NOVELA DENTRO DE LA NOVELA.

Por Alberto Benegas Lynch (h)

El último escrito de Valdimir Nabokov fue El original de Laura que no pudo completar antes de morir y le pidió a su mujer que quemara el manuscrito, lo cual no se atrevió a hacer cuando se produjo el desenlace fatal y, en cambio, delegó en su hijo la faena, quien tampoco procedió en consecuencia y lo publicó reproduciendo las fichas que conservaba su padre bajo el argumento de la conjetura que su progenitor procedió como Kafka con Max Brod. Una extraña psicología que suponía que el encargo no se llevaría a cabo debido a que la persona indicada no tendría el coraje de incendiar, en este último caso, las tres obras encomendadas para las llamas. Situaciones en realidad sumamente extrañas desde la perspectiva psicológica: querer y no querer al mismo tiempo, ¿piromaniacos o bomberos? Si en verdad hubo autores que querían deshacerse de sus manuscritos ¿por qué no los destruyeron ellos mismos?

 

En realidad,  el caso de Kafka no es el mismo que el de Nabokov puesto que en el primer caso el autor ya había completado las obras, mientras que en el segundo la indicación consistía en que el destino debía ser el fuego siempre y cuando la novela quedara inconclusa por su muerte (debida a un virus intrahospitalario que contrajo en una internación). De todos modos, queda el galimatías para eventualmente ser descifrado por psicólogos.

 

La referida novela póstuma e inconclusa de Nabokov consiste en una novela dentro de otra novela, una construcción también borgeana de bastante atractivo. Pero no es a esta narrativa a la que quiero aludir en esta nota sino a su formidable Curso de literatura rusa (sus clases en la Universidad de Cornell) que junto con Pensadores rusos de Isaiah Berlin estimo es lo mejor sobre la materia.

 

También en el curso de Nabokov hay “una novela dentro de una novela” en sentido figurado puesto que al dirigirse a los alumnos, describir autores y pensamientos varios, deja testimonio de su rechazo radical a los sistemas totalitarios. Sin duda no es el único escritor ruso que ha renegado con vehemencia de los sistemas donde prima la fuerza bruta y, por tanto, la negación de los derechos individuales. Lo han hecho de diferentes modos y en diferentes épocas, pero siempre con gran calado, Mandelstam, Herzen, Dostoyevski, Sakharov, Bukouvsky, Tolstoy, Solzhenistyn, Chéjov y tantos otros; unos contra el terror blanco, otros contra el terror rojo y ahora contra el estado gangsteril. En el caso de Tolstoy está implícito en sus célebres novelas, excepto en el segundo epílogo de La guerra y la paz donde se explicita pero muchos más expuestas sus ideas en Confessions y en The Kingdom of God is Within You.

 

Es largo de explicar pero Tolstoy siendo un muy aguerrido opositor a toda manifestación de poder político en una forma sumamente didáctica y enfática, se inclinaba por rechazar la institución de la propiedad con lo que su tesis necesariamente se derrumbaría. Consideraba que la propiedad derivaba de un inaceptable privilegio otorgado por los gobiernos sin percatarse del rol fundamental de esa institución en el contexto de su origen en el trabajo (véase Locke, Nozick y Kirzner en ese orden). Es que en verdad,  en su país, en gran medida, efectivamente la propiedad la daba y la quitaba el poder político (hoy sigue igual en Rusia y en otros lares). Esta incongruencia no fue óbice para los magníficos razonamientos de Tolstoy que no son ni remotamente el caso del marxismo, inconsistencia aquella que no tuvieron autores como Dostoyevski sobre quien se conjetura influyeron los dos becados por Catalina la Grande a la cátedra de Adam Smith en Glasgow (Iván Tretyyakov y Seymon Desnitsky).

 

Es de interés detenerse en algunos pasajes de Nabokov en el aludido curso, especialmente en dos de sus apartados titulados respectivamente “Escritores, censores y lectores rusos” y “Filisteos y filisteísmo”.

 

En el primer ensayo el autor se detiene a comentar las severas restricciones a los escritores en la época zarista pero consigna que nada es comparable a la insoportable y constante persecución policíaca de la pesadilla soviética. En la etapa de los zares “en sus tratos con la musa rusa fue en los peores momentos un matón, en los mejores un payaso” mientras que los soviéticos “instauraron el reinado del terror [por lo que] la mayoría de los escritores rusos marchó al extranjero […] El gobierno soviético, con una franqueza admirable, muy distinta de lo que fueron las tentativas tímidas, desganadas y confusas de la antigua administración, proclamó que la literatura era un arma del Estado”.

 

Nabokov explica un punto que a veces parece que les cuesta entender a muchos, lo cual ha sido reiterado por distinguidos pensadores como J. F. Revel y es que en lo substancial no hay diferencia entre los socialistas y los fascistas. En un caso se apunta a limitar grandemente la propiedad privada o eliminarla para que los aparatos estatales usen y dispongan de ella transformándola en “la tragedia de los comunes”, mientras que los fascistas permiten en registro nominal de la propiedad en manos de particulares pero usa y dispone el aparato estatal. Este último camino es el más empleado en el mal llamado mundo libre con el natural resultado de una socialización creciente. Pues Nabokov, referido al campo literario, nos dice que “no existe verdadera diferencia entre lo que los fascistas occidentales pedían de la literatura y lo que piden los bolcheviques […] que planifican el trabajo del escritor con el mismo rigor con que se planificaba el sistema económico del país […], a lo largo de cuarenta años de dominio absoluto, [estas clases universitarias fueron dictadas en 1958]  el gobierno soviético no ha dejado de controlar las artes jamás”.

 

En todos los regímenes autoritarios siempre se sospecha de la creatividad, de que se exploren nuevas avenidas, de la independencia de criterio. Se combate todo aquello que se desvíe de los parámetros limitados y empobrecedores impuestos por las mentes liliputenses de los jerarcas de turno. En definitiva se sospecha del pensamiento, se induce al coro y al aplauso de las nimiedades de megalómanos siempre temerosos de la libertad.

En este sentido, nuestro autor proclama que “En la filosofía del Estado no cambió un tilde cuando Lenin fue sustituido por Stalin, no ha cambiado ahora, con la llegada al poder de Jruchev, o Jruschov, o como se llame. Permítaseme citar una palabras de Jruchov sobre literatura, pronunciadas en una reciente asamblea del partido (junio de 1957). He aquí lo que decía: ´Es preciso que la actividad creadora en el terreno de la literatura y el arte esté impregnada del espíritu y la lucha por el comunismo, que infunda en los ánimos la confianza, la fuerza de las convicciones, que desarrolle la conciencia socialista y la disciplina de grupo ´. A mi me encanta este estilo de grupo, estas entonaciones retóricas, estas cláusulas didácticas, esta jerga periodística en avalancha […] el verdadero protagonista de toda novela soviética es el Estado soviético”.

 

No son pocos los que admiraban el régimen comunista que comenzó en 1917 en Rusia hasta que se percataron de las purgas, las hambrunas, los campos de concentración, el pacto con el nacionalsocialismo hitleriano y las matanzas a escala desconocida hasta entonces, pero que siguen adhiriendo al socialismo sin ver que la raíz del autoritarismo estriba en facultades otorgadas al monopolio de la fuerza para manejar vidas y haciendas ajenas, con lo que se estrangulan libertades que hacen a la condición humana y perjudican a todos, especialmente a los más necesitados.

 

Da por terminada esta clase de la siguiente manera: “Mi espíritu de lucha […] es no rendir cuantas a nadie, ser vasallo y señor de mi mismo, no doblegar ni la testuz, ni el proyecto interior, no la conciencia, a cambio de lo que parece poder y no es sino librea de lacayo; seguir tranquilo la propia senda”.

 

En el segundo ensayo anunciado -muy para el momento- el autor centra su atención (y su desprecio) en los mediocres, en los timoratos, en la vulgaridad, en los conformistas, a los “loritos” que “repiten perogrulladas y lugares comunes”, a los desesperados por la figuración en cualquier lado como sinónimo de existir, para concluir que “El filisteísmo no supone sólo una colección de ideas banales, sino también el uso de frases hechas, clichés, trivialidades expresadas en palabras manidas. El auténtico filisteo no lleva dentro más que esas ideas triviales que componen todo su ser” (recuerdo la sentencia de Mario Vargas Llosa para estos sujetos: “un hombre de superficie sin mayor trastienda”).

 

El motivo central del libro consiste en los largos y jugosos comentarios de otros autores rusos y sus obras lo cual le ganó merecidamente gran prestigio a Nabokov a lo que también agrega un estudio pormenorizado del arte de la traducción, todo en casi seiscientas páginas de la edición española de Barcelona (Zeta), escrita originalmente en inglés igual que la novela a que aludimos más arriba: “la más dulce de las lenguas” según este celebrado pensador ruso.

 

Es que el oficio de escritor, el oficio del pensamiento, resulta incompatible con la cópula hedionda que se concreta con el poder político, la independencia, que es una manifestación de la libertad, no puede escindirse del espíritu de quien escribe por vocación profesional (ni de cualquier persona decente). Los que no proceden en consecuencia son impostores que manejan la pluma para la degradación personal y para la vergüenza de los demás. Milan Kundera en La fiesta de la insignificancia le hace decir a uno de sus personajes, dirigido a casi todos los políticos y generales: “Me importan un bledo los llamados grandes hombres cuyos nombres coronan nuestras calles. Se volvieron célebres gracias a su ambición, su vanidad, sus mentiras y su crueldad”.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. En Administración. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas y fue profesor y primer rector de ESEADE.

¿Cómo puede Adam Smith cambiar tu vida? Lecciones de la Teoría de los Sentimientos Morales.

Por Martín Krause. Publicado el 7/10/14 en: http://bazar.ufm.edu/como-puede-adam-smith-cambiar-tu-vida-lecciones-de-la-teoria-de-los-sentimientos-morales-2/

 

Kyle Smith publica en el New York Post una revisión del libro de Russ Roberts cuyo título es “Cómo puede Adam Smith cambiar tu vida”: http://nypost.com/2014/10/05/how-adam-smith-can-change-your-life-for-the-better/

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Dice allí:

“El rey Pirro de Epiro planeaba atacar Roma. Un confidente suyo no pensaba que fuera necesario o que saldría bien. ¿Y qué si derrotamos a Roma, qué luego? El rey dijo que atacaría el resto de Italia. ¿Y entonces? Libia y Cartago. ¡Luego toda Grecia! ¿Y entonces? ‘Viviremos tranquilos, mi querido amigo’, dijo el rey, ‘beberemos todo el día, y nos divertiremos con agradables conversaciones’.

El asesor contestó: ‘¿Y qué le impide a Su Majestad hacer eso ahora?’

Evaluar la esencia de una buena vida no parece ser una cuestión económica. ‘Cómo ser bueno’, ‘cómo ser feliz’, ‘cómo ser querido’ y (tal vez especialmente) ‘cómo ser querible’ suenan como tontos títulos de capítulos de un libro de auto-ayuda o una revista especialmente insípida. Y sin embargo son las preguntas centrales de un libro de un autor realista, amante del libre mercado, economista de tendencia libertaria, Russ Roberts.”

El libro se refiere a la conocida polémica sobre los “dos Adam Smith”, el de “La Riqueza de las Naciones” donde el individuo parece solo perseguir su interés material, y el de “La Teoría de los Sentimientos Morales” donde aparece como atento a los demás.

“EL libro menos conocido de Smith, dice Roberts, ‘me ayudó a entender mi simpatía por mi IPad y mi Iphone, cómo conversar con extraños sobre mis problemas puede calmar el alma, y cómo la gente puede tener pensamientos monstruosos pero raramente actúa según ellos. Me ayudó a entender por qué la gente adora a los políticos y cómo la moralidad es parte de la trama básica del mundo”.

Smith decía que entre nuestros principales objetivos se encuentre el de ser queridos –por lo que no solamente decimos romance sino el respeto de nuestras comunidades- y ser queribles, es decir que merecemos ser queridos. Bernie Madoff [famoso estafador] no se dormía feliz con sí mismo porque sabía que no merecía la adulación de su clientela (Madoff dijo que estaba aliviado cuando fue capturado).

¿Cómo nos mantenemos querido y queribles? Retorno de la comunidad. Y los estándares comunitarios son un orden emergente, un fenómeno vivo, democrático, de base, que funciona como un mercado.

Roberts se Maravilla cómo, en el Mercado de normas, la práctica usual de pegarle a los niños ha desaparecido. ‘Nunca he pegado a mis hijos’, dice, ‘y estoy encantado con eso. La mayoría de mis amigos tampoco lo hacen. Esta revolución silenciosa ha sucedido sin ninguna legislación.

Sucedió como Smith predijo. El hombre tiene una necesidad innata de ‘respetar los sentimientos y los juicios de sus pares; para estar más o menos satisfecho cuando ellos aprueban su conducta, y para ser más o menos dañada cuando la desaprueban’. De la misma forma que el mercado funciona en base al retorno –si el precio de la manzana sube, menos gente la compra-, también lo hacen las normas.

El mensaje de Smith, dice Roberts, fue que “siendo confiable y honesto y un amigo o pariente confiable no solamente lleva a una placentera interacción con la gente alrededor…, también mantiene y ayuda a extender la cultura de la decencia más allá de uno mismo”.

Así es como uno hace del mundo un mejor lugar: reconociendo que se es parte de un sistema y simplemente siendo una mejor persona.

Y, sin embargo, el villano de los “sentimientos morales” es el “hombre del sistema”- el que busca rediseñar todo según un plan maestro, como si la sociedad fueran piezas en un tablero de ajedrez. Esos hombres no entienden que cada pieza tiene una mente y objetivos propios, tal vez ‘totalmente diferentes de los que la legislatura quieren imponerle’, dijo Smith.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

Franquismo y curiosidades.

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 4/10/14 en: http://www.carlosrodriguezbraun.com/uncategorized/franquismo-y-curiosidades/

 

El pensamiento único es curioso. Hace unos meses supimos que los comunistas europeos promueven la identificación del franquismo con el nazismo. Cabe constatar ante todo que la hostilidad entre izquierdistas y fascistas es en buena medida artificial, porque su pensamiento es bastante parecido, en particular en su rechazo al liberalismo (http://goo.gl/Ugff21). Pero lo asombroso es que, aunque la filiación del franquismo con las diversas variantes del fascismo es patente, en términos de la escala de sus crímenes y de su propensión imperialista a conquistar otros países a quienes de verdad se parecen los nazis no es al franquismo sino, precisamente, al comunismo.

Leí una entrevista de Natalia Junquera a Tobias Winschik, investigador del archivo de la Stasi. Habla de presos políticos, pero no de muertos, torturados o desaparecidos. De hecho parece (lo mismo que en la película La vida de los otros) que lo característico del comunismo es el espionaje o las detenciones ilegales, y no los cien millones de trabajadores que los comunistas mataron a tiros, de hambre o en atroces campos de concentración. En vez de subrayarlo, la señora Junquera pregunta por  “los 150.000 desaparecidos del franquismo”, sin que ni entrevistado ni entrevistadora hablen de los desaparecidos del socialismo; de hecho no dicen nada que permita concluir que comunismo y muerte y desaparición de personas estén relacionados. De hecho, no utilizan nunca las palabras “comunismo” ni “socialismo”. Curioso.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.

El avance del Estado sobre el Mercado.

Por Adrián Ravier: Publicado el 7/10/14 en: http://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2014/10/07/el-avance-del-estado-sobre-el-mercado/

Asdrúbal Baptista Troconis es referencia obligada para quien quiera comprender la historia económica de Venezuela. Aquí copio un gráfico elaborado por Osmel Brito Bigott, construido sobre la data compilada por Baptista en uno de sus libros, en relación con el avance del Estado sobre el Mercado de Venezuela, en particular a partir de que el gobierno controla el petróleo. Esta relación debería preocupar a los argentinos, en particular desde el momento en que Vaca Muertacomience a brindar recursos al poder político.

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Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

Buchanan sobre los aportes del Public Choice y en particular sobre la búsqueda de rentas y el lobby.

Por Martín Krause. Publicado el 6/10/14 en:  http://bazar.ufm.edu/buchanan-sobre-los-aportes-del-public-choice-y-en-particular-sobre-la-busqueda-de-rentas-y-el-lobby/

 

James Buchanan escribió un artículo en 2003 resumiendo las principales contribuciones de la Escuela de la Elección Pública o el análisis económico de la política (Revista Asturiana de Economía – RAE nº 33 2005: Elección pública: génesis y Desarrollo de un programa De investigación). Además de analizar su evolución histórica presenta ciertos “subprogramas”, uno de los cuales es la “búsqueda de rentas”, que vale la pena considerar:

“Uno de los subprogramas que surgió dentro de la elección pública merece un análisis específico, aunque sea necesariamente breve en esta ocasión. Me refiero a la búsqueda de rentas, un subprograma iniciado con un artículo fundamental de Tullock en 1967, y bautizado con este título por Anne Krueger en 1974. Básicamente, la idea central surge del modo natural de pensar del economista, cuya explicación de la interacción depende fundamentalmente de las respuestas previsibles de las personas a incentivos medibles. Si surge una oportunidad que promete generar un valor, las personas invertirán tiempo y recursos para conseguir dicho valor para sí mismos. En sí mismo, el mercado es un sistema de beneficios y pérdidas; los recursos tienden a moverse hacia su uso más valorado, debido a que se puede predecir que las personas responderán positivamente a las oportunidades que prometen beneficios y negativamente a las que amenazan con pérdidas.

La extensión de este postulado motivacional a la parte del valor asignado a través de la política o de la acción colectiva parece algo elemental ahora, pero no se había puesto la atención en sus profundas consecuencias hasta que Tullock planteó explícitamente la conexión: si hay algún valor que se pueda ganar a través de la acción política, las personas invertirán recursos en los esfuerzos destinados a hacerse con dicho valor. Y si este valor toma la forma de una transferencia desde un grupo hacia otros, la inversión es un despilfarro en términos del valor total.

El temprano análisis de Tullock de la búsqueda de rentas se concentró en el monopolio, los aranceles, y el hurto, pero en la práctica se puede alargar la lista indefinidamente. Si al gobierno se le dan poderes para conceder derechos de monopolio o protección arancelaria a un grupo, a expensas del público en general o de perdedores concretos, entonces de ello se sigue que, por así decirlo, los potenciales beneficiarios competirán por el premio. Y, dado que por los supuestos de partida solamente se puede beneficiar un grupo, se despilfarrarán los recursos invertidos por los demás grupos. Dichos recursos se podrían haber utilizado para producir bienes y servicios valiosos.

Una vez que esta idea básica se incorpora en el modo de pensar del observador, gran parte de la política moderna sólo se puede entender interpretándola en el sentido de una actividad basada en la búsqueda de rentas. La política de Estados Unidos consistente en la asignación de fondos públicos para proyectos que benefician a determinadas zonas o grupos es sólo el ejemplo más evidente. Gran parte del crecimiento de las transferencias del gobierno se pueden explicar mejor sobre la base del comportamiento de los agentes políticos, que compiten por el apoyo de las circunscripciones a través de promesas de transferencias discriminatorias.

El subprograma búsqueda de rentas se mantiene activo en diversos ámbitos. ¿Cuánto valor, en términos agregados, se dilapida a través de los esfuerzos destinados a utilizar la acción política para la obtención de beneficios básicamente privados?, ¿cómo se puede distinguir adecuadamente la actividad de búsqueda de rentas, cuya objetivo es lograr ganancias privadas discriminatorias, de aquellas actividades cuyo objetivo es fomentar intereses “públicos” realmente compartidos? No entraré en los detalles de este punto, pero debería quedar claro que la búsqueda de rentas, como subprograma de la elección pública en general, abre muchas vías para la investigación tanto analítica como empírica.”

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

Los kurdos acarician su sueño de independencia.

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 1/10/14 en: http://www.lanacion.com.ar/1731599-los-kurdos-acarician-su-sueno-de-independencia

 

Las palabras pronunciadas hace pocas semanas por el ahora presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, lo dicen todo: “Los kurdos de Irak pueden decidir, por ellos mismos, el nombre y el tipo de entidad en el que están viviendo”.

Por espacio de cinco años Turquía parece haber alimentado ese sueño kurdo. Pero son los propios kurdos, con la valiente actuación de sus milicias o peshmergas en la lucha contra el Estado Islámico, los que realmente han hecho una enormidad para aspirar ahora a materializar su ilusión. Todavía en silencio, la comunidad internacional lo sabe bien.

Los kurdos -con su población distribuida entre Irak, Turquía e Irán- no sólo son una nación sino que, además, son una suerte de columna que proyecta estabilidad a una región caótica. Particularmente desde el norte de Irak, donde controlan tres de las siete provincias iraquíes, en las que viven unos cinco millones de kurdos.

Son los propios kurdos, con la valiente actuación de sus milicias o peshmergas en la lucha contra el Estado Islámico, los que realmente han hecho una enormidad para aspirar ahora a materializar su ilusión

Turquía -en rigor- se ha anticipado al futuro y ha abierto ya un consulado en Erbil, la capital de la región kurda iraquí. Lo que es una manera de sugerir o una señal (a todos) en el sentido de que estaría dispuesta a reconocer la independencia del Kurdistán iraquí. No del propio, por cierto.

En la ciudad de Erbil, capital de la región kurda iraquí, trabajan febrilmente unas 2200 empresas turcas. El presidente kurdo, Masud Barzani, recibe trato de Jefe de Estado en sus visitas a Turquía. Y los revolucionarios kurdos del PKK -todavía fieles a Abdullah Ocalan- que hasta no hace mucho (con pretensión separatista) asolaran y aterrorizaran a Turquía, hoy combaten con los peshmerga contra los fundamentalistas islámicos. En territorio de Irak.

La posición del propio partido de gobierno de Turquía (AK), del oficialismo entonces, es clara: aceptarían la independencia kurda. Si ella ocurre, claro está. Está implícito -reitero- que todo esto se refiere solamente a la región kurda de Irak. Cuya fragmentación no preocupa a Turquía. Pero no a la “región kurda” que también existe en Turquía.

Turquía -recordemos- tiene más de 300 kilómetros de frontera con Irak. Casi toda adyacente a la región kurda. Sin embargo, no empuja abiertamente en dirección a la independencia kurda. Aunque admite -como hemos dicho- que no se opondría si, de pronto, sucede.

Si la compleja situación de Irak eventualmente derivara en una partición, los kurdos serían presumiblemente los primeros beneficiarios. Así lo cree -y transmite- el propio canciller israelí, Avigdor Lieberman.

A la caída del Imperio Otomano (en 1916) las fronteras de Medio Oriente diseñadas caprichosamente por los ingleses y los franceses dieron nacimiento a nombres (Irak y Siria), lo que no es lo mismo que definir naciones, tema aún pendiente.

Los kurdos, pese a su identidad, su idioma y su cultura, debieron esperar. Se les prometió (en 1920) la independencia. Pero esa promesa fue rota tan sólo tres años después. Sin explicaciones serias.

Hoy conforman una isla de orden dentro del territorio de Irak donde, además, la corrupción no es una epidemia. Y por ello atraen inversiones. Particularmente en el sector de los hidrocarburos, que exporta por su cuenta pese a la oposición del gobierno shiita iraquí. Un buque cargado de crudo kurdo descargó, no hace mucho, en el puerto israelí de Ashkelon. Pese a no contar con el consentimiento de Bagdad. Lo mismo ha ocurrido, 16 veces, en el puerto turco de Ceyhan. Reflejando de esta manera una realidad. Consecuencia de que un tercio de la producción iraquí de hidrocarburos se realiza en territorio kurdo y es manejada desde Erbil.

Todavía los kurdos del norte de Irak importan el 80% de lo que consumen. Incluyendo buena parte de sus alimentos, que llegan desde Turquía e Irán. Turquía es hoy el cordón umbilical de los kurdos con el mundo exterior. Y los turcos lo saben bien. Por esto el oleoducto que lleva el crudo al puerto turco de Ceyhan es vital para el futuro kurdo de corto y mediano plazo.

Todavía el 70% de los recursos de la tesorería kurda se dedica a pagar los sueldos del sector público y las jubilaciones y pensiones. Aumentar las ventas de crudo al exterior es prioritario. Por eso el sueño kurdo de vender 400.000 barriles diarios de crudo a través de Turquía procura convertirse en realidad.

Cuando, durante la ocupación norteamericana (en el 2006) Irak era un horrible infierno faccioso, el vicepresidente de los Estados Unidos, Joe Biden, sugirió (desde las columnas del “New York Times”, en una nota en coautoría con Leslie Gleb) que el país debía de partirse en tres pedazos distintos. Uno (al sur) para contener a los shiitas; otro (al centro) para abrigar a los sunnis; y el tercero (al norte) para alojar los kurdos. Sin por ello despedazar necesariamente el país y crear tres “nuevos” estados.

Anticipó así el futuro. La idea luce ahora algo más firme. Aunque tiene menos color de autonomía y más tono de independencia.

No obstante, lo cierto es que también entre los kurdos hay más de una visión. Algunos kurdos acusan a Turquía de ayudar al Estado Islámico, con el objeto de debilitarlos. Para ellos, la porosidad de la frontera tiene que ver con ese objetivo. En función de esa creencia no creen que -al final- Turquía los ayude a lograr su independencia.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Tratando de aguantar hasta el final, rodeada de los peores.

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 6/10/14 en: http://www.agrositio.com/vertext/vertext.asp?id=160527&se=1003

Mi impresión es que CFK debe intuir que vamos hacia un desastre económico y que tal vez no llegue a fines del 2015 sin una gran crisis económica y social…

Desde mi punto de vista la salida de Fábrega del BCRA no implica haber perdido a un gran economista especializado en moneda y bancos. Haber trabajado muchos años en un banco no quiere decir que el hombre sea un conocedor de los temas monetarios y financieros, aunque sí puede ser un hábil operador. Desconozco el caso de Fábrega.

Su breve plazo por el BCRA no se caracterizó por ser muy innovador. Se limitó a devaluar (en forma insuficiente), obligar a los bancos a vender parte de sus tenencias en moneda extranjera y a endeudarse en pesos para financiar al tesoro colocando Letras del BCRA, Notas y pases. En enero el stock de LEBACs, NOBACs y pases netos era de $ 109.500 millones. El promedio de los primeros 19 días hábiles de septiembre, último dato disponible al redactar estas líneas, el stock de esta deuda había trepado a $ 211.000 millones. En ambos casos sin considerar la deuda en dólares que contrajo el Central que ronda los U$S 6.300 millones. Lo que hizo Fábrega fue sustituir parte del financiamiento al tesoro con emisión monetaria, por endeudamiento en el mercado interno duplicando esa deuda de corto plazo. Una receta que ya la hemos visto en el pasado y terminó en la hiperinflación.

¿Por qué hizo eso Fábrega? Tal vez para “comprar” tiempo para el gobierno. Devaluaba y absorbía liquidez del mercado para frenar algo la inflación pagando una tasa de interés hasta que Kicillof moderaba el desastre fiscal.

Si esa fue la estrategia, Fábrega se equivocó fiero, porque ni CFK ni Kicillof iban a bajar el gasto público. Son gastomaníacos por necesidad política y por ignorancia económica. Por necesidad política para tratar de mantener lo que le queda de clientelismo político. Por ignorancia económica porque creen que subiendo el gasto se reactiva la economía. Todavía no entendieron que el gasto público es una simple transferencia de ingresos de unos sectores de la sociedad, los que pagan impuestos, hacia otros sectores, los que reciben esos impuestos. La demanda total no se modifica salvo que se financie con deuda externa o consumiendo stock de capital. Esto último fue lo que hicieron durante 11 años y así estamos en infraestructura y nuestros ahorros para la jubilación destruidos luego que nos confiscaran lo que teníamos en las AFJP.

Qué llevó a CFK a maltratar públicamente a Fábrega para que se vaya del cargo, solo ellos los saben. Lo cierto es que, claramente, CFK, de aquí hasta el final de su mandato, solo puede rodearse de los peores elementos de la sociedad. De los menos capaces. Las razones son múltiples. En primer lugar porque nadie capaz va a formar parte de un gobierno que no tiene credibilidad. En segundo lugar, porque como la venganza y la persecución son su forma de gobierno, el trabajo sucio solo pueden hacerlo los menos cultos. Los que tienen menos valores de respeto por el otro. En tercer lugar, porque CFK tiene esa clara inclinación a exigir que la aplauda y le rindan pleitesía. Solo se puede formar parte de su gobierno si se la mira como a una líder a la que hay que rendirle honores y alabanzas. ¿Quién con formación y dignidad puede llegar a querer hacer todas esas cosas que implican arrastrarse como ser humano? De manera que, dada la tormenta económica que ha generado el gobierno, solo los peores van a tener el manejo de la nave. Y dudo que vayamos a parar a buen puerto con semejantes elementos.

Pero, al mismo tiempo, lo que podemos esperar es un gobierno cada vez más autoritario. Es que cuando uno mete la pata en economía y no quiere dar marcha atrás, solo le cabe seguir avanzando en las regulaciones y controles hasta llegar a un punto que tiene que violar derechos individuales para sostener.
Ejemplo, el déficit fiscal genera expansión monetaria para financiarlo. Esa emisión produce inflación. Como el gobierno no quiere dar marcha atrás bajando el gasto, solo le queda tratar de disimular la inflación con controles de precios. Los controles de precios llevan a escasez de productos y aparecen los mercados negros. ¿Cómo combaten la escasez? Sancionando una ley de abastecimiento que otorga poderes absolutos al gobernante destruyendo la división de poderes. El burócrata decide señala a un supuesto culpable y él mismo lo juzga y lo sanciona cobrándole una multa, metiéndolo preso o confiscándole las mercaderías. No hay derecho a la defensa para el ciudadano que queda sometido a los caprichos del gobierno que se pone cada vez más autoritario. ¿Qué clase de colaboradores se necesitan para implementar el autoritarismo? A sectores sin formación, con alto grado de resentimiento y deseos de venganza.

Mi impresión es que CFK debe intuir que vamos hacia un desastre económico y que tal vez no llegue a fines del 2015 sin una gran crisis económica y social. Si ese es el escenario, opta por rodearse de La Cámpora porque, no solo desconfía del peronismo tradicional, sino que además necesita rodearse de gente que esté dispuesta a violar todas las normas de respeto y derechos individuales para defender a su líder. En otros términos, si CFK visualiza una crisis, tal vez no por razonamiento sino porque posiblemente disponga de información que nosotros no disponemos, entonces tratará de aguantar la crisis con un grupo de incondicionales que estén dispuestos a hacer cualquier cosa para intentar sostenerla hasta el final de su mandato.

La puesta en escena que hizo el martes de la semana pasada denunciando un posible atentado contra ella desde el norte, al tiempo que se pelea con Alemania y la galaxia entera, muestra que CFK parece estar preparando la escenografía para denunciar una imaginaria conspiración que no la deja gobernar. El mejor argumento que tiene a mano para el caso que la crisis económica se transforme en crisis social. Lo que le juega en contra es que de la oposición no hay nadie que esté desesperado por acortarle su mandato. Al contrario, prefieren esperar a que le explote a ella la bomba que armó. Y ella va a tratar de estirar la mecha lo más que pueda, con La Cámpora barriendo cuánto derecho individual existe. Si eso no alcanza, la denuncia de conspiración planetaria ya está planteada.

Mientras tanto, solo cabe esperar más regulaciones, autoritarismo, creciente deterioro económico, más descontento social y ver hasta dónde aguanta CFK sin recursos para calmar el malhumor social con otra fiesta de populismo.

Un párrafo final. El BCRA acaba de anunciar que los bancos tienen que pagar una tasa de interés mínima del 23% anual. Con una inflación del 41% anual y acelerándose, intuyo que muchos dirán, con esta tasa de interés real negativa, te regalo el 23% y me quedo con los verdes.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

Homenaje a Leland Yeager en su cumpleaños 90.

Por Adrián Ravier: Publicado el 4/10/14 en: http://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2014/10/04/homenaje-a-leland-yeager-en-su-cumpelanos-90/

 

Yeager

 

 

 

 

 

Conocí a Leland Yeager unos días antes de la graduación de la Maestría en ESEADE. Fue invitado por Martín Krause y ESEADE para disertar precisamente el día de la entrega de diplomas. Martín me invitó a un almuerzo previo donde también estuvieron Juan Carlos De Pablo y otros economistas que lo admiraban. Aproveché en aquella ocasión a conversar bastante con él y después de su partida mantuvimos durante algún tiempo muchos intercambios por mail.

Apenas inicié el contacto con el primer mail, me pidió que le escribiera en español, porque lo veía como una oportunidad de practicar lo que había aprendido hace tiempo.

Le empecé a enviar entonces lo que fueron mis primeras investigaciones, incluida mi tesis de Maestría. Siempre recordaré su devolución con reflexiones precisas sobre distintos párrafos. Una de las discusiones surgió en torno a la neutralidad del dinero, referenciando un trabajo de Thomas Humphrey. Leí aquel artículo con mucha atención, y le escribí al Dr. Yeagar con mis impresiones. No creo haberlo convencido, pero aquello me permitió escribir este artículo precisamente como una respuesta a Humphrey y a Yeager, a la vez que me permitió formar mi opinión sobre un tema clave de la macroeconomía comparada.

La no neutralidad del dinero en el largo plazo. Un debate entre Chicago y Viena.Cuadernos de Economía, Vol. XXIX, No. 52, Primer Semestre de 2010, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá.

The principle of the non-neutrality of money. A response to Dr. Humphrey,Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política, Volumen VIII, No. 2, Otoño de 2011, pp. 263-284.

Ese punto fue clave en mi tesis doctoral, y también en el resto de las investigaciones que fui publicando.

En el blog de Free banking están publicándose diversos posts de prestigiosos economistas que manifiestan su admiración por el profesor Yeagar, y también su agradecimiento. Quería aquí, simplemente, sumarme a este homenaje.

Leland Yeager turns 90, by Kurt Schuler.

Leland B. Yeager turns 90 years old today. He has done notable work in monetary theory—most important for this blog, laissez faire monetary systems—international monetary economics, trade, ethics, and languages.

After high school he served in the U.S. Army during World War II, translating Japanese coded messages. He earned his A.B. from Oberlin College and his M.A. and Ph.D. in economics from Columbia University. Following a brief stint at the University of Maryland, he taught for nearly three decades at the University of Virginia, where he was part of the economics dream team that included James Buchanan, Ronald Coase, Gordon Tullock, and G. Warren Nutter. Yeager finished his career at Auburn University, where he was Ludwig von Mises Distinguished Professor of Economics. He is now an emeritus professor of that institution.

Prof. Yeager has many talents. One is for languages. He knows languages as diverse as Japanese, Norwegian, Russian, and Sanskrit, as well as the usual major Western European languages that American economists sometimes knew before academic economics became largely monolingual. Another of his talents is for writing. Deidre McCloskey has cited Yeager as one of the best living stylists of economics—a low bar, but one that Yeager clears with plenty of room. Still another, as will be evident from some of the testimonials below, is for teaching. As one who saw him in action wrote, “This stuff was dynamite. Students quickly realized that Yeager had it all and anyone with half a brain knew that they had a once in a lifetime chance to wrap up the whole damn subject—if they could just get every word he uttered written down.” (Remember, it was decades before the iPad and other digital recording devices.)

Prof. Yeager’s magnum opus is his book International Monetary Relations: Theory, History and Policy. It looks like a textbook, but is actually an exceptionally lucid treatise that wrapped up the whole damn subject for its time (1969, second edition in 1976). Although nearly 40 years old, the book remains unequaled for the skill with which it weaves together the strands of theory, history and policy. I am pleased to announce that the Center for Financial Stability is working to make it available electronically later in Prof. Yeager’s 90th year.

George Selgin collected the essays by Prof. Yeager likely to be of most interest to readers of this blog in The Fluttering Veil: Essays on Monetary Disequilibrium. Roger Koppl edited a festschrift calledMoney and Markets: Essays in Honor of Leland B. Yeager.It reprints the most delightful portrait I know of any economist, “The Yeager Mystique,” by his former students William Breit, Kenneth Elzinga, and Thomas D. Willett. For those who want to dig deeper, there is plentymore.

Appreciations of Prof. Yeager written especially for this blog follow below. Later I will post links above to appreciations elsewhere.”

 

Leland Yeager, by Robert Greenfield

Leland Yeager, by Thomas D. Willett

Leland Yeager, by David Tuerck

Leland Yeager, by Roger Koppl

Leland Yeager, by Warren Coates

Leland Yeager, by Kenneth Elzinga

Leland Yeager, by Jim Dorn

Leland Yeager, by Bill Woolsey [Monetary Freedom blog]

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

De la Economía Austriaca a la Administración basada en el Mercado o MBM.

Por Martín Krause. Publicado el 4/10/14 en: http://bazar.ufm.edu/de-la-economia-austriaca-a-la-administracion-basada-en-el-mercado-o-mbm/

 

En modelos de equilibrio donde no hay lugar para el emprendedor, parecía que la economía tenía poco para decir a la administración. Sin embargo, esto ha cambiado en las últimas décadas. El trabajo Jerry Ellig que veremos ahora, “De la economía austríaca a la administración basada en el mercado” es uno de esos casos. Van sus primeros párrafos:

“Los economistas austríacos han adquirido cierto renombre por su crítica de la planificación centralizada. En una economía es imposible realizar una planificación central eficiente porque los planificadores jamás podrían movilizar el conocimiento pertinente para llevar a cabo la toma de decisiones aunque tuviesen los incentivos correctos (véase Lavoie, 1985; Boettke, 1990). La validez de esta crítica ha quedado confirmada por el fracaso del comunismo, el socialismo y el estado benefactor. Puede considerarse que el colapso de los regímenes comunistas y la reducción del estado benefactor representan lo que es para Hayek (1990) una evolución desde sistemas de reglas sociales menos satisfactorios a otros más satisfactorios.”

“En el ámbito empresarial se observa una evolución de características similares. Desde el surgimiento de la gran empresa hasta mediados del siglo XX el paradigma dominante en la administración fue una combinación de jerarquía autoritaria y Administración Científica. En las grandes compañías, la coordinación estaba a cargo de jerarquías administrativas cuyo control tenía un alcance bien definido; de hecho, una alta posición en el esquema organizativo se homologaba con el ascenso en la carrera administrativa (Chandler, 1977). En la base de la jerarquía se encontraban los trabajadores manuales, quienes recibían instrucciones detalladas acerca del modo de desempeñar su tarea por parte de gerentes y expertos en eficiencia que eran los que conocían la “verdadera ciencia” del trabajo (Taylor, 1911).”

“Sin embargo, en los últimos cincuenta años surgieron una gran variedad de teorías y prácticas que cuestionan el paradigma autoritario de la administración. Términos tales como “Teoría Y”, “Teoría Z”, “liberación administrativa”, “habilitación” y “intraempresariado” han empezado a formar parte del vocabulario de muchos ejecutivos (véase Argyris, 1964; Ouchi, 1981; Peters, 1992; Pinchot y Pinchot, 1993).”

Estas ideas, si bien muy diferentes entre sí, representan el abandono del paradigma autoritario para incursionar en algo más coherente con un orden espontáneo. Aunque no han dedicado mucho tiempo a los asuntos relacionados con la organización interna, la crítica hecha por los austríacos a la planificación central ha permitido comprender mejor los trastornos que experimenta actualmente la organización empresarial (Ellig y Lavoie, de próxima aparición). Una organización de cierta magnitud enfrenta, al igual que una sociedad, su propio “problema de conocimiento” en lo que respecta a las actividades de planificación y coordinación. Para hacerla eficiente, sus directivos deben movilizar un conocimiento que se encuentra disperso en las mentes de muchas personas, en forma tácita y a menudo subjetiva (Nonaka, 1991). Estas características del conocimiento hacen imposible llevar a los ejecutivos o los analistas todos los conocimientos pertinentes para un procesamiento y una toma de decisiones racionales. Por eso, las organizaciones deben movilizar a sus directivos hacia los lugares donde se encuentra el conocimiento, en lugar de movilizar el conocimiento hacia donde ellos están (Jensen y Meckling, 1992). La experiencia reciente demuestra que las organizaciones que se manejan mejor con respecto a esto gozan de una ventaja comparativa sobre sus competidoras.”

Argyris, Chris, Integrating the Individual and the Organization, Transaction Publishers, 1990 (1964).

Boettke, Peter J., The Political Economy of Soviet Socialism, Kluwer Academic Publishers, Boston, 1990.

Chandler, Alfred D., The Visible Hand, Harvard University Press, Cambridge, MA, 1977.

Ellig, Jerry y Lavoie, Don, “Governments, Firms, and the Impossibility of Central Planning”. En: Paul Foss (comp.), Economic Approaches to Organizations: An Introduction, Norwegian University Press, Oslo; de próxima aparición.

Hayek, Friedrich A, The Fatal Conceit, University of Chicago Press, Chicago, 1990.

Jensen, Michael C. y Meckling, William H., “Specific and General Knowledge, and Organizational Structure”. En: Lars Wilkjander (comp.), Contract Economics, Blackwell, Londres, 1992.

Nonaka, Ikujiro, “The Knowledge-Creating Company”, Harvard Business Review (noviembre-diciembre de 1991): 96-104.

Ouchi, William, Theory Z, Addison-Wesley, Reading, 1981.

Peters, Tom, Liberation Management, Ballantine, New York, 1992.

Pinchot, Gifford y Elizabeth, The End of Bureaucracy and the Rise of the Intelligent Organization, Berrett-Koehler, San Francisco, 1993.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

 

Mitos y falacias laborales.

Por Gabriel Boragina. Publicado el 4/10/14 en: http://www.accionhumana.com/2014/10/mitos-y-falacias-laborales.html

 

Las horas de trabajo obrero no reportan ninguna ganancia al capitalista. Ni aun en el caso que el empresario decidiera obligar a sus empleados trabajar las 24 horas del día los 365 días el año, obtendría ninguna “ganancia” o “lucro” de ese trabajo. Si el producto de dicha jornada laboral de 8.760 horas fueran -por ejemplo- discos de pasta o de vinilo, el valor de esas 8760 horas de trabajo dedicadas a estas “mercancías” sería exactamente igual a cero para el capitalista, sencillamente porque -hoy en día- no tendría a nadie a quien venderle un artículo semejante. En consecuencia, ningún capitalista obtiene ningún “lucro desmedido” del trabajo obrero. Es más, ni siquiera obtiene “lucro” alguno. El lucro del capitalista (y también el del obrero) no surge del trabajo, de ningún trabajo, sino que emana del consumidor, nunca del trabajador.

Que las leyes laborales reduzcan las horas laborales no le hace “ganar más” al empleado/obrero, porque las horas laborales -como vimos arriba- no cuentan para nada en el valor final del producto o servicio. Lo que da “valor” al trabajo no es su duración ni su extensión, sino su productividad, pero esta productividad dependerá -a su turno- de la demanda del respectivo objeto producido (producto). Si el artículo producido carece de demanda (como en el ejemplo de los discos de pasta o de vinilo) la productividad laboral será nuevamente igual a cero. Caso este en el que no gana nadie: ni el empresario, ni el obrero/empleado, ni el consumidor. Por el contrario: pierden todos ellos.

En definitiva -como vemos- no existe nexo alguno entre la ganancia del capitalista y el trabajo obrero/empleado. Sin embargo, si es cierto a la inversa: el obrero/empleado obtiene una ganancia del capitalista, que de no existir este jamás conseguiría. Si no existiera ningún capitalista sobre la faz de la tierra, no habría ni obreros ni empleados. Estos quedarían obligados a ser sus propios “empleadores”. Es decir, se retrotraería la situación social a la época feudal y pre-feudal, en la que sólo había una economía de autarquía, o sea, miserable y paupérrima al extremo, en la que cada uno deberíamos hacer nuestros propios alimentos, zapatos, pantalones, camisas, casas, muebles, etc. dado que esta era la situación previa de la gente a la Revolución Industrial. Obreros y empleados deben su misma existencia como tales al capitalista. El capitalismo rescató, de una vez y para siempre, a aquellas gentes de la vida miserable. Lástima que luego el mundo dejó de lado el capitalismo.

Volviendo a la falacias laborales populares: si el trabajador trabaja “mas” horas el empleador no gana “mas” dinero por este hecho.

Por estos mismos razonamientos, las leyes que fijan “salarios mínimos” tampoco consiguen que los trabajadores ganen “mas” dinero, sino que pierdan sus puestos de trabajo. Obtienen el efecto contrario al deseado por el legislador. A medida que el “salario mínimo” sube el desempleo crece de modo más que proporcional. Es una ley inexorable de la economía contra la que el legislador nada puede hacer para cambiarla.

Nuevamente: porque si las ventas finales son inferiores a la cuantía del total de salarios pagados por el producto invendido el capitalista incurrirá en pérdidas.

Numéricamente: si por una silla el capitalista debe pagar (forzado por legislación laboral) un salario mínimo (por ejemplo) de 100.- al obrero carpintero, pero la silla se termina vendiendo en el mercado al precio de 50.- (precio supuesto de mercado) al no poder ajustar el salario a una cifra menor a 50.- la única salida que la ley laboral le deja al capitalista esdespedir al obrero carpintero. Lo que es exactamente igual a decir que las leyes de “salario mínimo” generan desocupación. En realidad, son las mismas leyes del trabajo las que originan la llamada precariedad laboral. Si el empleador quiere subsistir como tal (en el ejemplo de la silla, o cualquier otro) deberá contratar “en negro” a quien esté dispuesto a trabajar por el salario de mercado (menor de 50.-). El empleador puede subir el salario y tomar más empleados “en blanco” sólo en dos casos:

  1. Que las ventas de sillas superaran los 100.- por unidad vendida, más un margen de ganancia razonable para el empresario.
  2. Que se derogue el “salario minino” para la actividad.

De no darse los supuestos 1 y 2, la única alternativa que la ley le da al empleador para subsistir como tal es despedir mano de obra “en blanco” y contratarla “en negro”. Resultado al que las mismas leyes laborales empujan a los empresarios y empleadores en general, posiblemente como efecto “no querido” por el legislador laboral, pero las leyes económicas operan de todos modos, con independencia de los deseos y la voluntad del legislador humano. A diferencia de las leyes jurídicas, las leyes económicas son de cumplimento inexorable e irreversible. Jamás pueden ser violadas impunemente por nadie, ocupe la posición de poder que ocupe.

Otro ejemplo demostrativo de la manera en que las leyes laborales precarizan la situación del obrero/empleado es el siguiente: generalmente, estas leyes establecen indemnizaciones por despido que crecen en cuantía conforme aumenta la antigüedad del empleado en el puesto de trabajo. Esta legislación tiene dos efectos inmediatos:

  1. Por el primero, constituye un poderoso incentivo a que el obrero/empleado se interese más en acumular años en el puesto, que a trabajar en sí. “Calentar un asiento” por X cantidad de años en una oficina o una fábrica, le generará una indemnización suculenta.
  2. Del lado del empleador, la misma norma opera como incentivo para despedir personal con poca antigüedad, lo que crea una elevada rotación de empleados.

En suma, el resultado de disposiciones de este tipo origina una altísima inestabilidad en el empleo, hoy llamadaprecariedad laboral.

En materia laboral es donde más se verifica el famoso refrán que dice que “El camino al infierno está sembrado de las mejores intenciones”. Estas “buenas intenciones” de los legisladores laborales conducen al obrero/empleado a un verdadero infierno laboral, del cual el único retorno es volver al pleno empleo del capitalismo.

 

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE.  Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero.

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