después de todo un concepto vago e impreciso. Sólo en una economía estacionaria, en el sentido estricto en el cual todo es igual mañana y pasado mañana de lo que fue ayer y anteayer, tendría precios sin cambios y, por consiguiente, un dinero con poder adquisitivo estable. El logro del patrón-oro es que libera al poder adquisitivo del dinero de la unidad monetaria en mayor medida de los factores políticos que la influencian de lo que sería el caso bajo cualquier otro sistema monetario posible.”

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

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