¿Cómo repartir equitativamente?

Por Gabriel Boragina. Publicado el 27/7/14 en: http://www.accionhumana.com/2014/07/como-repartir-equitativamente.html

 

En el debate sobre la igualdad y la justicia social, aparece ineludiblemente la discusión acerca de cómo lograr la mejor redistribución de ingresos o de riqueza. Y esta es una polémica que acapara no pocos desacuerdos. El principal punto de disputa reside en a quiénes o a qué “sectores sociales” habría que privilegiar en el reparto por encima de los demás. En otras palabras, definir con precisión -o siquiera con aproximación- quienes serían o corresponderían ser a los que cataloguemos como “excluidos sociales”, y quiénes serían los que deberían quedar fuera de dicha clasificación.

El problema -como ya señalamos en otras ocasiones- consiste en que, cuando el gobierno comienza a anunciar políticas de subsidios, cada vez franjas más importantes de personas comienzan a considerarse con derecho para acceder a los mismos, lo que es una consecuencia lógica que deriva del axioma praxeológico que toda acción humana tiene por objetivo la mejora del estado del individuo que actúa, y –naturalmente- si pasar de un estado de menor satisfacción a otro de satisfacción mayor es a un costo menor del que podría ser de otro modo, todo individuo optará siempre por la acción de costo más bajo. Si alguien -en cambio- le presenta opciones de menor costo o sin costo alguno, la fila de personas que se anotarán para recibir el beneficio ofrecido de esa manera, será tanto mayor.

Este análisis nos lleva de lleno al mecanismo más frecuente utilizado por los gobiernos y -por sobre todo y con más énfasis- por parte de los gobiernos populistas. Nos referimos a la política del otorgamiento de subsidios a personas, grupos, entidades, empresas, organizaciones o lo que fuere (lo que no excluye, como lamentablemente ya sabemos, a los propios políticos que -en función de gobierno- se dedican a repartir esos mismos u otros subsidios).

Cuando el gobierno otorga un subsidio, la impresión que la mayoría de las personas tiene es que se le ha otorgado un beneficio a la persona que lo recibe. Pero se suele dejar de lado (o ni siquiera considerar) de dónde y de qué manera se han obtenido los fondos necesarios para que el gobierno pueda conceder semejante “generosidad” a la gente. El método es básicamente similar al que se describe a continuación:

“En realidad el asaltante de un banco que no es descubierto se beneficia con el asalto a expensas del resto de la gente. A primera vista es a expensas del banquero, pero cuando se percibe que hubo una malasignación de recursos desde las áreas preferidas por la gente hacia las preferidas por el asaltante se percibe que hubo una pérdida neta para el conjunto de la comunidad. Los gobernantes no “son descubiertos” porque hacen la operación con el apoyo de la fuerza beneficiando a subsidiados a expensas del resto de la población. La reducción deliberada del campo visual tiene gran efecto electoral porque se perciben los beneficios logrando adeptos y se ocultan perjuicios para no acumular opositores. Frédéric Bastiat siempre insistía que para analizar los resultados de una medida había que detenerse a considerar “lo que se ve y lo que no se ve”. En nuestro caso lo que se ve es el botín del subsidiado, lo que no se ve es lo que se hubiera hecho con los recursos de no habérselos succionado para darles un destino distinto de lo que la gente consideraba más atractivo. El ejercicio de ampliar el campo visual permite detectar desaguisados que de otro modo no resulta posible analizar. Y son innumerables las formas de subsidio en la era del “Estado fiscal” como diría Joseph Schumpeter.”[1]

Tras de esta realidad, está presente toda una concepción cultural por la cual, mediante una paciente labor educativa que viene abarcando ya varias generaciones y que no parece revertirse, se ha concientizado a la gente en la falaz idea que los gobiernos podrían “crear riquezas de la nada” o -en el peor de los casos- el problema se “solucionaría” simplemente despojando a los ricos de “pequeñas” partes de sus ganancias. Pero esto también resulta una enorme mentira, ya que asimismo muchos de esos ricos y/o empresarios resultan ser beneficiarios de dadivas otorgadas por esos mismos gobiernos, a través de otros dispositivos económicos que operan -en sustancia- de manera muy similar a lo que lo hacen los subsidios, sobre todo en cuanto al modo de obtención de los fondos respectivos que, en pasos posteriores, van a ser transferidos a sus beneficiarios, directos o indirectos.

“Subsidios, exenciones fiscales, protección aduanera y mercados cautivos abren las compuertas para que los pseudoempresarios se alcen con el botín. La hedionda cópula entre gobernantes y cazadores de privilegios perjudican gravemente los intereses de la gente y muy especialmente de los más necesitados.”[2]

El problema consiste en que la mayoría de las transferencias de este tipo, incluyendo los subsidios que el gobierno declama que irían a los “excluidos”, no tienen ese destino real, sino que se dirigen a los empresarios que generan continuos y repetidos contubernios con el gobierno mismo o sus personeros por un lado, y a los propios integrantes de la burocracia política, que son los que reciben la “parte del león” de este tipo de transferencias, por el otro.

Adicionalmente –en última instancia- todo dinero que se otorga en subsidios, previamente ha sido detraído a la sociedad mediante diversos procedimientos político-económicos, entre los cuales destaca el fiscal por excelencia. El subsidio es pagado por todos los ciudadanos, incluyendo a los mismos subsidiados, que creen estar recibiendo un “beneficio”, cuando en realidad se les estaría reintegrando -en el mejor de los casos- una parte de lo que previamente el gobierno les extrajo vía impuestos, ya sea como contribuyentes de hecho o de derecho, teniendo en claro que, el grueso de los contribuyentes de cualquier nación de hoy en día lo son siempre de hecho, siendo los más perjudicados los más pobres.

[1] Alberto Benegas Lynch (h). El juicio crítico como progreso. Editorial Sudamericana. Pág. 102-103

[2] Alberto Benegas Lynch (h) El juicio crítico….Ob. cit pág. 274-275

 

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE.  Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero.

North & Thomas: Una teoría económica del crecimiento del Mundo Occidental

Por Martín Krause. Publicado el 25/7/14 en: http://bazar.ufm.edu/north-thomas-una-teoria-economica-del-crecimiento-del-mundo-occidental/

 

Los alumnos leen a North & Thomas: “Una Teoría Económica del crecimiento del Mundo Occidental”: http://www.proglocode.unam.mx/system/files/Douglass%20North%20y%20Robert%20Thomas%20-%20Una%20teor%C3%ADa%20econ%C3%B3mica%20del%20crecimiento_0.pdf

Comentan el contenido y luego van algunas preguntas:

1. La lectura comienza por explicar los históricos ciclos de expansión geográfica y su efecto en la productividad y los precios. En resumen, en la medida que aumentaba la población si la producción no le excedía a esta (o se integraba al sistema) disminuían las utilidades, los salarios y el nivel de vida aumentando el hambre y las enfermedades y las catástrofes sociales.

2. En ese proceso se comienza el proceso de inter-regionalización y especialización que servían para impulsar la productividad que no se escapaba del dilema malthusino cuando se alcanzaba alta densidad poblacional. Para ello se inserta el cambio tecnológico como herramienta.

3. Siendo las instituciones económicas y su funcionamiento determinantes para el desempeño crecimiento económico la misma esta en función de la innovación y sus derivados (economías a escala y reducción de costos por transacción).

4. Sin embargo, la innovación que provocaba cambio institucional o de reglas no estaba exenta del proceso político.

5. El aparato gubernamental con su poder coercitivo resulto ser el mecanismo mas eficaz para los comerciantes y empresarios que utilizaban al primero para gestionar sus intereses.

6. La expansión del comercio obedeció a factores como el crecimiento demográfico, la colonización y regionalización.

7. Nace de forma limitada el concepto de propiedad o posesión privada de la tierra dado el valor que se le dio a la misma mediante la renta.

8. Ante los costos de transacciones por falta de información del mercado se desarrollan procesos alternos para obtener información que redujera costos.

9. En Occidente se desarrolla todo un sistema de propiedad privada, patentes, protección propiedad intelectual y cumplimiento legal de contratos, uso de concesiones y subsidios que elevó la innovación y las tasas de rendimiento de las actividades económicas.

10. Esa reorganización acumulativa de disposiciones secundarias generó el ambiente para el cambio de la estructura institucional creando un balance entre lo privado y lo colectivo.

Preguntas

 

  1. ¿Como la teoría Malthus se aplicaría a la realidad que tenemos en nuestros países de reducción de tasas natalidad y aumento en longevidad?

Respuesta: Es cierto que el trabajo de North & Thomas presenta una visión “malthusiana” en algunos aspectos, pero referida al período previo al capitalismo. Ya que esa “condena” de Malthus cae con la innovación y la iniciativa empresarial. Gracias a ella los recursos no son escasos sino abundantes, y la producción crece más rápido que la población. Por eso, desde la época en que Malthus escribiera (alrededor de 1800) el PIB per cápita mundial en promedio ha crecido de unos 300 dólares anuales a unos 7000 dólares, y la población mundial ha crecido de unos 1000 a unos 7000 millones de habitantes.

  1. La expansión geográfica de la sociedad fue una solución histórica a los problemas de sobrepoblación y generaba productividad. Como se explicaría la productividad ante la nueva realidad del mundo con los avances tecnológicos y la reducción de la población. Véase reducción en matricula de estudiantes en escuelas, pueblos sin residentes, desempleo, etc.

Respuesta: aumenta la productividad per cápita debido a la mayor inversión en capital. Cada individuo es ahora más productivo gracias a que utiliza conocimientos, maquinarias y herramientas que le permiten producir mucho más, y mejor, que antes.

  1. Entiende que la movilidad social es distinta hoy día a como lo era en el periodo de la lectura. Entiéndase por movilidad social la posibilidad de una persona de moverse en el esquema de poder económico por medio de la educación, profesión, etc.

Respuesta: por cierto esto ha cambiado en el capitalismo. Antes, el que nacía agricultor moría agricultor, y así sus hijos y nietos. Y el que nacía señor, transmitía eso a sus herederos. En una sociedad de mercado eso no está fijo, las familias ricas pueden terminar con herederos pobres y otros hacerse ricos de la nada. Lamentablemente, todo tipo de privilegios y regulaciones crean un “capitalismo de amigos” que más se parece a los privilegios de la Edad Media.

  1. Menciona que el costo que implica la instalación de un agente en un puerto extranjero es el mismo, sin importar que el intercambio comercial sea del orden de 1,000 o de 1,000,000 de libras. Considera el autor que al día de hoy las leyes aduaneras y los aranceles de importación son realmente eficientes con respecto a las reglas institucionales de la alta Edad Media y posteriores para proteger la competitividad? Ya que,  no obstante, aun luchamos contra un viejo problema: la piratería.

Respuesta: En esa época la necesidad de contar con agentes respondía a un problema de información. Hoy eso se ha superado, aunque aún se necesiten agentes para controlar los despachos, o promover nuevos negocios. Es más, las empresas se han internacionalizado, produciendo ya en otros países y, ahora, produciendo a nivel global. Los problemas de entonces no estaban tanto vinculados con la piratería de los productos sino con garantizar el despacho y el cobro, ya que en ese entonces no había “marcas” para piratear.

2)            Entre las décadas a mitad del siglo XI se decretó la orden de Los Caballeros Templarios para salvaguardar la tierra santa y la tierra prometida. Cuidaban las riquezas de la gente y llevaban las mercancías del vendedor al lugar del comprador sin importar la distancia y las zonas peligrosas. El comercio más seguro fomentó la expansión comercial interregional. Considera el autor que esta forma de ofrecer seguridad para la expansión de los mercados en aquella época, fue también un factor determinante para promover las actividades económicas de mayor productividad? Hoy en día, no requerimos de Caballeros Templarios, sino de mejoras a las leyes que promuevan la inversión.

Respuesta: De alguna forma, los Caballeros Templarios fueron precursores de un sistema bancario internacional que se desarrollaría posteriormente, en particular en Venecia.

3)            El autor considera que la teoría de su modelo descansa en las fuerzas del mercado y en el poder coercitivo del gobierno. Quizá esta fuerza cooperativa fue crucial en los periodos del desarrollo y expansión comercial desde el siglo XI; sin embargo, que piensa el autor que hoy en día los empresarios son en cierta medida los provocadores del proteccionismo por parte del gobierno? Será que el gobierno está de acuerdo en una mayor recaudación de impuestos a costa del egoísmo empresarial de conseguir mayores ganancias, en lugar de fomentar el verdadero objeto social?

Respuesta: En ese entonces, los emprendedores capitalistas querían “entrar” al mercado y se enfrentaban a las trabas y privilegios existentes en favor de la aristocracia rural, por un lado, y los gremios de artesanos, por el otro. Los autores comentan que la eliminación de estas barreras explica en buena parte la posterior “Revolución Industrial”. En la actualidad, lo que se menciona es lo que suele llamarse “capitalismo de amigos”, con privilegios y barreras al ingreso de competidores: subsidios, proteccionismo.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

Panorama devastador en Medio Oriente

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 23/7/14 en: http://www.lanacion.com.ar/1712149-panorama-devastador-en-medio-oriente

 

Israel ocupó la llamada Franja de Gaza durante la Guerra de los Seis Días. En 1967. No obstante, se retiró de ella en 2005. Pero desde entonces ha debido mantener siempre a sus tropas en estado de alerta en su derredor.

Ahora, en rigor, el alerta comprende a todo su territorio. Porque los nuevos misiles que disparan las milicias de Hamas desde el interior de Gaza tienen hoy capacidad de golpear en cualquiera de sus rincones. Israel controla, además, las fronteras y el espacio aéreo y marítimo de Gaza. Esta es la situación, nueve años después de que Israel decidiera unilateralmente abandonar el territorio de Gaza.

En cada oportunidad, las acciones fueron relativamente breves. Pero siempre han sido devastadoras

Ocurre que en Gaza gobierna Hamas, el movimiento extremista y terrorista palestino que -con el apoyo de Irán y de la Hermandad Musulmana egipcia- no acepta la presencia del Estado de Israel en Medio Oriente. Y que, intransigente, no concibe que -a través de negociaciones de paz- se pueda edificar una solución, como la de los dos Estados, que permita una coexistencia pacífica entre judíos y palestinos.

Mientras tanto, en la pequeña franja de tierra viven -hacinados y en condiciones lamentables- nada menos que un millón ochocientos mil palestinos. Por el momento, sin futuro. Y casi en la miseria. Además, sumergidos en el resentimiento. Y no sin razones. Gaza es casi una gran prisión, con una población que vive mal, al aire libre.

Desde 2005, Israel y Hamas se han enfrentado abiertamente en Gaza, en tres oportunidades. En la guerra de 2008-2009, en 2012 y ahora.

En cada oportunidad, las acciones fueron relativamente breves. Pero siempre han sido devastadoras, dejando un saldo de destrucción y muchos muertos y heridos palestinos, a los que se suele llamar eufemísticamente: “bajas colaterales”. Israel también ha tenido -y sigue teniendo- sus bajas. Pero muchas menos, atento a su enorme superioridad militar.

Las acciones bélicas en Gaza han sido siempre reacción -y consecuencia directa- de la ola de misiles que, de pronto, comienza a volar indiscriminadamente desde Gaza hacia Israel. Lo que es claramente inaceptable para cualquier gobierno israelí. Porque existe el derecho inmanente a la propia defensa. No obstante, esa reacción está sometida a la obligación de que ella sea proporcional al peligro al que responde, criterio nunca fácil de precisar.

Hasta ahora, cada uno de los enfrentamientos abiertos librados entre Israel y Hamas terminó en un cese el fuego alcanzado como consecuencia de la presión internacional, aunque sin que el riesgo de los misiles se eliminara. Nunca. El cese el fuego, propuesto nuevamente por Egipto acaba de ser rechazado expresamente por Hamas.

A la luz de lo sucedido en los últimos días, parece evidente que la paz y seguridad de la región están en peligro. Exponencialmente. Por el mayor alcance de los misiles de que ahora dispone Hamas y por la existencia comprobada de un enorme inventario -realmente de pesadilla- que ha permitido que, en tan sólo cinco días de conflicto, las milicias de Hamas hayan disparado nada menos que 1500 misiles contra Israel. Gracias a la eficacia defensiva del milagroso Domo de Hierro, muchos de los misiles disparados desde Gaza pudieron ser interceptados en el aire, antes de dar en sus blancos.

Esta vez la reacción militar de Israel tiene algunas características diferentes. Veámoslas.

Primero, Israel tiene una agenda militar con objetivos concretos. Precisos y públicos. Desplegada contra una serie de blancos emplazados en un territorio bien delimitado. Se trata de destruir lo sustancial de la extensa red de túneles que cruza la frontera de Gaza con Egipto por la que circulan los misiles y todo el aparato de guerra de Hamas. Los principales y más activos proveedores del arsenal en poder de Hamas son, claro está, Irán y su aliada, Siria.

En el primer día de las operaciones militares israelíes en Gaza, se descubrieron e inutilizaron diez túneles y se alcanzaron 240 blancos, en su mayoría rampas de lanzamiento de misiles. Desde entonces, el número de túneles descubiertos -y desarticulados- se ha más que duplicado.

Segundo, a diferencia de 2012, esta vez Egipto no está gobernado por la Hermandad Musulmana, como en tiempos de Mohamed Morsi, hoy en prisión. Sino por los militares. Ya no hay entonces “manga ancha” de ningún tipo para el tráfico de armamentos hacia Gaza, al menos en principio.

Tercero, los objetivos tácticos que Israel persiguió de inicio no estaban en zonas urbanas, sino en territorio eminentemente rural. Menos poblado, entonces. Con la posibilidad de disminuir sustancialmente el número de víctimas de las acciones militares y evitar combates callejeros.

Pero el domingo pasado esto cambió ante la decisión israelí de atacar asimismo objetivos ubicados en el barrio de Shejaiya, en las afueras de Gaza City. Y el número de víctimas fatales creció velozmente. Más de 500 palestinos y decenas de israelíes. El 75% de ellos son civiles inocentes.

Pese a esto último, alcanzado que sea el objetivo específico perseguido, Israel podría retirarse de Gaza, sin mayores dificultades. Aunque sin que esto signifique que no haya ocurrido -una vez más- un desastre humanitario. Prueba de ello es que ya hay más de 50.000 desplazados internos, en la propia Franja Gaza. Esto es gente que, huyendo precariamente de la muerte, dejó atrás sus hogares y pertenencias. Y, con frecuencia, también a parte de su familia. Lo que es siempre trágico.

Ya hay más de 50.000 desplazados internos, en la propia Franja Gaza. Esto es gente que, huyendo precariamente de la muerte, dejó atrás sus hogares y pertenencias

Cuarto, el premier Netanyahu, a diferencia de Hamas que la rechazó, aceptó la propuesta egipcia de cese el fuego y concedió, además, las pausas humanitarias (de seis horas y dos horas) que le pidieran las Naciones Unidas. Mostró así una disposición distinta a la intransigencia propia de Hamas.

Quinto, Irán está hoy sobreextendido, con tropas propias y milicias de Hezbollah combatiendo en Siria e Irak contra el fundamentalismo violento sunni.

Pese a las diferencias apuntadas, este es un nuevo módulo de violencia dentro de un ciclo que, cuando se enciende, se transforma en una lamentable espiral de horror. Esa espiral contiene siempre la expresión de irracionalidad que parece mover a Hamas, exteriorizada por su rechazo al ofrecimiento egipcio de mediar para un cese el fuego inmediato.

Nuestra Cancillería acaba de hacer conocer su posición particular sobre este difícil tema. Lo hizo el domingo, mediante un mensaje duro respecto de Tel Aviv.

Ella puede sintetizarse como sigue: (i) el uso de la fuerza por parte de Israel ha sido desproporcionado y excesivo; (ii) la ofensiva terrestre de Israel ha “escalado” la crisis y sólo generará más inestabilidad en la región, más víctimas y más sufrimiento. Esto supone sostener que sólo debió actuarse desde el aire, como única reacción posible en ejercicio del derecho inmanente de defensa. Lo que es controvertible, por lo menos. Porque no asegura la destrucción de las rampas de lanzamiento de los misiles. Ni permite la destrucción de los túneles por los que ingresan ilegalmente a Gaza; (iii) el continuo e indiscriminado lanzamiento de misiles desde Gaza hacia Israel es también condenable; (iv) nuestro país apoya todas las gestiones que procuran un cese del fuego inmediato y duradero; (v) es necesario reanudar el proceso de paz en Medio Oriente, sobre la base de la solución de los dos Estados; (vi) es vital permitir el flujo de la ayuda humanitaria; (vii) debe garantizarse un flujo -sostenido y regular- de bienes y personas a través de los pasos fronterizos de Gaza. Nada se dice, sin embargo, sobre el uso -y abuso- de la frontera para ingresar ilegalmente a Gaza la montaña de misiles que conforma el inventario de los milicianos de “Hamas”. Ni respecto de quienes siguen siendo los proveedores de misiles para “Hamas”; y (viii) los responsables de tanta muerte, destrucción y futuro truncado, no pueden quedar impunes. Sin justicia, sostiene nuestra Cancillería, no habrá paz duradera. Se sobreentiende que esto último se refiere a todos.

La angustia crece y, más allá de las declaraciones, no se advierte la existencia de una vía diplomática expeditiva que pueda poner fin a las hostilidades

Ante lo que sucede, la angustia crece y, más allá de las declaraciones, no se advierte la existencia de una vía diplomática expeditiva que pueda poner fin a las hostilidades, asegurando que sus causas no se repitan. Encontrarla rápido es el gran desafío.

Hasta ahora, los actores centrales en la búsqueda del cese el fuego son: las Naciones Unidas, los Estados Unidos y Egipto.

El otro movimiento palestino, Fatah, que ha condenado la violencia de Hamas, ha quedado a un costado, evidenciando irrelevancia.

Las demás “potencias” no están activas en el esfuerzo por lograr un cese el fuego. En algunos casos (como el de Rusia) sumergidas en sus propios conflictos, en otros (como el de China) por falta de protagonismo real.

Los esfuerzos en pro del cese el fuego deben ser apoyados, por todos. No es tiempo de mostrar indiferencia, sino de ayudar -cada uno de acuerdo a sus posibilidades- a interrumpir las hostilidades. Lo que es bien distinto.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Argentina ya gastó el 97% de los fondos de 2014 para subsidio energético

Por Belén Marty: Publicado el 23/7/14 en: http://es.panampost.com/belen-marty/2014/07/23/argentina-ya-gasto-el-97-de-los-fondos-de-2014-para-subsidio-energetico/

 

Hasta el martes, el Gobierno argentino había gastado el 97% de los recursos disponibles para todo el 2014 en subsidios para el sector energético. Utilizó AR$40 mil millones (US$3.213 millones) de los AR$42.285 millones (US$3.396 millones) y agotó una partida extra de AR$7.000 millones (US$562 millones) autorizados hace tres semanas por el programa “Formulación y ejecución de la política de energía eléctrica”.

Tras 14 años de tarifas congeladas y a pesar de los subsidios, las distribuidoras energéticas pierden millones de pesos por día.

Según informa La Nación, basándose en datos de ejecución presupuestaria del Palacio de Hacienda, el porcentaje del gasto en los subsidios a este sector para esta época del año debieran andar por el 60% del total asignado. En esta sintonía, el exsecretario de Energía y presidente del Instituto Argentino de la Energía, Jorge Lapeña, informó que el aumento de las partidas presupuestarias para la energía tienen un ritmo superior al cien por ciento.

Por su parte, para Daniel Montamat, consultor en materia energética, autor de varios libros sobre esta temática y expresidente del Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), expresó en el diario matutino argentino que mientras que continúe la política de subsidios seguirá creciendo el déficit de las cuentas públicas y por lo tanto crecerá también la emisión monetaria para sostener el financiamiento.

“Ambos son augurios de más inflación y de complicaciones cambiarias si la Argentina sigue sin acceso al crédito internacional, una complicada herencia para una nueva gestión”, indicó Montamat.

El Ministerio de Planeamiento, teniendo en cuenta este panorama, amplió el presupuesto a través de una resolución administrativa firmada por el propio ministro de Economía y por el jefe de Gabinete argentino para destinar unos AR$7.362 millones que fueron a parar en su mayoría a la empresa CAMMESA.

Para la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP), los subsidios en energía en este país se concentraron en su mayoría en dos empresas distribuidoras: CAMMESA (Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico S.A.) y en ENARSA (Empresa Energía Argentina S.A.).

Estas compañías se encargan de recibir y administrar los recursos provenientes del Estado nacional y además son las responsables de la compra de gas importado para el abastecimiento del mercado interno.

El ministro de Economía Axel Kicillof había justificado en febrero pasado la existencia de los subsidios energéticos: “Lo que estamos implementando desde el Gobierno es una política de crecimiento y distribución del ingreso. Porque hay muchas diferencias a lo largo del país”.

Iván Cachanosky, analista económico del think-tank argentino Libertad y Progreso, no se sorprendió por esta noticia.

“Según el último informe de subsidios publicado en abril por la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera (ASAP), ya se había destinado el 48% del presupuesto para todo el sector energético. La empresa CAMMESA, que es la más subsidiada, ya alcanzaba el 65% de su presupuesto, y aún quedando ocho meses por recorrer. Con lo cual, que en julio se esté alcanzando casi la totalidad de lo presupuestado, no era del todo inesperado —a pesar del refuerzo realizado”.

Factura de energía sin subsidio al consumo

Según datos de ASAP de 2013, el total del gasto público utilizado en materia de subsidios (incluidos los sociales, al transporte, a la energía, Aerolíneas Argentina, etc.) fue de AR$134 mil millones (US$10.300 millones).

¿Qué pasará ahora?

Para el analista, el gobierno podría decidir aumentar nuevamente el presupuesto del gasto público en subsidios, pero si toma esta decisión tendría que buscar financiamiento por medio de la emisión, lo cual agravaría el problema de la inflación (que este año podría acercarse al44%).

“Por otro lado, podría optar por liberar un poco más las tarifas de los subsidios, pero con la desventaja de que políticamente para el oficialismo no es lo conveniente debido a su discurso. Por supuesto, la idea es ir liberando las tarifas poco a poco ya que se encuentran artificialmente bajas, y volver a ser rentables para que haya inversiones locales y evitar las importaciones caras”, explica Cachanosky.

El Fondo Monetario Internacional, a través de su jefa de Estudios Regionales del Departamento del Hemisferio Sur Dora Iakova, había sugerido en mayo pasado a Argentina recortar el gasto en subsidios a la energía por ser “muy costoso y distorsionar la actividad económica”.

 

Belén Marty es Lic. en Comunicación por la Universidad Austral. Actualmente cursa el Master en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE. Conduce el programa radial “Los Violinistas del Titanic”, por Radio Palermo, 94,7 FM.

La maldición de los recursos naturales y una salida convirtiendo a todos en accionistas

Por Martín Krause. Publicado el 12/7/14 en: http://bazar.ufm.edu/la-maldicion-de-los-recursos-naturales-y-una-salida-convirtiendo-a-todos-en-accionistas/

 

Un alumno leyó el Cap. 5 del libro, “Incentivos e información de políticos y funcionarios (Parte II)”, donde se presenta el caso argentino y se busca explicar que los políticos actuaron en base a una cierta visión del mundo, una teoría económica (la enfermedad holandesa), y un conveniente negocio político. Aquí van sus comentarios y abajo contesto las preguntas:

• Resumen:

“La maldición de los recursos naturales” se da en países que descubren un importante recurso natural, y que en lugar de terminar siendo una gran oportunidad y una bendición, termina sumiendo al país en la pobreza e incluso llegando a una guerra civil; pudiera llamarse un fracaso de un gobierno. Una gran oportunidad y bendición sería el caso de un país que aprovecha estos recursos para crecer (Estados Unidos, Australia, Canadá, Chile o Botsuana). Pero algo causa que países ricos en recursos, contrariamente crezcan menos, o incluso decrezcan, que países pobres en recursos naturales. Explicación: La “enfermedad holandesa”: pérdida de competitividad de una economía a causa de la revaluación de la moneda, originada a su vez por el importante volumen de exportaciones de un determinado recurso natural, que lleva al tipo de cambio a un nivel muy bajo para que el resto de las actividades de producción de bienes transables pueda competir con las importaciones. Dos efectos: 1. Movimiento de recursos: el auge en el sector que produce el recurso natural eleva la productividad marginal de los recursos utilizados allí, ocasionando otros ajustes en los precios relativos de la economía, incluyendo el tipo de cambio. 2. Gastos: se debe a que el mayor ingreso real como resultado del auge lleva a un mayor gasto en servicios, que eleva sus precios, causando una apreciación real de la moneda.

• Dos temas nuevos o más interesantes de la lectura:

Temas interesantes: explicaciones desde el punto de vista institucional, o “fallas del gobierno”. El rent-seeking se vuelve mucho más rentable. El gobernante actúa de forma oportunista, gracias al boom generado por el recurso, y trata de maximizar la posibilidad de su reelección aumentando la burocracia. Se traslada fuerza de trabajo del sector más productivo al menos productivo, hay más corrupción, compra de votos y clientelismo. En este marco institucional, el ciudadano de a pie tiene poco con qué negociar y exigir un mejor gobierno. Un marco institucional que promueva el progreso y mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos, normalmente resulta de una serie de intercambios de recursos: impuestos por instituciones. El gobierno acepta ser limitado en su poder monopólico, porque los recursos provienen de contribuyentes que exigen rendición de cuentas sobre su dinero, o al menos sienten la presión impositiva en contraposición con los servicios que del gobierno reciben. Si el recurso se financia ahora con fondos que obtiene del recurso, no tiene por qué rendir cuentas a nadie. Como el cobro de impuestos ha generado siempre algún tipo de resistencia o incluso revueltas en la medida que se exagera sobre la forma de utilizarlos, y el endeudamiento depende de la capacidad de demostrar un flujo de ingresos, los gobiernos tuvieron que limitar sus poderes para poder recaudar impuestos: el principio de que no habrá impuestos sin representación. Cuando se financian los fondos de la renta de un cierto recurso esas presiones no se producen.

• Tres preguntas para el autor:

  1. ¿Cómo puede educarse a la sociedad para que logre entenderse lo conveniente que sería que el gobierno devolviera la propiedad del subsuelo (y la renta) a sus legítimos dueños los ciudadanos?

Esto lo trato en el capítulo sobre “Cambio Institucional”: dependerá de las ideas y valores que predominen en la sociedad en un determinado momento. Las crisis juegan un papel ya que se incentiva la demanda de ideas. Si se hace evidente el fracaso del estatismo en el manejo de un recurso natural, tal vez exista una oportunidad como para realizar tal cambio.

  1. ¿Cómo cambiar lo que ya es una maldición de un recurso, a una bendición?

Como muestran algunos países, se trata de tener instituciones de calidad que eviten la rapiña por las rentas del recurso.

  1. ¿Cómo cambiar el statu quo de depender de la renta de un recurso natural, que es distribuido por el gobierno, capturando a los ciudadanos?

Una idea podría ser convertir a los ciudadanos en accionistas. Es decir, si el recurso es “propiedad de todos” en manos del estado, hagamos que sea propiedad de todos distribuyendo acciones entre todos los habitantes. Así, serán propietarios, y actuarán como tales.

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

¿Qué es un default técnico?

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 25/7/14 en: http://opinion.infobae.com/nicolas-cachanosky/2014/07/25/que-es-un-default-tecnico/

 

Argentina se encuentra a las puertas de entrar en nuevo default. Al, respecto, políticos, economistas y periodistas, entre otros, se refieren a esta situación como un “default técnico”. Esto es impreciso, por no decir incorrecto. Argentina puede entrar en “default”, no en “default” técnico. La diferencia, lamentablemente, no es una cuestión meramente semántica.

El default ocurre cuando el deudor no cumple con sus obligaciones de pago. Al no poder pagar, deudor y acreedores pueden, por ejemplo, reestructurar la deuda y acordar nuevas condiciones y montos de pago. “Default técnico” es un problema distinto. En un default técnico lo que no se cumple es una “cláusula técnica” del contrato de deuda. Por ejemplo mantener un mínimo ratio de liquidez. Los pagos de deuda, sin embargo, se siguen realizando normalmente. El deudor no deja de pagar a sus acreedores cuando cae en default técnico, sino que incumple un requisito que puede derivar en mayores tasas de interés o en la dificultad de emitir nueva deuda hasta que no se recuperen los ratios “técnicos” acordados con el acreedor. El default técnico, en la práctica, no aplica a deuda soberana, sino que aplica a deuda privada o corporativa. Un caso de default técnico soberano sería, por ejemplo, que, de acuerdo al contrato de deuda, el gobierno deba mantener un nivel de deuda sobre PBI menor a un valor límite. Si la deuda sobre PBI excede este límite pero sigue cumpliendo con los pagos, el país estaría en “default técnico”, no en “default.” ¿Es ésta, acaso, la situación que enfrenta el país?

Debería ser claro que Argentina se enfrenta a un posible “default” (con las consecuencias que ello implica), no a un posible “default técnico” dado que el país no estaría haciendo el pago correspondiente a su deuda de acuerdo a los fallos firmes de la justicia bajo la jurisdicción en que la misma Argentina emitió su deuda. No hay diferencia “técnica” entre no pagar un bono, o no pagar un bono cuando hay fallo firme al respecto. En ambos casos el pago es una obligación que el deudor debe afrontar. El contrato es claro en cuanto a que el pago se realiza cuando los fondos entran a la cuenta del acreedor. Que Argentina haya girado fondos en contra de la sentencia del Juez Griesa, y que el juez se haya referido en al menos dos audiencia a esto como “ilegal” no puede ser seriamente considerado “pago” ni muestra de “voluntad de pago”. La analogía de Shapiro es clara. El giro de fondos de Argentina no es válido como pago por el mismo motivo que un banco no acepta como válido un pago de hipoteca si usted deposita los fondos en una cuenta congelada por la justicia. ¿Consideraría usted serio intentar convencer al banco de que usted efectivamente pagó al ir explícitamente en contra del juez, y que la culpa es de la justicia? Pagar parte de la deuda no es pagar toda la deuda. Pagar parte de la deuda es default, no default técnico. Argentina no está incumpliendo un tecnicismo, Argentina no está honrando el pago de sus deudas.

El problema, como decía, no es meramente semántico o de tecnicismos. ¿Hablar de “default técnico” como si el mismo fuese un problema caído sobre el país desde el exterior no es acaso hacerle el juego al relato kirchnerista? Hablar de “default técnico” es dar a entender que no es que Argentina entra en default por la irresponsabilidad fiscal de su clase dirigente (responsabilidad que le cabe al Congreso), sino que Argentina entra en default técnico por un accidente que le es ajeno al país. Debe quedar en claro que el problema que veo no es hacerle el juego a una política económica con la que podemos o no estar de acuerdo. El problema es hacerle el juego a un gobierno con sobradas muestras de autoritarismo, enemigo de las libertades individuales, de la propiedad privada, y con un rechazo inocultable a los principios repúblicanos. Es más fácil para este tipo de gobiernos perpetuarse en el poder cuando terceros “inocentemente” le dan cabida al relato oficial confundiendo a la opinión pública.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE) y Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.

EN TORNO A LA REPUTACIÓN

Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

Muchas veces por error se piensa que los aparatos estatales son garantía para la calidad en la prestación de servicios y en la compraventa de bienes. Sin embargo, como se ha señalado desde Adam Smith, los intercambios comerciales en gran medida se basan en los fuertes incentivos presentes en la sociedad abierta que permiten lograr los objetivos.

 

Por ejemplo, sobre la calidad de alimentos nada más efectivo que la prestación del servicio para garantizarla que el abrir la posibilidad que empresas en competencia hagan la tarea, con lo cual existen auditorías cruzadas. Digamos que tal o cual consultora ofrece la “cinta azul de calidad”: si llega a producirse una intoxicación, la consultora en cuestión y la marca correspondiente desparecen del mercado y son sustituidas por otra u otras. Por el contrario, si se trata de una repartición estatal, como último recurso se reemplaza un funcionario por otro dentro de la misma repartición y todo queda igual en cuanto a incentivos y procedimientos. A las empresas que ofrecen servicios que garantizan calidad le va la vida si las cosas salen mal, en cambio, los aparatos políticos del caso siguen en pie.

 

Se suele alegar la asimetría de la información para introducir el aparato estatal en estas lides, pero, precisamente, debido a que la gente no entiende de los procesos implícitos en la producción del alimento (en nuestro ejemplo) es que eligen de entre las ofertas existentes una marca de confianza que garantiza la calidad del producto preferido y la posibilidad, además, de que esté avalada por el sistema de auditoría mencionado. En un mercado abierto, por definición, no politizado, estas entidades de contralor compiten entre sí para ofrecer el mejor servicio posible dados los conocimientos existentes.

 

Lo mismo puede aplicarse a campos complejos como el área bancaria y financiera. La gente no necesita conocer los vericuetos del sistema bancario ni lo que ocurre dentro de las respectivas instituciones (asimetría de la información) puesto que con solo asegurar sus depósitos basta, puesto que las subas en las primas correspondientes ponen de manifiesto el riesgo del caso (sin perjuicio, si se prefiere, de utilizar también las antes referidas empresas que garantizan  calidad en cuanto a que se cumpla con lo convenido con el cliente). Es curioso pero los gobiernos se inclinan por la utilización forzosa de la “garantía estatal de los depósitos”, lo cual naturalmente incentiva a la irresponsable colocación de fondos, total se garantizan con los recursos extraídos del vecino.

 

La reputación no es algo que se obtiene por decreto, inexorablemente depende de la opinión libre e independiente de los demás. En este sentido, autores como Daniel Klein, Gordon Tullock, Douglass North, Harry Chase Bearly, Avner Grief, Jeremy Shearmur y tantos otros economistas que han trabajado el territorio de la reputación, enfatizan en la natural (y benéfica) descentralización del conocimiento por lo que, como queda dicho, el mercado provee de los instrumentos e incentivos para lograr las metas respecto a la calidad y el respectivo cumplimiento. Y cuando se alude al mercado, demás está decir que no se alude a un lugar ni a una cosa sino a los millones de arreglos contractuales preferidos por la gente al efecto de coordinar resultados.

 

Uno de los tantísimos ejemplos del funcionamiento de lo dicho es el sitio en Internet denominado Mercado Libre donde múltiples operaciones se llevan a cabo diariamente de todo lo concebible sin ninguna intervención política de ningún tipo. Los arreglos entre las partes funcionan espléndidamente, al tiempo que se califican y certifican las transacciones según el grado de cumplimiento de lo convenido en un clima de amabilidad y respeto recíproco. Éstas calificaciones y certificaciones van formando la reputación de cada cual que es el mayor capital de los participantes puesto que condicionan su vida comercial.

 

En este mismo contexto, Harold Berman y Bruce Benson muestran el proceso evolutivo, abierto y espontáneo del mismo derecho comercial (lex mercatoria) a través de la historia, sin que haya sido diseñado por el poder político tal como hemos escrito recientemente sobre el sentido original de la ley. Carl Menger ha demostrado lo mismo respecto al origen del dinero y los lingüistas más destacados subrayan el carácter libre de toda decisión política del lenguaje. Como la perfección no está al alcance de los mortales, la ética también es un concepto evolutivo que no involucra a los políticos (o en todo caso lo hacen para corromperla) y, desde luego la ciencia misma es independiente de las decisiones políticas (afortunadamente para la ciencia) y, por su lado, el conocimiento es siempre provisional sujeto a refutaciones.

 

Todos estos ejemplos de peso están atados a la noción libre de la reputación extramuros del ámbito político, en este sentido las corroboraciones en cada campo dependen del mercado de las ideas que, en el contexto de la mencionada evolución, va estableciendo la reputación de cada teoría expuesta, de modo equivalente a lo que sucede con la calidad y cumplimiento en el ámbito comercial.

 

El mercado libre de restricciones gubernamentales estimula a la concordia, enseña a cumplir con la palabra empeñada y mueve a la cooperación social. En cada transacción libre las dos partes se agradecen recíprocamente puesto que ambas obtienen ganancias, lo cual es precisamente el motivo del intercambio. Ambas partes saben que uno depende del otro para lograr sus objetivos personales. Las dos partes saben que si no cumplen con lo estipulado se corta la relación comercial. El mercado necesariamente implica cooperación social, es decir, cada participante, para mejorar su situación, debe atender los requerimientos de la contraparte.

 

La trampa, el engaño y el fraude se traducen en ostracismo comercial y social puesto que la reputación descalifica a quien procede de esa manera. Significan la muerte cívica. Solo la politización intenta tapar malversaciones. En la sociedad abierta, el cuidado del nombre o, para el caso, la marca, resultan cruciales para mantener relaciones interpersonales.

 

Los derechos de propiedad permiten delimitar lo que es de cada uno y consiguientemente permiten establecer con claridad las transacciones. Por el contrario, la definición difusa y ambigua de esos derechos y, más aun, la “tragedia de los comunes” inexorablemente provocan conflictos y se opaca la contabilidad con lo que se dificulta la posibilidad de conocer resultados. En libertad cada uno da lo mejor de si en interés personal, en la sociedad cerrada cada uno saca lo peor de si para sacar partida de la reglamentación estatista por la que el uso de los siempre escasos recursos resultan siempre subóptimos.

 

John Stossel en su programa televisivo en Fox subraya las enormes ventajas del contralor privado frente al estatal. Al mismo tiempo destaca como las regulaciones gubernamentales, que bajo el pretexto de una mejor calidad, cierran el mercado para que privilegiados operen, a pesar de que si hubiera libertad contractual otros serían los proveedores de bienes y servicios. Así ejemplifica con los permisos otorgados por gobiernos estadounidenses que dejan a los mejores afuera en muchos gremios, como se ha destruido la medicina, como se han creado las burbujas inmobiliarias, financieras y tecnológicas al crear reputaciones falsas, lo cual sostiene es también lo ocurrido con los bailouts a empresas irresponsables en perjuicio de los trabajadores que no tienen poder de lobby.

 

Un ejemplo paradigmático de lo que estamos abordando es el oscurecimiento de la reputación de casas de estudio debido a la politización de sellos oficiales y absurdos “ministerios de educación”, en lugar de hacer lugar a la acreditación por parte de academias e instituciones internacionales especializadas y en competencia, a su vez, cuyas reputaciones dependen de la calidad de sus veredictos y sus procederes. Tal vez el ejemplo más chocante y extremo de nuestra época respecto a lo consignado -de ningún modo el único- es la acreditación argentina de la llamada Universidad de las Madres de Plaza de Mayo. En cualquier caso, constituye siempre un reaseguro el separar drásticamente la cultura de los aparatos políticos (cultura oficial es una contradicción en los términos, lo mismo que periodismo o arte oficial). Esto con independencia de las respectivas inclinaciones de los políticos del momento, puesto que la educación formal requiere puertas y ventanas abiertas al efecto de que el proceso de prueba y error tenga lugar en el contexto de la máxima competitividad y apertura mental.

 

Por último, Walter Block objeta parte de las visiones convencionales relativas a la opinión que terceros puedan tener sobre la reputación de ciertas personas consideradas por el titular como injustificadas, puesto que reafirma que la reputación no es algo que posea en propiedad el titular sino que, como queda expresado, deriva de la opinión de otros. Por nuestra parte, consideramos que este razonamiento no es óbice para que se recurra a las figuras de injurias y calumnias si puede demostrarse la falsedad de lo dicho públicamente.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. En Administración. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas y fue profesor y primer rector de ESEADE.

Límites

Por Gabriela Pousa. Publicado el 22/7/14 en: http://economiaparatodos.net/limites/

 

A días de vencer el plazo para el pago que nos permita no caer en default, no hay información oficial al respecto. Sin embargo a nadie asombra demasiado porque, desde hace un tiempo, los argentinos se han habituado a vivir en un país donde todo se define según como despierte la jefe de Estado.

Límites

Se acabó hasta el periodismo de datos, todo es interpretación y proyección de escenarios. Lo cierto es que el Mundial terminó y la mampostería comenzó a caerse irremediablemente. El enfermo no mejoró por la magia de Messi ni por los dones de Mascherano. La infección se expande. Todos saben o perciben donde se originó pero nadie sabe aún donde termina.

Una cosa es amputar un miembro y otra muy distinta es perder la vida . Sin embargo, quién debe tomar la decisión todavía vacila, bromea con 52 muertes de una tragedia que se originó en Balcarce 50, inaugura vagones ya obsoletos en China, y supone que con el discurso podrá convencer que la culpa de lo que vaya a suceder es como la Patria: del otro. “Argentina pagó, el juez Griesa no repartió”, podría ser una de las frases que sintetice la decadencia.

En rigor, dramatizar en torno a este tema tampoco vale la pena. Cuando ya se llegó a este punto de ignominia, la credibilidad de inversores es utopía haya o no default. La situación podrá tensarse más o menos según salga la movida que no nace de una ingeniería política precisa sino del humor con que amanezca Cristina. Así se vive, así se nos digita la vida.

Todo es improvisación según el carácter que predomine en la jefe de Estado a quién ya nada le importa demasiado. Sólo un tema la desvela: la impunidad que precisa para su salida. Sincerémonos, más le irritan los movimientos de ciertos jueces acá dentro, que las decisiones de los de afuera. Peor fue para ella, la restitución del fiscal Campagnoli que la mediación de Daniel Pollack o el quehacer de Thomas Griesa.

Y es que la Presidente está encontrando algo que no halló en once años de mandato: límites.

El kirchnerismo creció sin límites, y ya adulto es complicado educarlo. Lo que sucede con un ser humano sucede con un Estado. Si se le dejó hacer a su antojo y se le concedieron sus caprichos desde el comienzo, después es tarde. Las consecuencias son la mala educación o su corolario: el desgobierno.

Por esa razón, el fin de ciclo es un final cantado. El chico malcriado cuando termine su ciclo lectivo deberá irse del colegio. La responsabilidad no es sólo de él. Ha habido detrás quienes abonaron caprichos y aguantaron inconductas y excesos sin protestar siquiera, lavándose las manos.

Inevitablemente esos también deberán pagar ahora parte de las consecuencias. No fueron actores secundarios aunque intenten ubicarse en ese sector del teatro. El voto transforma a la víctima en victimario. De allí que votar no pueda ser lo que aún es en Argentina, un hecho automático, un ensobrar al menos malo o dejar el sobre en blanco. Poder se puede pero después… Y siempre hay un después. Después, acá estamos.

En definitiva, el default, las deudas, etc., serán patrimonio de quién asuma el año próximo la Presidencia y de cuantos habitamos esta geografía. No hay salida a no ser que alguien escoja Ezeiza.

Cuando el gobierno actual ya no esté, habrá mucho para hacer. No pretendamos un final con grandes cambios. No se puede, somos adultos como para enceguecernos con un engaño.

El oficialismo dejará una herencia que ya permite definir cómo será la gestión próxima: adversa. Más allá de quién asuma en el 2015, la economía resentida hará inviable una administración proba, en tanto las cajas quedarán vacías. Por eso es necesario situar la esperanza más allá de los números y las estadísticas.

Los argentinos podrán soportar los vaivenes de una tierra arrasada durante una década desperdiciada, pero muy difícilmente puedan sobrellevar otra década de agresión, maltrato y división de la sociedad como ha sido esta.

Ya no podrá reducirse todo a un Boca-River. El próximo gobierno tiene una tarea quizás mucho más compleja que levantar un default de monedas, pues le será un imperativo salir del defalco de antinomias y violencia.

En definitiva, el país podría soportar otro gobierno sin grandes logros en lo económico pero difícilmente volverá a sostener – en nombre de la democracia, muchas veces confundida con apatía -, una autoridad perversa y maniquea como lo es Cristina.

Hoy somos rehenes del Frankestein que nosotros mismos fuimos armando. Los boomerang que sufre a diario el gobierno son idénticos a los que padecemos los ciudadanos. El kirchnerismo, en definitiva, es justamente eso: el boomerang de los argentinos. Nos lanza al abismo porque primero, nosotros lo lanzamos…

 

Gabriela Pousa es Licenciada en Comunicación Social y Periodismo por la Universidad del Salvador (Buenos Aires) y Máster en Economía y Ciencias Politicas por ESEADE. Es investigadora asociada a la Fundación Atlas, miembro del Centro Alexis de Tocqueville y del Foro Latinoamericano de Intelectuales.

Vaca Muerta y la enfermedad holandesa

Por Adrián Ravier: Publicado el 22/7/14 en: http://opinion.infobae.com/adrian-ravier/2014/07/22/vaca-muerta-y-la-enfermedad-holandesa/

 

Tras una corta experiencia como profesor visitante en una universidad de Caracas, tuve la oportunidad de reflexionar acerca del problema que puede representar Vaca Muerta para Argentina en el mediano plazo. Y es que Venezuela ofrece sus lecciones. Con una cantidad de petróleo que a este ritmo de explotación podría durar 200 años, el gobierno de Venezuela no entiende de escasez, extiende el populismo a su máxima expresión y deja a su pueblo sin productos básicos como papel higiénico, con una completa dependencia de la importación, arruinando completamente a su propia industria.

Los montes que rodean Caracas hoy ofrecen una nueva geografía que hace algunos años era desconocida. Se trata de millones de personas que han construido villas en las inmediaciones de la capital hambrientos del populismo que Maduro les extiende periódicamente. Ya no hay fábricas que empleen a estas personas, como sí lo hubo en la década del 70, cuando la economía venezolana estaba entre las 20 más ricas del mundo. El pueblo advirtió que bajo este modelo se lo condena a la miseria, lo que ya engrosa las encuestas que miden un 60 % de rechazo a la gestión de Maduro, que estaría considerando no completar su mandato hasta 2019 (Sondeo de Datanálisis, publicado en El Universal).

Argentina podría seguir un camino similar si no se toman medidas urgentes en relación con la formación petrolífera Vaca Muerta, situada en las provincias de Neuquén, Río Negro y Mendoza, y que presenta una estimación de reservas de 22.500 millones de barriles equivalentes de petróleo. Tras la nacionalización estos recursos han quedado en manos del gobierno de turno, aunque está claro que para disfrutarlos primero habrá que generar millonarias inversiones en su explotación. Que Argentina se convierta en un país petrolero no es la bendición que muchos pregonan si atendemos a la experiencia internacional.

Los países árabes, por ejemplo, carecen de una industria propia y tienen enorme dependencia de las divisas que genera el petróleo para la importación, lo que ha motivado emprendimientos de obras faraónicas para que en el futuro la industria del turismo juegue un rol importante en estas naciones.

En Europa, podrá recordarse la experiencia de Holanda en la década de 1960, que le valió el nombre de “enfermedad holandesa”, tras el descubrimiento de grandes yacimientos de gas natural en Slochteren, cerca del Mar del Norte. Como resultado del enorme ingreso de divisas que generó la explotación de este yacimiento, el florín, la moneda holandesa, se apreció perjudicando la competitividad de las exportaciones no petroleras del país.

En América Latina, no quedan dudas que la “enfermedad holandesa” infectó la economía venezolana, cuya industria fue desapareciendo gradualmente durante las últimas cuatro décadas.

Un país que enfrentó notablemente esta “enfermedad holandesa” es Noruega, que paradójicamente es citado como ejemplo de socialismo del siglo XXI. Lejos de la tentación populista y del asistencialismo, Noruega logró independizar los recursos petrolíferos de la garras del Estado y de su industria. Las reglas de administración son claras: todo la renta petrolera se nuclea allí. El 96% de las ganancias e intereses se reinvierte fuera del país (para que no puedan ser utilizados políticamente) y el 4% se puede girar al Tesoro para financiar gasto público. A nivel global, los 810.000 millones en activos financieros se distribuyen: 60% en acciones de empresas, 35 a 40% en bonos y hasta un 5% en inmuebles.

No está de más decir que Noruega está entre las 30 economías más libres del mundo (según el Índice de Libertad Económica que elabora la Heritage Foundation y el Wall Street Journal desde 1995), y que ofrece uno de los 10 entornos más propicios para la generación de negocios (según el Índice Doing Business del Banco Mundial), gozando de mercados libres y competitivos, gracias a escasísimas regulaciones sobre la economía local y también en relación con las empresas multinacionales.

El Congreso de la Nación Argentina necesita iniciar un debate formal en forma inmediata para decidir de qué forma se van a utilizar estos yacimientos petrolíferos: ¿Privatización del subsuelo? ¿Gestión externa de las inversiones y de la renta obtenida? ¿Administración de la YPF nacionalizada sobre estos yacimientos? Afortunadamente, hay tiempo aun para debatir las oportunidades y riesgos de Vaca Muerta, sin la tentación inmediata de utilizar estos recursos en beneficio “político” propio.

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

Capitalismo y casino

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 20/7/14 en: http://www.libremercado.com/2014-07-20/carlos-rodriguez-braun-capitalismo-y-casino-72980/

 

José Antonio Granero Ramírez, decano del Colegio de Arquitectos de Madrid, escribió en Expansión: “La historia confirma que el capitalismo sin regulación, basado sólo en el libre mercado, no organiza de forma efectiva la sociedad moderna, y no garantiza estabilidad”. Y el francés Michel Barnier, comisario europeo de Mercado Interior y Servicios, del Partido Popular Europeo, declaró a ABC“Nuestro mercado financiero no tenía reglas, era un casino”.

Desde luego, si la historia confirma algo es justo lo contrario de lo que dice el señor Granero Ramírez, porque la realidad es que la expansión del Estado ha sido tan considerable como generalizada. No hay tal cosa como una sociedad cuya organización se fundamente “sólo en el libre mercado”. Pero al mismo tiempo ese enorme crecimiento del Estado, como hemos comprobado en años recientes, ha hecho cualquier cosa menos garantizar la estabilidad.

Tras ese tópico, don José Antonio tiene más, “encontrar el equilibrio óptimo entre mercado y regulación estatal para un desarrollo eficiente y sostenible” o “por la asimetría de la información, no existe la competencia perfecta”, y demás argumentos endebles con unos objetivos claros: combatir la libertad, restringir el mercado, imponer tarifas, forzar la colegiación obligatoria, etc. Eso sí, luego de exponer unas ideas endebles con el propósito de obtener beneficios económicos para un grupo, se pone solemne y concluye: “En un mundo que pretende ser más justo y equilibrado, medir todo en términos económicos resulta obsoleto”.

Lo del señor Michel Barnier sí que resulta en verdad obsoleto, y además disparatado. En efecto, reprocharle a la economía libre sus deficiencias éticas es muy antiguo, y comparar el capitalismo con un casino también lo es. Lo que resulta chocante es el patente contraste entre lo que dice don Michel y la realidad. Primero, los mercados financieros por supuesto que tienen reglas, fijadas por políticos y burócratas como él mismo. Cuando el sistema intervenido estalla, se precipita la corrección política a echarle la culpa a una supuesta anarquía desreguladora que ni está, ni estuvo ni se la espera.

Para colmo, una vez que ha probado que es capaz de distorsionar la realidad en el caso de los mercados financieros, el señor Barnier pasa directamente al insulto en el caso de los casinos. Vamos a ver: ¿quién le ha dicho que los casinos no tienen reglas?

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.

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